Una de recuerdos
Aleluya! La línea telefónica de mi casa se ha jodido estos días y no me he podido conectar. Encima ya sabeis como es Telefónica con respecto a las esperas. He consumido mis ansias de Internet encerrado en mi cuarto meditando y escuchando el cd de Ana Torroja y su último single, todo una Canción con mayúsculas, "No me canso" (ver video). Las horas que me pasé el sábado en mi cuarto encerrado las viví abriendo el baúl de los recuerdos y sacando al exterior mis memorias que se habían esfumado de mi mente por completo. Realmente me quedé impresionado con la de cosas que descubrí de mí que en ese momento creía no haber vivido tiempo atrás. Era como si lo que verdaderamente había vivido fuese un sueño para mí, pero una vez visto las pruebas irrefutables halladas en mi baúl se encendía una chispa en mi mente que me hacía reconocer que eso que yo creía ficticio era real. Sí, toda una paranoia.
Todo empezó, yo estando sentado sobre la cama leyendo mis apuntes, cuando me entraron ganas de escribir en una libreta el diario para luego posteriormente traspasarlo al blog. Empiezo a rebuscar en el estante de mi cuarto y al sacar una de las libretas y abrirla, en el oasis de mis memorias viajo al pasado, año 2001; mi estancia en Irlanda. Entonces estaba en un colegio, St. Patrick's college, con un grupo de estudiantes también españoles como yo. No voy a contar toda la historia de mi estancia allí porque no viene a cuento y apenas recuerdo con exactitud, pero sí que puedo contar algo que me resultó abrumador; las dedicatorias que habitaban en mi libreta, al final de la misma... Sé que cogí mucho cariño a ciertas personas en aquel colegio, tanto que incluso llegué a llorar a lo Gran Hermano tras la despedida. Pero ese sentimiento de cariño a estas personas ya hoy en día ha desaparecido, no tengo si quiera contacto con ellas y fue cuando leí las dedicatorias cuando me dí cuenta de lo importante que era esa gente para mí.
Y bueno, éstas y muchas dedicatorias hicieron ponerme a pensar sobre lo vivido en aquella época. Me hizo pensar en Macarena, cómo no. Una chica alta de pelo largo y muy guapa. Me caía genial y aunque en esa época ya sabía que los tíos me gustaban (recuerdo de un italiano del colegio que estaba para comérselo...¿sería el del baño?) pero las tías también me molaban, y entre ellas, Macarena. No en vano, tampoco le daba mucha importancia, incluso llegué a pensar que era "demasiado" para alguien como yo, y así conviví con ella esos meses en plan amistad. Al volver a mi isla, más flaco y blanco que nunca, una amiga del colegio me cuenta que yo a Macarena le gustaba, pero que Lucía (otra chica del colegio) estaba por mí y pues Macarena no se quiso interponer y hacer que Lucía se enfadara. En fin, unas historias de lo más subrealistas...pero que en aquellos tiempos me hizo cabrear muchísimo, echándole la culpa a la pobre Lucía.
Sigo rebuscando en el baúl y sacando el polvo que cubría los rincones del mismo. Me encuentro con un anillo color plateado y al lado una carta...¡Natalia! Vaya por Dios, esto sí que creía yo que lo había soñado. Viajo al pasado, año 2000. Por una simple coincidencia un amigo llamando por teléfono equivocádamente llegó a conocer a esta niña. Era de Madrid, tenía entonces 16 años, morena de pelo rizado y encantadora. Mi amigo me la presentó, todo esto por teléfono, y acabé "enamorándome" de ella (me baso en lo escrito por mí de una carta que tenía para ella en el baúl, que nunca llegué a enviar). Meditando recordé que su forma de expresarse me había cautivado e incluso leyendo sus cartas ahora, me hacen suspirar de emoción. Tiene una letra preciosa y era muy detallista a la hora de hacer las cartas. Entonces, según las cartas, éramos novios y aunque nunca nos vimos en persona, siempre nos planteábamos lo mismo : ¿cuándo te vienes a Madrid? ¿cuándo te vienes a Canarias? Su última carta que recibí, incluso ahora leyéndola me llena de pena. Por lo visto había pasado de ella un kilo, me distancié aún más no llamándola ni mandándole más cartas. No sé la razón por la que lo hice y por lo que se lee en la carta, ella tampoco lo sabe. Ahora me ha entrado el gusanillo de querer conocerla, de saber más de ella, qué será de su vida, se acordará de mí? Es tal la curiosidad que no me importaría ir a un programa de esos, tipo El Diario de Patricia para conocerla, jaja. Hay que ver, y todo esto después de haber pasado de ella. Fuerte inútil puedo llegar a ser a veces...La distancia y el tiempo pudo hacernos cambiar pero ese momento vivido será memoria siempre. En fin, aquí se me acaba el repertorio por hoy.
Hasta la próxima! Besos!
P.D. : Por cierto, sigo siendo gay, eh?! Jajaja
:)