Pequeño cuento de primavera gaditana....
I y M se amaban, se amaban más alllá de los comentarios de la gente, se amaban por encima de las leyes del noviazgo y de los signos convencionales, se sentían bien cuando estaban juntas, no se exigían nada, ni lloraban, ni discutían...estaban seguras todos y cada uno de los sentimientos propios y ajenos...
Ayer, 9 de Mayo, I y M celebraban que hacía dos meses que se habían besado por primera vez y fueron a la playa a ver un precioso atardecer...
M le confesó a I muchos de sus miedos mientras miraban cómo se ponía el sol, I no sabía que decir...ahora I si que sabe qué decir: que la quiere, que no tiene miedo, que está segura de lo que siente, que nunca había amado a alguien así, que quiere 9 de Junio, 9 de Julio y todos los nueves, que quiere más atardeceres, que quiere más amaneceres, que encontró esa tranquilidad que te da una mano segura, una mirada firme, un fuerte abrazo...
Ahora I se siente mejor y sólo desea volver a ver pronto a M para que las horas pasen deprisa...
Ayer, 9 de Mayo, I y M celebraban que hacía dos meses que se habían besado por primera vez y fueron a la playa a ver un precioso atardecer...
M le confesó a I muchos de sus miedos mientras miraban cómo se ponía el sol, I no sabía que decir...ahora I si que sabe qué decir: que la quiere, que no tiene miedo, que está segura de lo que siente, que nunca había amado a alguien así, que quiere 9 de Junio, 9 de Julio y todos los nueves, que quiere más atardeceres, que quiere más amaneceres, que encontró esa tranquilidad que te da una mano segura, una mirada firme, un fuerte abrazo...
Ahora I se siente mejor y sólo desea volver a ver pronto a M para que las horas pasen deprisa...
Comentario:
piensas escribir un nuevo articulo, en el q pueda poner un comentario, algun dia?xq a este no se q ponert y mira q e tenido tres intentos pues la mierda esta d poner las letrujas no m a dejado kolgar los q eskribi.bueno x si t kome la kuriosidad no decia nada importante(algo normal en mi)solo q esperaba q tu y mi esposa argentina fuerais felices.bueno q ,t lo vuelvo a decir,t examos muxo d menos.muxos besits d tu "pekeña" amigüita.
P.D:yo no puedo escribir en estas condiciones
P.D:yo no puedo escribir en estas condiciones
Comentario:
Jo, que bonito. Enhorawena por esos sentimientos.
Besotesss!
Besotesss!
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Ufff,habeis pensado en escribir un libro? os decís un montón de cosas bonitas; eso no quiere decir nunca q las cosas boitas no duelan, no den quebraderos de cabeza, ni dolor de estómago de esos q te hacen no dormir por las noches. No significa q no se sientan miedos, miedos enormes ante la incertidumbre q produce la palabra mañana, ante todas esas cosas q entorpecen el camino....pero lo mejor es saber andar, q los pasitos al final son los q recorren kilómetros. y si toca caer lo importante es saber levantarse y seguir andando, lo q estais viviendo......jamas lo volvereis a vivir y como nunca se vuelve atrás lo mejor es hacer cada día irrepetible,
Comentario:
A la mañana siguiente, miércoles 10 de mayo, M se despertó con cierta resaca de sueños, dolor de cabeza y sus ya bien conocidos dolores de estómago. M, algo estúpida y con un complejo de inferioridad sospechoso, pensó en el día anterior, en que lo que prometía ser una velada increíble, con sensaciones indescriptibles, besos sinceros y abrazos tiernos se convirtió en un episodio para olvidar en el que I no llego a tiempo para montarse en el medio de transporte que la iba a llevar a ‘casa’, en la explosión de miedos que nunca debieron salir de su ser y en el consecuente mutismo de I.
No lo dudó dos veces, se levantó de la cama y decidió darse una ducha de las que hacen afición. En el trayecto a clases, M no paró de pensar y es que M, por si no lo había mencionado en algún otro lugar bajo el sobrenombre de su alter-ego, poseía una de las mentes rumiantes más increíbles que se puedan llegar a pensar. Pensó, al igual que I, que ansiaba ver más amaneceres y atardeceres al lado de su dulce ángel, que la paz que I le hacía sentir la hacía olvidar cualquier vicisitud que encontrase en su camino y que desde que conoció a I sabe que tiene corazón y que late más que nunca.
Sin embargo, cuando llegó a sus clases matutinas y mientras hacía esfuerzos sobrehumanos por no quedarse dormida, recordó ese último beso que I le regaló antes de marchar, pero que iba acompañado de unos ojos que indicaban dolor, decepción y que empezaban a no sostener demasiado su mirada juguetona, y fue por eso que pensó en coger el primer medio de transporte autopropulsado de la bahía que la dejase justo dónde I se encontraba para hacerle ver que la quería, y mucho, y que nunca había dudado de sus sentimientos, que únicamente se había sentido de aquella forma por su indecisión y por su tonta mente repetitiva.
Ahora (que es atemporal, ya que soy la cuentacuentos y me permito el poder casi divino de controlar el tiempo a mi placer) M se ha dado cuenta de que no quiere dañar a I, que su amor no tiene nada que ver con aquel que aparece en las películas y que por muy poco que se vean, por muy poco que puedan permitirse el lujo de fundirse en un abrazo cálido y que puedan compartir una noche de conversaciones filosóficas, de risas, de caricias, de sueños, de despertar la una al lado de la otra notando ese aura que engrandece su alma, M nunca exigirá nada, nunca esperará nada de I, tan sólo quiere hacerle ver a I que cuando hay que pedir perdón es mala señal, ya que indica que algo ocurrió y que por tanto, I no ha de pedirle perdón a M por nada, en todo caso por demostrarle a M que su supuesto músculo latente no es un deshecho inerte, que le gusta tal y como todo va, que ese momento justo antes del primer beso que la hace temblar, que ese instante en el que sus miradas se buscan entre la gente y ríen porque saben lo que andan pensando y que ese ‘sí, no digas nada, lo leí en tu mirada’ le sobra y le basta para ser la mini-persona más feliz del mundo y así regalarle a I los mejores momentos que jamás pudieran ser pensados y conseguir que I se siente como esa dulce persona que ríe porque sí, que se siente bien y que por fin sabe qué siente y no tiene miedo por ello…
No lo dudó dos veces, se levantó de la cama y decidió darse una ducha de las que hacen afición. En el trayecto a clases, M no paró de pensar y es que M, por si no lo había mencionado en algún otro lugar bajo el sobrenombre de su alter-ego, poseía una de las mentes rumiantes más increíbles que se puedan llegar a pensar. Pensó, al igual que I, que ansiaba ver más amaneceres y atardeceres al lado de su dulce ángel, que la paz que I le hacía sentir la hacía olvidar cualquier vicisitud que encontrase en su camino y que desde que conoció a I sabe que tiene corazón y que late más que nunca.
Sin embargo, cuando llegó a sus clases matutinas y mientras hacía esfuerzos sobrehumanos por no quedarse dormida, recordó ese último beso que I le regaló antes de marchar, pero que iba acompañado de unos ojos que indicaban dolor, decepción y que empezaban a no sostener demasiado su mirada juguetona, y fue por eso que pensó en coger el primer medio de transporte autopropulsado de la bahía que la dejase justo dónde I se encontraba para hacerle ver que la quería, y mucho, y que nunca había dudado de sus sentimientos, que únicamente se había sentido de aquella forma por su indecisión y por su tonta mente repetitiva.
Ahora (que es atemporal, ya que soy la cuentacuentos y me permito el poder casi divino de controlar el tiempo a mi placer) M se ha dado cuenta de que no quiere dañar a I, que su amor no tiene nada que ver con aquel que aparece en las películas y que por muy poco que se vean, por muy poco que puedan permitirse el lujo de fundirse en un abrazo cálido y que puedan compartir una noche de conversaciones filosóficas, de risas, de caricias, de sueños, de despertar la una al lado de la otra notando ese aura que engrandece su alma, M nunca exigirá nada, nunca esperará nada de I, tan sólo quiere hacerle ver a I que cuando hay que pedir perdón es mala señal, ya que indica que algo ocurrió y que por tanto, I no ha de pedirle perdón a M por nada, en todo caso por demostrarle a M que su supuesto músculo latente no es un deshecho inerte, que le gusta tal y como todo va, que ese momento justo antes del primer beso que la hace temblar, que ese instante en el que sus miradas se buscan entre la gente y ríen porque saben lo que andan pensando y que ese ‘sí, no digas nada, lo leí en tu mirada’ le sobra y le basta para ser la mini-persona más feliz del mundo y así regalarle a I los mejores momentos que jamás pudieran ser pensados y conseguir que I se siente como esa dulce persona que ríe porque sí, que se siente bien y que por fin sabe qué siente y no tiene miedo por ello…