DE MUDANZAS
He decidido pasarme a blogger, que esto funciona que da pena...
nueva dirección en el lateral.
nueva dirección en el lateral.
¿ESTO ME CABRIA EN UN SMS?
No es que no me atreva a decirte lo que pienso a la cara, nada más lejos de la realidad como bien sabes, es simplemente que me apetece dejar constancia aquí de lo que pienso porque para eso es mi “puto blog”, como decías tú, y la aparente causa de todos nuestros problemas…¿Justicia poética?
Primero quiero que sepas que ayer recibiste una llamada telefónica de la que no tenia idea. Evidentemente no hubiera dado ningún tipo de “autorización” de haber sabido de antemano que se iban a poner en contacto contigo, entre otras cosas porque mis asuntos me los soluciono yo y porque paso de que pienses que me dedico ese tipo de chorradas.
Ay rateta! Desde el primer momento supe que esto no podía acabar bien porque tú no estás bien. La duda era si eso se debía a una crisis personal pasajera o a que verdaderamente eres una persona complicada. Una parte de mí, la menos mala y egoísta, pensaba que todo el mundo nos merecemos una oportunidad y que en caso de problemas nuestro deber es apoyar a quién los tiene. Y más si se trata de la persona a la que poco a poco vas empezando a querer de verdad.
Me has acusado en reiteradas ocasiones de querer controlar tu vida y tus movimientos, de haberte espiado, de no ser cariñosa contigo, de haberme tirado a mi ex, de querer follarme a amigas mías y tuyas, de haber apostado con un tío a ver si te lo tirabas en un bar, de haberte escondido unas cosas y haber mentido en otras o de no haber cuidado las cosas que tenía que cuidar (¿como era aquello?...Ah sí! “No sabes hacer el amor, solo follas porque no sabes como tratar a una mujer”, o lo de “tu no necesitas una mujer, necesitas una criada”) También de que te he echado de mi casa una noche oscura y fría y te has visto en la calle más sola que la una.…Me has acusado, como digo, y te has extendido largo y tendido en ello, queriendo aparecer siempre como una víctima de mi incomprensión, dureza, inflexibilidad, comodidad, doble juego o infidelidad. Obviamente he cometido mis errores, pero siempre los he reconocido y me he disculpado por ellos. Te he dado la razón cuando la tenías y he intentado hacerte ver que te equivocabas en lo que consideraba una injusticia por tu parte, que es en el 90% de tus acusaciones. Y así nos hemos pasado horas y horas, aunque sabías positivamente que casi todas esas cosas que me echabas en cara son gilipolleces que no tienen nada de real.
Lo que pretendías con todo eso era evitar entrar en el verdadero problema: TU. Nunca has admitido que se hablara de tus fallos y tu defensa siempre ha sido el ataque feroz para desviar la atención. Todo fue bien mientras yo no decía nada y fingía no ver las cosas, pero en el momento en que empecé a pedir explicaciones o te hacia enfrentarte a hechos consumados e indiscutibles, negabas las evidencias con ira e ibas a por mí con saña. Y esa actitud solo escondía el miedo a enfrentarte a ti misma. Te cuesta admitirlo pero sabes que has actuado muy mal desde hace tiempo y no solo conmigo. Eso acaba pasando factura. Te conozco bien no solo por lo que dices, sino por lo que no dices.
La mayor ingenuidad de la que has pecado es pensar que estoy ciega. Veía mucho más de lo que crees. Mucho más. Y no me refiero a tus mentiras, que también, me refiero a que sé donde reside tu problema, sé donde residen tus miedos, sé donde reside tu falta de lealtad, de coherencia y de sinceridad. También sé lo que quieres y sé a lo que aspiras, qué esperas y qué buscas. Sé cuales son tus debilidades y tus puntos fuertes. Y tu problema no son las circunstancias que te rodean, el verdadero quid de la cuestión reside en ti misma y en que hay ciertas cosas en tu vida que todavía no has digerido. Te podría haber ayudado a crecer como persona.
La mayor tontería que has hecho es pretender engañarme usando las mismas estrategias que usabas con tu novia. Has repetido el patrón de conducta cuando te ha interesado: Una excusa, una discusión y la culpa de todo para la otra persona, queriendo crear un sentimiento de culpabilidad en ella.
La mayor equivocación que has cometido es contar una historia diferente a cada persona sin tener en cuenta que, en un momento determinado, esas historias se podían contrastar de la manera más sencilla y tonta, quedando patente todo tu juego. Lo he visto yo y lo han visto los demás y has acabado decepcionando a más de una persona. Te dije hace poco, y lo mantengo, que todos los inputs que me llegaban de ti eran negativos, que incluso tus amigas me prevenían solapadamente contra ti y contra tu manera de actuar. Siguen haciéndolo. No me gusta dejarme influir, pero entre lo que veo yo y lo que me dicen lo mejor es mandar a la mierda todo esto porque demuestras que ni te intereso, ni me quieres, ni me valoras. Y creo que ya he sufrido suficientes humillaciones.
Pero lo más triste es que la peor versión de la historia que cuentas, la que tienes en tu cabeza como cierta, es la que te has acabado creyendo para justificarte y la que te permite adoptar ese rol de victima que tanto te gusta. Y es la versión en la que aparezco como el monstruo: no te he apoyado y no me he volcado en esto. No te voy a recordar a la gente que has puesto por delante de mí en estos meses y que ha acabado incluso echándote de su casa o que te han dado la espalda, que no han sido sinceros contigo o que se han desentendido completamente de ti y tus circunstancias, mientras esta “hijadeputa” que te ha tratado tan mal estaba ahí para intentar recomponer los pedazos pese a saber que ya la estabas engañando. ¿Y tienes la desfachatez de decir que no te aporto estabilidad? Me hace mucha gracia que finjas desconfiar de mí por lo que pudiste leer aquí hace unos meses y que luego dijeras a otras personas que conmigo tenías toda la paz y tranquilidad que podías desear. Lo que pasa verdaderamente es que ya soy un estorbo para tus planes y por eso no has movido ni un dedo para arreglar las cosas. Porque nunca te has parado a pensar en como me he sentido yo durante todo este tiempo. Y aún así ayer mismo intenté hablar contigo…
Eso sí, tu haz caso a lo que te diga alguna de esas personas que te rodean, que ahora son tan amigas tuyas, y que tan bien te aconsejan por delante, pero que tienen una opinión muy diferente de ti por detrás.
Primero quiero que sepas que ayer recibiste una llamada telefónica de la que no tenia idea. Evidentemente no hubiera dado ningún tipo de “autorización” de haber sabido de antemano que se iban a poner en contacto contigo, entre otras cosas porque mis asuntos me los soluciono yo y porque paso de que pienses que me dedico ese tipo de chorradas.
Ay rateta! Desde el primer momento supe que esto no podía acabar bien porque tú no estás bien. La duda era si eso se debía a una crisis personal pasajera o a que verdaderamente eres una persona complicada. Una parte de mí, la menos mala y egoísta, pensaba que todo el mundo nos merecemos una oportunidad y que en caso de problemas nuestro deber es apoyar a quién los tiene. Y más si se trata de la persona a la que poco a poco vas empezando a querer de verdad.
Me has acusado en reiteradas ocasiones de querer controlar tu vida y tus movimientos, de haberte espiado, de no ser cariñosa contigo, de haberme tirado a mi ex, de querer follarme a amigas mías y tuyas, de haber apostado con un tío a ver si te lo tirabas en un bar, de haberte escondido unas cosas y haber mentido en otras o de no haber cuidado las cosas que tenía que cuidar (¿como era aquello?...Ah sí! “No sabes hacer el amor, solo follas porque no sabes como tratar a una mujer”, o lo de “tu no necesitas una mujer, necesitas una criada”) También de que te he echado de mi casa una noche oscura y fría y te has visto en la calle más sola que la una.…Me has acusado, como digo, y te has extendido largo y tendido en ello, queriendo aparecer siempre como una víctima de mi incomprensión, dureza, inflexibilidad, comodidad, doble juego o infidelidad. Obviamente he cometido mis errores, pero siempre los he reconocido y me he disculpado por ellos. Te he dado la razón cuando la tenías y he intentado hacerte ver que te equivocabas en lo que consideraba una injusticia por tu parte, que es en el 90% de tus acusaciones. Y así nos hemos pasado horas y horas, aunque sabías positivamente que casi todas esas cosas que me echabas en cara son gilipolleces que no tienen nada de real.
Lo que pretendías con todo eso era evitar entrar en el verdadero problema: TU. Nunca has admitido que se hablara de tus fallos y tu defensa siempre ha sido el ataque feroz para desviar la atención. Todo fue bien mientras yo no decía nada y fingía no ver las cosas, pero en el momento en que empecé a pedir explicaciones o te hacia enfrentarte a hechos consumados e indiscutibles, negabas las evidencias con ira e ibas a por mí con saña. Y esa actitud solo escondía el miedo a enfrentarte a ti misma. Te cuesta admitirlo pero sabes que has actuado muy mal desde hace tiempo y no solo conmigo. Eso acaba pasando factura. Te conozco bien no solo por lo que dices, sino por lo que no dices.
La mayor ingenuidad de la que has pecado es pensar que estoy ciega. Veía mucho más de lo que crees. Mucho más. Y no me refiero a tus mentiras, que también, me refiero a que sé donde reside tu problema, sé donde residen tus miedos, sé donde reside tu falta de lealtad, de coherencia y de sinceridad. También sé lo que quieres y sé a lo que aspiras, qué esperas y qué buscas. Sé cuales son tus debilidades y tus puntos fuertes. Y tu problema no son las circunstancias que te rodean, el verdadero quid de la cuestión reside en ti misma y en que hay ciertas cosas en tu vida que todavía no has digerido. Te podría haber ayudado a crecer como persona.
La mayor tontería que has hecho es pretender engañarme usando las mismas estrategias que usabas con tu novia. Has repetido el patrón de conducta cuando te ha interesado: Una excusa, una discusión y la culpa de todo para la otra persona, queriendo crear un sentimiento de culpabilidad en ella.
La mayor equivocación que has cometido es contar una historia diferente a cada persona sin tener en cuenta que, en un momento determinado, esas historias se podían contrastar de la manera más sencilla y tonta, quedando patente todo tu juego. Lo he visto yo y lo han visto los demás y has acabado decepcionando a más de una persona. Te dije hace poco, y lo mantengo, que todos los inputs que me llegaban de ti eran negativos, que incluso tus amigas me prevenían solapadamente contra ti y contra tu manera de actuar. Siguen haciéndolo. No me gusta dejarme influir, pero entre lo que veo yo y lo que me dicen lo mejor es mandar a la mierda todo esto porque demuestras que ni te intereso, ni me quieres, ni me valoras. Y creo que ya he sufrido suficientes humillaciones.
Pero lo más triste es que la peor versión de la historia que cuentas, la que tienes en tu cabeza como cierta, es la que te has acabado creyendo para justificarte y la que te permite adoptar ese rol de victima que tanto te gusta. Y es la versión en la que aparezco como el monstruo: no te he apoyado y no me he volcado en esto. No te voy a recordar a la gente que has puesto por delante de mí en estos meses y que ha acabado incluso echándote de su casa o que te han dado la espalda, que no han sido sinceros contigo o que se han desentendido completamente de ti y tus circunstancias, mientras esta “hijadeputa” que te ha tratado tan mal estaba ahí para intentar recomponer los pedazos pese a saber que ya la estabas engañando. ¿Y tienes la desfachatez de decir que no te aporto estabilidad? Me hace mucha gracia que finjas desconfiar de mí por lo que pudiste leer aquí hace unos meses y que luego dijeras a otras personas que conmigo tenías toda la paz y tranquilidad que podías desear. Lo que pasa verdaderamente es que ya soy un estorbo para tus planes y por eso no has movido ni un dedo para arreglar las cosas. Porque nunca te has parado a pensar en como me he sentido yo durante todo este tiempo. Y aún así ayer mismo intenté hablar contigo…
Eso sí, tu haz caso a lo que te diga alguna de esas personas que te rodean, que ahora son tan amigas tuyas, y que tan bien te aconsejan por delante, pero que tienen una opinión muy diferente de ti por detrás.
MONTAÑA RUSA O TODAS LAS LESBIANAS ESTAN TARADAS
Hace poco releía lo que escribí cuando terminó mi anterior relación (no la que ahora ha terminado) y es curioso como se repiten sentimientos y sensaciones con cada ruptura: Dolor y derrota, desánimo y tristeza.
Alguien me dijo que soy Pantojil y yo contesté que no me gustan las relaciones tormentosas. Supongo que el tema está en que soy humana y me da pena terminar una relación, por eso las lucho hasta el último momento. Eso sí, en este caso, la culpa no ha sido mía y quien lo mandó todo a la mierda fui yo, que una es muy digna, jodida pero digna, aunque la otra parte no parece que esté muy afectada.
Pero también tengo momentos muy buenos y muy animosos y, sobretodo, la gente que me rodea está bastante pendiente de mí, cosa que se agradece.
Así que estoy como en una montaña rusa. Subo y bajo.
En otro orden de cosas, lo que me ha confirmado la experiencia es que todas las lesbianas están taradas, en mayor o menor medida, y que el secreto simplemente está en encontrar a una cuyas taras o locura sean compatibles con las tuyas. Me incluyo porque hay que tener algún cable suelto para haber sido tan imbécil como yo lo he sido estos meses.
Reflexión personal: sigo siendo un coyote, un poco pantojil y muy tarada, pero coyote.
Alguien me dijo que soy Pantojil y yo contesté que no me gustan las relaciones tormentosas. Supongo que el tema está en que soy humana y me da pena terminar una relación, por eso las lucho hasta el último momento. Eso sí, en este caso, la culpa no ha sido mía y quien lo mandó todo a la mierda fui yo, que una es muy digna, jodida pero digna, aunque la otra parte no parece que esté muy afectada.
Pero también tengo momentos muy buenos y muy animosos y, sobretodo, la gente que me rodea está bastante pendiente de mí, cosa que se agradece.
Así que estoy como en una montaña rusa. Subo y bajo.
En otro orden de cosas, lo que me ha confirmado la experiencia es que todas las lesbianas están taradas, en mayor o menor medida, y que el secreto simplemente está en encontrar a una cuyas taras o locura sean compatibles con las tuyas. Me incluyo porque hay que tener algún cable suelto para haber sido tan imbécil como yo lo he sido estos meses.
Reflexión personal: sigo siendo un coyote, un poco pantojil y muy tarada, pero coyote.
OTRA VEZ
Quiero volver a escribir. Supongo que porque me han vuelto a joder completamente. La lástima es que en un arranque de los míos borré todo lo que pasó cuando precisamente las cosas iban bien, aunque nunca fueron perfectas, y ya no queda huella de nada de eso.
Ahora me siento completamente gilipollas por haber confiado y haber querido creer en algo que desde el principio sabía que no podía acabar bien: Duele que te quieran tomar el pelo. Duele más ser consciente de ello. Y Duele infinitamente ver lo que esa falta de lealtad implica.
Falló el instinto Coyote. Bueno, en realidad no. Ya he dicho que sabía que no iba a acabar bien de ninguna manera ¿verdad?
Ahora me siento completamente gilipollas por haber confiado y haber querido creer en algo que desde el principio sabía que no podía acabar bien: Duele que te quieran tomar el pelo. Duele más ser consciente de ello. Y Duele infinitamente ver lo que esa falta de lealtad implica.
Falló el instinto Coyote. Bueno, en realidad no. Ya he dicho que sabía que no iba a acabar bien de ninguna manera ¿verdad?