Ya no están
Ángel y Eduardo estaban eufóricos aquel día. Miles de voces coreaban consignas homófobas a la vez que lanzaban al aire banderas españolas, algunas aguileñas, rojigualdas siempre. La tarde invitaba a todos los españoles de bien a salir a las calles para protestar contra la política progay que estaba llevando a cabo el gobierno. De aquella tarde recordamos muchas cosas: las lecciones de neurociencia de la gran Margarita y el pánfilo discurso que la reinona de las tardes de la COPE pronunció para regocijo de gentes como Rodrigo de Santos, ese político tan católico que por las noches quemaba el dinero público en prostíbulos gays.
El Partido Popular aplaudió la manifestación, hasta el punto de que dos de sus líderes, Acebes y Zaplana, acudieron a la cita sin pensárselo dos veces. Aquella tarde, esas dos hienas ansiosas de poder se dejaron llevar por el Odio más puro y ruín yendo a la concentración antigay.
Hoy, por suerte para todos, ya no están.