Leyes sí, homofobia también
Ni la legislación más avanzada del mundo es capaz de cambiar los prejuicios, al menos a corto plazo. España puede presumir de tener las leyes más completas del mundo para garantizar los derechos de los homosexuales, matrimonio y adopción incluidos. Y la opinión pública es mayoritariamente favorable al reconocimiento de esos derechos. Pero lo que sucede cada día en la calle sigue siendo otra cosa.
Menores de 30 años son los agresores de la mayoría de los ataques sufridos por homosexuales, como la de una pareja de chicos de Barcelona que fueron golpeados el mes pasado cuando, tras pedirles fuego, los agresores detectaron que eran gays. O los que patearon a Juan Ignacio Pichardo a finales de 2006 cuando se apoyó en el brazo de su novio para bajar unas escaleras en una estación madrileña.
"La educación sería la solución, pero tardará en hacer efecto", dice Jesús Generelo, responsable del Área de Educación del Colectivo de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam). Generelo y Pichardo hicieron en 2005 un estudio que ponía de manifiesto el acoso que tienen que sufrir los no heterosexuales en los centros educativos. "Existen los gays: personas normales que no pregonan su orientación sexual. Y las mariconas: que están gritando que quieren sexo y lo bien que se lo pasan. ¡Esta gente me da asco! Se merecen un desprecio total", decía un chaval.
Cogam ha empezado a recopilar los casos de discriminación o agresión en un mapa. En menos de un año, se ha llenado de indicadores azules -se pueden contar un centenar sin esforzar mucho la vista. Unas señales que aumentarán si prosperan las últimas campañas de los sectores más conservadores. Su postura se ha radicalizado hasta el punto de rebatir las decisiones científicas. En 1973 la Asociación de Psiquiatría estadounidense eliminó la homosexualidad de su catálogo de enfermedades, el DSM, un referente mundial. Poco después lo hizo la Organización Mundial de la Salud.
Esa decisión ha sido puesta en duda por los revisionistas. El locutor de la emisora episcopal Cope César Vidal ha afirmado que la decisión se debió a la "presión violenta de grupos organizados" que consiguieron que los psiquiatras estadounidenses "aterrorizados" tomaran esa decisión. En la misma línea, otra locutora de la misma cadena, Cristina López Schlichting dedicó en noviembre un programa a los oyentes que querían curar su homosexualidad. Otro ejemplo de la misma emisora. Cuando critica al presidente del PP, Mariano Rajoy, el director del programa de la mañana, Federico Jiménez Losantos le llama "maricomplejines", haciendo una pícara pausa después de "maricom". El peor insulto que todavía puede recibir un hombre según una mentalidad asentada en España.
Emilio de Benito - El País - 07/01/08
Comentario:
Y qué??? No sabes que esa gente no dejan de ser bazuuuuuuuuuuuuuuuuura???? Llevan toda la vida, y ya no es que los nuevos derechos les vayan en detrimento, pero no quieren que podamos ser felices.
Y luego hay que llamarlos liberales???
Besos rojos cielo
Y luego hay que llamarlos liberales???
Besos rojos cielo
Comentario:
Y qué??? No sabes que esa gente no dejan de ser bazuuuuuuuuuuuuuuuuura???? Llevan toda la vida, y ya no es que los nuevos derechos les vayan en detrimento, pero no quieren que podamos ser felices.
Y luego hay que llamarlos liberales???
Besos rojos cielo
Y luego hay que llamarlos liberales???
Besos rojos cielo