Y yo que sé!
Lunes.. soleado e inquietante lunes, lunes que amanece temprano. Lunes tonto y caprichoso. Culpable e inocente lunes.
Desde la última vez que escribí ya han pasado unos cuántos días, algunos de principio feliz y otros de dudoso final.
Tuvimos brindis y vaciamos las copas. También espuma en el baño y sábanas en la cama. Hubo besos y caricias, y sí, creo que las piezas encajaron y celebraron su año y medio. Todo fue tal y como quisimos que fuera, o por lo menos, no salió como no queríamos. ¿Los días posteriores? Como siempre, con alguna llamada, con algún te echo de menos.
Y llega otro fin de semana, y os veís, y lo pasaís más o menos bien, pero el domingo toca sorpresa, el domingo comienza tranquilo y después de una película tumbadas en la cama sale una conversación que termina con un “¿lo dejamos?”. No así, porque la conversación acaba con el agobio que me da en estos casos en los que tengo que “discutir” y encima sin poder encenderme un cigarro. Así que me marché de su casa con intenciones de volver a la mía, durante el trayecto hice que sonara una y otra vez la misma canción, como si su sonido tuviera algo que prestar en los momentos de vacío.
Llegué buscando escondite en mi habitación, después de un rato, con unos cuantos cigarros, decidí llamarla. Al escuchar su voz no supe que hacer con la mía, de una pregunta suya salieron todas mis dudas, y lo que parecía una conversación se convirtió en una confesión, en la que acabé diciendo que el tiempo se llevaba lo que sentía. Ella no lo entendía, o sí, o sólo en parte, mientras yo era más cobarde. Quiere luchar con espadas de verdad, y yo no tengo fuerzas para llevar una maleta. Para decir adiós.
Lunes que madruga cuando yo sólo quiero seguir soñando.
Desde la última vez que escribí ya han pasado unos cuántos días, algunos de principio feliz y otros de dudoso final.
Tuvimos brindis y vaciamos las copas. También espuma en el baño y sábanas en la cama. Hubo besos y caricias, y sí, creo que las piezas encajaron y celebraron su año y medio. Todo fue tal y como quisimos que fuera, o por lo menos, no salió como no queríamos. ¿Los días posteriores? Como siempre, con alguna llamada, con algún te echo de menos.
Y llega otro fin de semana, y os veís, y lo pasaís más o menos bien, pero el domingo toca sorpresa, el domingo comienza tranquilo y después de una película tumbadas en la cama sale una conversación que termina con un “¿lo dejamos?”. No así, porque la conversación acaba con el agobio que me da en estos casos en los que tengo que “discutir” y encima sin poder encenderme un cigarro. Así que me marché de su casa con intenciones de volver a la mía, durante el trayecto hice que sonara una y otra vez la misma canción, como si su sonido tuviera algo que prestar en los momentos de vacío.
Llegué buscando escondite en mi habitación, después de un rato, con unos cuantos cigarros, decidí llamarla. Al escuchar su voz no supe que hacer con la mía, de una pregunta suya salieron todas mis dudas, y lo que parecía una conversación se convirtió en una confesión, en la que acabé diciendo que el tiempo se llevaba lo que sentía. Ella no lo entendía, o sí, o sólo en parte, mientras yo era más cobarde. Quiere luchar con espadas de verdad, y yo no tengo fuerzas para llevar una maleta. Para decir adiós.
Lunes que madruga cuando yo sólo quiero seguir soñando.
Comentario:
Bueno, seguro que mañana estás mejor. En el amor al menos una vez en la vida hay que pasarlo mal. tómalo como una cura de humildad, date algo de tiempo para tomar aliento y continua la aventura de vivir.
un beso
un beso
Comentario:
Vaya, siento la reduccion de tu jornada, y q akel domingo terminara asi... Espero q este, tu espacio, siga abierto mucho tiempo, y q me maravilles con tus palabras como lo has echo...yo entrare a por lacasitos, lacasitos rojos q son los mejores.
Besos
Besos