Diario de un lacasito
Sobre lacasitos, piruletas y otras cosas que suceden con la lengua :P
Acerca de
Erase una vez un lacasito...
Sindicación
 
Navegando por mi nuevo planeta
Sabes que una tarde puede tocarte, advertirte de los soles que están por estrenar, de una lluvia a última hora sin paraguas ni tejado de cartón.
Sabes que una tarde dura tanto como un amor incompleto, al que le faltan las luces para dejar de ser inacabado.
Y sabes que las líneas se fueron del dibujo, y se quedó un folio en blanco, tan blanco que ni tan siquiera ahí puedes explicarlo.
Una tarde no es arena, tampoco la saliva de un sabio. No, una tarde es una pared de letras, la escena efímera de dos ojos y un antes, en el que una tarde sólo eras tú.

Escribo hoy aquí lo que pensé ayer, ayer que era un día soleado y lleno de escenas, cuando también la cama y la ventana eran el mejor mundo para sentir.
Todo empezó el viernes al salir del nuevo trabajo, habíamos quedado para tomar unas cervecitas algunos de los compañeros (ya os hablaré de ellos), a la fiesta se nos unieron una comercial de la empresa y su amiga. Las primeras cañas fueron las típicas de ir restando vergüenza hablando de trabajo, en las segundas, las niñas se animan hablando de niños, y los niños empiezan a aliarse con miras de : ¡mujeres, no hay quién las entienda! ¿por qué van de dos en dos al lavabo? Y yo viviendo la escena como un partido de pin pon. En las terceras sufrimos una baja, Luis, el encargado del almacén y joven padre, tenía que ir a la guardería a por el niño. Las chicas, ganando en mayoría monopolizan la conversación, el tema: los chicos. Que si el último no aguantaba nada, que si mi marido me folla en cuanto me descuido, que si los más guapos son gays... en fin, que Carlos, el Contable dos años mayor que yo y con una semana más en la empresa, se acaba marchando. Y una, que con las cañitas y el sol está animada, sigue atentamente la conversación de las tres niñas. Pero claro, me invitan a participar. Durante dos segundos pienso, ¿y si les digo que soy lesbiana? Si les digo eso, tal vez Almudena (la comercial) se sienta incómoda porque un rato antes pretendía “enseñarnos” la silicona de sus tetas. Porque a Pilar (la secre de toda la vida) la he reído los comentarios sobre el pivón que trabaja en una gasolinera cerca de su casa. Y porque a Marta, alomejor le da yuyu ver a otra que cambió de acera igual que uno de sus novios. Así que me callo y saco de la memoria alguno de mis últimos niños, animando batallitas como si esa guerra fuera también la mía.
Luego fui a casa, había quedado con Vir, desde hacía unas semanas y como parte de su regalo de cumple, pillé unas entradas para la Katarsis del Tomatazo; quería regalarle un momento.
Me di una ducha para desperezarme de las cervezas a sol y sombra, luego llamé a Izti que acababa de salir del trabajo, intercambiamos algunas bromas, y la ilusión contenida en una semana sin vernos.
Vir y yo nos dimos una caminata tremenda, eso por no haberme informado de dónde caía el teatro. De camino me llamó mi primo, que aún sigue en Helsinki, me hizo mucha ilusión, me encantan las llamadas sin motivo. Ya en el teatro, nos quedamos en una terracita que tenían fuera, ideal para la noche casi veraniega de un Madrid con playa urbana. Los actores se empezaron a mezclar con la gente que esperaba, así conocimos a la niña de los espárragos, a Timo, a Maximiliano el taxista que quería hacer un trío, hasta incluso pude charlar con Cupido sobre el amor y su falta de puntería en las flechas.
Decir que la obra es impresionante, genial, muy divertida. Y no sólo por la oportunidad que te dan de lanzar tomates, sino por la capacidad de los actores para cambiar de personaje en un abrir y cerrar de ojos. La puesta en escena increíble, las coreografías, las improvisaciones... en fin, altamente recomendable. Vir y yo nos lo pasamos como enanas, incluso intercambiamos unos cortos besos con la boca de Maximiliano, que ya no era un taxista en busca de putas, sino un gay fuera del armario.
Nos tocó otra larga caminata para buscar el coche, de camino hablé con Izti para quedar en Gran Vía. Después de mil vueltas por el centro (conducir por Madrid requiere paciencia) encontré a la niña esperando. Un beso, una canción, y llevamos a Vir a coger el bus. De ahí nos fuimos a su casa, aprovechamos los semáforos en rojo para besarnos, y la oscuridad de la noche para no decir nada. Me enseñó a sus gatas, su habitación, su cama... puso a Beck, encendió unas velas, y me invitó a una velada de tactos bajo las sábanas. Me gustó sentirla, saborearla, explorarla... descubrir las reacciones de su cuerpo con mis manos, con mi oído, con mis labios. Me gustó su abrazo de después, su corazón latiendo un poco más rápido, su sonrisa agradeciendo el orgasmo. Y así nos quedamos dormidas hasta la mañana siguiente, en la que me regaló un libro de euskera, en la que desayunamos más besos y en la que ninguna prometió un viaje largo.
La invité a comer al chino, nos tomamos un café y hablamos del mundo, de las fronteras, del exceso de gritos y la falta de oídos. De nuestros mundos desconocidos y de una llave que los abre.
Nos despedimos, ella se iba de puente a Barcelona; yo a las cuatro paredes de mi habitación, a lanzar besos al aire, a contarle cuentos al colchón.
Pasé el resto del día sin hacer nada, Anilla me mandó un mensaje para quedar, pero ir a chueca no me convencía mucho, estaba fumada y con el alma cargada de placer. Traté de alquilarme una peli, pero mi videoclub ahora es una tienda de chinos. La mejor opción era dormir.
El domingo quedé con Marta, antes de que viniera llamé a S, hacía unos días que su silencio se rompió con un mensaje, la conversación fue breve, comentamos los últimos cambios, nos preguntamos por nuestro respectivo humor, por nuestros posibles proyectos... hasta me preguntó por la gallega, ¿gallega? Es vasca. ¿No era gallega? ¿Te refieres a la asturiana? ¿Estás con otra? La guaja y yo somos buenas amigas, ¿y la vasca? ¿Izti? Un sol que me encontré una noche. Ah. ¿Qué tal con Marian? Bien. Me quedé flipada. Pensé que lo sabías. No, espero que esta vez os vaya bien. Sí, supongo, te llamo el martes a ver si podemos quedar todas. Un beso. Otro para ti.
Llegó Marta, abrimos unas cervezas, hablamos de nuestras cosas, intercambiamos anécdotas, nos fuimos a pillar unos porros, como en los viejos tiempos, una vez nos pillaron, solo una de cientos, ¿te acuerdas? Que putada tía. Si lo piensas ahora, fue divertido. Esta calada va por ti. Te dedico la mía.
Luego recogí a Vir en su casa, nos esperaba una velada de dvds, a pesar de que ya la había visto, Mi vida sin mí y su exceso de sentimentalismo sumado a “me va a venir la regla”, me sacaron unas cuántas lágrimas. La historia me volvió a parecer bonita, utópica sí, pero con detalles, con mensajes, con una invitación a vivir.
Luego vimos la de Requiem por un sueño, otra que ya había visto, pero que volvió a llenarme el cerebro de excesos. En fin... que las emociones se nos confrontaron de tal manera que nos fuimos a dormir en un estado sobrecogido.
Teóricamente ayer íbamos a quedar para ir a Aranjuez con Lau y Pat, pero Vir y yo optamos por otro día más de aislamiento. Vimos otra peli, hablé con Izti mientras Vir bajó a comprar algo, a la vuelta mi amiga me sorprendía con unas botellitas de vodka y limón, con los espaguetis a la espera de una salsa. Mientras tanto escuché una canción de Amaral que me recordó mucho a bebepop, a lo que sentía justo en el día en el que hubiéramos hecho dos años, el día en el que me picaban los números de un teléfono entre las manos, en el que tan sólo podía hacer eso, mirar, mirar una tarde tras la ventana mientras la canción hablaba de que no quedaban días de verano para borrar del pasado las heridas. Pensé en bebepop, ¿pensaría ella en mí? ¿Recordaría aquel primer beso en el Gris? ¿que una vez nos quisimos durante muchos días?. Yo si lo hice, recordé las veces en las que hicimos el amor, en las que sus ojos brillaban, en la que sus labios le pedían a mi oído una vez más. Y recordé el mismo día de hace un año, en el que fuimos a cenar y una cajita de música se escondió bajo el plato, la misma que quisiste que sonara para las dos, la misma que hoy suena pidiendo perdón.
Vir estuvo atenta para el rescate emocional, después de comer estuvimos filosofando durante un par de horas, volví a inundarme con una sensación de plenitud, por vivir ese preciso instante, por sentir que éramos dos, porque entre nosotras nunca hay mentiras, porque es precioso liberarse frente a unos ojos.
Luego vimos otra peli, concluyendo la media noche con un abrazo en el coche. Ya en casa, con la sola compañía del hachís pensé; en los mensajes que me había mandado la niña de naranja, con la que me hubiera gustado quedar, para ver de qué color son sus nubes, para escucharla hablar de Teo, para traducirnos en un mutuo sonrojo por estar ahí. Pero no pude quedar con ella, estaba demasiado borracha de circunstancias, en uno de esos momentos sensibles y aislados, que no tristes, en los que quizá, lo hubiera dado todo por un abrazo.
También pensé en Izti, que está ahí, en un escalón de mi vida, uno que no es ni alto ni bajo, pensé en su “te echo de menos”, en su corazón rojo, en sus “mi niña” y en la niña que soy, ¿de quién? Soy mía, tan mía que soy de muchas, de pocas, tal vez de ninguna. Tras las caladas me salen nombres, bebepop, S, Izti... y más nombres que no pronuncio, ¿Quién es quién? Un recuerdo de lo que una vez fue. Es cierto, ya no hay días de verano, ya no la quiero en presente. Un amor de los fugaces, un paréntesis en mi cobardía, un acertijo en el corazón. Una niña, una noche, una oportunidad, un sin “hasta cuándo”.
Me vuelvo a permitir un coqueteo con la nostalgia, las vuelvo a ver en mis brazos, donde una vez quise hacerla feliz, donde otra me lo hizo a mí, en el que ahora alguien se abraza. Y son los mismos brazos, las mismas manos que han acariciado sus cuerpos y los de otr@s. Sí, son las mismas manos que se han despedido, las mismas que ahora parecen tenerlos a todos, en un mismo gesto, en un mismo tacto.
Y hoy es martes, hace horas del último porro, de la llamada de Izti, de la charla con Elena y la niña de naranja. Hoy es martes y siento que aún tengo muchas cosas que contarme, porque me falta tiempo para detenerme en mis ganas de andar.
Tengo ganas de escribir, de escribir una verdad tan triste como alegre, que sea tan larga como un sueño, y tan corta como lo que no existe.
Y leo, y me pregunto si esta cantidad de letras han sido capaces de decir algo, de mostrarme como soy sin clasificarme en una frase. Esto es un texto, de los que se escriben a solas, en los que quizá se acaba pecando de nostalgia, porque la nostalgia en voz alta no tiene el mismo sentido. Y uso esto, para decir que en mi vida lo que entra no sale, y que por eso están aquí, todas, todos, mis eternos anónimos y mis presentes desconocidos, porque hoy también ha tenido su tarde, porque hoy también he vuelto a estar alegre, y por qué no, quizá algo triste, porque ambas cosas a la vez significan lo mismo: tú.

 
Comentario:
esa canción d amaral sonó pila veces durante mi viaje asturias-madrid-asturias, y a mi me hacia pnsar pila en anita dinamita. si ye q somos clavadas!! muy graciosa la conversación cn S sobre vascas, gallegas y asturianas, jajaja, cada día lo dbe flipar más. bueno niña pues bsin, y a ver si das señales d vida, q me tienes q poner al tanto d ls últimos acontecimientos (womad y tal). talueguinnnnn, y buena sidra!!
 
Comentario:
Qué bonito... (con tus artículos me suelo quedar muda, y mira que eso es difícil...)
 
Comentario:
El otro dia la Srta. O Sito me regalo una bolsa de lacasitos :) Pero eran diferentes... por dentro eran de chocolate blanco (mi preferido).. Una sonrisa se esbozo en mi cara al comerme todos los lacasitos rojos, me acorde de la niña de los lacasitos. Te dediké algunos ;)
Besotes rubia.
 
Comentario:
he vuelto a leer tu post...ays es que me encanta...
En mi vida, la gente entra para quedarse, no soy capaz de borrarlos, pase lo que pase, pasan a formar parte de mi vida...
 
Comentario:
cuando las letras dejan de ser manchas negras en un papel, se convierten a veces en colores que te llenan de vacíos o de lunares. tu creas mares donde parece haber sólo charcos, y paseas descalza entre frases que te van desvistiendo sin que notes la presión de cada capa. y sé que la niña rubia de la que me hablas sabe volar, y también sé que esa contradicción que busca, que se recoge en una sola persona llegará pronto. y la hará llorar de alegria y reir de dolor, y podrán saltar de piedra en piedra, y se llenarán los bolsillos recogiéndolas.
y ella te regalará la más bonita, la azul que ha guardado en el bolsillo apartada de las demás, y entonces sabrás que ella también está en tu bolsillo del alma, apartada del resto.

la niña morena, la de la playa, la de las nubes naranjas te manda mil besos que cuando lleguen a ti serán aire que te dirá al oido que hoy has formado lunares de colores en su espalda y sonrisas que se enredan en sus rizos.
 
Comentario:
Hola wapa, gracias por tu comentario en mi blog...
Me gusta como escribes, cómo expresar tanto con tan solo palabras?
Te he agregado a mis favoritos, ya no te me escapas...:)
Un besón
No