¡Organización!
Organización! Este ha sido mi grito al entrar hoy en casa.
Ya te dije que planifico fatalmente mi tiempo de ocio y he decidido que eso no puede ser. He decidido seguir “perreando” pero con organización.
Como era previsible mi caos vacacional comenzó este mismo sábado.
Berta, una amiga de mi época de universidad, desde que se enteró de mi separación ha estado todos los fines de semana diciéndome de salir por ahí y el sábado, por fin, me decidí a quedar con ella. Nos fuimos de cena y estuvimos todo el tiempo recordando nuestras andanzas por la biblioteca y enumerando anécdotas de la gente con la que compartimos tantos y tan buenos momentos. Tras la cena nos fuimos de copas y en el primer bar que fuimos aparecieron dos personas inesperadas. La primera de ellas: Carmen de Mairena (reconozco que me quedé patidifusa, no estoy preparada para tanta inesperada chabacanería), la segunda fue uno de esos compañeros de aventuras universitarias de los que habíamos estado hablando en la cena. Me encantó volver a verlo, la última vez fue hace unos 7 años en Salou. Es un tipo que a mi me traía loca en aquellos años, y sigue igual de encantador, tanto que me dieron las 5’30 de la mañana de charla con él.
El domingo me levanté muerta. La media botella de vino Lambrusco, el chupito tras la cena y las 4 coronitas que me bebí, unidas al cansancio, la falta de costumbre y los tacones, habían causado estragos en mi y me pasé el día peregrinando de la cama al sofá y del sofá a la cama. Qué desastre!!!
La “perritis” la fui arrastrando hasta ayer martes por la tarde que me decidí a salir a hacer la compra y a ponerme los patines.
Hoy por la mañana tras una larga discusión con las sábanas que no me dejaban levantarme, he desayunado y me he ido otro ratillo al parque, tras unas vueltas patinando, y como no me sentía muy motivada, me he sentado un rato al solecito, y ahí he decidido reorganizar mis mañanas. Este es el planning:
9:00 – desayuno
9:30-11:30 – parque (patines)
11:30-12:30 – lectura en un banco al sol
13:00 - ducha
13:20 – recoger casa
En principio no es un plan muy ambicioso salvo por lo de haberme propuesto estar desayunando a las 9 de la mañana (con lo bien que se está en la cama...)
En otro orden de cosas, el destino de mis vacaciones con mi hermana y mi sobrina sigue sin estar definido, y al paso que vamos nos veo yendo a la agencia de viajes con la maleta en la mano y diciendo que nos den lo primero que tengan. Vale, eso es el colmo de la dejadez pero, no sólo es dejadez por mi parte que, mi hermana tiene 44 años y mi sobrina 23, así que ellas también podían ir mirando algo, no?
Qué más? Pues que hoy me siento un poco tristona, imagino que la culpa la tiene que paso muchas horas sola conmigo misma y sin ningún tipo de actividad, espero que esa sensación desaparezca en cuanto comience a cumplir el horario que me he puesto como deberes.... ya te iré contando...
Ya te dije que planifico fatalmente mi tiempo de ocio y he decidido que eso no puede ser. He decidido seguir “perreando” pero con organización.
Como era previsible mi caos vacacional comenzó este mismo sábado.
Berta, una amiga de mi época de universidad, desde que se enteró de mi separación ha estado todos los fines de semana diciéndome de salir por ahí y el sábado, por fin, me decidí a quedar con ella. Nos fuimos de cena y estuvimos todo el tiempo recordando nuestras andanzas por la biblioteca y enumerando anécdotas de la gente con la que compartimos tantos y tan buenos momentos. Tras la cena nos fuimos de copas y en el primer bar que fuimos aparecieron dos personas inesperadas. La primera de ellas: Carmen de Mairena (reconozco que me quedé patidifusa, no estoy preparada para tanta inesperada chabacanería), la segunda fue uno de esos compañeros de aventuras universitarias de los que habíamos estado hablando en la cena. Me encantó volver a verlo, la última vez fue hace unos 7 años en Salou. Es un tipo que a mi me traía loca en aquellos años, y sigue igual de encantador, tanto que me dieron las 5’30 de la mañana de charla con él.
El domingo me levanté muerta. La media botella de vino Lambrusco, el chupito tras la cena y las 4 coronitas que me bebí, unidas al cansancio, la falta de costumbre y los tacones, habían causado estragos en mi y me pasé el día peregrinando de la cama al sofá y del sofá a la cama. Qué desastre!!!
La “perritis” la fui arrastrando hasta ayer martes por la tarde que me decidí a salir a hacer la compra y a ponerme los patines.
Hoy por la mañana tras una larga discusión con las sábanas que no me dejaban levantarme, he desayunado y me he ido otro ratillo al parque, tras unas vueltas patinando, y como no me sentía muy motivada, me he sentado un rato al solecito, y ahí he decidido reorganizar mis mañanas. Este es el planning:
9:00 – desayuno
9:30-11:30 – parque (patines)
11:30-12:30 – lectura en un banco al sol
13:00 - ducha
13:20 – recoger casa
En principio no es un plan muy ambicioso salvo por lo de haberme propuesto estar desayunando a las 9 de la mañana (con lo bien que se está en la cama...)
En otro orden de cosas, el destino de mis vacaciones con mi hermana y mi sobrina sigue sin estar definido, y al paso que vamos nos veo yendo a la agencia de viajes con la maleta en la mano y diciendo que nos den lo primero que tengan. Vale, eso es el colmo de la dejadez pero, no sólo es dejadez por mi parte que, mi hermana tiene 44 años y mi sobrina 23, así que ellas también podían ir mirando algo, no?
Qué más? Pues que hoy me siento un poco tristona, imagino que la culpa la tiene que paso muchas horas sola conmigo misma y sin ningún tipo de actividad, espero que esa sensación desaparezca en cuanto comience a cumplir el horario que me he puesto como deberes.... ya te iré contando...