0º
Así amaneció el termómetro esta mañana, rácano en grados y sobrado en frío. Mis ojeras se siguien alimentando de las vueltas que doy en la cama, y las de mi cabeza no se van aunque las amenace con una "bayer".
El finde.. bueeeeeeno... a decir verdad de lo más ñoño, pero que le vamos a hacer si lo único que me apetece es hacerme una arruguita en la cama. El viernes después del trabajo fui a clase, por suerte las dos horas fueron breves, ya en casa la peli de mar adentro con los pies calentitos y con alguna guarrería alimenticia que llevar a la boca. La noche acabó con la agradable charla que mantuve con Annita la kioskera, un de tú a tú muy espontáneo. El sábado no hice lo que hago siempre (lo de desayunar y volver a la cama) sino que me duché y salí de casa para compartir 4 horas de peluquería con mi prima, lo mío un retoque, lo suyo una pesadilla que casi me mata de hambre. Después de un atracón en el McDonalds volví a casa sin muchas ganas de ir al centro, me dio por una huelga social frente a la tele. Mi hermano sorprendido por mi sábado hogareño me hizo compañía, siempre me hace reír con sus ocurrencias, su deje tímido y su sonrisilla de niño que se hace mayor realzan ese metro setenta y algo con el que me abraza. En fin.. que es mi chico favorito. Y bueno.. para terminar el domingo (el único día de actividad) por la mañana fui al rastro con Vir, aprovechamos los rayos de sol para adentrarnos en la masa de gente que como hormiguitas, circulaban entre los puestos. Me compré una bufanda (recomendación de Vir que se empeñó que me pegaba el verde) paseamos de la mano para evitar que la aglomeración nos perdiese, me probé un vestido con gorro de gnomo que me hubiera gustado tener pero que se quedó colgado en la percha. Después nos fuimos de cañas, nos pateamos La Latina y Tirso, andamos lo suyo hasta encontrar un garito que nos convenciera, cayó una cervecita que acabó con la sed y con la congelación de mi pie izquierdo. De ahí nos fuimos a comer al mejor chino de la calle hortaleza, nos pusimos hasta el culo de arroz y rollitos, nos regalaron un calendario y nos invitaron a un chupito sin lagarto en la botella. Andando llegamos al parque de Colón para aprovechar un ratillo de sol y charla. Cuando el sol se cansó de mostrar su cara decidimos terminar la tarde en casa de Vir bebiendo té de frutas, hablando de realidad y formas de vivir.
Ya en casa me conecté un rato a internet, y ahí estaba bebepop, tenía ganas de hablarla, pero por otro lado sabía que aquello no era lo mejor. Al final acabamos hablando por teléfono, necesitaba escuchar su voz, para cometer el error de echarla de menos, para engañarme con un tiempo que ni yo misma sé si llegará, acabando fuera de lugar mientras la soledad escuece.
El finde.. bueeeeeeno... a decir verdad de lo más ñoño, pero que le vamos a hacer si lo único que me apetece es hacerme una arruguita en la cama. El viernes después del trabajo fui a clase, por suerte las dos horas fueron breves, ya en casa la peli de mar adentro con los pies calentitos y con alguna guarrería alimenticia que llevar a la boca. La noche acabó con la agradable charla que mantuve con Annita la kioskera, un de tú a tú muy espontáneo. El sábado no hice lo que hago siempre (lo de desayunar y volver a la cama) sino que me duché y salí de casa para compartir 4 horas de peluquería con mi prima, lo mío un retoque, lo suyo una pesadilla que casi me mata de hambre. Después de un atracón en el McDonalds volví a casa sin muchas ganas de ir al centro, me dio por una huelga social frente a la tele. Mi hermano sorprendido por mi sábado hogareño me hizo compañía, siempre me hace reír con sus ocurrencias, su deje tímido y su sonrisilla de niño que se hace mayor realzan ese metro setenta y algo con el que me abraza. En fin.. que es mi chico favorito. Y bueno.. para terminar el domingo (el único día de actividad) por la mañana fui al rastro con Vir, aprovechamos los rayos de sol para adentrarnos en la masa de gente que como hormiguitas, circulaban entre los puestos. Me compré una bufanda (recomendación de Vir que se empeñó que me pegaba el verde) paseamos de la mano para evitar que la aglomeración nos perdiese, me probé un vestido con gorro de gnomo que me hubiera gustado tener pero que se quedó colgado en la percha. Después nos fuimos de cañas, nos pateamos La Latina y Tirso, andamos lo suyo hasta encontrar un garito que nos convenciera, cayó una cervecita que acabó con la sed y con la congelación de mi pie izquierdo. De ahí nos fuimos a comer al mejor chino de la calle hortaleza, nos pusimos hasta el culo de arroz y rollitos, nos regalaron un calendario y nos invitaron a un chupito sin lagarto en la botella. Andando llegamos al parque de Colón para aprovechar un ratillo de sol y charla. Cuando el sol se cansó de mostrar su cara decidimos terminar la tarde en casa de Vir bebiendo té de frutas, hablando de realidad y formas de vivir.
Ya en casa me conecté un rato a internet, y ahí estaba bebepop, tenía ganas de hablarla, pero por otro lado sabía que aquello no era lo mejor. Al final acabamos hablando por teléfono, necesitaba escuchar su voz, para cometer el error de echarla de menos, para engañarme con un tiempo que ni yo misma sé si llegará, acabando fuera de lugar mientras la soledad escuece.
Comentario:
Vaya, como me ha gustado este articulo...hace tanto tiempo q no hago todo lo q hiciste tu el domingo..me ha venido el recuerdo de cuando iba todos los domingos al rastro, despues las cañas en tirso, la vuelta por la plaza mayor...llenandome de la energia del lorenzo...has hecho q mi mente retroceda un par de años, q agradables recuerdos...gracias.
Me he sonrojado al ver q me nombras, jejeje, me he puesto como un lacasito rojo, es lo malo de ser tan blankita... :)
Besos
PD: A veces con una simple voz, nuestra alma se trankilza a niveles sorprendentes.
Me he sonrojado al ver q me nombras, jejeje, me he puesto como un lacasito rojo, es lo malo de ser tan blankita... :)
Besos
PD: A veces con una simple voz, nuestra alma se trankilza a niveles sorprendentes.