Diario de un comunista gay
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Pederastas, ¿en nombre de Dios?

Según informa el diario digital canarias-semanal, "en la mayor parte del denominado mundo occidental los casos de abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes católicos han sido tradicionalmente sometidos a mordaza, y sus culpables protegidos por el poder de la Iglesia, de unos años a esta parte esa realidad ha empezado a cambiar. La existencia de una cifra enorme de estos abusos es un hecho innegable que ha salido a la luz, gracias a los juicios celebrados recientemente en los EE.UU. e Irlanda". El artículo asegura que, desde 1950, más de 4300 sacerdotes católicos estuvieron implicados en casos de delitos sexuales contra menores. "En el curso del último lustro la archidiócesis de Los Ángeles accedió a pagar 660 millones de dólares a 500 víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes, para evitar que el caso llegase al tribunal superior del estado. Antes, la Iglesia norteamericana ya había pagado en secreto unos 1.000 millones de dólares para comprar el silencio de centenares de víctimas. En Irlanda, más de cien sacerdotes católicos de la diócesis de Dublín están acusados o son sospechosos de abusar sexualmente de 390 menores desde 1940".

En mayo de 2001, el hoy Papa Joseph Ratzinger -entonces cardenal y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe- envió una carta a todos los obispos prohibiendo expresamente que los casos de abusos contra menores fueran denunciados a la policía. Estos casos -advertía Ratzinger- estaban sujetos a “secreto pontificio, y no debían ser denunciados a las fuerzas públicas hasta que las investigaciones internas fueran completadas”. La pena para quienes osaran romper la omertá era la excomunión.

Gracias al “manto protector de la Santa Madre Iglesia, reconocidos pederastas pueden seguir abusando de los menores con total impunidad. Algunos, incluso después de ser reclamados por la “justicia de los hombres” en los EE.UU. continúan refugiados en el Vaticano.

Con semejantes antecedentes, ¿resulta tan extraño que el obispo de Tenerife tratara de hacer entender al horrorizado periodista que lo entrevistaba que, “si te descuidas”, los menores “hasta te provocan”?

No