Veo veo...
Una flor escondida en la mitad de un verso, la tránsfuga lágrima de un arrepentimiento.
Una carta boca arriba sin partida que ganar; una excusa para llegar tarde al tiempo perdido.
Toc toc... ¿quién es?
Una niña naranja con vocación de pincel, sirena en su bañera, hada de un montón de estrellas.
Toc toc... ¿quién es?
Una “ele” sin diminutivo, una magdalena buscando desayuno, la voz de un blog de cuentos.
Toc toc... ¿quién es?
Una sorpresa que son dos, dos que son una y uno.
En femenino y singular; una T que es ella misma, de rostro dulce y voz que abraza cuando habla.
En masculino y “plural”; el nocari que sabe decir sí cuando se trata de sonreír en una acera. Escritor de silencios y bailarín de imágenes.
Toc toc... ¿quién soy?
Un lacasito buscando boca que lo derrita.
Veo mi suerte sin lupas de aumento / Llamo sin nudillos
Le cierro la puerta a la niña que se parecía al polluelo amigo de Snoopy; ella no sabe que los personajes que no convencen con sus diálogos interesan por sus hechos.
“Y soportar sólo lo soportable” / “De las lágrimas para llorar cuando valga la pena” / “Te quiero pero te llevaste abril y te rendiste en febrero” / “Si pienso en ti siento que esta vida no es justa”
Son párrafos de canciones, personas, puertas y miradas.
Que reinventan verbos / que sueñan con plurales / que son tan mundos como individuos
Echo de menos caras sin lavar llenas de besos, tripas en las que amanecer desnuda.
A mi punto le falta su i.
Y a mí me sobran portazos.
Quiero un olor,
un quizás sin pomo dubitativo.
Necesito,
la locura del que apuesta con los bolsillos vacíos.
Busco,
tu sombra al final de mis retinas.
Para llevarte a una fantasía de cristales que no esperan enfocar.
Necesito tu necesidad tanto como la basura una papelera.
Ansío tu ansia,
tu media verdad y la ocasión para comprenderla.
Veo veo...
... una puerta abierta
Una carta boca arriba sin partida que ganar; una excusa para llegar tarde al tiempo perdido.
Toc toc... ¿quién es?
Una niña naranja con vocación de pincel, sirena en su bañera, hada de un montón de estrellas.
Toc toc... ¿quién es?
Una “ele” sin diminutivo, una magdalena buscando desayuno, la voz de un blog de cuentos.
Toc toc... ¿quién es?
Una sorpresa que son dos, dos que son una y uno.
En femenino y singular; una T que es ella misma, de rostro dulce y voz que abraza cuando habla.
En masculino y “plural”; el nocari que sabe decir sí cuando se trata de sonreír en una acera. Escritor de silencios y bailarín de imágenes.
Toc toc... ¿quién soy?
Un lacasito buscando boca que lo derrita.
Veo mi suerte sin lupas de aumento / Llamo sin nudillos
Le cierro la puerta a la niña que se parecía al polluelo amigo de Snoopy; ella no sabe que los personajes que no convencen con sus diálogos interesan por sus hechos.
“Y soportar sólo lo soportable” / “De las lágrimas para llorar cuando valga la pena” / “Te quiero pero te llevaste abril y te rendiste en febrero” / “Si pienso en ti siento que esta vida no es justa”
Son párrafos de canciones, personas, puertas y miradas.
Que reinventan verbos / que sueñan con plurales / que son tan mundos como individuos
Echo de menos caras sin lavar llenas de besos, tripas en las que amanecer desnuda.
A mi punto le falta su i.
Y a mí me sobran portazos.
Quiero un olor,
un quizás sin pomo dubitativo.
Necesito,
la locura del que apuesta con los bolsillos vacíos.
Busco,
tu sombra al final de mis retinas.
Para llevarte a una fantasía de cristales que no esperan enfocar.
Necesito tu necesidad tanto como la basura una papelera.
Ansío tu ansia,
tu media verdad y la ocasión para comprenderla.
Veo veo...
... una puerta abierta