Amiguísimas
Hello Ladies
Con esta entrada quiero rendir homenaje y dar el protagonismo que se merecen a las más mejores de entre mis amigas. Como son muchas, y no quiero aburriros con largos post, dedicaré varios a darlas a conocer.
La primera en pasar será mi querida Lasciva Abbandonatta.
De origen italiano (lo habéis deducido por el apellido, ¿verdad?), se afincó en nuestro amado país hace ya la friolera de 15 años. LLegó para hacer un máster en ... ni ella misma lo sabe, y se quedó (el máster ni lo terminó, of course, le faltaban neuronas a la pobre y nunca las recuperó).
Abbandonatta es una marimacho que aquí te espero. Musculoca y hormonada hasta el tuétano con anabolizantes ha hecho del gimnasio su casa (lo que le falta de cerebro lo suple con músculos). Ella opina que el cuerpo hay que mimarlo, pero, nena, lo que tú haces es destrozártelo cada día durante 8 horas a base de bien. ¡Ni que fueses una de las del equipo de gimnasia rítmica! En fin, luego obtiene los resultados, claro está (veremos en lo que queda esa masa de músculo cuando deje de tomar lo que toma).
Más que lujuriosa, Abbandonatta es calentorra (para qué nos vamos a engañar), pero no se come una rosca la pobre, ni siquiera con los chulazos que le recomienda La Primerísima (de la que hablaremos más adelante).
En el vestir, Lasciva es estrecha. Quiero decir que se compra la lycra más ajustada que encuentra y, además, dos tallas menos de la suya. Si os tengo que ser sincera, no sé dónde demonios encuentra la ropa que se pone (misterios sin resolver).
Le encanta lucir el palmito en verano en las playas de moda. Paseo arriba, paseo abajo, exhibiéndose y pavoneándose, aparentando ser inaccesible ... pero se le hace el culo agua ante el primero que le diga: "nena, que me tapas el sol" (según ella será una forma de entablar conversación). Y claro, ante tanto paseo y tanta playa (que parece una de las del equipo del Hasselhoff ) no es que esté bronceada, es que está requemada, la tía.
Mi queridísima amiga va de sofisticada ella. Cuando vamos de boutiques, siempre se nos descuelga y aparece con algún DVD japonés en versión original o un CD de música new age, con nombres impronunciables. Lo que no sabe es que estamos al tanto de sus devoluciones posteriores con la excusa de: "perdona querida, pero me lo han regalado ya; lo cambio por el de Pimpinela".
En fin, inestimable Lasciva, que cuando vamos con ella a la playa volvemos con algún maromo del brazo, previas cien mil disculpas por su comportamiento y, claro, de ahí a intimar va un paso. Eso sí, la pobre hace honor a su apellido y siempre se queda ... pues eso, Abbandonatta. ¡Qué sería de nosotras sin ti, darling!
Kisses
Con esta entrada quiero rendir homenaje y dar el protagonismo que se merecen a las más mejores de entre mis amigas. Como son muchas, y no quiero aburriros con largos post, dedicaré varios a darlas a conocer.
La primera en pasar será mi querida Lasciva Abbandonatta.
De origen italiano (lo habéis deducido por el apellido, ¿verdad?), se afincó en nuestro amado país hace ya la friolera de 15 años. LLegó para hacer un máster en ... ni ella misma lo sabe, y se quedó (el máster ni lo terminó, of course, le faltaban neuronas a la pobre y nunca las recuperó).
Abbandonatta es una marimacho que aquí te espero. Musculoca y hormonada hasta el tuétano con anabolizantes ha hecho del gimnasio su casa (lo que le falta de cerebro lo suple con músculos). Ella opina que el cuerpo hay que mimarlo, pero, nena, lo que tú haces es destrozártelo cada día durante 8 horas a base de bien. ¡Ni que fueses una de las del equipo de gimnasia rítmica! En fin, luego obtiene los resultados, claro está (veremos en lo que queda esa masa de músculo cuando deje de tomar lo que toma).
Más que lujuriosa, Abbandonatta es calentorra (para qué nos vamos a engañar), pero no se come una rosca la pobre, ni siquiera con los chulazos que le recomienda La Primerísima (de la que hablaremos más adelante).
En el vestir, Lasciva es estrecha. Quiero decir que se compra la lycra más ajustada que encuentra y, además, dos tallas menos de la suya. Si os tengo que ser sincera, no sé dónde demonios encuentra la ropa que se pone (misterios sin resolver).
Le encanta lucir el palmito en verano en las playas de moda. Paseo arriba, paseo abajo, exhibiéndose y pavoneándose, aparentando ser inaccesible ... pero se le hace el culo agua ante el primero que le diga: "nena, que me tapas el sol" (según ella será una forma de entablar conversación). Y claro, ante tanto paseo y tanta playa (que parece una de las del equipo del Hasselhoff ) no es que esté bronceada, es que está requemada, la tía.
Mi queridísima amiga va de sofisticada ella. Cuando vamos de boutiques, siempre se nos descuelga y aparece con algún DVD japonés en versión original o un CD de música new age, con nombres impronunciables. Lo que no sabe es que estamos al tanto de sus devoluciones posteriores con la excusa de: "perdona querida, pero me lo han regalado ya; lo cambio por el de Pimpinela".
En fin, inestimable Lasciva, que cuando vamos con ella a la playa volvemos con algún maromo del brazo, previas cien mil disculpas por su comportamiento y, claro, de ahí a intimar va un paso. Eso sí, la pobre hace honor a su apellido y siempre se queda ... pues eso, Abbandonatta. ¡Qué sería de nosotras sin ti, darling!
Kisses


