OH LA LA !
Chères amies
El tiempo pasa irremediablemente y, con él, los hábitos de vida, naturalmente, varían. Hace unos años, por ejemplo, en la educación de toda señorita de buena familia eran imprescindibles dos disciplinas, a saber: el piano y el francés -el de Francia, mal pensadas-. Dirigirse en français a los invitados durante una soirée denotaba clase, distinción. Además, su sonido melodioso es aristocrático y su pronunciación es muy adecuada para suavizar los rasgos de la cara (no podemos comparar el "Oui" francés -cerrando la boquita, muy fina una- con el "Yes" inglés -abriendo la boca como una mula-).
El caso es que, andando el tiempo, hemos dejado atrás la buena costumbre de aprender la lengua francesa y nos ha invadido el inglés. Y esto es así, queridas mías: los ingleses nos han colonizado lingüísticamente como antes lo hicieran geográficamente en buena parte del mundo (ya sé que Francia también lo hizo, incluso España, pero ese no es el tema). La diferencia está en que esta nueva colonización es soterrada, no forzada ni violenta. Nos han hecho creer que sin el inglés no somos nadie, que no somos modernas y que, para comunicarnos con el resto del mundo es imprescindible hacerlo en inglés (cuando hay más de 350 millones de hispanohablantes en el mundo mundial). Bien está saber otras lenguas, pero de ahí a TENER QUE saber inglés ... va un trecho.
Y todo esto viene porque, el otro día, escuchando la radio me topé con semejante publicidad: "Catering Encarna: migas, lentejas y cocido" (os dejo unos segundos para que lo asimileis).
¡Mon Dieu! -exclamé- y, entre la sorpresa y la carcajada no pude más que cuestionarme:
.- ¿Sabrá la tal Encarna lo que es un catering? (respuesta rápida: evidentemente no)
.- ¿Quién fue la mente lúcida a la que se le ocurrió el eslogan? (por Dios, que lo contraten en la tele, triunfa del tirón)
.- ¿Qué ocurriría si contratase a la tal Encarna para el catering de una de mis fiestas? (Mejor no saber la respuesta).
Y así, entre cuestiones trascendentales y lágrimas (provocadas por la risa, bien sûr) que nublaban mi visión, pude llegar a casa y recomponerme un poco el rimmel y el maquillaje para seguir estando divina (aunque no hable inglés).
Kisses
El tiempo pasa irremediablemente y, con él, los hábitos de vida, naturalmente, varían. Hace unos años, por ejemplo, en la educación de toda señorita de buena familia eran imprescindibles dos disciplinas, a saber: el piano y el francés -el de Francia, mal pensadas-. Dirigirse en français a los invitados durante una soirée denotaba clase, distinción. Además, su sonido melodioso es aristocrático y su pronunciación es muy adecuada para suavizar los rasgos de la cara (no podemos comparar el "Oui" francés -cerrando la boquita, muy fina una- con el "Yes" inglés -abriendo la boca como una mula-).
El caso es que, andando el tiempo, hemos dejado atrás la buena costumbre de aprender la lengua francesa y nos ha invadido el inglés. Y esto es así, queridas mías: los ingleses nos han colonizado lingüísticamente como antes lo hicieran geográficamente en buena parte del mundo (ya sé que Francia también lo hizo, incluso España, pero ese no es el tema). La diferencia está en que esta nueva colonización es soterrada, no forzada ni violenta. Nos han hecho creer que sin el inglés no somos nadie, que no somos modernas y que, para comunicarnos con el resto del mundo es imprescindible hacerlo en inglés (cuando hay más de 350 millones de hispanohablantes en el mundo mundial). Bien está saber otras lenguas, pero de ahí a TENER QUE saber inglés ... va un trecho.
Y todo esto viene porque, el otro día, escuchando la radio me topé con semejante publicidad: "Catering Encarna: migas, lentejas y cocido" (os dejo unos segundos para que lo asimileis).
¡Mon Dieu! -exclamé- y, entre la sorpresa y la carcajada no pude más que cuestionarme:
.- ¿Sabrá la tal Encarna lo que es un catering? (respuesta rápida: evidentemente no)
.- ¿Quién fue la mente lúcida a la que se le ocurrió el eslogan? (por Dios, que lo contraten en la tele, triunfa del tirón)
.- ¿Qué ocurriría si contratase a la tal Encarna para el catering de una de mis fiestas? (Mejor no saber la respuesta).
Y así, entre cuestiones trascendentales y lágrimas (provocadas por la risa, bien sûr) que nublaban mi visión, pude llegar a casa y recomponerme un poco el rimmel y el maquillaje para seguir estando divina (aunque no hable inglés).
Kisses


