Para que luego hablen de los culebrones
Sin darme cuenta ya estábamos viéndonos todos los días y volviendo a compartir risas y confidencias. Ella no es de mi ciudad y me comentaba lo sola que se sentía, que a mi ciudad ya sólo la unía la relación laboral, y que se estaba planteando darse un año de plazo, si durante ese año no se integraba en algún grupo de amistades, se volvería a su ciudad con su familia. Ni que decir tiene que mi mente empezó a idear formas de integrarla, no quería que se marchase.
Una noche la invitamos a cenar a nuestra casa. Cuando estábamos por los postres, entre lágrimas, soltó la noticia bomba: no podía más y no iba a esperar el año que se había dado, se iba a marchar en 6 meses. Yo casi me trago la cucharilla. Mi marido al verla tan desconsolada y siendo que tenía poca confianza con ella, con la excusa de ir a por algo de música nos dejó solas en el salón. Yo me senté a su lado ofreciéndole un pañuelo y ella entre llantos me pidió que le diese un beso. Como soy más simple que simple, le di un beso en la mejilla diciéndole que no se preocupase, que todo saldría bien y que en su ciudad iba a estar muy bien rodeada de todos los suyos.
Mi marido volvió con la música y casualmente entre los más de 300 discos que tenemos fué a elegir el único que tenia un especial significado para las dos, el primer disco de Rosana. Estuvo un rato con nosotras y se fue a dormir porque a él le tocaba madrugar a la mañana siguiente.
Nos quedamos las dos solas en el salón con Rosana de fondo. Nos sentamos en el sofá y yo seguía consolándola cuando me volvió a pedir otro beso (yo soy muy poco efusiva, nunca se cuando tengo que dar un abrazo o una palmada de ánimo) y le di otro beso en la mejilla.
-"no así no, dame un beso de verdad" y la besé.
No sé cómo ocurrió, pero ahí estábamos las dos abrazadas besándonos en el sofá, y con mi marido en la habitación de al lado.
Aquello era surrealista. Por un lado, había deseado durante tanto tiempo ese momento, y por otro... yo era una mujer casada y, si bien no estaba enamorada de mi marido, le quería con toda mi alma y le debía un respeto. Era como un dibujo animado en el que a un lado está el angelito diciéndote que no está bien lo que haces, y al otro lado un diablillo diciéndote que te dejes llevar, que es lo que habías deseado...
Y... me dejé llevar, no tanto como para hacer más locura de la que ya estábamos haciendo, pero si lo suficiente como para en ese momento sentirme capaz de volar. Le pregunté que porqué, porqué se había lanzado en ese momento y no 5 años atrás cuando yo era libre, y su respuesta fue, que por fin se había aceptado a sí misma y había derribado todos los muros que tenía, que ya estaba preparada y que en esos casi 5 años no había dejado de pensar en mi...
Una noche la invitamos a cenar a nuestra casa. Cuando estábamos por los postres, entre lágrimas, soltó la noticia bomba: no podía más y no iba a esperar el año que se había dado, se iba a marchar en 6 meses. Yo casi me trago la cucharilla. Mi marido al verla tan desconsolada y siendo que tenía poca confianza con ella, con la excusa de ir a por algo de música nos dejó solas en el salón. Yo me senté a su lado ofreciéndole un pañuelo y ella entre llantos me pidió que le diese un beso. Como soy más simple que simple, le di un beso en la mejilla diciéndole que no se preocupase, que todo saldría bien y que en su ciudad iba a estar muy bien rodeada de todos los suyos.
Mi marido volvió con la música y casualmente entre los más de 300 discos que tenemos fué a elegir el único que tenia un especial significado para las dos, el primer disco de Rosana. Estuvo un rato con nosotras y se fue a dormir porque a él le tocaba madrugar a la mañana siguiente.
Nos quedamos las dos solas en el salón con Rosana de fondo. Nos sentamos en el sofá y yo seguía consolándola cuando me volvió a pedir otro beso (yo soy muy poco efusiva, nunca se cuando tengo que dar un abrazo o una palmada de ánimo) y le di otro beso en la mejilla.
-"no así no, dame un beso de verdad" y la besé.
No sé cómo ocurrió, pero ahí estábamos las dos abrazadas besándonos en el sofá, y con mi marido en la habitación de al lado.
Aquello era surrealista. Por un lado, había deseado durante tanto tiempo ese momento, y por otro... yo era una mujer casada y, si bien no estaba enamorada de mi marido, le quería con toda mi alma y le debía un respeto. Era como un dibujo animado en el que a un lado está el angelito diciéndote que no está bien lo que haces, y al otro lado un diablillo diciéndote que te dejes llevar, que es lo que habías deseado...
Y... me dejé llevar, no tanto como para hacer más locura de la que ya estábamos haciendo, pero si lo suficiente como para en ese momento sentirme capaz de volar. Le pregunté que porqué, porqué se había lanzado en ese momento y no 5 años atrás cuando yo era libre, y su respuesta fue, que por fin se había aceptado a sí misma y había derribado todos los muros que tenía, que ya estaba preparada y que en esos casi 5 años no había dejado de pensar en mi...
Comentario:
PRECIOSO. Deseo saber la continuación :)