Cine en lucha
Ahí van dos buenas películas que hay que ver sin falta:
La Suerte Dormida (Ángeles González Sinde, 2003)
“La suerte dormida”, que obtuvo el Goya a la Mejor Dirección Nobel, está dirigida por la que fuera guionista de la anterior, Angeles González-Sinde, quien junto a Belén Gopegui escribe el guión. La historia relata la investigación de las circunstancias que rodean la muerte en accidente laboral de un joven en una cantera en la provincia de Madrid. Una historia inspirada en un hecho real, según las guionistas, y que deja al descubierto toda una trama de corrupción, poderes, chantajes e intereses con los que se ocultan estremecedoras condiciones de trabajo que, en muchas ocasiones, pueden llevar hasta la muerte de trabajadores con absoluta impunidad. “Hoy la prensa diaria se cansa de mostrarnos hechos reales que no son los que parecen, inocentes que parecen culpables, armas que no están donde están, derechos que existen y no se cumplen, privilegios que no existen y sin embargo se ejercen”, escribiría Belén Gopegui sobre la historia relatada en esta película. “Los manuales de guión suelen decir que el personaje es su acción, es sobre todo su acción. Y ocurre que la acción que durante más tiempo ocupa las vidas de las personas es trabajar, pero esa acción apenas parece en las películas”, nos dice la coguionista. Se trata de una película estremecedora que cuenta con los trabajos magistrales de Adriana Ozores y Pepe Soriano.
El Principio de Arquímedes (Gerardo Herrero, 2004)
Sonia (Marta Belaustegui) es una alta ejecutiva del mundo de la moda que apenas tiene tiempo para dedicar a su hijo y a su marido. Rocío (Blanca Oteyza), también casada y con una hija, es vecina y amiga de Sonia. Pese a estar muy bien preparada profesionalmente, no ha tenido suerte y siempre ha realizado trabajos eventuales. Cada una de ellas intenta conseguir lo que la otra ya tiene, pensando que así lograrán una vida mejor. Sonia busca tiempo y calma para estar con su hijo al que últimamente sólo ve en pijama y Rocío quiere poder, reconocimiento social, independencia económica. Conseguirlo no va a ser fácil porque, como en el principio de Arquímedes, flotar o no flotar no depende sólo de la materia de que uno esté hecho sino también del líquido laboral y afectivo en el que intenta nadar.
“El principio de Arquímedes” aborda las claves del mundo empresarial, donde todo profesional incorporado a una organización empresarial experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del profesional que desaloja. La obra desarrolla la historia de dos amigas que trabajan en la misma firma, una cadena de boutiques.
La Suerte Dormida (Ángeles González Sinde, 2003)
“La suerte dormida”, que obtuvo el Goya a la Mejor Dirección Nobel, está dirigida por la que fuera guionista de la anterior, Angeles González-Sinde, quien junto a Belén Gopegui escribe el guión. La historia relata la investigación de las circunstancias que rodean la muerte en accidente laboral de un joven en una cantera en la provincia de Madrid. Una historia inspirada en un hecho real, según las guionistas, y que deja al descubierto toda una trama de corrupción, poderes, chantajes e intereses con los que se ocultan estremecedoras condiciones de trabajo que, en muchas ocasiones, pueden llevar hasta la muerte de trabajadores con absoluta impunidad. “Hoy la prensa diaria se cansa de mostrarnos hechos reales que no son los que parecen, inocentes que parecen culpables, armas que no están donde están, derechos que existen y no se cumplen, privilegios que no existen y sin embargo se ejercen”, escribiría Belén Gopegui sobre la historia relatada en esta película. “Los manuales de guión suelen decir que el personaje es su acción, es sobre todo su acción. Y ocurre que la acción que durante más tiempo ocupa las vidas de las personas es trabajar, pero esa acción apenas parece en las películas”, nos dice la coguionista. Se trata de una película estremecedora que cuenta con los trabajos magistrales de Adriana Ozores y Pepe Soriano.
El Principio de Arquímedes (Gerardo Herrero, 2004)
Sonia (Marta Belaustegui) es una alta ejecutiva del mundo de la moda que apenas tiene tiempo para dedicar a su hijo y a su marido. Rocío (Blanca Oteyza), también casada y con una hija, es vecina y amiga de Sonia. Pese a estar muy bien preparada profesionalmente, no ha tenido suerte y siempre ha realizado trabajos eventuales. Cada una de ellas intenta conseguir lo que la otra ya tiene, pensando que así lograrán una vida mejor. Sonia busca tiempo y calma para estar con su hijo al que últimamente sólo ve en pijama y Rocío quiere poder, reconocimiento social, independencia económica. Conseguirlo no va a ser fácil porque, como en el principio de Arquímedes, flotar o no flotar no depende sólo de la materia de que uno esté hecho sino también del líquido laboral y afectivo en el que intenta nadar.
“El principio de Arquímedes” aborda las claves del mundo empresarial, donde todo profesional incorporado a una organización empresarial experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del profesional que desaloja. La obra desarrolla la historia de dos amigas que trabajan en la misma firma, una cadena de boutiques.