Si, soy una cobarde pero no me siento orgullosa
Mis mil incoherencias y contradicciones.
Acerca de
Cuquina, así me llamaba mi padre cuando era pequeña, no sé porqué pero ese apelativo me ha venido de repente a la mente. Creo que tengo poco que ver con aquella peduguilla, pero de momento me voy a hacer llamar así
Sindicación
 
Sin plumas y cacareando
Ella finalmente se fue a su tierra con la esperanza de que yo tarde o temprano la seguiría, cosa que a mi en más de una ocasión se me pasaba por la mente.

Mi corazón estaba dividido por un lado ella a casi 600 kilómetros de distancia y por otro la vida que tengo aquí, mi casa, mi trabajo, mi familia, mi marido...

Y llegó la cena de Noche Vieja, como todos los años la celebrábamos en mi casa con mis padres y mis suegros. Tras las campanadas llegaron los besos de celebración, y cuando mi suegro me abrazó para desearme feliz año... no sé como explicarlo, pero me emocioné. No fue el abrazo a una nuera, sino a una hija, y justo en ese mismo instante decidí que debía quedarme junto a mi marido e intentar volver a ser un matrimonio.

La llamé a ELLA y entre lágrimas le expuse la situación, la quería con locura, pero mi sitio estaba con mi familia. Lógicamente ELLA no lo entendió, no podía entender que amándola como tantas veces le había dicho que la amaba hubiese decidido seguir con mi cómoda cobardía, en lugar de arriesgar por ser felices juntas. Pero mi decisión estaba tomada, iba a luchar por salvar mi matrimonio.

El problema radica cuando llegas tarde, cuando intenté salvar mi matrimonio este ya estaba en estado terminal, aunque yo no era consciente de ello. Me esforcé todo lo que pude, pero llegué tarde. Mi marido ya había tirado la toalla respecto a nuestra relación y tres meses después me planteó que quería la separación.

Yo le supliqué, rogue y mendigué una nueva oportunidad y él me dijo que él llevaba luchando por salvar lo nuestro desde hacía 2 años, desde que perdimos a nuestro bebé, y que ya no podía más, que no eramos un matrimonio. Quería que nos separásemos antes de que empezásemos ha hacernos daño el uno al otro, que ya no me quería y que por mi ya sólo sentia el cariño de haber compartido juntos 4 años y medio de nuestras vidas.

De esto hace casi ya 4 meses. Y aquí ando intentando reordenar y reorganizar mi vida, y mi cabeza. Es esa época de cambios de la que hablaba el primer día que me puse a escribir este blog.
 
Comentario:
La historia es estremecedora. Cualquier cambio siempre cuesta al principio, sea para bien o para mal. La "rutina" es demasiado cómoda... pero sabiendo que hay cosas que pueden mejorar, y mucho... ¿por qué estancarse? La motivación para estar mejor está ahí... no hay nada como ser feliz, y si es junto a la persona amada... máximo :) yo la llamaría a ELLA y hablaría. Lo es todo, y no hay nada que perder, la verdad. Desde aquí te animo a que sigas lo que tu corazón te diga, ya que razón tienes y mucha :) 1beso guapa :)
 
Comentario:
Bueno, llamarla ahora sería como sugerirle que fuera ese segundo plato que no quisiste una vez, pero... que pierdes por intentarlo? la quieres, ¿no? adelante. Nunca pasa un mismo tren por la misma estación. Además, quizás que tu marido quisiera la separación era una señal del camino que debiste tomar.
 
Comentario:
no sabía que hablabas en pasado, en el post anterior te comenté como si fuera presente... qué te atemoriza a no buscarla a ELLA? creo que verla y hablarle sería un buen comienzo para aclarar realmente qué vagón del tren vas a tomar por el resto de tu vida
Suerte, un abrazo
 
Comentario:
y no te planteas llamarla?
No