Los amantes sin círculo
Amanece la semana (que no una que aún prefiere creer que está dormida) la niebla y el frío atiborran el lunes de aburridas escenas, hecho que me recuerda lo cotidiana que resulta la monotonía...
El fin de semana pasó, volví a elegir dos días para no hacer nada: el viernes y el domingo se perdieron entre las cuatro paredes de mi habitación. El Sábado dejé que me rescataran, pasé un rato muy divertido con Vir en el teleférico, aprovechamos las últimas horas de luz para dar un paseo, en las que animamos distintos planes, en las que aseguramos distintas promesas. Después quedé con S. y con A&P, Vir se quedó en malasaña con bebepop, S. como siempre tan atenta, apenas entré ya tenía mi cerveza freskita sobre la mesa, dispuesta a ayudarme con la sed y a corresponder la conversación, el tema, Ella.
Escuché las diferentes propuestas, omitiendo mi declinación por ninguna, para llegar a la conclusión de que es normal que esto me duela, y que también se pasará y llegará un día todo esto que veo grande no será nada más que algo pequeño, porque reharé mi vida y todo lo demás será un recuerdo. Pero todo eso pasará mañana, de momento vivo el hoy, con todo lo que eso conlleva, y sinceramente, pensar en un mañana ni me alivia ni me emociona. Se supone que el que lo deja pasa de la pena al alivio, y del alivio a la respuesta, pero no sé en que parte del proceso me perdí.
Necesito un sustitutivo para los consejos, apuesto más por un abrazo, por algo tan sencillo como que alguien se atreva a dejarte llorar. Por suerte acabamos pasando a las risas, a A&P se les da muy bien convencerme para una carcajada, hay que reconocer que la marihuana del ambiente contribuyó al gesto. En un despiste mis ojos se encontraron con los de Ella, bebepop apareció tras la puerta. No pude evitar un patinazo de pestañas, extraña velada para los que ya no son amantes, en la que te rodeas de las mismas cosas, de la misma gente, pero en la que ya no tienes la opción de besarla, a pesar de que veas sus labios tan apetecibles como siempre.
La noche acabó con un sonido roto, con una malcosida palabra entre la boca y el corazón.
El fin de semana pasó, volví a elegir dos días para no hacer nada: el viernes y el domingo se perdieron entre las cuatro paredes de mi habitación. El Sábado dejé que me rescataran, pasé un rato muy divertido con Vir en el teleférico, aprovechamos las últimas horas de luz para dar un paseo, en las que animamos distintos planes, en las que aseguramos distintas promesas. Después quedé con S. y con A&P, Vir se quedó en malasaña con bebepop, S. como siempre tan atenta, apenas entré ya tenía mi cerveza freskita sobre la mesa, dispuesta a ayudarme con la sed y a corresponder la conversación, el tema, Ella.
Escuché las diferentes propuestas, omitiendo mi declinación por ninguna, para llegar a la conclusión de que es normal que esto me duela, y que también se pasará y llegará un día todo esto que veo grande no será nada más que algo pequeño, porque reharé mi vida y todo lo demás será un recuerdo. Pero todo eso pasará mañana, de momento vivo el hoy, con todo lo que eso conlleva, y sinceramente, pensar en un mañana ni me alivia ni me emociona. Se supone que el que lo deja pasa de la pena al alivio, y del alivio a la respuesta, pero no sé en que parte del proceso me perdí.
Necesito un sustitutivo para los consejos, apuesto más por un abrazo, por algo tan sencillo como que alguien se atreva a dejarte llorar. Por suerte acabamos pasando a las risas, a A&P se les da muy bien convencerme para una carcajada, hay que reconocer que la marihuana del ambiente contribuyó al gesto. En un despiste mis ojos se encontraron con los de Ella, bebepop apareció tras la puerta. No pude evitar un patinazo de pestañas, extraña velada para los que ya no son amantes, en la que te rodeas de las mismas cosas, de la misma gente, pero en la que ya no tienes la opción de besarla, a pesar de que veas sus labios tan apetecibles como siempre.
La noche acabó con un sonido roto, con una malcosida palabra entre la boca y el corazón.
Comentario:
Ciber-abrazo...
Besos
Besos