Anthony es muy cerda
Anthony siempre ha sido muy cerda. Su mayor afición es machacarse (y machacársela) en el gimnasio y zorrear por los bares de ambiente de su ciudad. No tiene prejuicios, vive su sexualidad abiertamente y sin complejos.

¿Te gusto?
Anthony está encantado de conocerse. No le importa reconocerlo, es un exhibicionista y un coqueto. Le encanta que le miren, despertar pasiones y braguetas, que los tíos se vuelvan locos por su cuerpo.

Querido maestro
Como ligar es su hobby, en la cama es un maestro. Una de las cosas que más le gusta es llevarse a casa a jovencitos inexpertos y enseñarles lo que vale un pe(i)ne. Después de pasar una noche con Anthony no volverán a ser lo mismos.

Todo un profesional
Alguna vez ha pensado hacer de su afición profesión, pero decidió que prefería separar placer de trabajo. Aunque no faltan los que le han confundido con un chapero y han querido pagarle tras una sesión de sexo salvaje.

Un buen pollón
Aunque es activo tampoco le hace ascos a hacer de pasivo. Pero tiene un problema: tiene algo insensibilizado el esfínter por lo que necesita ser penetrado por un buen trabuco para poder disfrutar plenamente. La vez que más disfrutó fue con un mulato muy dotado llamado Hugo. Las embestidas del brasileño, poseedor de una pelvis digna de un bailarín de samba, le elevaron al séptimo cielo.

Especialidad de la casa
Pero la verdadera especialidad de Anthony son la mamadas. Le vuelve loco comer pollas y a poder ser no muy limpias. Le encanta que huelan, que tengan cierto sabor, poder limpiarla con su lengua, succionarla, tragársela entera, sorber toda su leche y rebañarla hasta dejarla seca.


¿Te gusto?
Anthony está encantado de conocerse. No le importa reconocerlo, es un exhibicionista y un coqueto. Le encanta que le miren, despertar pasiones y braguetas, que los tíos se vuelvan locos por su cuerpo.

Querido maestro
Como ligar es su hobby, en la cama es un maestro. Una de las cosas que más le gusta es llevarse a casa a jovencitos inexpertos y enseñarles lo que vale un pe(i)ne. Después de pasar una noche con Anthony no volverán a ser lo mismos.

Todo un profesional
Alguna vez ha pensado hacer de su afición profesión, pero decidió que prefería separar placer de trabajo. Aunque no faltan los que le han confundido con un chapero y han querido pagarle tras una sesión de sexo salvaje.

Un buen pollón
Aunque es activo tampoco le hace ascos a hacer de pasivo. Pero tiene un problema: tiene algo insensibilizado el esfínter por lo que necesita ser penetrado por un buen trabuco para poder disfrutar plenamente. La vez que más disfrutó fue con un mulato muy dotado llamado Hugo. Las embestidas del brasileño, poseedor de una pelvis digna de un bailarín de samba, le elevaron al séptimo cielo.

Especialidad de la casa
Pero la verdadera especialidad de Anthony son la mamadas. Le vuelve loco comer pollas y a poder ser no muy limpias. Le encanta que huelan, que tengan cierto sabor, poder limpiarla con su lengua, succionarla, tragársela entera, sorber toda su leche y rebañarla hasta dejarla seca.
