Reflexiones de un cubano cualquiera
Reflexiones para la transición a la democracia en Cuba de forma pacífica.
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Trabajamos por cambios democráticos en Cuba de forma pacífica
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¿A mí quien me quita lo sufrido?
A mi me deja perplejo la ligereza del análisis de Mariela Castro Espín, directora del CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual) que siendo relativamente joven puede llegar a semejante cargo en un país donde hay miles de profesionales en su rama, con mucha más experiencia laboral. Pienso que su promoción tiene mucho que ver con su padre Raúl Castro, más que a sus méritos personales.

Ahora resulta que la chica se convierte en luchadora contra la homofobia y defensora de las libertades y derechos de los homosexuales en Cuba. Así de la noche a la mañana, uno de los países donde más sufrimientos y vejaciones han padecido estas personas es capaz de organizar en un importante teatro de la Habana la Jornada Cubana por el Día Mundial contra la Homofobia. No se condena la política de más de 50 años del régimen de su tío y su papá. Y solo señala que las cosas que se hicieron fueron en tiempos donde en el mundo las cosas eran así.

En la historia de la humanidad dos políticos llevaron a los homosexuales a campos de concentración: Hitler y su tío. Su tío a dejado a su papá al frente de nuestro país y el nuevo presidente (que siempre fue el segundo en todo y no está libre de culpa por ninguno de los actos de su hermano) está obligado a consultar con su hermano todos los asuntos de importancia estratégica (es decir todos).

Yo creo que Mariela debe responder con más seriedad a la pregunta: ¿Cuál ha sido la razón por la que Fidel desatara por décadas una de las políticas más furibundamente homofoba del planeta y que ahora se culpa al pueblo cubano.

Hay una leyenda urbana que habla que tu papá es homosexual. ¿Que de cierto tiene eso Mariela?. ¿Es esa la razón por la que tu tío persiguió tan encarnizadamente a estas personas?. ¿Es por eso que tu tratas de tomar una bandera para reivindicarnos?

Emociona que por fin el gobierno de Cuba adopte una postura digna hacia los homosexuales, pero no basta con reconocer sus derechos y olvidarse de los culpables de aquellas políticas, porque desgraciadamente son los mismos que gobiernan nuestro país y los crímenes no se pueden saltar tan a la ligera.

Mariela, sabes que muchos homosexuales han llegado al suicidio por culpa de las políticas de tu papá y tu tío. Yo pude ver a uno de ellos en el Hospital Calixto García de la Habana, el chico era un menor de edad y agobiado por el desprecio de su familia y sus compañeros de escuela decidió darse candela. Cuando agonizaba yo escuché la entrevista que unos psicólogos le hacían y como explicaba que había intentado contra su vida porque lo habían expulsado de la escuela por homosexual y su papá (que era militante del partido comunista) le había dicho que prefería tener a su hijo muerto que maricón.

Ahora por fin en Cuba se empiezan a dar pasos para respetar a los homosexuales. Pero yo he sido un homosexual cubano que tuvo que vivir por años aterrado por aquella persecución y escarnio. Yo estoy dispuesto a perdonar por tanto dolor: Pero cuando se me pida perdón, porque ¿A mí quien me quita lo sufrido?
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Cada cubano lleva sembrado en su corazón a un dictador.
Esto que le comento es una peligrosa realidad. Todos los cubanos parece que estamos de acuerdo de lo dañino que ha sido para nuestra sociedad el totalitarismo; estamos convencido que los casi cincuenta años de la dinastía de los Castros ha llevado nuestro país a la ruina y todos estamos hasta la coronilla con ese sistema de ordeno y mando; donde no queda más remedio que ser un espectador de los fracasos sistemáticos de las ideas del Comandante, pero no podemos hacer mucho.

Pero lo más dañino que nos ha dejado este fundamentalismo de izquierda es que aunque repudiemos esas cosas, muy tranquilamente han calado en nuestros corazones y se nos salen en cualquier conversación, hasta para las cosas más triviales. Y para que vean les voy a relatar una anécdota totalmente verídica.

Estando yo en mi casa de Miami, tomándome unas cervezas en el patio con unos amigos, se me ocurrió hacer un comentario trivial, era algo que decía con poco fundamento, de esas cosas que se te ocurren decir cuando unas cuantas cerveza marcan las ideas de tus conversaciones y dije: Para mi los vecinos son vecinos, los trato con cortesía pero los mantengo a distancia. Pues los peores enemigos surgen de los que un día fueron nuestros amigos. Así que es mejor que mis amigos vivan un poco más lejos que los vecinos.

Y la polémica estaba servida, un amigo rápido me dijo: Yo no puedo permitir que tu me digas eso.

Su frase me fue chocante, ¿Qué derecho tengo yo a permitir o no, lo que alguien quiera decir? Cada persona es libre de decir lo que le venga en gana, tiene derecho a dar su opinión.

Y yo le dije algo que le dolió tanto que lo perdí como amigo: Mira Adolfo, esa frase que me has dicho de que no me puedes permitir decir algo la aprendiste en Cuba de un señor que bastante daño nos ha hecho. Esa forma de actuar surge de la semilla del fundamentalismo de izquierda en el que hemos vivido tanto tiempo. No podemos permitir que ese daño nos convierta en fundamentalistas de derecha ni de nada.

Un principio básico de la democracia es la posibilidad de los ciudadanos de expresar sus ideas con entera libertad y nadie tiene el derecho de taparle la boca a nadie porque no esté de acuerdo con esas ideas.

Y no puedo evaluar que ese sea el daño mayor que nos haya hecho ese sistema, porque nos ha hecho mucho daño a los cubanos en todos los aspectos de la vida y ponerme a pensar en cual es el daño mayor es una cosa muy difícil.

Pero ese es un gran daño. Que no podemos dejarnos arrastrar por el odio de los fundamentalistas de izquierda y que en definitiva logren que seamos igual que ellos pero de derechas.

Yo creo que los extremismos son dañinos, vengan de donde vengan y que si queremos tener una Cuba digna mañana, no puede excluirse a nadie, ni tampoco movernos en los extremos, que en definitiva se tocan.

 
¿Hay realmente cambios en Cuba?
Indudablemente en Cuba se han producido cambios. Fidel ya no es el Presidente ahora lo es su hermano, ahora solo es el Superdiputado reflexivo. Decir que eso no constituye un cambio es querer tapar el sol con un dedo. Otra cosa es interpretar este cambio como el principio de la transición a la democracia en Cuba. Pero lo que si no cabe dudas que estamos ante la última etapa de la dinastía de los Castros en Cuba. Fidel se ha tenido que retirar de sus cargos ejecutivos pero no de su cargo político de Jefe del Partido (que según la Constitución Cubana) es el rector de la sociedad. Y Raúl (un anciano como su hermano) ocupa los cargos de primero donde antes era solo el segundo. Pero tiene que consultar con el Diputado Fidel todos aquellos asuntos que sean de orden estratégico (es decir todos los importantes).

Así las cosas nos encontramos ante una estructura de gobierno de un país muy complicada, pues el Presidente tiene por encima de él a otro cargo, que quiéralo o no, al dejar de estar en contacto con los problemas del país pierde cada vez más una visión concreta del mismo. Pero la situación de Cuba sigue siendo la misma: un país que no funciona y que los hombres que lo mandan, producto de su edad están tomando medidas para una sociedad en que saben que no van a tener que vivir y eso es un serio problema para un país.

Ante un cambio, las gentes espera cambios y lo normal en las sucesiones de estos regímenes totalitarios es que el nuevo líder le eche las culpas de todos los males del sistema al anterior, pero aquí esta variante no cabe y se ha optado por una novedosa. En la sociedad hay muchas prohibiciones innecesarias que es necesario quitar, que cuando se pusieron eran necesarias, pero ya no lo son. Esto provoca en una población cansada la creación de una series de expectativas: ¿Qué prohibiciones van a quitar? Y eso hace de inmediato saltar la imaginación popular: ¿Dejarán comprar DVD?; ¿Dejarán comprar teléfonos celulares?; ¿Dejarán alojar a los cubanos en los hoteles de la isla?; ¿Dejarán comprar herramientas a los agricultores?; ¿Dejarán pensar lo que uno quiera?; ¿Dejarán decir lo que se me ocurra? Y así la imaginación puede sobrepasar las expectativas y como es lógico esto puede provocar frustración y de repente ponernos ante una situación delicada y explosiva.

Y no es la primera vez que las intervenciones públicas de Raúl han hecho verdaderas ronchas: Se acuerdan de aquellas lágrimas que le saltaban a los ojos cuando se acordaba de los hijos de su amigo Arnaldo que se habían criado con los suyos y que dentro de unos días se vería obligado a fusilar a su papá por traidor y que el pueblo de inmediato bautizó como ¨el llanto por un vandido¨ que provocó que su hermano no lo dejara más hablar en público por un largo tiempo.

A mi como un cubano cualquiera, me preocupa enormemente que a esta altura de la película se continúe perdiendo el tiempo. Fidel tuvo la posibilidad desde el poder de liderar un proceso de concordia entre los cubanos para resolver el trágico problema que tiene la sociedad cubana: un país que no funciona con el 30% de su población en el exilio. Pero no hizo nada por tratar de resolver ese problema. Ahora a Raúl le queda menos tiempo, pues miren a la edad que asume una parte del poder del país.

Y los cubanos esperando por que alguien simplemente comience a diseñar un país que funcione y en el que quepan todos los cubanos sin exclusiones.

Y si en esas expectativas de cambios que se abren en los cubanos de la isla se le van de la mano y se producen situaciones de lamentable violencia y se aborta la posibilidad de un cambio pacífico en la isla: ¿No será una enorme irresponsabilidad de los dirigentes cubanos?

Un llamado a la Concordia entre los cubanos debe ser respondido por una actitud sincera de cambios sustanciales y responsables por los dirigentes de la isla. Y para eso es necesario que pongan los pies en la tierra y comiencen a actuar y hablar con sensatez.

No es sensato que se argumente que tenemos una Constitución Socialista que se aprobó en Referéndum de todo el pueblo de Cuba por muchas razones: las dos fundamentales están en que un 30% de la población cubana dijo no al salir del país como pudo y engrosar las filas del exilio y por otro lado aquel referéndum se efectuó en un debate sin una oposición. Es decir se hizo una intensa campaña a favor de la Constitución por todos los medios de propaganda del país en un solo sentido y eso en la más limpia técnica es actuar con coacción. Por eso, cuando alguien invoca a la Constitución Socialista como un documento que se dio el Pueblo de Cuba, lo único que está tratando es de confundir a una parte de la opinión publica internacional, pero no confunde a ningún cubano.

La democracia parte de unas premisas indispensables y es el derecho de los ciudadanos a expresar sus opiniones con entera libertad. Educarlos a escuchar con respeto las opiniones de los otros ciudadanos, que pueden ser totalmente distintas. Los ciudadanos tienen también el derecho a informarse y a elegir la fuente de información que estimen más confiable. Cuando alguien que tiene una idea de cómo es mejor la sociedad se la comenta a otro y un grupo de ciudadanos comparten esa misma idea la convierten en un sueño y entonces forman un partido político, hacen un programa, buscan el apoyo del resto de los ciudadanos y si en unas elecciones libres reciben el voto de la mayoría, entonces forman un gobierno que está responsabilizado con cumplir su proyecto ante los ciudadanos. Luego si los ciudadanos consideran que han cumplido les vuelven a dar su voto de confianza, pero si defraudan pues simplemente los ciudadanos votan otra opción y se produce una alternancia en la dirección de la sociedad.

La soberanía de la sociedad está en manos de los ciudadanos y nadie puede sentirse con el derecho a perpetuarse en la dirección de la misma. Tampoco hay que tenerle temor a las decisiones de los ciudadanos.

Con la forma de elegir los cargos públicos pasa lo mismo. Deben ser los partidos los que propongan a sus listas de candidatos con un programa que se comprometen a cumplir si logran ganar las elecciones. En Cuba solo hay un partido que es el que propone a sus candidatos. Que no es verdad que los candidatos los proponen las organizaciones de masa, porque los cargos fundamentales de esas organizaciones de masas son nomenclatura del aparato del único partido. En palabras más sencillas yo te pongo a ti para que tu me pongas a mi.

Por eso es bueno utilizar la frase que se usa mucho en Cuba: ¨hablemos a camisa quitada¨ la Concordia entre todos los cubanos es indispensable en estos momentos para sacar a nuestro país del atasco en que se encuentra. No se puede perder más tiempo para transitar a la democracia, ahora que el gobierno controla el poder es el momento para darle a los cubanos lo que todos quieren. Si ese pistón tan comprimido que es nuestro país explota, nos encontraremos ante un desastre aterrador del cual los actuales dirigentes cubanos serán los máximos responsables. Por eso es que pedimos que encabecen este proceso de transición ahora que todavía pueden.
 
¿Una gran mentira fue el justificante de la política de un estado?
Como un cubano cualquiera, sigo reflexionando.

Tantas reflexiones del ahora Comandante Reflexivo (valga la redundancia) hacen que a este cubano cualquiera le vengan más deseos de seguir reflexionando y una de las cosas que cuando recuerdo me hacen estallar de ira es la famosa crisis de los mísiles soviéticos. Yo era un niño cuando aquello, estaba por las montañas orientales recogiendo café, cuando de pronto al bajar un día al pueblo de Imías me entero de una forma muy nebulosa que estábamos en medio de aquella situación. Nos decían que estábamos al borde de una guerra nuclear y que donde estábamos más seguros era en las montañas y que debíamos subir de inmediato a donde estábamos.

Volvimos a las montañas y nada más supimos de aquello. Por muchos años nos dijeron que la culpa había sido de los americanos, que pretendían invadir la isla para acabar con la Revolución y volver a recuperar las propiedades que la Revolución les había quitado.

Pero que sorpresa, cuando 20 años después, cuando ya habían desaparecido casi todos los protagonistas de aquellos hechos, cuando se desclasifican los documentos que se intercambiaron en aquellos días y puedo leer en el Periódico Granma que primero vinieron más de 40 mil soldados rusos a Cuba, que un día los aviones norteamericanos descubren que había cohetes con ojivas nucleares instalados en el occidente del país y precisamente apuntando al territorio de los Estados Unidos y ahí cuando el presidente de los Estados Unidos empieza a tomar las medidas que desembocaron en unas de las crisis más peligrosas a que nos llevó la famosa ¨Guerra Fría¨. Pero lo que más escalofrío me da cuando lo recuerdo es aquel comunicado que Fidel le envía a Nikita, donde le dice que ante la inminencia de la guerra, los rusos deben disparar primero para acabar de una vez y por todas con el Imperialismo Yankee. Gracias a Dios, el líder ruso no le hizo caso y todos sabemos cual fue el final de aquellos dramáticos días.

Siempre se le dijo al Pueblo, que la razón de la alianza con los rusos (una potencia extracontinental y recordemos que cuando aquello la Constitución de la República de Cuba vigente, prohibía la presencia de tropas extranjeras en nuestro territorio y que él hizo eso sin darle información al Pueblo y ni siquiera muchos altos funcionarios de su gobierno conocían lo que estaba pasando en Cuba en ese momento. Ese acto debía haber sido considerado ¨alta traición a la Patria¨) era que los americanos estaban a punto de invadir la isla. Y que la alianza con los rusos impedía que eso ocurriera.

Pero el tiempo pasó y pasó, la Unión Soviética desapareció ya hace bastante tiempo y los americanos no han invadido la isla. Luego yo, un cubano cualquiera, ¨Reflexiono¨: ¿No sería acaso, que las actividades subversivas que en todos partes en que podía financiaba y apoyaba el gobierno de Cuba, lo que provocaba las constantes tensiones de enfrentamiento en que vivíamos? Porque hay algo cierto, tras la desaparición de la Unión Soviética, Fidel cesó en buena medida su política de Guerras Africanas y su apoyo a todos los movimientos violentos que se estaban desarrollando en América Latina.

Luego se prueba una gran mentira que fue el justificante de la política de un estado por muchos años: La inminente invasión del ejército norteamericano a Cuba. ¿Y fue esa mentira la que nos colocó al borde de un holocausto nuclear?

Todas las noche antes de dormir, como buen católico yo me acuerdo de Dios y no hay un día que no le pida con fervor al señor que se lo lleve pronto a la Gloria. Un amigo sacerdote que conoce de mi mala costumbre no deja de ponerme penitencias y advertirme que eso no se le pide al señor. Qué para ir a la Gloria hay que portarse bien en la tierra.

Gabonice.
 
Fidel y su luna de miel con los chinos.
Ahora que el Comandante en Jefe en su retiro moribundo no cesa de hacer sus llamadas ¨Reflexiones¨, es democrático que cualquier cubano pueda dedicarse también a hacer sus reflexiones.

De verdad que no tuve estómago para leer sus reflexiones sobre China. A mi me trajo de inmediato a la cabeza aquellos años en que cuando aparecieron las ¨discrepancias¨ entre la extinta Unión Soviética y la República Popular China, en que el Comandante olfateaba primero por quien apostar que le diera mejores dividendos. Me acuerdo como al principio trató de jugar una posición neutral. Y nunca se me olvidará aquel discurso en que cuestionó públicamente a los dirigentes soviéticos ante la disyuntiva de la invasión a Checoslovaquia, si también estarían en condiciones de utilizar sus tropas para salvar el socialismo en Cuba. Aquello parecía que dejaba claro que se uniría a los Chinos.

Pero yo no se lo que hablaron sin que los ciudadanos nos pudiéramos enterar nunca y pronto se produciría aquel discurso sorpresivo en la Plaza de la Revolución donde en el momento que el Embajador de la República Popular China se largaba como el perro que tumbó la olla, mientras el Comandante le decía a pleno pulmón que nosotros (quiso decir él, no se porque esa manía de endilgarnos a todos en sus opiniones) nunca seríamos el perro que muerde la mano amiga que le da el pan.

Y a partir de ese momento, el Comandante se mostró como el más fiel aliado de los soviéticos y por ende el más encarnizado enemigo de los chinos. Y de las palabras se llegó a las manos, quise decir a las armas: no olvidemos que en las guerras africanas que el Comandante napoleónico libró en muchas ocasiones se cruzaron el fuego de armas rusas en manos de los cubanos y armas de procedencia china en manos de sus adversarios. Y de la lengua de este mismo Comandante en Jefe salieron los más feroces insultos y las burlas más mordaces que recibieron los dirigentes chinos. Tanta fue la animadversión que creó en los dirigentes chinos que cuando la Unión Soviética se fue y el se quedó solo, no tenía quien ahora financiara sus proyectos napoleónicos y como los chinos se quedaron rápidamente pensó que era el momento de cambiar de bando y ni presto ni perezoso se dispuso a ello: se recuerdan de aquel famoso viaje a China en que como nadie lo invitó, nadie lo fue a recibir y que todos escuchamos como la prensa oficialista lo explicaba ¨como el estricto protocolo de las autoridades chinas¨ (que tiene cara este Comandante). Y que les pareció a ustedes aquel regalo de 4 millones de dólares y el préstamo de otros 200 para una economía tan grande como la China (15 centavos de dólar por cada chino) para un Comandante que necesitaba mucho más que eso para tapar el hueco que le habían dejado los rusos. De verdad que esos momentos debieron ser muy difíciles para un señor que manejaba tanto dinero ruso y que tenía colosales proyectos de llevar la guerra a todas partes del mundo (Se acuerdan cuando los cubanos lo llamábamos con ¨cariño¨ Armando Guerra.

Pero este mimetismo tan extraordinario de el Comandante reflexivo no nos sorprende, más bien nos tiene acostumbrado a ese ir y venir de un lado a otro, de ser el más agresivo del bando al que acaba de llegar y luego para colmo cuando hace lo contrario o bien dice que lo que pasó no pasó o simplemente que aquellas demasiadas prohibiciones se hicieron simplemente porque en aquel momento eran necesarias y ni una explicación más, que el pueblo en su mente es él y no tiene derecho a pensar ni a reflexionar, con que él lo haga basta.

Como Fidel no está muerto, Raúl no puede cargarle toda la culpa del desastre nacional, pero tiene que tomar medidas que al menos creen en la mente de los cubanos la ilusión de que van a cambiar las cosas y debajo de la manga su hermanito le dio la solución: las cosas mal hechas que hay que cambiar no estaban mal hechas sino que en el momento en que se hicieron eran necesarias (¿por qué?: Silencio como explicación)

Bueno, que Fidel no se piense que es el único que puede reflexionar, cualquier cubano también puede y tiene derecho a reflexionar y de una manera muy distinta que él.

Gabonice