Mirando hacia atrás (2ª Parte)
Todavía no había amanecido cuando recibí una llamada de ella preguntándome si aquel mensaje que le había enviado de madrugada iba en serio, a lo que le respondí que si.
Esa noche me invitó a cenar y dormir en su casa.
A la hora convenida ahí estaba yo en la puerta de su casa. Una cena exquisita y música de lo más romántica me esperaban. Tras cenar, cuando me pidió que bailase con ella, el corazón se me quería salir del pecho, pero mi cabeza tomó las riendas de la situación. Rechazé el baile y le dije que quería estar segura de que lo que sentía hacia ella era real y no una ilusión y que quería ir poco a poco. Ella se mostró contrariada, no entendía que le hubiese dicho que estaba enamorada de ella y que luego yo diese marcha atrás. Intenté hacerle ver que lo que sentía era demasiado serio como para tomármelo a la ligera, que era lo suficientemente importante como para querer estar segura y que me sentía confundida porque no podía ser posible que me hubiese enamorado de una "ella" e lugar de de un "el". aun contodo me quedé a dormir con ella, aunque no pegué ojo en toda la noche, primero haciéndo el tonto para rebajar la tensión en la que yo me encontraba y después... porque no quería dejar de poder contemplarla ni un instante, cerrar los ojos para dormir era un lujo que no me podía permitir.
No volvimos hablar abiertamente del tema, estuvimos tres meses viéndonos a diario, y cuando salía el tema siempre nos las arreglábamos para no llamar a las cosas por su nombre. La decisión que mostré con mi mensaje de madrugada parecía haberse difuminado y la decisión de ella pidiéndome bailar también.
Las dos eramos muy parecidas no en la forma de ser pero si en la de pensar, católicas radicales lo que sentíamos no estaba bien y como era inevitable sentirlo nos pasabamos parte del poco tiempo que teníamos para estar juntas... en Misa.
Jamás nos besamos, jamás hicimos nada que moralmente no fuese correcto. Como gran azaña vimos una película cogidas de la mano. Siempre recordaré ese momento como el más bonito, mágico y especial que he vivido jamás. Fue como rozar el cielo con las manos!! No me atrevía ni a respirar para no romper la magia.
Y así estuvimos durante 3 o 4 meses en un constante quiero pero no puedo. Tuvimos miles de discusiones en las que afloraban nuestras creencias religiosas culpabilizándonos por sentir y ella sufría bruscos cambios de humor que si bien yo no llegaba a entender, trataba de sobrellevar más que nada porque la quería más que a nada en el mundo.
Un buen día ella me dijo que había confundido sus sentimientos y que por favor no volviese a llamarla. Yo, la verdad es que no entendía nada, pero siempre he sido muy respetuosa con lo que la gente me pide, así que completamente destrozada me retiré de su camino.
Lloré durante meses, de hecho escribiendo estas lineas y 5 años despues siguen saltándoseme las lágrimas al recordarlo. Caí en una depresión de caballo, dejé de comer, dejé de dormir... la vida no tenía ningún aliciente, había perdido a la única persona a quien había amado.
Encontré trabajo como profesora en un colegio y gracias a los niños recuperé un poco la ilusión, aunque ella seguia en mi corazón, de vez en cuando yo le enviaba algún mensaje haciéndole saber que yo seguía ahí, pero ella la mitad de las veces ni me respondía...
Esa noche me invitó a cenar y dormir en su casa.
A la hora convenida ahí estaba yo en la puerta de su casa. Una cena exquisita y música de lo más romántica me esperaban. Tras cenar, cuando me pidió que bailase con ella, el corazón se me quería salir del pecho, pero mi cabeza tomó las riendas de la situación. Rechazé el baile y le dije que quería estar segura de que lo que sentía hacia ella era real y no una ilusión y que quería ir poco a poco. Ella se mostró contrariada, no entendía que le hubiese dicho que estaba enamorada de ella y que luego yo diese marcha atrás. Intenté hacerle ver que lo que sentía era demasiado serio como para tomármelo a la ligera, que era lo suficientemente importante como para querer estar segura y que me sentía confundida porque no podía ser posible que me hubiese enamorado de una "ella" e lugar de de un "el". aun contodo me quedé a dormir con ella, aunque no pegué ojo en toda la noche, primero haciéndo el tonto para rebajar la tensión en la que yo me encontraba y después... porque no quería dejar de poder contemplarla ni un instante, cerrar los ojos para dormir era un lujo que no me podía permitir.
No volvimos hablar abiertamente del tema, estuvimos tres meses viéndonos a diario, y cuando salía el tema siempre nos las arreglábamos para no llamar a las cosas por su nombre. La decisión que mostré con mi mensaje de madrugada parecía haberse difuminado y la decisión de ella pidiéndome bailar también.
Las dos eramos muy parecidas no en la forma de ser pero si en la de pensar, católicas radicales lo que sentíamos no estaba bien y como era inevitable sentirlo nos pasabamos parte del poco tiempo que teníamos para estar juntas... en Misa.
Jamás nos besamos, jamás hicimos nada que moralmente no fuese correcto. Como gran azaña vimos una película cogidas de la mano. Siempre recordaré ese momento como el más bonito, mágico y especial que he vivido jamás. Fue como rozar el cielo con las manos!! No me atrevía ni a respirar para no romper la magia.
Y así estuvimos durante 3 o 4 meses en un constante quiero pero no puedo. Tuvimos miles de discusiones en las que afloraban nuestras creencias religiosas culpabilizándonos por sentir y ella sufría bruscos cambios de humor que si bien yo no llegaba a entender, trataba de sobrellevar más que nada porque la quería más que a nada en el mundo.
Un buen día ella me dijo que había confundido sus sentimientos y que por favor no volviese a llamarla. Yo, la verdad es que no entendía nada, pero siempre he sido muy respetuosa con lo que la gente me pide, así que completamente destrozada me retiré de su camino.
Lloré durante meses, de hecho escribiendo estas lineas y 5 años despues siguen saltándoseme las lágrimas al recordarlo. Caí en una depresión de caballo, dejé de comer, dejé de dormir... la vida no tenía ningún aliciente, había perdido a la única persona a quien había amado.
Encontré trabajo como profesora en un colegio y gracias a los niños recuperé un poco la ilusión, aunque ella seguia en mi corazón, de vez en cuando yo le enviaba algún mensaje haciéndole saber que yo seguía ahí, pero ella la mitad de las veces ni me respondía...
Comentario:
No tienes que avergonzarte de nada, y menos de un sentimiento... El corazón tiene razones que la razón no entiende, así que no dejes que la presión y la educación recibida puedan con algo que puede ser lo más bonito del mundo...