Diario de rodaje
Léelo
Acerca de
Sencillo...pero tremendamente útil. ¿Entras?
Sindicación
 
La ley de Murphy
Está comprobado: cuando algo va mal, siempre puede ir peor. Si llegas tarde a clase o al trabajo, seguro que, ese día, el metro se estropea, o hay una huelga de trenes. O cualquier cosa, sin explicación aparente, por la que tu medio de transporte irá más lento de la habitual, y mucho más de lo que tu desearías. Y eso no pasa sólo con el transporte. La ley también es aplicable al resto de cosas de la vida. Por ejemplo, por circunstancias de la vida, una noche, mientras te cambias de ropa en la habitación, descubres que tu vecino de en frente también está desnudo, en su habitación. Y él te ve a ti, por supuesto. No te preocupa demasiado, porque no os encontráis nunca en el portal. Pues bien. Seguro que, a la mañana siguiente, os encontráis en la puerta del ascensor. A ver qué le dices. Pues “Hola”. Y ni una palabra de lo sucedido la noche anterior, por supuesto.

Hay más ejemplos. Y mucho más dolorosos. Lo acabas de dejar con tu novio. Vas en el autobús, intentando no pensar en ello, leyendo un libro. Y, en la radio, Miguel Bosè canta al amor (y al desamor) profundo y suavemente desgarrador. “Olvídame tú que yo no puedo. No voy a entender el amor sin ti. Olvídame tú que yo no puedo dejar de quererte, por mucho que lo intente. Olvídame tú.” Te ha tocado el único conductor que no pone “Radio Tele Taxi”. Y te tienes que aguantar. Porque los conductores de autobús tiene un carácter muy suyo. A mí me dan miedo. Me los imagino como robots sin piernas, tipo “Desafío total”. Con todos mis respetos a los conductores, ¿eh? Que a mi no me han hecho nada. Tampoco me lo han hecho las coliflores, y no me gustan. Me caen peor que los conductores. Mucho peor.
No