El sueño
Las mañanas de estos últimos días se presentan nubladas y con lluvias. Odio los días así, uno se levanta, mira por la ventana y medio se entristece ante tal panorama. Pero no hay más remedio que afrontarlo, echarse una duchita, las 30 abdominales de la mañana y vestirse para ir al coleeeee (en este caso, a la universidad, pero está más estandarizada esa frase, jeje). Estos días tan monótonos entre semana me traen de cabeza, no puedo terminar un día sin dejar de pensar en que no quiero que se acabe y que mañana empiece otro exactamente igual. Ayer por ejemplo, me fui muy triste a la cama, no tengo ni idea de por qué. Estaba hablando con Jose (un chico de Valladolid, el cual conocí por el chat de Chueca y se viene a Gran Canaria a vivir después de Las Navidades), estuvo bastante interesante la conversación, uno de los temas que más me impactó fue las amistades. Hablamos sobre si realmente yo tenía algún amigo (amigo, en masculino, no amiga) con el cual tenga la suficiente confianza como para hablarle de mis problemas, relaciones, etc. No tenía respuesta para tal pregunta. También llegó el tema de las amistades gays. Él al igual que yo, no tiene ningún amigo gay (sólo conocidos). De repente, fue cuando me llené de tristeza, no sé qué me dijo exactamente o qué fue lo que pensé, que me despedí e impotente por no poder evitar que terminara el día, me acosté en la cama e intenté dormir...y pensé...y soñé...sí, soñé, soñé con él : estabamos en mi cama, los dos abrazados, sentía su calor y su corazón latir...estábamos acostados sobre la hierba, en su lugar favorito, un claro entre un bosque de Valladolid, sentía que le quería y era correspondido... ¡Aday, son las 8, hijo! Casi me levanto de mi cama con almohada en mano y se la pego a mi madre en la cabeza, qué rabia que me haya despertado de tal lindo sueño, pensé. Cosa más rara nunca me había pasado, espero que me vuelva a pasar.
Comentario:
Ya verás, ya... Llegará un día (si no ha llegado ya) en que el sueño será real y no habrá ninguna madre que te despierte de él. Y, ¿qué es eso de que todos los días son lo mismo? A mí me pasa lo contrario, cada mañana me levanto feliz de estar vivo y expectante por lo que me traerá el día. Otra cosa es que luego, entre los unos y los otros, me lo fastidien, pero... bueno, eso es otra historia. Besiños