Qué poco dura la alegría...
Esperábamos ansiosos la fecha de nuestra primera ecografía, por fín veríamos a nuestr@ pequeñ@. Y llegó el día, qué nervios! qué ilusión!
Pasé yo sola a la sala, mi marido tuvo que quedarse fuera, me preparé, me extendieron el famoso gel, y empezaron a buscar, no se monitorizaba nada en la pantalla, ¿y de cuénto tiempo dices que estás? ¿cuando fue tu ultima regla? ¿estás segura de que estás embarazada? Yo no entendía nada y la angustia empezaba a apoderarse de mi. Como con la ecografía normal, no se veía nada probó con una transvaginal que son mucho más seguras.
Los minutos se hacían eternos y mi bebe no aparecía. Cuando el médico me confirmó que mi bebé ya no estaba ahí sentí como si el corazón se me parase durante dos o tres latidos.
Por fín dejaron entrar a mi marido y los dos nos fundimos en un silencioso abrazo, a ninguno nos salían las palabras, sólo lagrímas.
Con el resultado de la ecografía, me mandaron directa a ingresar en el hospital y al día siguiente me hicieron un legrado. Y ahí empezó el principio del fin, había perdido lo más preciado, y aunque no había causas ni culpables, yo no podía evitar sentirme culpable.
Me encerré en mi mundo, y volví a dejarme morir, mi marido estuvo apoyándome en todo momento, pero ya nada volvió a ser lo mismo. Yo había perdido un hijo, pero no fui consciente de que mi marido además de a un hijo, había perdido a su mujer (al pobre no le dejaba ni que me diese un beso)... Depresión, medicación, apatía, recuerdos que se agolpaban en mi cabeza... y sesiones con la psicóloga y la psiquiatra que, la verdad, no me servían de nada.
Me encontraba en un continuo estado de ansiedad que calmaba comiendo compulsivamente, y claro, si comes mucho y no haces ejercicio, inevitablemente te engordas, así que a mi depresión por haber perdido a mi hijo, se unió el hecho de que la imagen que me devolvía el espejo no era la mía.
Dos años después me di cuenta de que no podía seguir así, al menos tenía que empezar a controlar mi dieta. ¿Qué hice? buscar un médico especialista en nutrición, y qué casualidad que el médico que busqué fue precisamente ELLA...
Pasé yo sola a la sala, mi marido tuvo que quedarse fuera, me preparé, me extendieron el famoso gel, y empezaron a buscar, no se monitorizaba nada en la pantalla, ¿y de cuénto tiempo dices que estás? ¿cuando fue tu ultima regla? ¿estás segura de que estás embarazada? Yo no entendía nada y la angustia empezaba a apoderarse de mi. Como con la ecografía normal, no se veía nada probó con una transvaginal que son mucho más seguras.
Los minutos se hacían eternos y mi bebe no aparecía. Cuando el médico me confirmó que mi bebé ya no estaba ahí sentí como si el corazón se me parase durante dos o tres latidos.
Por fín dejaron entrar a mi marido y los dos nos fundimos en un silencioso abrazo, a ninguno nos salían las palabras, sólo lagrímas.
Con el resultado de la ecografía, me mandaron directa a ingresar en el hospital y al día siguiente me hicieron un legrado. Y ahí empezó el principio del fin, había perdido lo más preciado, y aunque no había causas ni culpables, yo no podía evitar sentirme culpable.
Me encerré en mi mundo, y volví a dejarme morir, mi marido estuvo apoyándome en todo momento, pero ya nada volvió a ser lo mismo. Yo había perdido un hijo, pero no fui consciente de que mi marido además de a un hijo, había perdido a su mujer (al pobre no le dejaba ni que me diese un beso)... Depresión, medicación, apatía, recuerdos que se agolpaban en mi cabeza... y sesiones con la psicóloga y la psiquiatra que, la verdad, no me servían de nada.
Me encontraba en un continuo estado de ansiedad que calmaba comiendo compulsivamente, y claro, si comes mucho y no haces ejercicio, inevitablemente te engordas, así que a mi depresión por haber perdido a mi hijo, se unió el hecho de que la imagen que me devolvía el espejo no era la mía.
Dos años después me di cuenta de que no podía seguir así, al menos tenía que empezar a controlar mi dieta. ¿Qué hice? buscar un médico especialista en nutrición, y qué casualidad que el médico que busqué fue precisamente ELLA...
Comentario:
ya ves...que casualidad!
Si es que el mundo es un pañuelo!
Si es que el mundo es un pañuelo!
Comentario:
quéeee? pero tía, lo que no te pase a ti...Hija, qué mala suerte. Un beso.