¿Y nuestros mayores, qué?
¿Los mayores? Ellos no importan. Total, si ni se molestan en salir a la calle a defender sus derechos. Si hasta hay algunos que no saben ni en qué día viven, ni quiénes son. Jamás arman ruido, porque sus manos temblorosas y su frágil estado de salud les impide echar mano de una pancarta y reivindicar todo aquello que, por ley, les pertenece: más ayudas sociales, subida de las pensiones, más plazas en residencias y centros de día públicos... Los mayores, y todos los que, en un futuro, aspiramos a serlo, encontramos un vacío social sin precedentes en aquellos partidos que pretenden gobernarnos. Martin Held afirmó una vez que todo el mundo quiere llegar a viejo, pero nadie quiere serlo. Quizás, cuando sintamos sobre nosotros el peso de los años, nos demos cuenta de lo que de verdad importa. Y si no... al tiempo.Comentario:
La verdad que es vergonzoso. Ni el Estado ni muchas familias se hacen cargo de ellos. Como bien dices, se nos olvida que nosotros nos veremos como ellos.
Saludos.
Saludos.