Una historia cotidiana
¿Y como le digo a toda persona que quiera enamorarme que el estimado amor se me cae de los bolsillos?
Mientras iba hacia el trabajo, esta mañana, un hombre que ha salido de la nada, me ha preguntado si tenía amor. Sin dudarlo, algo grosera, le he contestado que sí, y ahora que lo recuerdo, me permito dudarlo unos segundos. Tal vez tendría que haber pensado un poco más la respuesta.
Cae lluvia del cielo, angeles lloran sobre mi cabeza. No creo en nada que no seas tú y tu sonrisa. Mis pantalones arrastran las colillas de mil personas diferentes y me paro, las contemplo e imagino sus vidas teñidas de un negro monótono.
Suspirando, tembloroso, he encontrado un corazón. Le dí un beso y le enseñé el camino hasta Diagonal Mar, me pregunto si lo habrás duchado pequeña, sabía a sueños perdidos.
Lo mejor del metro es la complicidad que dejas cuando alguien te descubre observándole. Se esfuma el rubor, aparece la melancolía. Yo también quiero formar parte de ti. Róbame el alma.
Las paredes están teñidas de besos y hallé en ellas que no hay miedo que alcance la luna. Un manto de frío congela mi nariz.
Quería seguir leyendo su corazón cuando me sorprendí observando unos ojos azules, me asusté ruborizada, se cercioró de mis escritos. Sonreía…
Como pasatiempo, he comprado unas pilas para encender el motor de mi vida y cuando comenzaba a filosofear sobre le silencio, un aroma me ha dejado muda.
En esta chaqueta, como la tuya, caben dos, ahora recuerdo lo que buscaba cuando la elegí tres tallas más grande. Abrigarte el corazón.
Me han pasado esta historia que me ha encantado.
Un saludo desde el paraiso

Mientras iba hacia el trabajo, esta mañana, un hombre que ha salido de la nada, me ha preguntado si tenía amor. Sin dudarlo, algo grosera, le he contestado que sí, y ahora que lo recuerdo, me permito dudarlo unos segundos. Tal vez tendría que haber pensado un poco más la respuesta.
Cae lluvia del cielo, angeles lloran sobre mi cabeza. No creo en nada que no seas tú y tu sonrisa. Mis pantalones arrastran las colillas de mil personas diferentes y me paro, las contemplo e imagino sus vidas teñidas de un negro monótono.
Suspirando, tembloroso, he encontrado un corazón. Le dí un beso y le enseñé el camino hasta Diagonal Mar, me pregunto si lo habrás duchado pequeña, sabía a sueños perdidos.
Lo mejor del metro es la complicidad que dejas cuando alguien te descubre observándole. Se esfuma el rubor, aparece la melancolía. Yo también quiero formar parte de ti. Róbame el alma.
Las paredes están teñidas de besos y hallé en ellas que no hay miedo que alcance la luna. Un manto de frío congela mi nariz.
Quería seguir leyendo su corazón cuando me sorprendí observando unos ojos azules, me asusté ruborizada, se cercioró de mis escritos. Sonreía…
Como pasatiempo, he comprado unas pilas para encender el motor de mi vida y cuando comenzaba a filosofear sobre le silencio, un aroma me ha dejado muda.
En esta chaqueta, como la tuya, caben dos, ahora recuerdo lo que buscaba cuando la elegí tres tallas más grande. Abrigarte el corazón.
Me han pasado esta historia que me ha encantado.
Un saludo desde el paraiso

Comentario:
Bonita historia. De todas formas creo que el amor no se cae si no se suda...pero solo es una idea.
Comentario:
Muy buena, sí. Me encanta esa frase de ¿Y como le digo a toda persona que quiera enamorarme que el estimado amor se me cae de los bolsillos?.
Niña, muchos besos!
Niña, muchos besos!
Comentario:
Yo quiero unas de esas pilas, dónde las has comprado?
Comentario:
bonita historia, q aderezada con la foto hace q sea una obligación pasar por aquí todos los días...
kss
kss