La memoria perdida
Mientras Paulino echa una cabezadita, a su lado está Herminia, 90 años, que juega con las legumbres y trata de separar los garbanzos de las lentejas y las alubias. Liboria, de casi 80, pinta de color amarillo unos mondadientes. En la mesa de enfrente, Ascensión, Elvira y Rosa se divierten con el dominó que ellas mismas han pintado, coloreado y recortado. Luis, uno de los más mayores, no juega a nada. Va y viene a su aire, sin rumbo fijo.
¿Qué tienen en común todos estos ancianos? Comparten dos cosas: la enfermedad de Alzheimer y la ilusión de ir cada día a su «cole», un centro municipal de su barrio.
Desde el ascensor se percibe un bullicio especial en la sala de terapia ocupacional. Estamos en el Centro de Día José Villarreal, en el distrito de Arganzuela, donde se atiende a 65 ancianos con la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.
Milagros, la trabajadora social, y Rosa, la psicóloga, están pendientes de los pacientes. Les atienden, les ayudan en sus «juegos» para ejercitar las manos, la psicomotricidad y la cabeza. No pierden de vista a ninguno. Hay mucha ternura y cariño en el ambiente; de unas hacia los otros. Muy cerca, en la sala de fisioterapia, otros enfermos de Alzheimer realizan sus tablas de gimnasia.
«Pierde la memoria»
Ángela Polo tiene 79 años y mucha belleza en su rostro. Ya se sabe, quien tuvo, retuvo. Se le saltan las lágrimas porque se está despidiendo de su Antonio, de su marido, que con 82 años ha perdido ya mucha memoria y empieza a fallarle el andar. «Todavía me reconoce pero no se acuerda de los nombres de nuestros nietos. Es muy duro», exclama Ángela. «Hace dos años -nos dice- le empecé a notar mal genio. Se enfadaba por todo. Ahí empezó el calvario. Yo no quería dejarle aquí, en el centro, pero veo que está contento y encantado. Cuando sale, por la tarde, soy yo la que me encargo de todo. Le tengo que bañar y mis fuerzas, a veces, flaquean».
Margarita, otra de los familiares de enfermos de Alzheimer de este centro municipal, acaba de despedir a su madre, Eduvigis. «No nos cogió por sorpresa -explica Margarita- porque sus dos hermanos varones han tenido la misma enfermedad. Yo lo asumo como un «me ha tocado». Mis hijos le dicen: «Anda abuela, que te vas al colegio» y ella feliz porque aquí tiene su pandilla».
Fernando García, el director del centro José Villarreal, lo tiene muy claro: «El nuestro es un trabajo vocacional. La mejor recompensa es ver que el enfermo mejora o que, cuando menos, se estabiliza».
María Isabel Serrano, ABC
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Hoy, 21 de septiembre, se celebra el día mundial del Alzheimer, fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Alzheimer. El propósito de esta conmemoración es dar a conocer la enfermedad y difundir información al respecto, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general, de instituciones y de organismos oficiales.
Historias como las de Antonio o Eduvigis evidencian que es necesario impulsar más recursos sociales y sanitarios, que atiendan no sólo al enfermo sino también al cuidador (se ha llegado a decir que esta enfermedad "golpea el cerebro del paciente y el corazón de la familia"). Desde aquí me gustaría enviar un caluroso abrazo a todos ellos, así como reivindicar una mayor implicación de las administraciones en la atención sociosanitaria a todos los los afectados por esta enfermedad.
¿Y tú quién eres?
Coincidiendo con el día mundial del Alzheimer, Antonio Mercero estrena su nuevo filme, ¿Y tú quién eres?, que trata el tema del Alzheimer. "La idea surgió porque tenía un amigo que padeció esta enfermedad y luego falleció. Sentía que tenía una obligación moral con él", explica Mercero. Dos actores míticos del cine español como Manuel Alexandre y José Luis López Vázquez se acercaron a su propuesta de trabajar con él.
La familia Rivero se va de vacaciones veraniegas, Luis se traslada con su mujer y sus dos hijos a San Sebastián, quedándose en Madrid, su única hija, Ana y su padre. Ana está opositando y decide permanecer en la capital para avanzar en sus estudios y estar cerca de su abuelo, Ricardo, que es acomodado en una residencia durante el periodo estival. En la residencia, Ricardo, conocerá a Andrés, su compañero de habitación y nuevo amigo. Juntos recordarán vivencias de la juventud, llegándose a producir episodios tiernos y divertidos. Durante el transcurso del verano el mal de Alzheimer acecha a Ricardo.
Comentario:
Es una pena ver a alguien de tu familia que acabe con esta enfermedad tan cruel. Tener que ver todos los días cómo esa persona no es la misma de antes, que no te recuerda, que no sabe quién eres, que no sabe ni quién es él, que sólo se acuerda de cosas pasadas en su vida que no tienen nada que ver con el presente. Desde luego que yo no me voy a perder la película de ¿y tú quién eres? que tiene que reflejar muy bien lo dura que es la enfermedad del Alzheimer. "No recuerdo todo lo que siento, pero sí siento todo lo que recuerdo".