las libélulas son bonitas... en el campo
Ayer una libélula se instaló en mi casa y puso huevos en un hueco de la estantería del salón. Me daba asco/pena quitar el enooorme capullo que había puesto, así que pensé en dejarlo ahí hasta que la libelulita en cuestión naciera y se fuera volando. Me informé y tardan de 5 a 10 días en nacer. Pero esta mañana cuando se lo contaba a la gente de clase me han dicho que lo quite, me han gritado para que lo quite. Y esta tarde cuando se lo contaba a mi madre también me ha dicho que lo quite, también me ha gritado para que lo quite… no estaba muy convencida hasta que me ha dicho que se me iba a llenar la casa de bichos. Así que he llamado a mi primo, que vive al ladito mía, para que lo quite él. Me ha gritado, me ha dicho que le da mucho asco, que no hay ningún contrato que diga que los primos mayores tienen que resolver problemas de bichos. Pero es bueno y me adora, así que ha venido con su novia cantando la canción de Indiana Jones. En el pasillo de mi piso ha cogido el extintor y me ha preguntado con voz de machote: ¿esto hace falta? Cuando ha visto el capullo en sí se ha puesto a dar saltos y a gritar porque era muy grande, y yo como estaba muy nerviosa también he saltado mientras gritaba: ¡¡LO SÉ!! ¡¡LO SÉ!! Su novia nos miraba y se reía. Luego me ha pedido la escoba y ha intentado quitarlo. Ha tardado un montón, ponía caras horribles, ha gritado porque se había roto y habían salido mijitas de dentro. Luego yo he echado litros y litros de insecticida y he construido una barrera con pilas por si la mamá libélula vuelve. Que espero que no.