El silencio de los cobardes
Manuel Fraga tiene mucho por lo que callar… pero no se calla ni debajo del agua. La estrategia del PP de guardar silencio sobre la posible derogación de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en el caso de que el siempre absurdo Rajoy se haga con el poder, ha caído fulminada. “Habrá que reconsiderar el matrimonio homosexual”, ha dicho el ex ministro franquista, el mismo que en su día calificó al matrimonio gay como “asqueroso”, el mismo que respaldó en los setenta la ley de peligrosidad social que persiguió y encarceló a miles de homosexuales. Estamos ante un político caduco, ante una persona que representa lo peor de un país que aún no se ha desprendido del todo de una dictadura sanguinaria y represora que hizo de la homofobia y el machismo su doctrina oficial. Fraga es la viva imagen de la injusticia, una injusticia que provocó que en nuestro país no existiera realmente una transición que pusiera a cada uno en su sitio. Rajoy ha optado por el silencio más absoluto. En su programa electoral no se recoge la derogación de una ley que cuenta con el apoyo de la gran mayoría de los españoles y con la oposición de una minoría integrista perfectamente organizada y con el suficiente poder mediático para armar demasiada bulla. Saben desde el PP que su oposición a dicha ley les traería duras consecuencias electorales y, por eso, están evitando en la medida de lo posible pronunciarse al respecto.
Y es que, después de crispar al país, después de hacer daño a un sinfín de colectivos y de aprovecharse de otros para sacar réditos electorales, después de oponerse a leyes que representan un avance para la igualdad de los ciudadanos, ahora, a unos meses de las elecciones, toca guardar silencio.