Si, soy una cobarde pero no me siento orgullosa
Mis mil incoherencias y contradicciones.
Acerca de
Cuquina, así me llamaba mi padre cuando era pequeña, no sé porqué pero ese apelativo me ha venido de repente a la mente. Creo que tengo poco que ver con aquella peduguilla, pero de momento me voy a hacer llamar así
Sindicación
 
Mirando hacia atrás (1ª parte)
Cuándo empecé a ser consciente de que mi razón y mi corazón llevan caminos distintos? No estoy segura de ello, supongo que siempre ha habido cosas que no me encajaban y a las que, bien no encontraba respuesta, bien buscaba justificación.

Recuerdo que siempre me he fijado en los chicos, el primer chico que me llamó la atención fue un compañero de EGB, luego pasé al instituto, y a la Universidad, siempre tonteando y coqueteando con los chicos que me gustaban, pero había un problema, podía pasarme meses suspirando por un chico y cuando el chico empezaba a hacerme caso, yo salía siempre corriendo. Si por alguna razón terminaba por darle una oportunidad al chico de turno, ninguna relación me duraba más de 3 meses, siempre encontraba un motivo u otro para cortar. Yo pensaba si la cosa no cuajaba era porque todavía no había aparecido mi príncipe azul. Siempre he sido muy peliculera y creía que cuando encontrase a la persona indicada iba a saberlo, no diré que vería fuegos artificiales al estar con ella, pero algo parecido.

Por lo demás mi vida transcurría tranquilamente. Pasaban los años y todo mi grupo de amigos se emparejó. Yo era la impar del grupo, pero no me importaba, tengo mucho sentido del humor y siempre era yo la primera en hacer bromas.

Después de tres años en un muy buen trabajo, un buen día me vi en el paro. Me surgió la oportunidad de darle clases de informática a una conocida, la cual pensaba que un ordenador era un señor que lo recogía todo y un ratón un simpático roedor y acepté encantada, me gusta muchísimo la enseñanza y además los ordenadores me divierten.

Mi alumna, 4 años mayor que yo, estaba casada desde hacía poco más de un año. Ella era una persona completamente distinta a mi, yo soy muy payasa y ella era bastante seria y la verdad es que al principio me daba incluso cierto respeto.

Poco a poco fuimos congeniando, ella estaba encantada con las clases pues según decía era el único momento del día en el que se relajaba y se divertía. De tener clase un par de días a la semana, ya casi teníamos clase a diario (aunque yo seguía cobrándole sólo dos).

Le creé una cuenta de correo electrónico, y le expliqué como se tenía que manejar por internet. El mirc fue todo un descubrimiento para ella y nos daban las 4 y las 5 de la mañana chateando como dos crías (yo por aquel entonces tenía unos 28 años y ella 32) Poco a poco la relación profesora-alumna pasó a ser la de dos amigas. . En nuestras conversaciónes a altas horas de la madrugada ella me contó que con su marido las cosas no funcionaban desde el primer día, que de hecho ellos no vivían juntos desde hacía meses, pero que no habían contado nada por guardar las apariencias ante la gente y la propia familia. Yo alucinaba, veía que ella lo pasaba muy mal y no sabía como ayudarla. Algo empezó a removerse en mi interior, me daba cuenta de que me gustaba estar con ella pero trataba de no darle mayor importancia "cuquina, no seas tonta, la quieres mucho como amiga y punto"

Cada vez nuestras conversaciones por chat eran más personales y un 19 de abril del 2000, cuando apagamos nuestros ordenadores yo no pude más y le envié un mensaje diciéndole que me sentía asustada y escandalizada ante lo que le iba a confesar, porque eso iba en contra de todo lo que yo pensaba hasta ese momento, pero que me había enamorado de ella...
No