Cuida con lo que deseas... puede hacerse realidad
Al día siguiente yo estaba como en una nube, no me podía creer que lo ocurrido la noche anterior hubiera sido real, pero lo fue.
No volvimos a vernos hasta pasados unos 3 días, el día que teníamos consulta. Como siempre yo era la última paciente del día, así que una vez terminada la consulta nos sentamos a hablar de lo ocurrido días atrás, y de lo que podíamos esperar la una de la otra. Ella, mucho más realista que yo, me dijo que lo ocurrido no tenía que haber ocurrido, que yo estaba casada y que aquello no estaba bien, que me conocía y que sabía que aquello me iba a crear un importante conflicto interno. Yo, que seguía flotando, le dije que no se preocupase que si bien adoraba a mi marido, hacía mucho tiempo que no eramos un matrimonio, y que mientras ella fuese a estar en mi ciudad que intentásemos darnos la oportunidad de vivir aquello que casi 5 años atrás no nos habíamos permitido.
Así que seguimos viéndonos y nuestros encuentros fueron "subiendo de tono", cuanto más nos veíamos más queríamos y ella, tan realista en un principio, empezó a demandar más y más atención, tenía celos de mi marido y se enfadaba cuando veía que, como es lógico, yo tenía que seguir haciendo mi vida. Yo intentaba robar tiempo al tiempo, sobre todo desde el día que me dijo que había adelantado su vuelta a su ciudad, pero no era suficiente. Nunca he mentido tanto como en aquellos meses y eso aunque me generaba una enorme ansiedad, a la vez no podía evitarlo, necesitaba estar con ella.
Un mes antes de que se marchase definitivamente, planeamos un fin de semana para las dos solas. Mentí en casa y me fui con ella. Ha sido el fin de semana más increíble que he pasado jamás, 48 horas seguidas juntas, sin relojes, sin horarios, sin mentiras, sin apenas preocuparnos por el que dirán, solas ella y yo.
Las mentiras y encuentros a escondidas seguían y la situación se me fue de las manos hasta el punto de que un día mi marido volvió antes de hora y nos pilló. El no vió nada porque en cuanto oí la puerta de la calle corriendo cerré la del cuarto de invitados (que es donde estábamos), pero él no es tonto y aunque le conté que ambas estábamos juntas en aquella habitación porque ella no se encontraba bien, no se lo creyó aunque no hizo ningún comentario.
Desde ese día mi marido ya no volvió a ser el mismo, a ella no la tragaba y a mi de vez en cuando me soltaba indirectas aludiendo a mi orientación y hábitos sexuales. Y como soy una cobarde me hacía la idiota ante sus insinuaciónes y rezaba porque llegase pronto la fecha en la que ella se volviese a su tierra, para poder retomar las riendas de mi vida.
Quería tenerlo todo, por un lado cuando estaba con ella me sentía viva y tenía la sensación de, por fin! haber llegado a puerto tras años a la deriva, pero por otro no quería renunciar a la vida que llevaba. No era una vida plena, pero sí cómoda. No tenía valor para romper con mi marido. Estaba cumpliendo con las espectativas de todo el mundo, incluyendo las mías aunque ello significase sacrificar una parte de mi misma.
No volvimos a vernos hasta pasados unos 3 días, el día que teníamos consulta. Como siempre yo era la última paciente del día, así que una vez terminada la consulta nos sentamos a hablar de lo ocurrido días atrás, y de lo que podíamos esperar la una de la otra. Ella, mucho más realista que yo, me dijo que lo ocurrido no tenía que haber ocurrido, que yo estaba casada y que aquello no estaba bien, que me conocía y que sabía que aquello me iba a crear un importante conflicto interno. Yo, que seguía flotando, le dije que no se preocupase que si bien adoraba a mi marido, hacía mucho tiempo que no eramos un matrimonio, y que mientras ella fuese a estar en mi ciudad que intentásemos darnos la oportunidad de vivir aquello que casi 5 años atrás no nos habíamos permitido.
Así que seguimos viéndonos y nuestros encuentros fueron "subiendo de tono", cuanto más nos veíamos más queríamos y ella, tan realista en un principio, empezó a demandar más y más atención, tenía celos de mi marido y se enfadaba cuando veía que, como es lógico, yo tenía que seguir haciendo mi vida. Yo intentaba robar tiempo al tiempo, sobre todo desde el día que me dijo que había adelantado su vuelta a su ciudad, pero no era suficiente. Nunca he mentido tanto como en aquellos meses y eso aunque me generaba una enorme ansiedad, a la vez no podía evitarlo, necesitaba estar con ella.
Un mes antes de que se marchase definitivamente, planeamos un fin de semana para las dos solas. Mentí en casa y me fui con ella. Ha sido el fin de semana más increíble que he pasado jamás, 48 horas seguidas juntas, sin relojes, sin horarios, sin mentiras, sin apenas preocuparnos por el que dirán, solas ella y yo.
Las mentiras y encuentros a escondidas seguían y la situación se me fue de las manos hasta el punto de que un día mi marido volvió antes de hora y nos pilló. El no vió nada porque en cuanto oí la puerta de la calle corriendo cerré la del cuarto de invitados (que es donde estábamos), pero él no es tonto y aunque le conté que ambas estábamos juntas en aquella habitación porque ella no se encontraba bien, no se lo creyó aunque no hizo ningún comentario.
Desde ese día mi marido ya no volvió a ser el mismo, a ella no la tragaba y a mi de vez en cuando me soltaba indirectas aludiendo a mi orientación y hábitos sexuales. Y como soy una cobarde me hacía la idiota ante sus insinuaciónes y rezaba porque llegase pronto la fecha en la que ella se volviese a su tierra, para poder retomar las riendas de mi vida.
Quería tenerlo todo, por un lado cuando estaba con ella me sentía viva y tenía la sensación de, por fin! haber llegado a puerto tras años a la deriva, pero por otro no quería renunciar a la vida que llevaba. No era una vida plena, pero sí cómoda. No tenía valor para romper con mi marido. Estaba cumpliendo con las espectativas de todo el mundo, incluyendo las mías aunque ello significase sacrificar una parte de mi misma.
Comentario:
Hola, he leido tu blog dsd el principio, me parece una historia fascinante,...toy enganchadisima.
Y bueno, solo queria decirte que niña,..intenta ser feliz cueste lo que cueste.
Un beszo
Y bueno, solo queria decirte que niña,..intenta ser feliz cueste lo que cueste.
Un beszo
Comentario:
En ningún momento leí "amor" en esta histroria. Qué pena!. Si estas oportunidades de ser feliz se dan, si sientes tanta entrega, tanta paz, tanta felicidad debiera valer la pena arriesgarse. Sin embargo la persona que eliges para compartir no puede representar "lo que falta" o "lo que queda por vivir" La persona que te acompañe debe ser "La que elegiste para compartir la totalidad de tu ser". Esa es la diferencia. Mi señora también pasó más o menos por lo mismo, pero ella supo distinguir la "necesidad" de la "totalidad". Cuando tu necesidad y tus espacios son saciados ya no te es necesario continuar absorviendo de la fuente. Cuando estás completa entonces puedes comenzar a compartir la felicidad de ser y estar entera pero esa es una decisión que sólo tú puedes tomar: debes decidir primero qué es la totalidad para ti. Cuidate...Un abrazo
Comentario:
leí un poco de tu historia hacia abajo y te puedo decir que cuando eres gay, ninguna relación heterosexual te hace plena hasta que estás con una chica... ahí todo cambia. Yo tuve varios novios... ¡muchos! pero nunca fui plenamente feliz, tampoco descubrí que era lesbiana hasta que me enamoré perdidamente de la mujer que hoy está conmigo.
Si estás a tiempo y no has logrado embarazarte, si te ha descubierto tu marido y ella está para ti... bueno... toma tu cosas y vuela a su lado! no sé porqué no tomas la decisión y aceptas ser plenamente feliz! Finalmente, mucha gente te juzgará y dirán muchas cosas, comentarán a tus espaldas y quizás tu familia no te apoye al principio, pero después, al verte tan feliz y realizada, puede ser que las cosas cambien.
Sea como sea, te deseo mucha suerte en tus decisiones futuras (porque sea como sea estás en la recta de tomarlas)
Un abrazo desde sudamérica
SÉ FELIZ
Si estás a tiempo y no has logrado embarazarte, si te ha descubierto tu marido y ella está para ti... bueno... toma tu cosas y vuela a su lado! no sé porqué no tomas la decisión y aceptas ser plenamente feliz! Finalmente, mucha gente te juzgará y dirán muchas cosas, comentarán a tus espaldas y quizás tu familia no te apoye al principio, pero después, al verte tan feliz y realizada, puede ser que las cosas cambien.
Sea como sea, te deseo mucha suerte en tus decisiones futuras (porque sea como sea estás en la recta de tomarlas)
Un abrazo desde sudamérica
SÉ FELIZ