Mi últimpo post... aquí.
Esto no es una despedida.
Es un "hasta que vosotros queráis".
Sólo me marcho a un click de distancia.
Renovarse o morir... la elección es sencilla.
El mismo yo en un sitio nuevo, más comodo, y próximamente más bonito, cuando mi decorador de interiores favorito me ponga las cortinas.
¡Nos vemos allí!
Mejor dicho, aquí
P.D: Aunque parezca que no, me da pena abandonar este blog, porque al fin y al cabo ha sido el primero, en él he recibido vuestros comentarios (muchas, muchas gracias) y he dejado una parte de mí... mejor me callo que no quiero ponerme pesado.
¡Espero que sigáis visitando el nuevo!
Es un "hasta que vosotros queráis".
Sólo me marcho a un click de distancia.
Renovarse o morir... la elección es sencilla.
El mismo yo en un sitio nuevo, más comodo, y próximamente más bonito, cuando mi decorador de interiores favorito me ponga las cortinas.
¡Nos vemos allí!
Mejor dicho, aquí
P.D: Aunque parezca que no, me da pena abandonar este blog, porque al fin y al cabo ha sido el primero, en él he recibido vuestros comentarios (muchas, muchas gracias) y he dejado una parte de mí... mejor me callo que no quiero ponerme pesado.
¡Espero que sigáis visitando el nuevo!
La visita
Toc toc
-¿Qué desea? -pregunta alguien con desconfianza mientras abre la puerta.
-Perdón... ¿Pau, por favor? -pregunta el visitante extrañado.
-El anterior inquilino ya no vive aquí -la respuesta es tajante.
-¿Cómo?
-¿No me ha oído? Se ha mudado.
-¿Por qué?
-No sé, no estaba contento con el vecindario, supongo.
-Pero... yo creía que apreciaba mucho a sus vecinos -la decepción era evidente.
-Bueno -pareció ablandarse-, estaba muy contento con los vecinos, lo que no le gustaba tanto eran las normas de la comunidad. Me dijo que estaría encantado de recibirles en su nuevo hogar.
-Ah... ¿Sabe dónde podemos encontrarle?
-Sí.
Silencio.
-¿Me lo puede decir?
-No recuerdo la dirección de memoria. Venga en otro momento.
-Otro momento... pero, ¿cuándo?
-Quizá esta noche, puede que mañana, aún no sé cuando podré atenderle.
-Gracias. Adiós -se despidió-. No me extraña que se haya largado con caseros como estos -murmuró la desconcertada visita.
La visita siguió caminando y se encontró con alguien conocido.
-Hola -saludó sin mucho entusiasmo.
-¡Hola! -Alguien Conocido le devolvió el saludo con más alegría -. ¿Qué te pasa?
-Venía a hacerle una visita a Pau, pero me han dicho que se ha mudado.
-¡Sí!, qué bien, ¿no? Está muy ilusionado con su nuevo piso.
-Podría haber dejado la dirección por lo menos.
-Es que está de reformas, quiere tenerlo todo lo mejor posible para la inauguración.
-Si yo lo que quiero es pasar a saludar, da igual que no estén puestas las cortinas.
-Pues también es verdad, ya le diré algo cuando le vea.
-Dile que se de prisa y que no hace falta que esté todo perfecto, con que haya algo escrito con lo que recibirnos sobra.
-Muy bien. Nos vemos allí, entonces.
-Hasta pronto, espero.
-Sí, sí, seguro que muy pronto.
-¿Qué desea? -pregunta alguien con desconfianza mientras abre la puerta.
-Perdón... ¿Pau, por favor? -pregunta el visitante extrañado.
-El anterior inquilino ya no vive aquí -la respuesta es tajante.
-¿Cómo?
-¿No me ha oído? Se ha mudado.
-¿Por qué?
-No sé, no estaba contento con el vecindario, supongo.
-Pero... yo creía que apreciaba mucho a sus vecinos -la decepción era evidente.
-Bueno -pareció ablandarse-, estaba muy contento con los vecinos, lo que no le gustaba tanto eran las normas de la comunidad. Me dijo que estaría encantado de recibirles en su nuevo hogar.
-Ah... ¿Sabe dónde podemos encontrarle?
-Sí.
Silencio.
-¿Me lo puede decir?
-No recuerdo la dirección de memoria. Venga en otro momento.
-Otro momento... pero, ¿cuándo?
-Quizá esta noche, puede que mañana, aún no sé cuando podré atenderle.
-Gracias. Adiós -se despidió-. No me extraña que se haya largado con caseros como estos -murmuró la desconcertada visita.
La visita siguió caminando y se encontró con alguien conocido.
-Hola -saludó sin mucho entusiasmo.
-¡Hola! -Alguien Conocido le devolvió el saludo con más alegría -. ¿Qué te pasa?
-Venía a hacerle una visita a Pau, pero me han dicho que se ha mudado.
-¡Sí!, qué bien, ¿no? Está muy ilusionado con su nuevo piso.
-Podría haber dejado la dirección por lo menos.
-Es que está de reformas, quiere tenerlo todo lo mejor posible para la inauguración.
-Si yo lo que quiero es pasar a saludar, da igual que no estén puestas las cortinas.
-Pues también es verdad, ya le diré algo cuando le vea.
-Dile que se de prisa y que no hace falta que esté todo perfecto, con que haya algo escrito con lo que recibirnos sobra.
-Muy bien. Nos vemos allí, entonces.
-Hasta pronto, espero.
-Sí, sí, seguro que muy pronto.
Tengo que presentarte a un amigo
Hace unos años:
-Oye, ¿no tienes ningún amigo para presentarme? –pregunta con esperanza un joven e inocente Pau.
-Uhm… no, lo siento, eres el único gay que conozco –responde una amiga cualquiera.
-Vaya, pues a ver si te haces amiga de alguno.
-Tú tranquilo.
Un tiempo después:
-¡Pau! ¡Tengo que presentarte a un amigo! –exclama la misma u otra amiga.
-¿Sí? ¡Qué bien! ¿Cómo es? –pregunta Pau con ilusión.
-Es majísimo, me encanta para ti –responde con voz de “y voy a ser la madrina de vuestra boda”
-Ay, qué bien, a ver cuando me lo presentas –dice mientras se imagina a un chico guapo cual modelo de gafas de Armani, fornido cual modelo de ropa interior e inteligente cual catedrático de física termonuclear.
En la actualidad:
-¡Pau! ¡Tengo que presentar a un amigo! –esta vez las palabras suenan como una amenaza.
-¿Sí? Qué bien… -con voz de “no, por favor, otra vez no”.
-Ya verás, te va a encantar, es super majo –dice feliz la amiga en cuestión ignorando por completo mi tono desesperado.
-Ya, bueno, vale… ya me lo presentarás –si no puedo evitarlo.
Y pensaréis, ¿qué tiene de malo que te presenten a alguien si además es majo? Pues que todas las veces que ha pasado han sido un desastre. Vale que mi imaginación es un poco optimista de más, pero si una amiga te describe a alguien con palabras como majo, guapo y encantador ¿qué queréis que espere? Pues como mínimo alguien simpático, físicamente aceptable y suficientemente interesante. Pero no.
Tampoco quiero ser injusto, algunos de los chicos no estaban mal pero esas situaciones, al menos como yo las he vivido, se dan de una forma tan artificial que me bloqueo. Es como “Pau, Fulanito; Fulanito, Pau, ¿os gustáis o qué? Venga, liaros que para algo los dos sois gays”. No sé, no me gusta esa situación porque no es natural, me parece forzada. A lo mejor si hubiera conocido a alguno de esos chicos en otras circunstancias la cosa hubiera cambiado, me habrían gustado. O a lo mejor es que no me gustaron y punto y aunque la situación hubiese sido distinta la cosa tampoco habría cuajado… no sé.
Y ahí es cuando mis amigas me dicen que soy exigente y superficial y yo estoy a punto de darles la razón, al menos en lo que a exigencia se refiere, porque me niego a admitir que soy superficial. Yo no pido un modelo ni mucho menos, pero está claro que para una relación de cualquier tipo (no me refiero a amistad) tiene que haber atracción física, y eso, o se da o no se da. Ojalá eso se controlara, pero la cosa no funciona así.
Por lo tanto, me toca esperar a que tanto el componente físico como el psicológico decidan conjugarse en un mismo chico. Pero ahí no acaba la cosa, es que al otro chico le tiene que pasar lo mismo conmigo. Puaj, que complicado todo.
De momento seguiré probando suerte con las citas a ciegas, pero ahora que ya tengo más experiencia no me pasa lo mismo de antes. Estos son los claves para que la frase “Tengo que presentarte a un amigo” no vaya seguida de una decepción.
1. No dejes volar demasiado tu imaginación, evitarás decepciones. Pero no te enfrentes al momento con una actitud negativa, eso atrae las cosas malas.
2. Conoce los gustos de tus amigas. No es lo mismo que una amiga lesbiana te diga que un chico es guapo a que te lo diga una cuyo novio se parece a Brad Pitt.
3. Aprende a hacer preguntas clave y a leer entre líneas.
Ejemplo:
¿Cómo es?
-Es majo (el adjetivo majo suele querer decir ‘nada del otro mundo, a mi me cae muy bien, yo no estaría con él, pero a lo mejor te apaña)
-¿Es guapo?
-Uhm… no seas superficial (es feo) / no está mal (depende el hambre que tengas) / está tremendo (me encantaría tirármelo).
4. Si puedes ver una foto del sujeto en cuestión mejor.
5. Y si eres tú el que has oído hablar de ese chico e insistes para que te lo presenten siempre es mejor que que salga de la amiga o el amigo en cuestión.
Ya os comentaré que tal. De momento tengo dos pendientes, una de las cuales sé objetivamente que no va a llegar a nada (el tipo en cuestión me saca diez años y me lo han descrito como ‘promiscuo’ y la otra ya veremos.
P.D: Noticia de última hora. He visto unas fotos de una amiga que está de erasmus en Alemania y me parece que voy a ir a visitarla ¿Cómo no me había dicho que tenía un amigo tan guapo? Jejeje. No aprenderé. Me parece que voy a volver la Bella y la Bestia.
-Oye, ¿no tienes ningún amigo para presentarme? –pregunta con esperanza un joven e inocente Pau.
-Uhm… no, lo siento, eres el único gay que conozco –responde una amiga cualquiera.
-Vaya, pues a ver si te haces amiga de alguno.
-Tú tranquilo.
Un tiempo después:
-¡Pau! ¡Tengo que presentarte a un amigo! –exclama la misma u otra amiga.
-¿Sí? ¡Qué bien! ¿Cómo es? –pregunta Pau con ilusión.
-Es majísimo, me encanta para ti –responde con voz de “y voy a ser la madrina de vuestra boda”
-Ay, qué bien, a ver cuando me lo presentas –dice mientras se imagina a un chico guapo cual modelo de gafas de Armani, fornido cual modelo de ropa interior e inteligente cual catedrático de física termonuclear.
En la actualidad:
-¡Pau! ¡Tengo que presentar a un amigo! –esta vez las palabras suenan como una amenaza.
-¿Sí? Qué bien… -con voz de “no, por favor, otra vez no”.
-Ya verás, te va a encantar, es super majo –dice feliz la amiga en cuestión ignorando por completo mi tono desesperado.
-Ya, bueno, vale… ya me lo presentarás –si no puedo evitarlo.
Y pensaréis, ¿qué tiene de malo que te presenten a alguien si además es majo? Pues que todas las veces que ha pasado han sido un desastre. Vale que mi imaginación es un poco optimista de más, pero si una amiga te describe a alguien con palabras como majo, guapo y encantador ¿qué queréis que espere? Pues como mínimo alguien simpático, físicamente aceptable y suficientemente interesante. Pero no.
Tampoco quiero ser injusto, algunos de los chicos no estaban mal pero esas situaciones, al menos como yo las he vivido, se dan de una forma tan artificial que me bloqueo. Es como “Pau, Fulanito; Fulanito, Pau, ¿os gustáis o qué? Venga, liaros que para algo los dos sois gays”. No sé, no me gusta esa situación porque no es natural, me parece forzada. A lo mejor si hubiera conocido a alguno de esos chicos en otras circunstancias la cosa hubiera cambiado, me habrían gustado. O a lo mejor es que no me gustaron y punto y aunque la situación hubiese sido distinta la cosa tampoco habría cuajado… no sé.
Y ahí es cuando mis amigas me dicen que soy exigente y superficial y yo estoy a punto de darles la razón, al menos en lo que a exigencia se refiere, porque me niego a admitir que soy superficial. Yo no pido un modelo ni mucho menos, pero está claro que para una relación de cualquier tipo (no me refiero a amistad) tiene que haber atracción física, y eso, o se da o no se da. Ojalá eso se controlara, pero la cosa no funciona así.
Por lo tanto, me toca esperar a que tanto el componente físico como el psicológico decidan conjugarse en un mismo chico. Pero ahí no acaba la cosa, es que al otro chico le tiene que pasar lo mismo conmigo. Puaj, que complicado todo.
De momento seguiré probando suerte con las citas a ciegas, pero ahora que ya tengo más experiencia no me pasa lo mismo de antes. Estos son los claves para que la frase “Tengo que presentarte a un amigo” no vaya seguida de una decepción.
1. No dejes volar demasiado tu imaginación, evitarás decepciones. Pero no te enfrentes al momento con una actitud negativa, eso atrae las cosas malas.
2. Conoce los gustos de tus amigas. No es lo mismo que una amiga lesbiana te diga que un chico es guapo a que te lo diga una cuyo novio se parece a Brad Pitt.
3. Aprende a hacer preguntas clave y a leer entre líneas.
Ejemplo:
¿Cómo es?
-Es majo (el adjetivo majo suele querer decir ‘nada del otro mundo, a mi me cae muy bien, yo no estaría con él, pero a lo mejor te apaña)
-¿Es guapo?
-Uhm… no seas superficial (es feo) / no está mal (depende el hambre que tengas) / está tremendo (me encantaría tirármelo).
4. Si puedes ver una foto del sujeto en cuestión mejor.
5. Y si eres tú el que has oído hablar de ese chico e insistes para que te lo presenten siempre es mejor que que salga de la amiga o el amigo en cuestión.
Ya os comentaré que tal. De momento tengo dos pendientes, una de las cuales sé objetivamente que no va a llegar a nada (el tipo en cuestión me saca diez años y me lo han descrito como ‘promiscuo’ y la otra ya veremos.
P.D: Noticia de última hora. He visto unas fotos de una amiga que está de erasmus en Alemania y me parece que voy a ir a visitarla ¿Cómo no me había dicho que tenía un amigo tan guapo? Jejeje. No aprenderé. Me parece que voy a volver la Bella y la Bestia.
Unas amigas de cuento
“Los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano”
Totalmente de acuerdo, pero entonces a mi me faltan dos dedos en la mano, porque tengo siete personas principales, seis amigas y un amigo. Hoy quiero hacer un homenaje a ellas, aunque no sé si se lo merecen mucho porque aún no han dejado ningún comentario…
Mis amigas son muy distintas entre sí, pero todas tienen un papel importante en mi vida, y, como los personajes de un cuento clásico, cada una con una personalidad y unas características propias. Son como reinas, princesas, campesinas, hadas… algunas puras y otras con rasgos de varios personajes. Os las voy a presentar en riguroso orden alfabético.
Lesbi A – La hechicera
Aunque la conocí el último curso del colegio, cuando acabamos estuvimos un año y pico sin quedar, hasta que un día por msn nos confesamos nuestra verdadera sexualidad, y la cita se hizo obligada. Es peleona, le gusta tener siempre razón, pero en el fondo es sensible y además es muy divertida, el alma de la fiesta, porque tiene mucho carisma, y aunque ella diga que no, las lleva a todas de calle. Tiene muchas ganas de tener un cuñado.
B del Foc – La princesa
Coqueta, seductora y con mucho estilo, pero como todas las princesas es un poco caprichosa e irritantemente impuntual, sin embargo, su encanto innato hace que mi enfado no dure mucho tiempo. Tiene a varios príncipes haciendo cola, pero ella está esperando al príncipe azul, como tiene que ser. Es divertida y me conoce muy bien. Me guarda un poco de rencor por no haber sido invitada a mi cena de salida del armario, pero ella sabe que si la volviera a hacer ahora ocuparía un puesto de honor. Es la única que puede presumir de haberme presentado a un chico con el que la cosa cuajó.
E de empresaria – La guerrera
E. es una luchadora nata, trabajadora y voluntariosa. Tiene los pies en la tierra y por eso sus consejos me ofrecen una visión diferente de mis problemas. Al principio puede tener un carácter difícil, pero en el fondo es un pedazo de pan. Aunque no la vea tan a menudo como a las otras sabe que puede contar conmigo y yo sé que puedo contar con ella para lo que haga falta.
Musicalmente F – El Hada
Cuando la vi en el instituto decidí que quería conocerla, no sé porqué pero tuve la intuición de que nos llevaríamos bien, y no me equivoqué. Vive en su propio mundo; es risueña, original y transmite tranquilidad, menos cuando se raya la cabeza y no hay manera de hacerle cambiar de opinión.
Dra. P - La reina
La conozco desde los seis años. El primer recuerdo que tengo es ella poniéndose delante de mi pupitre con una notita en la mano y diciendo “¿Quieres ser mi novio?” Le dije que sí, por supuesto. La Dra. P es sabia por naturaleza, práctica y realista. Un complemento ideal para alguien como yo. Pero como buena reina también tiene su toque romántico y momentos en los que saca su carácter fuerte. Después de tantos años juntos tenemos mucha complicidad y en muchas ocasiones sabemos exactamente lo que está pensado el otro. Me preocupaba un poco no llevarme bien con su rey, pero estoy muy contento con la elección.
Miss R – La campesina
Pero la típica campesina de los cuentos que luego resulta ser hija de reyes sin que nadie lo sepa. Su naturalidad, sencillez y espontaneidad resultan encantadoras. Casi siempre está alegre y me llama “amor”. También puede tener mala leche cuando se enfada. Es la mejor amiga de F., las conocí en el instituto y nuestra amistad fue de esas que van poco a poco y de repente te preguntas “¿en qué momento se han instalado así en mi vida?”.
Aunque pueden parecer muy diferentes todas tienen cosas en común, me encanta su sentido del humor, son inteligentes, chicas fuertes, sanas (jeje) y adorables. Son mis mejores amigas y las quiero mucho!
Totalmente de acuerdo, pero entonces a mi me faltan dos dedos en la mano, porque tengo siete personas principales, seis amigas y un amigo. Hoy quiero hacer un homenaje a ellas, aunque no sé si se lo merecen mucho porque aún no han dejado ningún comentario…
Mis amigas son muy distintas entre sí, pero todas tienen un papel importante en mi vida, y, como los personajes de un cuento clásico, cada una con una personalidad y unas características propias. Son como reinas, princesas, campesinas, hadas… algunas puras y otras con rasgos de varios personajes. Os las voy a presentar en riguroso orden alfabético.
Lesbi A – La hechicera
Aunque la conocí el último curso del colegio, cuando acabamos estuvimos un año y pico sin quedar, hasta que un día por msn nos confesamos nuestra verdadera sexualidad, y la cita se hizo obligada. Es peleona, le gusta tener siempre razón, pero en el fondo es sensible y además es muy divertida, el alma de la fiesta, porque tiene mucho carisma, y aunque ella diga que no, las lleva a todas de calle. Tiene muchas ganas de tener un cuñado.
B del Foc – La princesa
Coqueta, seductora y con mucho estilo, pero como todas las princesas es un poco caprichosa e irritantemente impuntual, sin embargo, su encanto innato hace que mi enfado no dure mucho tiempo. Tiene a varios príncipes haciendo cola, pero ella está esperando al príncipe azul, como tiene que ser. Es divertida y me conoce muy bien. Me guarda un poco de rencor por no haber sido invitada a mi cena de salida del armario, pero ella sabe que si la volviera a hacer ahora ocuparía un puesto de honor. Es la única que puede presumir de haberme presentado a un chico con el que la cosa cuajó.
E de empresaria – La guerrera
E. es una luchadora nata, trabajadora y voluntariosa. Tiene los pies en la tierra y por eso sus consejos me ofrecen una visión diferente de mis problemas. Al principio puede tener un carácter difícil, pero en el fondo es un pedazo de pan. Aunque no la vea tan a menudo como a las otras sabe que puede contar conmigo y yo sé que puedo contar con ella para lo que haga falta.
Musicalmente F – El Hada
Cuando la vi en el instituto decidí que quería conocerla, no sé porqué pero tuve la intuición de que nos llevaríamos bien, y no me equivoqué. Vive en su propio mundo; es risueña, original y transmite tranquilidad, menos cuando se raya la cabeza y no hay manera de hacerle cambiar de opinión.
Dra. P - La reina
La conozco desde los seis años. El primer recuerdo que tengo es ella poniéndose delante de mi pupitre con una notita en la mano y diciendo “¿Quieres ser mi novio?” Le dije que sí, por supuesto. La Dra. P es sabia por naturaleza, práctica y realista. Un complemento ideal para alguien como yo. Pero como buena reina también tiene su toque romántico y momentos en los que saca su carácter fuerte. Después de tantos años juntos tenemos mucha complicidad y en muchas ocasiones sabemos exactamente lo que está pensado el otro. Me preocupaba un poco no llevarme bien con su rey, pero estoy muy contento con la elección.
Miss R – La campesina
Pero la típica campesina de los cuentos que luego resulta ser hija de reyes sin que nadie lo sepa. Su naturalidad, sencillez y espontaneidad resultan encantadoras. Casi siempre está alegre y me llama “amor”. También puede tener mala leche cuando se enfada. Es la mejor amiga de F., las conocí en el instituto y nuestra amistad fue de esas que van poco a poco y de repente te preguntas “¿en qué momento se han instalado así en mi vida?”.
Aunque pueden parecer muy diferentes todas tienen cosas en común, me encanta su sentido del humor, son inteligentes, chicas fuertes, sanas (jeje) y adorables. Son mis mejores amigas y las quiero mucho!