Diario de un lacasito
Sobre lacasitos, piruletas y otras cosas que suceden con la lengua :P
Acerca de
Erase una vez un lacasito...
Sindicación
 
Dieta sentimental
Contigo nunca me como los sándwiches, cada vez que vamos a comprar un picnic de salón hago lo mismo, tú me preguntas que de qué lo quiero, yo hago como que me lo pienso, cuando en realidad busco en las etiquetas algo que no lleve huevo. Siempre te digo que no me gusta nada el huevo, y tú sonríes, cómo si contarte algo tan convencional como eso activara un resorte en tus mejillas. Te digo que si lo quieres de cangrejo, me dices que no, que hoy te lo coges vegetal. Sigo mirando los estantes metálicos de la nevera, aguantando mis ganas de pegarme al cristal, eso nunca te lo he dicho, que me encanta pegarme en los cristales y aplastar la nariz, jugando a que veo cuando en realidad no miro.
Al final me decido por uno de atún, también tiene lechuga, creo que me gustará; me preguntas que si quiero patatas, te digo que muy pocas veces las como, sólo me gustan las de churrería, son más reales, pero en vez de decirte eso te digo que lo que me gusta es comerme las patatas crudas. ¿Crudas? Tu cara de asombro me hace pensar que me alimento de cosas raras. Sí, crudas, las pelo, las lavo, las corto y las echo un poco de sal, no me acuerdo cúando descubrí que me gustaban, supongo que cuando eres pequeña no piensas en por qué te gustan las cosas. Hay gente que come zanahorias crudas, te digo. Ya, pero no es igual. Claro, una patata y una zanahoria no son iguales, ¿pero por qué comer cruda una cosa u otra va a ser distinto? Me miras como dándome por imposible. Al final te digo que si quieres cogemos una de patatas con una pizca de sal, o algo así pone en la bolsa, pero no te garantizo que vaya a comerme ninguna, no sé, alomejor no me apetece.
Mientras la china te atiende miro la nevera de los helados, ¡hay mikolápices! ¿Te he dicho que me encantan los mikolápices? Me dices que no, que nunca te lo he dicho. Pues me encantan, ya lo sabes.
Contigo nunca me como los sándwiches, sólo una vez me atreví con la mitad de uno. Siempre el mío acaba en la bolsa, como si viniera para marcharse. Al principio me apetece comérmelo, pero claro, luego veo tus labios y me doy cuenta de que en realidad lo que me apetece es besarte. Tú no sabes a huevo, ni tampoco a atún, ni a cangrejo, ni a vegetales; tú no estás en una bolsa ni aburrida en un estante. Tú sabes como mis patatas crudas, ésas que pelo, corto, lavo y les echo una pizca de sal, ésas que me gustan sin saber por qué.
 
Comentario:
Pq no publicas un libro rubia??? Me ha encantado esta historia... Me has robado una de tantas sonrisas... Besote
No