Mikolápiz para una despedida...
Miércoles.. último día de trabajo, se acaba el sorteo de la lotería, unos brindarán y otros esperarán al año que viene, fuera algo de sol y bastante frío, emisora al azar con música pastelona, en la mesa pistachos y una lata de red bull acabada, un cigarro en el cenicero y mis manos comenzando la cuenta atrás del año que se acaba.
¿Bueno? ¿Malo? Improvisado. Un año a tientas, en el que crecí un milímetro más como persona, en el que he tenido que borrar un corazón de la pizarra. Un año que me ha reconciliado, en el que he sido cobarde para atreverme a ser un poco más valiente. Un año que me apeteció vivir.
Me he despedido de la niña más dulce, de la niña más noble, de la niña más bonita, de la niña de chocolate, con el corazón rojo.. muy rojo.. y con una lágrima azul.. muy azul..
He asumido tantas cosas que el miedo ya no me asusta, siempre sabré que la quiero, pero también que la tengo que dejar marchar, espero que llegue el día en el que de nuevo pueda volver a mimarla, desde otra esquina de su vida, desde otro extremo de su corazón.
Aquel dulce beso vestido de Domingo nos dijo adiós.
El viernes volví a encontrarme con “una_chica_con_la_que_estuve”, indiferencia y sorpresa para un mismo vaso, que se vació antes de beberlo, del que me olvidé antes de empezarlo. Pude disculparme por mi actitud caprichosa, por aquella tarde en la que nunca la llamé; pero no aceptar su propuesta. No todas las despedidas hacen llorar.
Me marcho en unos días a Cáceres, a aquella casa con baldosas amarillas, al patio en el que jugué a cazar moscas con botes de cristal, a aquel pueblo en el que tantas veces canté “la de Don Pepito” de la mano de mi abuela y la lechera verde. Vuelvo después de varios años celebrando Nocheviejas indecentes en Madrid, para empezar el año con los abrazos que durante 22 años han estado ahí.
En mi maleta confetis de aire, en el bolsillo una niña, la que fui.. la que volveré a ser.
¿Bueno? ¿Malo? Improvisado. Un año a tientas, en el que crecí un milímetro más como persona, en el que he tenido que borrar un corazón de la pizarra. Un año que me ha reconciliado, en el que he sido cobarde para atreverme a ser un poco más valiente. Un año que me apeteció vivir.
Me he despedido de la niña más dulce, de la niña más noble, de la niña más bonita, de la niña de chocolate, con el corazón rojo.. muy rojo.. y con una lágrima azul.. muy azul..
He asumido tantas cosas que el miedo ya no me asusta, siempre sabré que la quiero, pero también que la tengo que dejar marchar, espero que llegue el día en el que de nuevo pueda volver a mimarla, desde otra esquina de su vida, desde otro extremo de su corazón.
Aquel dulce beso vestido de Domingo nos dijo adiós.
El viernes volví a encontrarme con “una_chica_con_la_que_estuve”, indiferencia y sorpresa para un mismo vaso, que se vació antes de beberlo, del que me olvidé antes de empezarlo. Pude disculparme por mi actitud caprichosa, por aquella tarde en la que nunca la llamé; pero no aceptar su propuesta. No todas las despedidas hacen llorar.
Me marcho en unos días a Cáceres, a aquella casa con baldosas amarillas, al patio en el que jugué a cazar moscas con botes de cristal, a aquel pueblo en el que tantas veces canté “la de Don Pepito” de la mano de mi abuela y la lechera verde. Vuelvo después de varios años celebrando Nocheviejas indecentes en Madrid, para empezar el año con los abrazos que durante 22 años han estado ahí.
En mi maleta confetis de aire, en el bolsillo una niña, la que fui.. la que volveré a ser.
Comentario:
Feliz NAvidad!!!!
Espero q estes disfrutando del aire de caceres, q envidia q me das... Nos debemos mutuamente una kedada con lacasitos rojos y periodikos...
Nos vemos a tu vuelta...
Besotes fea!
Espero q estes disfrutando del aire de caceres, q envidia q me das... Nos debemos mutuamente una kedada con lacasitos rojos y periodikos...
Nos vemos a tu vuelta...
Besotes fea!