Diario de un lacasito
Sobre lacasitos, piruletas y otras cosas que suceden con la lengua :P
Acerca de
Erase una vez un lacasito...
Sindicación
 
Y por fin viernes!
Por fin el ansiado viernes baja los escalones de la monotonía abriendo una baraja de posibilidades. Las mías están decididas de antemano, me quedaré en casa, con Vir y marihuana. La familia hará sus maletas por lo que tengo unos cuántos metros cuadrados para uso y disfrute. Aún tengo que acabar mi jornada laboral a la que por suerte, ya le van quedando menos horas. Después un rato de clase y el viernes será mío, antes tendré que pasar por el super a por provisiones, nos espera una sesión de cine casero y no es plan de desgastar los ojos, que al cabo de un rato se tornarán rojizos y achinados, fruto de unas caladas de más.
Tengo ganas de ver a Vir, hace tiempo que no nos marcamos una sesión “de tú a tú”, una en la que confiesas y te sonrojas, una en la que demuestras el rostro más noble de la amistad, como aquel día lluvioso en Florencia.
Mañana será para bebepop, aún tengo que afinar un poco el ingenio para que esa cena para dos tenga mucho más que música. Me aguantaré hoy las caricias que mañana serán suyas, tal vez podamos crear un puzzle de tactos y juntas hacer que las piezas encajen, y detener así los contratiempos que nos deshojan como a presumidas flores.
Seremos pinipones descalzos jugando con la hierba.
 
Entre calcetines y nubes
Mañanita de pies fríos y bostezos mimosos, tras la ventana nubes de modorra grisácea. Apenas media hora y el espacio será mío, mi jefe saldrá por la puerta y yo dejaré de fingir que me estoy rompiendo el coco frente al ordenador. Ganaré cuatro paredes blancas y un aire viciado por los cigarros que consumo en mi boca. Tendré tiempo para inventar sueños, y quién sabe si alguno de ellos se cumplirá.
Hoy vuelvo a estar contenta, y lo mejor de todo es que no tengo un motivo concreto, ése tipo de alegría es la que más me gusta, la que no busca excusas para pensar lo contrario.
Tal vez se deba a que bebepop me cuela sus sonrisas, a que me gusta verla contenta, deshaciendo las cortinas que a veces le arañan. Entre nosotras las cosas parecen retomar el color del principio, ése que nos dejaba besar sin encontrar tachones.
Me acuerdo de su tripa, y de lo mucho que me gustaría estar durmiendo sobre ella, tal vez mañana le pinte un corazón que no se borre nunca.
 
Sucede
Sucede, claro que sucede.

Que a veces uno es lo que no sueña
y soñar lo contrario no quita el miedo.


Que en el agua más clara se ve el fondo
y no es como esperabas.


Sucede,
claro que sucede.


Que se la sed existe y los ahogados también.


Que hoy será mañana,
y tú si lo quieres.


No importa si está lejos.


Sucede.