la ascensión
Nada se movía en la casa, solo las gatas se rehacían inquietas al preludio de su leve dormitar. Ausente de escalas, el aire cálido humificaba las páginas del libro. . No me sobresalté cuando intuí tu entrada; me balanceaba una resaca extraña, la pereza de quien bebe una cerveza en el tanatorio de la ciudad .., nada, ni el batir opaco de una puerta cerrada, ni el abombado hueco de tu sombra en el sofá; nada me era extraño, nadie malvenido.
No me hacían falta los ojos para verte.. para atarte leve a los bordes de mi cama.
Al lento tránsito de percibir tus palmas se unía el túmulo retorcer de las lianas.. yo a ti pegada, nariz con nariz, como dos culebras tanteando sus escamas; contornos de una cera plástica impasible e imposible .. acerrojadas
No me hacían falta los dedos para tocarte, para batirte en el aroma caliente de la sábana. Convulsas de labios, mejillas .. escurridas de sudor en la penumbra , fueron los segundos un disfraz para tu marcha ... solo quedaba deshelar mi sexo y revelarte, donarle sangre a tu fotografía.
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No me hacían falta los ojos para verte.. para atarte leve a los bordes de mi cama.
Al lento tránsito de percibir tus palmas se unía el túmulo retorcer de las lianas.. yo a ti pegada, nariz con nariz, como dos culebras tanteando sus escamas; contornos de una cera plástica impasible e imposible .. acerrojadas
No me hacían falta los dedos para tocarte, para batirte en el aroma caliente de la sábana. Convulsas de labios, mejillas .. escurridas de sudor en la penumbra , fueron los segundos un disfraz para tu marcha ... solo quedaba deshelar mi sexo y revelarte, donarle sangre a tu fotografía.
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el hielo.. la inmateria
Frio en las uñas
y en el botón de tu camisa
Frio en tu vientre frio
... me pregunto por el color de tu materia, si sabes respirar y si tienes ombligo.
y en el botón de tu camisa
Frio en tu vientre frio
... me pregunto por el color de tu materia, si sabes respirar y si tienes ombligo.
vorverkauf
Lasciva y salada te pregunto: ¿cuándo vienes? .
Simétrica en tu ausencia me respondes:
- El deseo, controlado.
... !qué bobilla! ... Como si supieras amarrar al puerto un barco hundido.