Intimamente vuestra
¿Algún amable caballero quiere bailar con una dama?
PRAGA (2ª entrega)
Amigas todas
Hallándome al borde de la piscina paliando el sofocante calor con un margarita y no encontrando nada interesante en el Vogue, he decidido continuar con la historia de mis vacaciones.
Esta vez quiero narraros el porqué del paréntesis de mi primera entrega (¿lo recordáis?). Bien, vayamos al tema en cuestión.
La salida desde nuestro pequeño aeropuerto no revistió, a priori, ningún tipo de problema. Facturamos el equipaje (mi maleta pesaba más de lo permitido, of course, pero el amable chico entendió que una dama no puede viajar con lo puesto y necesita de todo en todo momento), facturamos -digo- y el chico de Iberia nos dio una sola tarjeta de embarque (bueno, una a cada una, claro está) diciéndonos que al ser un vuelo compartido con otra compañía, al llegar a Barcelona debíamos recoger la otra. Esto nos pareció lógico y no nos planteamos más la cuestión. ¡Craso error!. Al llegar a la Ciudad Condal y constatar que en nuestra ventanilla había una cola interminable que no avanzaba, me encamino hacia el chico que la mal-atendía y le digo (muy fina y respetuosa yo):
- Perdone, nosotras no tenemos que facturar equipaje, sólo recoger la tarjeta de embarque. ¿Es necesario que hagamos esta cola ?
A lo cual me responde el incompetente:
- Sí, pero ten cuidado (hablándome de tú, ¡menuda desfachatez!) que hay quien factura para otras ciudades.
Yo no entendí muy bien cómo se puede facturar para Buenos Aires en la ventanilla de Praga, pero bueno, cosas de Iberia (pensé yo).
- Y entonces, ¿cómo lo puedo saber? -cuestioné a mi vez.
- No te preocupes, yo llamaré a los de Praga antes de cerrar el vuelo - me dijo.
Ante estas explicaciones, una confía en la profesionalidad del personal (otro error) y no insistí más. Volví a mi sitio en la cola y me dispuse a esperar mirando a los chulazos que pasaban por allí con destino a cualquier parte del mundo.
En esas estábamos cuando vemos con estupefacción que, después de más de una hora, el chico sale de la ventanilla y se va. Su lugar lo ocupa otra chica y, en el monitor, aparece Amsterdam. Bueno, aquí perdimos la compostura tanto mis amigas como yo. Nos fuimos a la ventanilla y expusimos el problema a la chica nueva que abrió unos ojos como platos. El vuelo se había cerrado y estaba a punto de partir sin que el otro listo llamase a los que faltaban. No podíamos dar crédito a lo que estábamos escuchando. Habiendo llegado con tiempo suficiente y después de más de una hora de cola ... ¡perdimos el vuelo! La cosa tiene narices, queridas, no me podéis decir lo contrario. Entenderéis que, en esas circunstancias, una pierda los nervios, los estribos y hasta los modales, y se comporte como un camionero cuando le hacen un mal adelantamiento. Pero, por mucho que insistimos, el avión ... voló sin nosotras.
No acabarían aquí nuestras penas. Vendría un calvario aun mayor. Se trataba entonces de saber si nuestras maletas habían partido hacia Praga o, por el contrario, las habían bajado puesto que sus dueñas no habían embarcado. El vía-crucis de ventanillas fue interminable. Ni Iberia, ni la compañía checa con la que volábamos después, ni Iberojet (el mayorista que nos vendió el viaje) ... ¡NADIE! en todo un señor aeropuerto de El Prat supo decirnos dónde estaba nuestro equipaje. Podéis imaginar la desesperación: pasillo arriba, pasillo abajo, de ventanilla en ventanilla explicando una y otra vez el problema, descompuestas las tres (por los nervios, la impotencia y el calor) ... Resultado de más de 4 horas de búsqueda: tuvimos que sacar otros billetes por cuenta nuestra en otra compañía para llegar a Praga vía Frankfurt y sin saber dónde estaba nuestro ansiado y necesario equipaje.
Pero si creéis que esto es todo, os equivocais de pleno, queridas mías. El avión de Frankfurt se retrasó tanto que perdimos el enlace en Alemania. De risa, ¿verdad?. Pues nosotras íbamos a llorar ya. La suerte fue que, al ser la misma compañía, nos alojaron en un hotel y nos cambiaron el vuelo para tomar el primero de la mañana siguiente. De esta manera pudimos llegar a la ciudad imperial, con un día de retraso eso sí. Y como la cosa ya no podía ir a peor (o sí, pero afortunadamente no fue el caso), encontramos nuestro equipaje en el aeropuerto sin ningún problema. Mis amigas lloraban de alegría al ver que todo se había resuelto "bien", yo me hice la fuerte y no dejé escapar ni una lágrima que pudiese empeorar el lamentable estado físico en el que me encontraba (pero la procesión iba por dentro).
La vuelta fue, sin embargo, sobre ruedas. En Praga nos dieron dos tarjetas de embarque (cuando las condiciones de vuelo compartido eran las mismas que a la ida) y así no tuvimos que hacer colas. No entiendo cómo funciona esta nuestra "gran compañía aérea", la verdad. Os aconsejo que, si tenéis opción, no viajéis con Iberia, son unos incompetentes. Y os digo lo mismo con Iberojet. No contratéis paquetes vacacionales con ellos, ante cualquier eventualidad no se hacen cargo de nada y, las pobres clientas, siempre salen perdiendo.
En Barcelona nos pusimos en contacto con ellos y un chico, medio sentado sobre una mesa, con toda la indiferencia del mundo, nos dijo que nos las apañáramos. ¿Eso es seriedad y profesionalidad? Pues me rio yo.
Bien queridas mías, así acaban nuestras andanzas por esos aeropuertos europeos. Eso sí, ya no podré decir que no he estado en Alemania.
Kisses
Hallándome al borde de la piscina paliando el sofocante calor con un margarita y no encontrando nada interesante en el Vogue, he decidido continuar con la historia de mis vacaciones.
Esta vez quiero narraros el porqué del paréntesis de mi primera entrega (¿lo recordáis?). Bien, vayamos al tema en cuestión.
La salida desde nuestro pequeño aeropuerto no revistió, a priori, ningún tipo de problema. Facturamos el equipaje (mi maleta pesaba más de lo permitido, of course, pero el amable chico entendió que una dama no puede viajar con lo puesto y necesita de todo en todo momento), facturamos -digo- y el chico de Iberia nos dio una sola tarjeta de embarque (bueno, una a cada una, claro está) diciéndonos que al ser un vuelo compartido con otra compañía, al llegar a Barcelona debíamos recoger la otra. Esto nos pareció lógico y no nos planteamos más la cuestión. ¡Craso error!. Al llegar a la Ciudad Condal y constatar que en nuestra ventanilla había una cola interminable que no avanzaba, me encamino hacia el chico que la mal-atendía y le digo (muy fina y respetuosa yo):
- Perdone, nosotras no tenemos que facturar equipaje, sólo recoger la tarjeta de embarque. ¿Es necesario que hagamos esta cola ?
A lo cual me responde el incompetente:
- Sí, pero ten cuidado (hablándome de tú, ¡menuda desfachatez!) que hay quien factura para otras ciudades.
Yo no entendí muy bien cómo se puede facturar para Buenos Aires en la ventanilla de Praga, pero bueno, cosas de Iberia (pensé yo).
- Y entonces, ¿cómo lo puedo saber? -cuestioné a mi vez.
- No te preocupes, yo llamaré a los de Praga antes de cerrar el vuelo - me dijo.
Ante estas explicaciones, una confía en la profesionalidad del personal (otro error) y no insistí más. Volví a mi sitio en la cola y me dispuse a esperar mirando a los chulazos que pasaban por allí con destino a cualquier parte del mundo.
En esas estábamos cuando vemos con estupefacción que, después de más de una hora, el chico sale de la ventanilla y se va. Su lugar lo ocupa otra chica y, en el monitor, aparece Amsterdam. Bueno, aquí perdimos la compostura tanto mis amigas como yo. Nos fuimos a la ventanilla y expusimos el problema a la chica nueva que abrió unos ojos como platos. El vuelo se había cerrado y estaba a punto de partir sin que el otro listo llamase a los que faltaban. No podíamos dar crédito a lo que estábamos escuchando. Habiendo llegado con tiempo suficiente y después de más de una hora de cola ... ¡perdimos el vuelo! La cosa tiene narices, queridas, no me podéis decir lo contrario. Entenderéis que, en esas circunstancias, una pierda los nervios, los estribos y hasta los modales, y se comporte como un camionero cuando le hacen un mal adelantamiento. Pero, por mucho que insistimos, el avión ... voló sin nosotras.
No acabarían aquí nuestras penas. Vendría un calvario aun mayor. Se trataba entonces de saber si nuestras maletas habían partido hacia Praga o, por el contrario, las habían bajado puesto que sus dueñas no habían embarcado. El vía-crucis de ventanillas fue interminable. Ni Iberia, ni la compañía checa con la que volábamos después, ni Iberojet (el mayorista que nos vendió el viaje) ... ¡NADIE! en todo un señor aeropuerto de El Prat supo decirnos dónde estaba nuestro equipaje. Podéis imaginar la desesperación: pasillo arriba, pasillo abajo, de ventanilla en ventanilla explicando una y otra vez el problema, descompuestas las tres (por los nervios, la impotencia y el calor) ... Resultado de más de 4 horas de búsqueda: tuvimos que sacar otros billetes por cuenta nuestra en otra compañía para llegar a Praga vía Frankfurt y sin saber dónde estaba nuestro ansiado y necesario equipaje.
Pero si creéis que esto es todo, os equivocais de pleno, queridas mías. El avión de Frankfurt se retrasó tanto que perdimos el enlace en Alemania. De risa, ¿verdad?. Pues nosotras íbamos a llorar ya. La suerte fue que, al ser la misma compañía, nos alojaron en un hotel y nos cambiaron el vuelo para tomar el primero de la mañana siguiente. De esta manera pudimos llegar a la ciudad imperial, con un día de retraso eso sí. Y como la cosa ya no podía ir a peor (o sí, pero afortunadamente no fue el caso), encontramos nuestro equipaje en el aeropuerto sin ningún problema. Mis amigas lloraban de alegría al ver que todo se había resuelto "bien", yo me hice la fuerte y no dejé escapar ni una lágrima que pudiese empeorar el lamentable estado físico en el que me encontraba (pero la procesión iba por dentro).
La vuelta fue, sin embargo, sobre ruedas. En Praga nos dieron dos tarjetas de embarque (cuando las condiciones de vuelo compartido eran las mismas que a la ida) y así no tuvimos que hacer colas. No entiendo cómo funciona esta nuestra "gran compañía aérea", la verdad. Os aconsejo que, si tenéis opción, no viajéis con Iberia, son unos incompetentes. Y os digo lo mismo con Iberojet. No contratéis paquetes vacacionales con ellos, ante cualquier eventualidad no se hacen cargo de nada y, las pobres clientas, siempre salen perdiendo.
En Barcelona nos pusimos en contacto con ellos y un chico, medio sentado sobre una mesa, con toda la indiferencia del mundo, nos dijo que nos las apañáramos. ¿Eso es seriedad y profesionalidad? Pues me rio yo.
Bien queridas mías, así acaban nuestras andanzas por esos aeropuertos europeos. Eso sí, ya no podré decir que no he estado en Alemania.
Kisses
Minutos Musicales
La indiscutible reina del pop. Un tema algo "viejo" pero, no por ello, menos bueno. Disfrutadlo.
PRAGA (1ª entrega)
Chères amies
Heme aquí de vuelta, sana y salva, en nuestro querido país después de mi periplo por tierras (o debería decir aeropuertos) de la vieja Europa. Y os preguntaréis, con mucha razón, el porqué de mi paréntesis. Es muy simple, pero a ese tema le dedicaré el próximo post (que se lo merece).
Ahora quiero deciros que estoy emocionadísima de volver a encontrarme con todas vosotras again. ¡Cuánto os he echado de menos en aquella Bohemia checa llena de turistas donde pensaba que entendía perfectamente el checo al escuchar a la gente por las calles, pero no ... eran españoles! Para que luego digan que las españolas no viajan, y más aun las catalanas (a rebosar estaba Praga de ellas). ¡Cuánto os he añorado en mis paseos al cruzarme con los chulazos checos!, o eso creo, porque entre tanto turista no sabes quién es foraneo y quién autóctono (bueno, a los japoneses se les distinguía bien). En fin queridas, que Praga está de moda. Que se programa un viaje de la 3ª edad ... a Praga; que la asociación de vecinos del barrio rifa un jamón y un viaje ... no hay duda: a Praga. Y es que la ciudad imperial es mucha ciudad imperial. Eso sí, vengo algo molesta con las autoridades competentes porque, entre tanto palacio como hay, deberían reservar algunos para visitas exclusivas de alto standing. No quiere esto decir que yo tenga nada en contra del turista común, que mezclarse con él from time to time es hasta emocionante, pero claro, una no puede dejar de ser lo que es y necesita sus ratitos de asueto en un ambiente habitual (para esto, quizás me programe una semanita de relax en los balnearios exclusivos de Karlovy Vary).
Otra pequeña crítica, y no es que a mí me guste criticar, es para los señores responsables de obras públicas y pavimentos de Praga. ¡Cómo se nota que sus señoras esposas no caminan por esas calles y las llevan en coche a todas partes! El adoquinado da a la ciudad un aspecto rancio y de aquella época (no sé muy bien cuál, pero de aquella), sin embargo convierte el tranquilo paseo, admirando las hermosas fachadas entre empujones de turistas, en un calvario para las que, como Dios manda, usamos los debidos tacones apropiados a nuestro statut (que si el statut es muy alto, imaginad los tacones). Así que, queridas mías, si viajais a Praga cuidado con los zapatos que los esguinces, si no curan bien, son para toda la vida.
Pero no quiero yo dejar la impresión aquí de que mi viaje ha sido un suplicio turístico-taconero, ¡ni mucho menos!. Praga, y alrededores (porque hemos visitado otras ciudades de las que os hablaré más adelante), son dignas de ser recorridas y admiradas. Torres, palacios, iglesias, puentes, catedrales ... barroco en estado puro. Las fachadas no tienen desperdicio, y los tranvías dan un toque romántico a la ciudad.
Imprescindible será tomarse una cerveza, que aunque la bebida no es muy femenina (¡dónde se ponga un dry martini...!) y, menos aun, en esos tanques de medio litro el más pequeño, siempre quedas como una reina intentando acoplarte a la vida de la ciudad.
Y por ahora es todo, no podéis pretender que os cuente toda una semana en cuatro lineas (además tengo pedicura para remediar los estragos de los adoquines). Reitero mi felicidad por estar de nuevo con vosotras y me despido con la promesa de volver muy pronto.
Kisses
Heme aquí de vuelta, sana y salva, en nuestro querido país después de mi periplo por tierras (o debería decir aeropuertos) de la vieja Europa. Y os preguntaréis, con mucha razón, el porqué de mi paréntesis. Es muy simple, pero a ese tema le dedicaré el próximo post (que se lo merece).
Ahora quiero deciros que estoy emocionadísima de volver a encontrarme con todas vosotras again. ¡Cuánto os he echado de menos en aquella Bohemia checa llena de turistas donde pensaba que entendía perfectamente el checo al escuchar a la gente por las calles, pero no ... eran españoles! Para que luego digan que las españolas no viajan, y más aun las catalanas (a rebosar estaba Praga de ellas). ¡Cuánto os he añorado en mis paseos al cruzarme con los chulazos checos!, o eso creo, porque entre tanto turista no sabes quién es foraneo y quién autóctono (bueno, a los japoneses se les distinguía bien). En fin queridas, que Praga está de moda. Que se programa un viaje de la 3ª edad ... a Praga; que la asociación de vecinos del barrio rifa un jamón y un viaje ... no hay duda: a Praga. Y es que la ciudad imperial es mucha ciudad imperial. Eso sí, vengo algo molesta con las autoridades competentes porque, entre tanto palacio como hay, deberían reservar algunos para visitas exclusivas de alto standing. No quiere esto decir que yo tenga nada en contra del turista común, que mezclarse con él from time to time es hasta emocionante, pero claro, una no puede dejar de ser lo que es y necesita sus ratitos de asueto en un ambiente habitual (para esto, quizás me programe una semanita de relax en los balnearios exclusivos de Karlovy Vary).
Otra pequeña crítica, y no es que a mí me guste criticar, es para los señores responsables de obras públicas y pavimentos de Praga. ¡Cómo se nota que sus señoras esposas no caminan por esas calles y las llevan en coche a todas partes! El adoquinado da a la ciudad un aspecto rancio y de aquella época (no sé muy bien cuál, pero de aquella), sin embargo convierte el tranquilo paseo, admirando las hermosas fachadas entre empujones de turistas, en un calvario para las que, como Dios manda, usamos los debidos tacones apropiados a nuestro statut (que si el statut es muy alto, imaginad los tacones). Así que, queridas mías, si viajais a Praga cuidado con los zapatos que los esguinces, si no curan bien, son para toda la vida.
Pero no quiero yo dejar la impresión aquí de que mi viaje ha sido un suplicio turístico-taconero, ¡ni mucho menos!. Praga, y alrededores (porque hemos visitado otras ciudades de las que os hablaré más adelante), son dignas de ser recorridas y admiradas. Torres, palacios, iglesias, puentes, catedrales ... barroco en estado puro. Las fachadas no tienen desperdicio, y los tranvías dan un toque romántico a la ciudad.
Imprescindible será tomarse una cerveza, que aunque la bebida no es muy femenina (¡dónde se ponga un dry martini...!) y, menos aun, en esos tanques de medio litro el más pequeño, siempre quedas como una reina intentando acoplarte a la vida de la ciudad.
Y por ahora es todo, no podéis pretender que os cuente toda una semana en cuatro lineas (además tengo pedicura para remediar los estragos de los adoquines). Reitero mi felicidad por estar de nuevo con vosotras y me despido con la promesa de volver muy pronto.
Kisses
Perlas
Queridas todas
Aun tengo unos minutillos y no me puedo resistir... Una buena samaritana, a quien he pedido help, me ha indicado cómo poner los videos (mil thanks, querida amiga). Así que aquí os adelanto dos perlas que no tienen desperdicio. Espero que las disfrutéis.
Siempre vuestra
Aun tengo unos minutillos y no me puedo resistir... Una buena samaritana, a quien he pedido help, me ha indicado cómo poner los videos (mil thanks, querida amiga). Así que aquí os adelanto dos perlas que no tienen desperdicio. Espero que las disfrutéis.
Siempre vuestra
HOLIDAYS
Queridas mías
No creo haber solucionado el problema que, hace unos días, os comentaba sobre mi equipaje y, seguro, tendré que pagar el plus por exceso de peso en el aeropuerto ... (peso de la maleta, of course, que ninguna se llame a engaño) ¡Ay, lo que nos cuesta estar divinas!
El momento ha llegado. Os debo dejar solas durante una semana. Sed buenas y no hagáis nada que yo no hiciese. Por mi parte, intentaré aprovechar la estancia empapándome de cultura (a ver si algún chulazo listillo me pone al día) y compraré cristal de bohemia, que estando en Bohemia será como más auténtico.
Mientras tanto, os dejo unas bellas canciones de ayer y de hoy para que no desesperéis mientras esperáis.
Siempre vuestra.
Kisses
No creo haber solucionado el problema que, hace unos días, os comentaba sobre mi equipaje y, seguro, tendré que pagar el plus por exceso de peso en el aeropuerto ... (peso de la maleta, of course, que ninguna se llame a engaño) ¡Ay, lo que nos cuesta estar divinas!
El momento ha llegado. Os debo dejar solas durante una semana. Sed buenas y no hagáis nada que yo no hiciese. Por mi parte, intentaré aprovechar la estancia empapándome de cultura (a ver si algún chulazo listillo me pone al día) y compraré cristal de bohemia, que estando en Bohemia será como más auténtico.
Mientras tanto, os dejo unas bellas canciones de ayer y de hoy para que no desesperéis mientras esperáis.
Siempre vuestra.
Kisses
AMÉN
Queridisimas lectoras
Henchida de gozo me hallo al comprobar que la justicia funciona en este nuestro querido país. Y es que todo un señor Arzobispado, como responsable civil subsidiario, con su señor Arzobispo al frente, ha sido condenado por un caso continuado de abusos sexuales a un menor por parte de uno de sus miembros (uy, "miembro", bonita palabra ¿verdad? ... pero centrémonos que sois de imaginación un tanto alocada y el asunto es serio).
El caso es que el susodicho miembro, cura del barrio madrileño de Aluche y de nombre Rafael Sanz Nieto, para más señas, abusó de forma continuada de un menor de 12 años entre 1999 y 2001. Ahora, el Tribunal Supremo (con todos sus señores jueces, supremos también) ha ratificado la sentencia dictada en su momento y la Iglesia deberá pagar a la víctima una indemnización de 30.000 euros.
Y yo me digo (muy reflexiva yo): ¿por qué en lugar de tanto manifestarse en contra de gays, lesbianas, etc (¡que menuda jungla tenemos con tantas variantes!), contra las leyes de adopción y matrimonio, y tanto predicar a voz en grito desde púlpitos y calles que si la familia es o no es, que si patatín que si patatán ... por qué, digo, no se dedican a "barrer su casa" y dejarla como los chorros del oro antes de erigirse en "poseedoras universalas" de la verdad universal? Además, ¿quién ha establecido que para ponerse faldas haya que ordenarse "sacerdota"?
Por todo esto, voy a peregrinar en taxi hasta la sede del Tribunal Supremo y haré una humilde y agradecida genuflexión ante el señor juez más supremo de todos los jueces supremos.
Y para celebrar esta grata noticia, cantemos juntas y al unísono: "Yo tengo un gozo en el alma -¡Grande!-, gozo en el alma -¡Grande!- ..." Uy, no, creo que esta otra es más apropiada:
Kisses
Henchida de gozo me hallo al comprobar que la justicia funciona en este nuestro querido país. Y es que todo un señor Arzobispado, como responsable civil subsidiario, con su señor Arzobispo al frente, ha sido condenado por un caso continuado de abusos sexuales a un menor por parte de uno de sus miembros (uy, "miembro", bonita palabra ¿verdad? ... pero centrémonos que sois de imaginación un tanto alocada y el asunto es serio).
El caso es que el susodicho miembro, cura del barrio madrileño de Aluche y de nombre Rafael Sanz Nieto, para más señas, abusó de forma continuada de un menor de 12 años entre 1999 y 2001. Ahora, el Tribunal Supremo (con todos sus señores jueces, supremos también) ha ratificado la sentencia dictada en su momento y la Iglesia deberá pagar a la víctima una indemnización de 30.000 euros.
Y yo me digo (muy reflexiva yo): ¿por qué en lugar de tanto manifestarse en contra de gays, lesbianas, etc (¡que menuda jungla tenemos con tantas variantes!), contra las leyes de adopción y matrimonio, y tanto predicar a voz en grito desde púlpitos y calles que si la familia es o no es, que si patatín que si patatán ... por qué, digo, no se dedican a "barrer su casa" y dejarla como los chorros del oro antes de erigirse en "poseedoras universalas" de la verdad universal? Además, ¿quién ha establecido que para ponerse faldas haya que ordenarse "sacerdota"?
Por todo esto, voy a peregrinar en taxi hasta la sede del Tribunal Supremo y haré una humilde y agradecida genuflexión ante el señor juez más supremo de todos los jueces supremos.
Y para celebrar esta grata noticia, cantemos juntas y al unísono: "Yo tengo un gozo en el alma -¡Grande!-, gozo en el alma -¡Grande!- ..." Uy, no, creo que esta otra es más apropiada:
Kisses
Tempus Fugit
¡Ay! queridas mías, ¡cuánta razón tiene la frasecita! Y es que, por mucho que queramos ocultarlo, remediarlo o paliarlo (porque nosotras lo valemos) ahí están siempre quienes nos lo recuerdan. Y no me refiero a las malas malísimas que, tout à coup, te sueltan un "te veo más estropeada" sin la menor consideración, sino más bien al pensamiento intrínseco que nos asalta cuando nos damos cuenta de que, irremisiblemente, los niños crecen. Al ver esta natural evolución infantil podemos hacer una lógica trasposición, y ... Os lo ilustraré con un ejemplo: Este verano nos ha llegado a las pantallas de nuestros cines la nueva entrega de la saga Harry Potter y en ella podemos apreciar el cambio sustancial que, físicamente hablando, ha dado el susodicho niño/mago. Todas hemos visto, de una manera u otra, alguna imagen del aprendiz en sus inicios más tiernos, con su carita angelical (gafas incluídas), que hasta nos despertaba el instinto maternal. Pero ahora lo que despierta es otra cosa ... Y si no, viendo la imagen de abajo y sobre el logo de Calvin Klein, juradme lo contrario (no seais perjuras y traidoras que sereis castigadas).
PD: Este post no debe servir para la autoflagelación y el hundimiento moral, más bien para constatar lo hermosos y lozanos que crecen nuestros niños y lo divinas que seguimos estando nosotras.
Kisses

PD: Este post no debe servir para la autoflagelación y el hundimiento moral, más bien para constatar lo hermosos y lozanos que crecen nuestros niños y lo divinas que seguimos estando nosotras.
Kisses

HELP
Queridas lectoras y amigas
Desde hace unos días se me plantea un dilema al cual no le encuentro fácil solución y he pensado que vosotras podríais auxiliarme. Paso a relataros: estando como estoy de vacaciones, he decidido pasar una maravillosa semana en la República Checa con unas amigas. Ni que decir tiene que el Niño Jesús de Praga es visita más que obligada. Sus castillos, sus paisajes, sus tradiciones ... Hasta aquí todo es wonderful, mas cuál es mi sorpresa al comprobar en las previsiones meteorológicas, porque una consulta esas cosillas imprescindibles para cualquier viaje, que las temperaturas varían entre unos 15ºC y unos 30ºC, grosso modo. Podéis imaginar la cara de estupefacción que se me quedó al pensar en el equipaje que debía llevar. La cosa no es sencilla. Una debe (y digo bien, debe) estar estupenda hasta en las visitas guiadas porque nunca sabes con quien te puedes encontrar y hay que estar preparada para cualquier eventualidad que se presente. Imaginad que la eventualidad se presenta en forma de chulazo bohemio checo y una vestida en plan vulgar turista ... ¡decepcionante!.
Es por eso que reclamo vuestra inestimable ayuda please. Chicas viajadas y experimentadas que conocéis esa parte de nuestro amado continente ... ¿cómo solucionasteis el dilema de la maleta?.
A la espera de vuestros comentarios, quedo, de antemano, agradecida.
Kisses
Desde hace unos días se me plantea un dilema al cual no le encuentro fácil solución y he pensado que vosotras podríais auxiliarme. Paso a relataros: estando como estoy de vacaciones, he decidido pasar una maravillosa semana en la República Checa con unas amigas. Ni que decir tiene que el Niño Jesús de Praga es visita más que obligada. Sus castillos, sus paisajes, sus tradiciones ... Hasta aquí todo es wonderful, mas cuál es mi sorpresa al comprobar en las previsiones meteorológicas, porque una consulta esas cosillas imprescindibles para cualquier viaje, que las temperaturas varían entre unos 15ºC y unos 30ºC, grosso modo. Podéis imaginar la cara de estupefacción que se me quedó al pensar en el equipaje que debía llevar. La cosa no es sencilla. Una debe (y digo bien, debe) estar estupenda hasta en las visitas guiadas porque nunca sabes con quien te puedes encontrar y hay que estar preparada para cualquier eventualidad que se presente. Imaginad que la eventualidad se presenta en forma de chulazo bohemio checo y una vestida en plan vulgar turista ... ¡decepcionante!.
Es por eso que reclamo vuestra inestimable ayuda please. Chicas viajadas y experimentadas que conocéis esa parte de nuestro amado continente ... ¿cómo solucionasteis el dilema de la maleta?.
A la espera de vuestros comentarios, quedo, de antemano, agradecida.
Kisses
Desvaríos
¿Y por qué no? Hay veces que a una le apetece dejar de ser discreta o políticamente correcta, ponerse la pamela (que con estos soles viene requetebien, además de ir divina, of course) y lanzarse a la conquista de los espacios blogueros cual intrépida amazona. Aunque realmente no sé si conquistaré mucho porque no estoy yo muy puesta en estos menesteres, pero, a Dios pongo por testigo que no escatimaré esfuerzos hasta convertirme en una alumna aventajada (con la ayuda, eso sí, de buenas maestras y amigas que, seguro, encontraré por estos lares). Pero, antes de continuar, quiero aclarar que yo no existo. Soy una alucinación provocada por el calor, el insomnio o, la mayoría de las veces, por la intransigencia de quienes se creen en posesión de la verdad absoluta pretendiendo igualar la diferencia a la enfermedad, a lo desechable, y despreciando a quien no comparte sus gustos, creencias o formas de vida.
Y para empezar propongo un minuto de silencio por el alma de San Gianni Versace que tan monas nos ha puesto siempre de pies a cabeza, sin contar lo estupendamente que olemos cuando usamos sus fragancias. Diez años hace que una loca, Andrew Cunanan, nos lo arrebató de un disparo en la nuca (que vulgaridad). ¡A saber qué ganaría con esa babaridad si, días después y acorralada por la policía, se suicidó! Seguramente estaba harta de que los modelos del modisto no le sentaran bien, pero es que, no nos engañemos, el hábito no hace al monje y la elegancia se tiene o no se tiene, querida.
Así pues, unamos nuestras plegarias para que las musas inspiren a Donatella, que últimamente la cosa parece que flojea un poco.
Y sin más, por ahora, me despido de vosotras con un suave y refrescante aroma a limón.
Kisses
Y para empezar propongo un minuto de silencio por el alma de San Gianni Versace que tan monas nos ha puesto siempre de pies a cabeza, sin contar lo estupendamente que olemos cuando usamos sus fragancias. Diez años hace que una loca, Andrew Cunanan, nos lo arrebató de un disparo en la nuca (que vulgaridad). ¡A saber qué ganaría con esa babaridad si, días después y acorralada por la policía, se suicidó! Seguramente estaba harta de que los modelos del modisto no le sentaran bien, pero es que, no nos engañemos, el hábito no hace al monje y la elegancia se tiene o no se tiene, querida.Así pues, unamos nuestras plegarias para que las musas inspiren a Donatella, que últimamente la cosa parece que flojea un poco.
Y sin más, por ahora, me despido de vosotras con un suave y refrescante aroma a limón.
Kisses


