A la sombra de cuatro paredes y un calendario
La monotonía de mi semana acaba hoy, dentro de unas horas podré ser todas las cosas que quiera, el despertador estará mudo hasta el lunes. No sé qué fiesta es mañana, si es local o sacada de alguna manga, pero igualmente ¡benditos sean los redondos circulitos en el calendario!
El martes hablé con ella, la verdad que la actividad (trabajo, clase) me hace olvidarme (a ratitos) que la echo de menos, a veces no puedo evitar empalagarme con tanta añoranza, por suerte voy controlando un poco esas ansias que me sofocan cuando no la tengo cerca, no me gusta centrarme en una sola cosa/persona, resulta demasiado monotemático y siempre he preferido la diversidad.
Hay cambio de planes en el fin de semana, al final no iremos a Cáceres como teníamos pensado (prometió recompensar mi paciencia), mañana, después de llevar el currículum al Ayuntamiento le ayudaré con la mudanza, al final aceptó la propuesta de I (a la que aún no he visto desde que volvió de México) para irse a vivir con ella, su novio el mexicano y uno de su clase; la verdad es que el plan me hace ilusión, y no sólo porque su independencia aporta una habitación a nuestra historia, sino porque sé que para ella es importante y me alegra saber que lo quiere compartir conmigo.
El sábado tenemos fiesta de inauguración de la casa, y el domingo hay pactada una excursión por el Rastro para acabar por la Latina bebiendo cañas. Creo que el cambio está bien recompensado.
No he podido evitar pensar en una cosa, o en recordar más bien, aquella confianza trazada con bebepop en la que un cepillo de dientes, unas zapatillas y un pijama me guiñaban una estancia entre sus paredes, era la primera vez que tenía un lugar en el cuarto de otro, algo tan sencillo y tan sumamente significante. De momento ahora sólo tengo el hueco de una cama para unas noches contadas, lo nuestro sigue llamándose “esto”, y me doy cuenta que en el fondo soy un tanto clásica, el último post de Ricci me ha recordado que echo de menos el apelativo “novia”, sí, lo añoro, y eso que siempre he maldecido las etiquetas, pero no sé, siento la necesidad de tener una fecha que nos felicite, saber que si algún día se me escapa un “cariño” no tendré por qué sonrojarme.
Supongo que entre otras muchas cosas, la rapidez con la que ha ido sucediendo todo (romper una relación y meterme en otra sin tiempo para asumir), me tiene un poco traspuesta, se hace raro pasar de una confianza plena a una incertidumbre suspensiva, dicen que las personas somos animales de costumbres, creo que quién lo dijo tenía razón.
Con bebepop ya estaba todo hecho; sí, también tuvimos ese principio inseguro, pero por algún motivo no lo recuerdo, sin embargo de lo que no me olvido es de la tranquilidad que me daba saber que era mi novia y que en sus cajones había algo mío.
El día 1 me acordaré que haríamos un año y diez meses, y el 2 pensaré que son dos los meses que han pasado desde que salió de mi vida y entró ella. Se me antoja un tanto curioso el orden de las fechas, demasiado correlativas, casualmente metafóricas.
A veces los números y las paredes divagan sobre la misma sombra.
El martes hablé con ella, la verdad que la actividad (trabajo, clase) me hace olvidarme (a ratitos) que la echo de menos, a veces no puedo evitar empalagarme con tanta añoranza, por suerte voy controlando un poco esas ansias que me sofocan cuando no la tengo cerca, no me gusta centrarme en una sola cosa/persona, resulta demasiado monotemático y siempre he preferido la diversidad.
Hay cambio de planes en el fin de semana, al final no iremos a Cáceres como teníamos pensado (prometió recompensar mi paciencia), mañana, después de llevar el currículum al Ayuntamiento le ayudaré con la mudanza, al final aceptó la propuesta de I (a la que aún no he visto desde que volvió de México) para irse a vivir con ella, su novio el mexicano y uno de su clase; la verdad es que el plan me hace ilusión, y no sólo porque su independencia aporta una habitación a nuestra historia, sino porque sé que para ella es importante y me alegra saber que lo quiere compartir conmigo.
El sábado tenemos fiesta de inauguración de la casa, y el domingo hay pactada una excursión por el Rastro para acabar por la Latina bebiendo cañas. Creo que el cambio está bien recompensado.
No he podido evitar pensar en una cosa, o en recordar más bien, aquella confianza trazada con bebepop en la que un cepillo de dientes, unas zapatillas y un pijama me guiñaban una estancia entre sus paredes, era la primera vez que tenía un lugar en el cuarto de otro, algo tan sencillo y tan sumamente significante. De momento ahora sólo tengo el hueco de una cama para unas noches contadas, lo nuestro sigue llamándose “esto”, y me doy cuenta que en el fondo soy un tanto clásica, el último post de Ricci me ha recordado que echo de menos el apelativo “novia”, sí, lo añoro, y eso que siempre he maldecido las etiquetas, pero no sé, siento la necesidad de tener una fecha que nos felicite, saber que si algún día se me escapa un “cariño” no tendré por qué sonrojarme.
Supongo que entre otras muchas cosas, la rapidez con la que ha ido sucediendo todo (romper una relación y meterme en otra sin tiempo para asumir), me tiene un poco traspuesta, se hace raro pasar de una confianza plena a una incertidumbre suspensiva, dicen que las personas somos animales de costumbres, creo que quién lo dijo tenía razón.
Con bebepop ya estaba todo hecho; sí, también tuvimos ese principio inseguro, pero por algún motivo no lo recuerdo, sin embargo de lo que no me olvido es de la tranquilidad que me daba saber que era mi novia y que en sus cajones había algo mío.
El día 1 me acordaré que haríamos un año y diez meses, y el 2 pensaré que son dos los meses que han pasado desde que salió de mi vida y entró ella. Se me antoja un tanto curioso el orden de las fechas, demasiado correlativas, casualmente metafóricas.
A veces los números y las paredes divagan sobre la misma sombra.
Comentario:
en casa de 3 tengo un cepillo de dientes, mis bragas mezcladas con las suyas, camisetas q ya no sé ni de quién son, cd's, libros a medias, tapers de micasa por los q mi madre siempre me preugunta, dvd's...un albornoz...yo q sé, mil cosas.
eso es genial, da seguridad, es cierto, cada cosa q he ido dejando allí ha sido un paso más en nuestra unión.
eso sí, en la próxima relación, lo haré con más calma y de otra manera, pq cada una de esas cosas se vuelve contra ti cuando acaba la relación. El cepillo deja el molde de un dolor...
Cada cosa q se crea en común, es cada cosa q luego duelo no tener.
eso es genial, da seguridad, es cierto, cada cosa q he ido dejando allí ha sido un paso más en nuestra unión.
eso sí, en la próxima relación, lo haré con más calma y de otra manera, pq cada una de esas cosas se vuelve contra ti cuando acaba la relación. El cepillo deja el molde de un dolor...
Cada cosa q se crea en común, es cada cosa q luego duelo no tener.