Palmadita en la espalda
Las horas se saben contar, en ratitos y esperas, en fugaces verbenas de ordenador. Yo las cuento; verás, es así.
Y llevo ¿cuánto? dos semanas sola. Sola, con mis dedos y las horas, reciclando las paredes con saliva, soñando sin razón y cantándole a las caracolas de un mar que no suena.
Cuido de mi casa como una anciana de sus macetas, pero el perro no ladra y en las escaleras faltan vecinas.
Deambulo desnuda para espiarme las cosquillas, soplo como un secreto, y sé que lo añoro; las prisas por llegar pronto y los labios entrando por la puerta de un beso.
Y no, que no lo tengo; en mi corazón no hay nadie y me hacen eco las cartas que ni escribo ni leo. Pero sé, sé que es mejor no fingir una verdad.
He echado a los cabeceros de la cama para recorrer los pasillos del Ikea buscando la frase de su anuncio, porque ya no tengo los gemidos de aquellas noches, ni sus bragas en el suelo, ni sus cuerpos en mi colchón. ¿Por qué retenerlo? Tengo una china marrón y papeles con los que fabricar mis propios consejos; las cosquillitas de un cuento que antes no sabía leer, porque para hablar de la vida y emocionarse no se necesitan espejos.
Ya no estoy con ella, la dejé como se dejan a las cosas que no se quieren dejar. Sí, fui un poco zorra para qué nos vamos a engañar, aunque si te parece violento te digo que fui una egoísta que es más convencional. ¿Por qué? No había amor, o sí, o sólo por su parte o quizá la mía también quería. Sí, con su amiga. De ella me enamoré y fue por ello que heredé mi conciencia. No sé si ella se enamoró de mí, o si tan sólo fui su fantasía más a mano, el capricho prohibido sin el que no se quiso quedar. A mí me encantaba, te podría contar muchas cosas pero acabaría perdiendo los modales. Después follé mucho, o poco, ya se sabe que de vasos cada cuál el suyo.
Fueron varias, algunas siendo ellas. Yo quería decir que me daba igual no tener lo que tenía, ya me había quemado las manos y sudar era como encontrar agua. Me lo pasé bien e intenté lo mismo, pero me estaba quedando sin monedas y lo había apostado todo a cara o cruz.
Yo no sabía que para tener valor antes has de saber lo que quieres.
No tenía ni puta idea de nada; sí, había escrito cuentos de amor, pero cuentos que se escribían para estar escritos, para decir te quieros que se querían y querían quererse; pero nunca he escrito que he empujado de mi columpio azul a una niña a la que antes había dado una piruleta.
Lo supe con el beso de otra niña, porque era intenso y no mentía, pero no pude quedarme con ella, tenía que ser yo y ya llegaba tarde, no menos que mi respuesta.
Ya sé, no quiero que me digas. Sólo te cuento que soy de verdad y que se me hinchan los ojos si me pones boca abajo. No dije que me fuera mal y llorar no siempre es de pena. Estoy bien y no me aburro, siempre hay algo que vivir, y a veces por lo que vivir también.
No me olvido no, y menos ahora que me sobran hechos. Podría haber sido una mujer de principios, honesta y sensata, pero no voy a intentarlo; soy impulsiva, emocional, inestable a veces y estable sin darme cuenta, soy sincera cuando no pienso en serlo. No sé cuánto dura mi bondad o si la bondad tiene cronómetro. Igual te llamo que igual me olvido. Que no, que no se pidan por favor los corazones.
No me apetece contar nada más, al final tú te cansas y yo me pierdo.
Me tengo que ir a un sitio sin tejado, a tirar mis besos al cielo pensando en qué tal vez no se caigan
Y aprendí a contar,
verás,
es así; uno, dos y tres.
Y llevo ¿cuánto? dos semanas sola. Sola, con mis dedos y las horas, reciclando las paredes con saliva, soñando sin razón y cantándole a las caracolas de un mar que no suena.
Cuido de mi casa como una anciana de sus macetas, pero el perro no ladra y en las escaleras faltan vecinas.
Deambulo desnuda para espiarme las cosquillas, soplo como un secreto, y sé que lo añoro; las prisas por llegar pronto y los labios entrando por la puerta de un beso.
Y no, que no lo tengo; en mi corazón no hay nadie y me hacen eco las cartas que ni escribo ni leo. Pero sé, sé que es mejor no fingir una verdad.
He echado a los cabeceros de la cama para recorrer los pasillos del Ikea buscando la frase de su anuncio, porque ya no tengo los gemidos de aquellas noches, ni sus bragas en el suelo, ni sus cuerpos en mi colchón. ¿Por qué retenerlo? Tengo una china marrón y papeles con los que fabricar mis propios consejos; las cosquillitas de un cuento que antes no sabía leer, porque para hablar de la vida y emocionarse no se necesitan espejos.
Ya no estoy con ella, la dejé como se dejan a las cosas que no se quieren dejar. Sí, fui un poco zorra para qué nos vamos a engañar, aunque si te parece violento te digo que fui una egoísta que es más convencional. ¿Por qué? No había amor, o sí, o sólo por su parte o quizá la mía también quería. Sí, con su amiga. De ella me enamoré y fue por ello que heredé mi conciencia. No sé si ella se enamoró de mí, o si tan sólo fui su fantasía más a mano, el capricho prohibido sin el que no se quiso quedar. A mí me encantaba, te podría contar muchas cosas pero acabaría perdiendo los modales. Después follé mucho, o poco, ya se sabe que de vasos cada cuál el suyo.
Fueron varias, algunas siendo ellas. Yo quería decir que me daba igual no tener lo que tenía, ya me había quemado las manos y sudar era como encontrar agua. Me lo pasé bien e intenté lo mismo, pero me estaba quedando sin monedas y lo había apostado todo a cara o cruz.
Yo no sabía que para tener valor antes has de saber lo que quieres.
No tenía ni puta idea de nada; sí, había escrito cuentos de amor, pero cuentos que se escribían para estar escritos, para decir te quieros que se querían y querían quererse; pero nunca he escrito que he empujado de mi columpio azul a una niña a la que antes había dado una piruleta.
Lo supe con el beso de otra niña, porque era intenso y no mentía, pero no pude quedarme con ella, tenía que ser yo y ya llegaba tarde, no menos que mi respuesta.
Ya sé, no quiero que me digas. Sólo te cuento que soy de verdad y que se me hinchan los ojos si me pones boca abajo. No dije que me fuera mal y llorar no siempre es de pena. Estoy bien y no me aburro, siempre hay algo que vivir, y a veces por lo que vivir también.
No me olvido no, y menos ahora que me sobran hechos. Podría haber sido una mujer de principios, honesta y sensata, pero no voy a intentarlo; soy impulsiva, emocional, inestable a veces y estable sin darme cuenta, soy sincera cuando no pienso en serlo. No sé cuánto dura mi bondad o si la bondad tiene cronómetro. Igual te llamo que igual me olvido. Que no, que no se pidan por favor los corazones.
No me apetece contar nada más, al final tú te cansas y yo me pierdo.
Me tengo que ir a un sitio sin tejado, a tirar mis besos al cielo pensando en qué tal vez no se caigan
Y aprendí a contar,
verás,
es así; uno, dos y tres.
Comentario:
te has ido?
ya no volveras?
me gustaba perderme en tus letras,
eran un bálsamo
nunca te comenté, pero ha sido un placer leerte.
ya no volveras?
me gustaba perderme en tus letras,
eran un bálsamo
nunca te comenté, pero ha sido un placer leerte.
Comentario:
lacasito que canta y encanta leyó tus escrituras
tal vez decida intervenir en el destino para ayudarte
pero sólo cuando tú lo pidas
tal vez decida intervenir en el destino para ayudarte
pero sólo cuando tú lo pidas
Comentario:
lacasito que canta y encanta leyó tus escrituras
tal vez decida intervenir en el destino para ayudarta, sólo cuando tú lo pidas
tal vez decida intervenir en el destino para ayudarta, sólo cuando tú lo pidas
Comentario:
Menos mal que has vuelto....da una rabia entrar y no ver nada nuevo de tí...
Besos
Besos
Comentario:
Que bueno que regresaste...
A menudo, buscándose una no se encuentra, pero te sueles snetir mejor...
Yo no me arrepiento de nada de lo que he hecho...porque de todo he aprendido...
Y yo dejé de buscarme...y aún no me encuentro...
A menudo, buscándose una no se encuentra, pero te sueles snetir mejor...
Yo no me arrepiento de nada de lo que he hecho...porque de todo he aprendido...
Y yo dejé de buscarme...y aún no me encuentro...
Comentario:
Que alegría volver a leerte. Besos y lacasitos rojos.
Comentario:
que sorpresa pinchar y encontrar un (precioso) comentario tuyo..
pero más sorpresa aún saber que has actualizado..
es como pinchar un globo con regalo dentro..
un beso
pero más sorpresa aún saber que has actualizado..
es como pinchar un globo con regalo dentro..
un beso
Comentario:
Quítate todos los cachivaches de recriminaciones negras. Deja a los pequeños los triángulos isósceles para los matemáticos, y continua así, caminando, y más ligera de equipaje…