Iraq duele
Han pasado casi cinco años y todavía lo recuerdo como si fuera ayer. El 15 de febrero de 2003 millones de españoles nos echamos a las calles para protestar contra una guerra injusta y cruel, que se iba a cobrar miles de víctimas inocentes en nuestro nombre, en el nombre de un país como España, que aún carga con el estigma de una guerra y un posterior régimen violento en el que la libertad brillaba por su ausencia y la represión era la principal protagonista.
Aznar nos embarcó en un conflicto armado ilegal, despiadado -como lo son todos- e interesado. Recuerdo aún la imagen de los tres bufones en las Azores, sonriendo ante una cámara, justificando la invasión. Bush y sus aliados prometieron llevar la democracia, la libertad y la igualdad a Iraq, también aseguraron que Sadam Hussein tenía armas de destrucción masiva.
Al final resultaron falsas ambas cosas: ni había armas de destrucción masiva, ni la igualdad es una realidad en Iraq. Y es que el gobierno iraquí esta considerando la liberación de cerca de 5000 prisioneros, pero un portavoz ha declarado que esta liberación excluiría tanto a los terroristas como a los homosexuales.
Hace un año, la Asociación de gays, lesbianas y transexuales Iraqui LGTB, compuesta por homosexuales iraquíes en el exilio y con sede en Londres, denunciaba la ejecución de diez homosexuales. Según la asociación, los asesinatos estarían promovidos por grupos integristas que pretenden instaurar un régimen fundamentalista similar al de Irán. Sin embargo, ahora se demuestra que es el gobierno, apoyado por Estados Unidos, quién persigue a los homosexuales.

La homosexualidad en Iraq no es un delito, pero son frecuentes las detenciones a homosexuales acusándoles de otra serie de delitos, algo muy común en muchos países.
Si la vida en Iraq ya de por sí debe ser un auténtico infierno, lo es más para los homosexuales...
Comentario:
Aznar: "Tengo el problema de no haber sabido antes que no había armas de destrucción masiva..." Y la gente que le escucha prorrumpe en risas y aplausos. ¿Se puede ser tan indecente de bromear con algo que ha causado miles de muertos inocentes? ¿Se puede tener el cinismo de reconocer que se ha apoyado un genocidio y seguir con la cabeza alta? Aznar es un asesino y un genocida, y la historia lo dictaminará.