La melodía
Me váis a permitir que haga otro descanso en mis reflecioxes sobre los pecados capitales para sacar a pasear mi lado más sentimental, cursi incluso, con una historia que escribí hace bastante tiempo... ni siquiera es un relato, es simplemente una escena, un monólogo interior de uno de los dos personajes que aparecen en ella.
El estilo es totalmente diferente al de los posts anteriores. Espero que os guste.
La melodía.
Un cambio de ritmo en la melodía que había empezado a oír en mis sueños me despertó. Fue entonces cuando me di cuenta de que era real y no un producto de mi subconsciente. Me quedé en silencio con los ojos cerrados, tenía miedo de que al abrirlos la música cesara. Era una canción preciosa que no había escuchado nunca. La melodía era alegre, pero a la vez provocaba una extraña sensación de melancolía. Quizá porque era una de esas canciones que te recuerdan algo lejano, un momento feliz que no se puede volver a recuperar. La melodía iba ganando en intensidad pero seguía siendo suave, sin cambios bruscos de tempo.
Cuando abrí los ojos lo primero que vi fue su espalda recta que apenas se movía. En ese momento acudieron a mi mente todos los recuerdos de la noche anterior y sonreí. Seguí observándole, estaba desnudo, movía los brazos a lo largo del piano deslizando elegantemente las manos mientras acariciaba las teclas con la misma delicadeza con la que la noche anterior había acariciado mi cuerpo. Sentí una punzada de celos. Le recorrí el cuerpo con la mirada, las manos, los hombros, la nuca, y recordé el sabor y el tacto de cada uno de ellos. Era precioso. Su cuerpo, la canción…sólo para mí.
La felicidad completa no existe, es un sentimiento tan intenso que sería imposible de soportar, pero sí momentos como aquel, en que te roza y te vuelve loco. Y deseas que no acabe nunca lo que estás sintiendo, que la melodía no pare de sonar y que el tiempo se detenga y no debilite el recuerdo de su cuerpo y de su aliento sobre ti. Ese roce también destruye el miedo a morir; no me hubiera importado desaparecer en aquel momento en el que lo tenía todo, en el que pensaba que la vida no podía ofrecerme nada más…pero la felicidad sólo es un eco efímero, y cuando se desvanece el miedo reaparece. Miedo a que la muerte te sorprenda antes de haber conseguido rozarla de nuevo; miedo a que su cuerpo se aleje; miedo a que la melodía deje de sonar. Me parecía increíble volver a tener esa sensación tan intensa en tan corto espacio de tiempo.
Me levanté sin hacer ruido y recorrí sigilosamente la corta distancia que nos separaba. Ahora podía incluso ver cómo se le tensaban los músculos cada vez que alargaba los brazos. Me fijé en el arpa celta que llevaba tatuada en el omoplato. Recuerdo que me llamó mucho la atención la primera vez que la vi, me encantó. Ese era la clase de detalles que me gustaban de él. No era el tipo de persona que te cuenta que llevan un tatuaje, simplemente espera a que lo descubras.
Me di cuenta de que no había partitura, cosa que me sorprendió porque nunca antes le había visto tocar sin ella, aunque se conociera la pieza de memoria hacía como que la seguía y pasaba las páginas del libreto. Decía que era una falta de respeto hacia el compositor. Entonces caí en la cuenta de que esa canción era suya, y el miedo me paralizó. Nadie había escuchado ninguna de sus composiciones. Esas canciones eran parte de su yo más profundo y aseguraba que no estaba preparado para los demás conocieran esa parte tan íntima de su alma. Tuve miedo de que cuando descubriera que había estado escuchando sintiera que había invadido su intimidad y se sintiera ofendido. Sin embargo, cuando la melodía llegó a uno de sus momentos álgidos no pude frenar el deseo y le besé en el cuello. Justo en el momento en el que mis labios tocaron su piel mi corazón empezó a latir tan fuerte como la primera vez que nos desnudamos...esa misma noche. No sabía como iba a responder, sentí miedo de que me rechazara. Me daba miedo que dejara de tocar…
Pero no lo hizo. Y esta vez, como la anterior, me miró a los ojos, sonrió y siguió tocando. Pero ahora era él quien rompía el muro y dejaba que me adentrase en la parte de su ser que nadie hasta ese momento había tenido el privilegio de conocer.
Continué besándole el cuello y acariciándole la espalda sin que dejara de tocar. Sentía deseos de besarle en los labios, pero temía entorpecer su actuación, y nada me importaba más en ese momento que escucharla hasta el final. Como si me hubiera leído el pensamiento giró la cabeza, me sonrió y paró de tocar. En ese momento el corazón me dio un vuelvo…sin embargo, me cogió de las caderas y me sentó sobre sus piernas, entonces giró la banqueta y continuó tocando mientras yo le rodeaba con los brazos y empezaba a besarle. Que escena tan maravillosa. Ambos desnudos y abrazados mientras nos envolvía una melodía salida directamente de su alma. De repente la canción terminó, sin darme cuenta, de manera tan sutil como había empezado. No pude contenerme y una lágrima rodó por mi mejilla hasta nuestros labios. Entonces se apartó unos centímetros y me miró directamente a los ojos.
Luego me abrazó fuertemente, me levantó y me llevó a la cama donde hicimos el amor por segunda vez al ritmo de la melodía que desde ese momento suena en nuestros corazones cada vez que estamos juntos.
El estilo es totalmente diferente al de los posts anteriores. Espero que os guste.
La melodía.
Un cambio de ritmo en la melodía que había empezado a oír en mis sueños me despertó. Fue entonces cuando me di cuenta de que era real y no un producto de mi subconsciente. Me quedé en silencio con los ojos cerrados, tenía miedo de que al abrirlos la música cesara. Era una canción preciosa que no había escuchado nunca. La melodía era alegre, pero a la vez provocaba una extraña sensación de melancolía. Quizá porque era una de esas canciones que te recuerdan algo lejano, un momento feliz que no se puede volver a recuperar. La melodía iba ganando en intensidad pero seguía siendo suave, sin cambios bruscos de tempo.
Cuando abrí los ojos lo primero que vi fue su espalda recta que apenas se movía. En ese momento acudieron a mi mente todos los recuerdos de la noche anterior y sonreí. Seguí observándole, estaba desnudo, movía los brazos a lo largo del piano deslizando elegantemente las manos mientras acariciaba las teclas con la misma delicadeza con la que la noche anterior había acariciado mi cuerpo. Sentí una punzada de celos. Le recorrí el cuerpo con la mirada, las manos, los hombros, la nuca, y recordé el sabor y el tacto de cada uno de ellos. Era precioso. Su cuerpo, la canción…sólo para mí.
La felicidad completa no existe, es un sentimiento tan intenso que sería imposible de soportar, pero sí momentos como aquel, en que te roza y te vuelve loco. Y deseas que no acabe nunca lo que estás sintiendo, que la melodía no pare de sonar y que el tiempo se detenga y no debilite el recuerdo de su cuerpo y de su aliento sobre ti. Ese roce también destruye el miedo a morir; no me hubiera importado desaparecer en aquel momento en el que lo tenía todo, en el que pensaba que la vida no podía ofrecerme nada más…pero la felicidad sólo es un eco efímero, y cuando se desvanece el miedo reaparece. Miedo a que la muerte te sorprenda antes de haber conseguido rozarla de nuevo; miedo a que su cuerpo se aleje; miedo a que la melodía deje de sonar. Me parecía increíble volver a tener esa sensación tan intensa en tan corto espacio de tiempo.
Me levanté sin hacer ruido y recorrí sigilosamente la corta distancia que nos separaba. Ahora podía incluso ver cómo se le tensaban los músculos cada vez que alargaba los brazos. Me fijé en el arpa celta que llevaba tatuada en el omoplato. Recuerdo que me llamó mucho la atención la primera vez que la vi, me encantó. Ese era la clase de detalles que me gustaban de él. No era el tipo de persona que te cuenta que llevan un tatuaje, simplemente espera a que lo descubras.
Me di cuenta de que no había partitura, cosa que me sorprendió porque nunca antes le había visto tocar sin ella, aunque se conociera la pieza de memoria hacía como que la seguía y pasaba las páginas del libreto. Decía que era una falta de respeto hacia el compositor. Entonces caí en la cuenta de que esa canción era suya, y el miedo me paralizó. Nadie había escuchado ninguna de sus composiciones. Esas canciones eran parte de su yo más profundo y aseguraba que no estaba preparado para los demás conocieran esa parte tan íntima de su alma. Tuve miedo de que cuando descubriera que había estado escuchando sintiera que había invadido su intimidad y se sintiera ofendido. Sin embargo, cuando la melodía llegó a uno de sus momentos álgidos no pude frenar el deseo y le besé en el cuello. Justo en el momento en el que mis labios tocaron su piel mi corazón empezó a latir tan fuerte como la primera vez que nos desnudamos...esa misma noche. No sabía como iba a responder, sentí miedo de que me rechazara. Me daba miedo que dejara de tocar…
Pero no lo hizo. Y esta vez, como la anterior, me miró a los ojos, sonrió y siguió tocando. Pero ahora era él quien rompía el muro y dejaba que me adentrase en la parte de su ser que nadie hasta ese momento había tenido el privilegio de conocer.
Continué besándole el cuello y acariciándole la espalda sin que dejara de tocar. Sentía deseos de besarle en los labios, pero temía entorpecer su actuación, y nada me importaba más en ese momento que escucharla hasta el final. Como si me hubiera leído el pensamiento giró la cabeza, me sonrió y paró de tocar. En ese momento el corazón me dio un vuelvo…sin embargo, me cogió de las caderas y me sentó sobre sus piernas, entonces giró la banqueta y continuó tocando mientras yo le rodeaba con los brazos y empezaba a besarle. Que escena tan maravillosa. Ambos desnudos y abrazados mientras nos envolvía una melodía salida directamente de su alma. De repente la canción terminó, sin darme cuenta, de manera tan sutil como había empezado. No pude contenerme y una lágrima rodó por mi mejilla hasta nuestros labios. Entonces se apartó unos centímetros y me miró directamente a los ojos.
Luego me abrazó fuertemente, me levantó y me llevó a la cama donde hicimos el amor por segunda vez al ritmo de la melodía que desde ese momento suena en nuestros corazones cada vez que estamos juntos.
Comentario:
Increíble!! No merece la pena estropearlo con un comentario sin sentido!!
Un saludo enorme
PD. Agosto comienza sublime en tu blog!!
Un saludo enorme
PD. Agosto comienza sublime en tu blog!!
Comentario:
Sublime. La felicidad es exáctamente eso: un momento contenido en un roce, en una mirada, en un aroma, en una melodía... lo que nos hace sabernos vivos y nos marca para siempre. un placer!
Comentario:
no se cm escribir esto sin resultar absolutista y totalitario...ah ya sé!
-"te ordeno q durante los próximos 30 años dedikes 30min d tu dia a escribir sobre lo q kieras"
en serio wey, lo haces muy bien, t he descubierto hoy y m ha encantado, tienes un estilo irónico-festivo genial
-"te ordeno q durante los próximos 30 años dedikes 30min d tu dia a escribir sobre lo q kieras"
en serio wey, lo haces muy bien, t he descubierto hoy y m ha encantado, tienes un estilo irónico-festivo genial
Comentario:
Me abrumas con esa sensibilidad tuya en el relato. Lo que tiene que ser tenerte por pareja, tio.
¿Te has puesto al dia conmigo? Jajajaja, ya te vale. Gracias por el esfuerzo.
Besos.
Pd: Mmmmmm, ¿que es eso que suena?....
¿Te has puesto al dia conmigo? Jajajaja, ya te vale. Gracias por el esfuerzo.
Besos.
Pd: Mmmmmm, ¿que es eso que suena?....
Comentario:
¡Pero que dices cursi!
Maravilloso. Un placer leerlo. Y releerlo. Cada vez se pueden apreciar nuevos matices.
Besos.
Maravilloso. Un placer leerlo. Y releerlo. Cada vez se pueden apreciar nuevos matices.
Besos.
Comentario:
Tuve el privilegio de leer el relato con anterioridad y ya te dije q me encantó. Ahora te lo vuelvo a decir, a ver si te animas y escribes una historia donde tu seas el protagonista, deja volar la imaginación y a ver q se te ocurre. Podría empezar tal q así: un día cogí el tren hacia sevilla... :P
Un beso wapo!
Un beso wapo!
Comentario:
Bueno, no tengo palabras para esto. Leerlo a las 3 y pico de la mañana antes de irte a la cama... me parece que me has dejado medio tonto y escuchando esa melodía... esperando escucharla más bien.
No me parece cursi, Pau. Para nada. Me ha gustado mucho. Casi podía sentirme en esa habitación.
Un besote.
No me parece cursi, Pau. Para nada. Me ha gustado mucho. Casi podía sentirme en esa habitación.
Un besote.
Comentario:
wow..mu xulo...x un momento m identifike con el pianista (no xq kisiera serlo, ehhh??? :Pjaja), xo lo del arpa ya no nkajaba ni yo stuve alli...la verdad s q m gustó muxo. a ver si tienes suerte y consigues escuxar esa melodia en tu corazon y compartirla con otra persona
un abrazote
un abrazote
Comentario:
Creo q tu blog es cada vez mejor...