Nuevos aires
Dias próximos de acontecimientos.... un año más de mi vida.... vacaciones.... viaje... y espero asi poder robarle espacio a la nada que me azota, quitarle tiempo a ese todo que me envuelve.No rodearme de razones tan de nadie,y quitarme este aire entristecido.

Un saludo desde el paraíso y FELIZ ENTRADA DE VERANO.

Un saludo desde el paraíso y FELIZ ENTRADA DE VERANO.
Más cobardias
Manipular.- Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
Ejemplo.- Ella queria mantener una bonita amistad.
Un saludo desde el paraíso.
Ejemplo.- Ella queria mantener una bonita amistad.
Un saludo desde el paraíso.
Proposicion in-decente

Escúchame los misterios
Encadena mis ansiedades
Revélame pensamientos
Enséñame novedades
Descúbreme las mentiras
Niegame decepciones
Devélame las verdades
Exorcisa mis frustraciones
Emborrachame las ganas
Satúrame la paciencia
Desatame los prejuicios
Quiereme las demencias
Embargame los miedos
Confíscame la lujuria
Quémame con pasiones
Tranquilizame las furias
¡Ven!
Escribamos a dos cuerpos
con la tinta del sudor
Califícame con tus adjetivos
pero conjugate con mis verbos.
No usemos preposiciones
olvidemos los advervios.
Construyamos el superlativo
de mil besos en dos cuerpos
¡Ven!.......
Te invito a que escribas en mi piel
Un saludo desde el paraíso.
Permitidme tutearos, imbéciles.
Gane quien gane las próximas elecciones generales debería tenerlo en cuenta.
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha.. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas. Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada.
Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.
Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.
Un saludo desde el paraíso.
Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha.. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas. Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada.
Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.
Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.
Un saludo desde el paraíso.
Una mujer
Mujer de una historia
Mujer de pasión
Mujer tan bonita
Mujer corazón
Mujer prohibida
Mujer de preguntas
Mujer mil angustias!
Mujer del sentir
Mujer del llorar
Mujer te enseñé
Mujer aprendiste
Mujer te sentiste
Mujer presumida
Mujer descifrable
Mujer del deber
Mujer la no debida
Mujer sin respuesta
Mujer sin mi espacio
Mujer que marcaste
Mujer de mi adiós
Mujer, no estoy.

Un saludo desde el paraíso.
Mujer de pasión
Mujer tan bonita
Mujer corazón
Mujer prohibida
Mujer de preguntas
Mujer mil angustias!
Mujer del sentir
Mujer del llorar
Mujer te enseñé
Mujer aprendiste
Mujer te sentiste
Mujer presumida
Mujer descifrable
Mujer del deber
Mujer la no debida
Mujer sin respuesta
Mujer sin mi espacio
Mujer que marcaste
Mujer de mi adiós
Mujer, no estoy.

Un saludo desde el paraíso.
Invisible, alma perdida, una corona más y de dar.....
Un saludo desde el paraíso.
Yo y mis circunstancias
* Una nueva oportunidad que encarcelo verdades en silencio.
* De nuevo una balanza que no conseguí que cayese de mi lado.
* Ya una vez me dejé ir y no pretendo volver a perderme, cuando llegué lo hice para quedarme.
* Hipocresias que se esconde disfrazada de amistad.
* Orgullosa de mis infinitas diferencias con much@s pero no me resigno a convertirlas forzosamente en similitudes con tantos.
* Por ser la misma de antes, por intentar serlo mañana y mejorarlo, misma esencia, fiel talante,emoción, pasión y ganas
Tengo ganas de vida por vivir.
De esas que exageran con moralejas
Historias de dos, historias extremas
que escriban en colores, existir.
Echando mano de aquello aprendido
descubro que no es otra, que es la mía
la que viviré para haber vivido
a mi manera, a mi modo y en mi vía
recordando lo malo en el olvido
dando mi alma y mi sangre cada día
Un saludo desde el paraíso.
* De nuevo una balanza que no conseguí que cayese de mi lado.
* Ya una vez me dejé ir y no pretendo volver a perderme, cuando llegué lo hice para quedarme.
* Hipocresias que se esconde disfrazada de amistad.
* Orgullosa de mis infinitas diferencias con much@s pero no me resigno a convertirlas forzosamente en similitudes con tantos.
* Por ser la misma de antes, por intentar serlo mañana y mejorarlo, misma esencia, fiel talante,emoción, pasión y ganas
Tengo ganas de vida por vivir.
De esas que exageran con moralejas
Historias de dos, historias extremas
que escriban en colores, existir.
Echando mano de aquello aprendido
descubro que no es otra, que es la mía
la que viviré para haber vivido
a mi manera, a mi modo y en mi vía
recordando lo malo en el olvido
dando mi alma y mi sangre cada día
Un saludo desde el paraíso.
El paseo de Charlize
Gold is cold.
Diamonds are dead.
A limosuine is a car.
Don't pretend.
Feel what's real.
That's it.
Triste ironía

Pongamos por ejemplo
que hoy es jueves.
Que un sol de plomo
cae tras los cristales
y recuerdo
tu mano en día de lluvia.
Digamos que estoy sola
y te deseo.
Que no hallo el escenario
donde acoplar tu imagen
con mi aliento.
Bebamos y brindemos
por la triste ironía
de estar vivos
y no poder amarnos.
Maria Rosal Nadales
Deseos y mentiras

No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie
sabe.
Luis Cernuda