diario imantado
burbujas y otros efectos secundarios de una vida imantada
Acerca de
azul sobre fondo blanco
Sindicación
 
El pasado a veces llega sin avisar, y se va tan rápido como vino.
Desde que estudio fuera de casa (2 años) le tengo miedo al pasado. Desde que estudio fuera de casa y soy feliz, más. Quizás porque el pasado me trató un poco mal, quizás porque me defraudó, o quizás porque mi yo del pasado me trató mal y me defraudó al mismo tiempo. Cada vez que vuelvo a casa, dos veces al mes, aunque normalmente es menos, voy con precaución por la calle. Pienso que tengo que dar la imagen de triunfo, que todos sepan que he cambiado, a mejor, que todos sepan lo bien que me va... Aunque con el pasado al que temo no comparto ni criterios, ni ambiciones, ni principios… así que seguramente piensen que estoy un poco loca, un poco echada a perder. No sé por qué me pasa eso, me siento un poco estúpida en realidad, pero cuando veo a algún ex compañero del instituto, o a algún profesor estúpido, tengo la necesidad de ir de guay. Encantadora, cínica, ocurrente, inteligente… pero de guay. Y a mi esas cosas siempre me han parecido gilipolleces absolutas. No sé explicarlo bien.

Hoy el pasado me ha sorprendido en la estación de autobuses. Me ha pillado hablando por teléfono con mi madre y le he saludado sin colgar, con el teléfono aún pegado a la oreja. Después me ha mirado un par de veces, y yo le he sorprendido mirando. Los pantalones se me caían demasiado, eso lo pienso hasta yo, así que imagínate el pasado… He estado a punto de encenderme un cigarrillo para demostrarle no sé qué. Y yo no suelo fumar. Y llevo casi un mes sin hacerlo. Y la única razón por la que no lo he hecho, es porque el pasado ya no me veía. Me he vuelto a sentir estúpida. Sobre todo porque me he dado cuenta de que no le tengo que demostrar nada a nadie… aunque eso ya lo sabía, me he reafirmado. He despedido al pasado con un ¿qué tal? Pues yo aquí, que me vuelvo al pueblo. Mi casa no es un pueblo… un pueblo grande, como mucho. El pasado me ha mirado con cara de ¿de qué vas?, pero yo no lo he dicho para dármelas de nada, ni mucho menos, ni siquiera me he dado cuenta, es sólo que en mi familia siempre decimos lo del pueblo… La cuestión es que antes de dormirme en el autobús, con el pasado tres o cuatro asientos por detrás, me he dado cuenta de que el pasado al que temía era yo misma… Y eso ya está más que superado.


Edito sólo para decir que, tal vez, sí que me esté volviendo un poco snob... pero es que, jope... ¿por qué en el supermercado de siempre no hay ni té blanco con vainilla ni fanta de manzana? ... Mi padre se ha ido riendo de mí todo el rato...
 
Comentario:
Pues el mio viene por una canción del grupo Love Of Lesbian, que se llama la niña imantada, ¿y el tuyo?.

Tenga por seguro que me pasaré, porque extrañamente (y arriesgo de parecer una maldita acosadora), me he sentido hasta identificada con tu modo de contar las cosas.
 
Comentario:
Bueno, te escribo otra vez, porque no puedo evitarlo, me he quedado a leer a mi alter ego virtual y me ha fascinado. He devorado entero tu blog (y esoq ue pensaba verte como una enemiga roba nombres jajaja.
Pasaré por aquí a menudo con su permiso.
 
Comentario:
Vaya... dando un paseo por estos blogs he encontrado a una tocaya virtual...
 
Comentario:
El pasado siempre está ahí, pero a nuestras espaldas, de tí depende si girar completamente la cabeza, sólo mirar de reojo o definitivamente mirar al frente y desafiar al futuro que es lo que verdaderamente importa...

Un saludo!

No