<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[Diario de un lacasito]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Sobre lacasitos, piruletas y otras cosas que suceden con la lengua :P]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><item><title><![CDATA[Amelie]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_66.htm]]></link><description><![CDATA[Suele pasar, que la vida es un pañuelo que nos ancla como a mocos en un premeditado estornudo. Cualquier lugar, modo o circunstancia acaba siendo de bolsillo, porque al final, todo lo “imposible”, acaba sucediendo.<br/><br/>Que hayas estado aquí no significa que Google sea eficaz, ni que yo haya hecho nada para delatar un reclamo, ni que tú hayas pensado, ni mucho menos, en dar con la forma de encontrarme. Simplemente ha sucedido ¿por qué no? si lo piensas, no es tan difícil. Curiosidad y destino son dos palabras que pueden estar en el mismo sitio, o en la misma frase si cambias de lugar.<br/>Sin embargo, cuando lo supe, te sentí como a un fantasma de ésos que acojonan porque dabas por vencidos, como una frase impar que descoloca la vértebra del texto descalabrando su contenido. Tú nunca has sido mi derrota, aunque me quedara a cero después de fallar. Lo que me asusta es que existas cuando yo no te veo, y al revés, que no existas cuando yo creo verte al final de alguna calle por la que quiero cruzar.<br/><br/>Al principio quise pensar que tal vez lo habías entendido, que después de año y medio el rencor ya no sería tan ciego. Que comprenderías que las vidas son así, que encuentran momentos para vivirlos, que los viven, que los acaban, que empiezan otros y continúan. Pero luego me di cuenta yo misma, que cuando una vida fueron dos, el protocolo varía, porque las vidas también se enredan. Y eso deshila.<br/><br/>Así que no te voy a pedir perdón, por si otra vez entras y piensas que sigo siendo la misma voz callada que no supo darte una explicación. Por si te ríes con la última muela, de lo que para mí fue compartir tu llanto después de provocarlo. <br/><br/>Lo dejaremos así, en una casualidad, que no se explica porque haya sucedido, cómo la vez que paseé por la que era tu calle en invierno, cuando era tu cumpleaños y vi tu casa en venta, y miré aquél número como la última posibilidad de volverme loca. Cuando continué escuchando la música que una vez me cantaste, sabiendo que por dentro algo iba a pasar, que faltaban apenas unas gotas para que a un año le inundaran sin reencuentro. Y que nacías para mí en el anterior, cuando ibas a dejar de existir para darme miedo.<br/>No vi tus ojos, apenas la silueta de tu abrigo. Estuvimos cerca, y durante un instante perdí la sangre de mis mejillas al darme cuenta de que ya no eras tú. Muy cerca, en los bajos de un garito, en el que ¿celebrabas? todo aquello en lo que yo nunca volvería a estar. <br/>No te miré, no vi tu odio, ni tu indiferencia. Ni tan siquiera el brillo imaginario que mi cabeza transformaba la Gran Vía con tus cristales verdes. No te quise ofender con mi verborrea de disculpas cada vez que abría la puerta del baño, era mejor que la música sonara sin que ninguna pensara que la que estaba ahí, una vez fue la que se tuvo al lado.<br/><br/>No escribo de ti, al final éstas cosas pasan. Los pecados cumplen su condena y el tiempo sus horas, porque la conciencia ya lo es menos y lo que era mucho, es nada cuando me cuesta recordar aquél lunar en uno de tus dedos.<br/><br/>Ya lo escribí una vez, tú y yo somos eso: <br/>Tú.<br/>Yo.<br/><br/>Y la vida: <br/>                 Este momento.<br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[Raquel]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_65.htm]]></link><description><![CDATA[A veces la observo ¿quién no lo ha hecho alguna vez?<br/>La miro y sé lo que está haciendo, cocinar con su vestido naranja. <br/>Sube y baja, <br/>sonríe y prueba, <br/>como si bailara con las cosas.<br/><br/>Hoy la he dicho que la quiero, seguro que lo sabe, que admiro  los detalles que huelen a sí mismos, que adoro la ilusión asomada en los ojos y las risas tontas de un lunes.<br/><br/>Me gusta que esté allí.<br/><br/>Saber que tras las cortinas no hay flores o espejos,<br/>que es sólo ella.<br/>Así, sin más.<br/>Sólo ella.<br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[Sones]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_64.htm]]></link><description><![CDATA[El calor pesa, como las bolsas de la compra, como las mudanzas.<br/>Las paredes son moradas, y poco a poco se van pareciendo a sí mismas, como si ya hubieran existido en un pensamiento y fuera éste el que las trajo hasta aquí.   <br/><br/>             Una vez más he llegado cansada, el trabajo a veces (o muchas) es un sinsabor que pesa, y que agota con su monotemática existencia. Debería planchar, pero prefiero escuchar a Los Panchos e imaginar que uno de sus boleros habla de hoy, de ése día que nunca se acaba, porque si tú me dices ven... <br/>Estoy sola, <br/>algo extraño ya que tres es un número que basta para llenar algo, Ana creo que está en clase, y “la Rakel” (que ya no es “la Rakel” sino Raquel) a ver a su madre. Así que sólo tengo la música y las dos flores amarillas que sobresalen de un vaso, sibaritas de plástico que contrastan con la mesa azul.<br/><br/>Te estoy viendo, dudosa en tu aparente inmovilidad, como si supieras que me cuesta mirarte. Aún eres más hábil que yo y te vales con cerrar los ojos, entonces me jodes, porque me vuelves a dejar muda y gritando a voces.<br/><br/>Ya no suenan los Panchos, Pastora habla de un niño silvestre y me imagino un árbol, con las ramas esparcidas de puntos-hoja que inventan un nuevo paisaje, en el que la luna está pariendo estrellas y de éstas nacen soles.<br/>Me apetece creémerlo ¿por qué no? no tengo nada mejor que hacer y se me ocurre que así, en el fondo, te estoy jodiendo a ti.<br/>Con estos renglones, con Beck que ahora hace que la habitación baile sin pisar los susurros.<br/><br/>Me pesa el agua en la boca, <br/>la vida en el pecho es un corazón. <br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[Trapos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_63.htm]]></link><description><![CDATA[No siempre se puede escribir, ni decir quién eres en la abajo firmante esquina de un papel.<br/>No siempre vale el momento elegido, y elegir no es el fin de aquello por lo que te decidiste.<br/>Hoy me huele a desodorante, quizá el de algún vecino que bajó contento a comprar el pan y quiso celebrar que hacía sol con el gas de un frasco.<br/>Yo estoy en pijama, y podría decir que ni tan siquiera me he lavado la cara, después de darle un repasito al salón (salpicándome los pies con friegasuelos para madera) he decidido venir hasta aquí, a mirar lo que el blanco de esta hoja me lleva callando tanto tiempo. Quizá hoy sea más de lo mismo, y no salgas quedándote ahí dentro, suspendida en tu condición de palabra, siendo cruel con mis ganas de hablar.<br/>Lo intento, quitarme el polvo de los días ciertos, que sabían que lo que escribía quedaría dicho para siempre. Lo hago, aquí, ahora, cuando digo, otra vez.<br/>Es diferente, la habitación es diferente, y la ventana, y lo que hay fuera y dentro de aquí, de esta nueva casa, de este otro rincón de la ciudad, donde ahora vivo.<br/><br/>Escucho Tiza mientras canturreo >> por un beso tuyo, contigo me voy>>, no me concentro y sé que esta noche hay sueño.<br/>Ya sólo huele a aire.<br/>Fue otro día que se me escapó...<br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[Soy parte de aquella vez, y de las que son y aún no han sido]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_62.htm]]></link><description><![CDATA[Uno es parte de muchas cosas, y las partes son de uno también.<br/>Ahora lo soy de esta noche y de la conversación con mis recuerdos.<br/>Hoy ha sido miércoles, y en Madrid se han dejado ver ronchones de sol entre nubes teñidas de agua sin deshacer. Hoy ha sido miércoles y he vuelto a madrugar con ojeras y kilómetros de música antes de llegar al trabajo. Hoy he vuelto a despertar con ella y su sonrisa de niña que ríe por primera vez.<br/>El trabajo ha sido rutina, y el tiempo un tres de noviembre en el calendario. Habrá gente que hoy haya celebrado su cumpleaños, o cerrado los ojos para ver otro mundo catalogado (a modo de despedida) como mejor; y gente, como yo ahora, que sea parte de aquella vez que es y no ha sido.<br/>Sí, soy aquellos nervios subiendo las escaleras del metro, para mirar a ambos lados de la Gran Vía la sonrisa de los cristales verdes de unas gafas de sol. Soy aquella vez que nos besamos mientras sonaba una canción de Astrud, y una cara junto a la tuya en aquella primera foto que nos hizo Esther. <br/>Soy aquel te quiero que sin querer quería, y te quería a ti.<br/>Soy aquel año en el que las palabras de tu cama me dormían con azul.<br/>Sólo falta un mes, para que se cierre la cuenta de las margaritas que dijeron no. Para que todo esto me sepa a “ya no me acuerdo”.<br/>Soy una extraterrestre en su propio planeta, y no en el mortal que es más tópico, sino en el suyo propio; en el de verdad. <br/>En el espejo no lo parece, ni en los ojos que miro; sonrío como si ayer también hubiera sido un día especial, y porque lo fue, y es y aún no ha sido.<br/>Escucho la radio, evocando aquellas noches de Walkman bajo las sábanas, en aquellos noventa que suenan a tiempo inacabado. Cuando el día no era 3 de noviembre sino 5 de algún mes. <br/>Hoy no sólo es miércoles, no sólo es que volverá a ser diciembre y recordaré que fue allí dónde todo se acabó. Tú tampoco eres tú, ni yo soy yo, ni nosotras aquel nosotras que quería ser dos. <br/>Por eso hoy soy tus canciones de La casa Azul, y tú la canción de Rem que acaban de poner en la radio. La canción, la gran canción, la que me hacía ser una especie de viento sin nada que arrastrar.<br/>Te has convertido en un altar en mi cerebro, al que condecoro su bondad con flores desteñidas. En una culpa con aniversario. <br/>No sirve de nada, que hoy te diga que me acuerdo y que quiero creer que tú también; que hoy tengas tu vida y maldigas mi estancia. No sirve que yo me diga que te diría “ahora lo sé”. <br/>Tal vez tu cerebro también tenga el recuerdo de que mis manos con las tuyas eran una casa con tejado.<br/>Puede que hayas olvidado las miradas que tramaba para robarle a tus ojos una sonrisa, y las veces en las que tu cuerpo y el mío se desesperaban por ser uno.<br/>Pero nos fuimos, tú también.<br/>No tiene sentido seguir imaginando reencuentros en las mismas calles. Es absurdo intentar que lo evidente sea una oportunidad de alabar virtudes que se vivieron como defectos. Inútil buscar lo que definitivamente se ha perdido.<br/>Ahora lo sé; lo que se hace cuando el corazón ya no es rojo sino de cristal; cuando tu mundo te hace sentir una extraña y la ausencia es responsable de tu fantasía.<br/>Ahora sé lo que se siente cuando lo das todo sin esperar nada más que la ocasión de vivir ese momento sin sentirte sola.<br/>Y sé que en el fondo tú sabías que yo tenía que aprenderlo después de ti, cuando ya no pudiera negarlo.<br/>Eso es lo que más rabia te da, que lo sabías, y lo que más culpa me carga, que yo también.<br/>Por eso ahora tú y yo seremos eso. <br/>Tú.<br/>Yo.<br/>Y mañana... <br/>Cuatro de noviembre.<br/><br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[Como tú quieras]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_61.htm]]></link><description><![CDATA[¿Alguien se acuerda de las caligrafías Micho? Aquéllas en las que un pequeño gato...  <br/>A veces pregunto y me dicen que no. Yo sí me acuerdo, eran de un pequeño gato que...<br/>Pero nada más.<br/>Me pregunto dónde estará Micho, y sus vocales en las que todo lo que sucedía acababa por ser una historia feliz.<br/>Yo ya no creo en las historias felices; en ésas que dicen que sólo con querer... querer sólo sirve para intentarlo. <br/>Estoy afónica de hablar sola, de contarme que nada es lo que era ni será algún día como fue. Quizá seca, de tanto repetirme que cuando llegue el momento podré librarme de éste cínico equipaje. <br/>Es inevitable darse cuenta de que los colores colorean, y que no sirven para arreglar vidas; como mucho para pintar las paredes, y con ellas las escenas que suceden. Pero nada más, no reparan errores ni camuflan las mentiras. No abren puertas por las que volver.<br/>Hace unas semanas que cumplí un año que ya había celebrado; el anterior, cuando al soplar las velas pedí que todo fuera así.<br/>Desde hace unos meses no duermo sola. <br/>Hoy vuelvo a escribir.<br/>No de amor en letras rojas; no de metas que esperan su turno. Ni tampoco de euforias que se ponen tristes si los planes cambian.<br/>Quiero volar por una vez en algo que no sea el cielo, sólo para decir que a veces uno puede dejar de ser quién era.<br/>Podría contar del uno al diez y en el siete sentirme cansada; porque las historias pesan y ya no sé hacerlas volar. No ya no, sólo algunas, las que no tienen voz que las quite lo único que las hace libres; su silencio.<br/>¿Qué pensaría Micho de todo esto? En sus renglones siempre había un sol al lado de una nube que nunca se volvía gris. <br/>A veces pasa eso, que todo es azul para que estés contenta.<br/>Mis palabras ya no son mías, son sólo de mi voz, tal vez porque el corazón me escuece cuando me olvido de todo.<br/>Ya no sé lo que es estar bien o estar mal, ni distinguir entre el más y el menos; tal vez porque ya no necesito medir la altura de mis sueños con las cantidades de otros. <br/>Sé que aún creo en algo, pequeño y distraído, capaz de sanar las malas hierbas de mi patio.<br/>Y no contaré hasta diez sino hasta cinco.<br/>Como los sentidos.<br/>Como los lobitos que tenía la loba detrás de su escoba.  <br/><br/>Querido Micho: <br/>Nos volveremos a encontrar.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[Palmadita en la espalda]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_60.htm]]></link><description><![CDATA[Las horas se saben contar, en ratitos y esperas, en fugaces verbenas de ordenador. Yo las cuento; verás, es así.<br/>Y llevo ¿cuánto? dos semanas sola. Sola, con mis dedos y las horas, reciclando las paredes con saliva, soñando sin razón y cantándole a las caracolas de un mar que no suena.<br/>Cuido de mi casa como una anciana de sus macetas, pero el perro no ladra y en las escaleras faltan vecinas.<br/>Deambulo desnuda para espiarme las cosquillas, soplo como un secreto, y sé que lo añoro; las prisas por llegar pronto y los labios entrando por la puerta de un beso.<br/>Y no, que no lo tengo; en mi corazón no hay nadie y me hacen eco las cartas que ni escribo ni leo. Pero sé, sé que es mejor no fingir una verdad.<br/>He echado a los cabeceros de la cama para recorrer los pasillos del Ikea buscando la frase de su anuncio, porque ya no tengo los gemidos de aquellas noches, ni sus bragas en el suelo, ni sus cuerpos en mi colchón.  ¿Por qué retenerlo? Tengo una china marrón y papeles con los que fabricar mis propios consejos; las cosquillitas de un cuento que antes no sabía leer, porque para hablar de la vida y emocionarse no se necesitan espejos.<br/>Ya no estoy con ella, la dejé como se dejan a las cosas que no se quieren dejar. Sí, fui un poco zorra para qué nos vamos a engañar, aunque si te parece violento te digo que fui una egoísta que es más convencional. ¿Por qué? No había amor, o sí, o sólo por su parte o quizá la mía también quería. Sí, con su amiga. De ella me enamoré y fue por ello que heredé mi conciencia. No sé si ella se enamoró de mí, o si tan sólo fui su fantasía más a mano, el capricho prohibido sin el que no se quiso quedar. A mí me encantaba, te podría contar muchas cosas pero acabaría perdiendo los modales. Después follé mucho, o poco, ya se sabe que de vasos cada cuál el suyo.<br/>Fueron varias, algunas siendo ellas. Yo quería decir que me daba igual no tener lo que tenía, ya me había quemado las manos y sudar era como encontrar agua. Me lo pasé bien e intenté lo mismo, pero me estaba quedando sin monedas y lo había apostado todo a cara o cruz.<br/>Yo no sabía que para tener valor antes has de saber lo que quieres.<br/>No tenía ni puta idea de nada; sí, había escrito cuentos de amor, pero cuentos que se escribían para estar escritos, para decir te quieros que se querían y querían quererse; pero nunca he escrito que he empujado de mi columpio azul a una niña a la que antes había dado una piruleta.<br/>Lo supe con el beso de otra niña, porque era intenso y no mentía, pero no pude quedarme con ella, tenía que ser yo y ya llegaba tarde, no menos que mi respuesta.<br/>Ya sé, no quiero que me digas. Sólo te cuento que soy de verdad y que se me hinchan los ojos si me pones boca abajo. No dije que me fuera mal y llorar no siempre es de pena. Estoy bien y no me aburro, siempre hay algo que vivir, y a veces por lo que vivir también.<br/>No me olvido no, y menos ahora que me sobran hechos. Podría haber sido una mujer de principios, honesta y sensata, pero no voy a intentarlo; soy impulsiva, emocional, inestable a veces y estable sin darme cuenta, soy sincera cuando no pienso en serlo. No sé cuánto dura mi bondad o si la bondad tiene cronómetro. Igual te llamo que igual me olvido. Que no, que no se pidan por favor los corazones.<br/>No me apetece contar nada más, al final tú te cansas y yo me pierdo. <br/>Me tengo que ir a un sitio sin tejado, a tirar mis besos al cielo pensando en qué tal vez no se caigan<br/>Y aprendí a contar, <br/>verás,<br/>es así; uno, dos y tres. <br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA['05]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_59.htm]]></link><description><![CDATA[Soy aire, una montaña de aire.<br/><br/>Aire en un día de sol o de tormenta.<br/>Tan aire en un grito como en una mueca.<br/><br/>Aire sin cantidad.<br/><br/>Que escuece si no le soplan. / que si le soplan vuela.<br/><br/>Aire que es más azul que blanco.<br/>Más blanco que marino.<br/>Menos añil que anaranjado.<br/><br/>Aire que danza y camina,<br/>que dormita sobre una manzana en la sombra de un peral.<br/><br/>Aire que no es suyo, ni mío, ni tuyo.<br/><br/>Que se columpia en las melenas, en las bufandas, en las cometas.<br/><br/>Aire sin palabras perdidas,<br/>sin acento ni despedida que termine en adiós.<br/><br/>Soy aire de ningún lugar / de uno en concreto.<br/><br/>Aire de ti, de mí, de aquéllos.<br/><br/>Que se pierde sin silbidos, que se arrulla con silencios.<br/><br/>Ni retrocede ni comienza.<br/><br/>Acaba cuando respiro.<br/><br/>No lo escribí hoy ni ayer tampoco. Mi aire no es de ahora, yo no lo soy del instante por mucho que intensifique los momentos.<br/>¿Acaso importa más el principio que el comienzo? ¿Es igual en ambos casos?<br/>Sé que mi verdad miente y que mi mentira dice la verdad. El silencio no sabe callar; y yo; tampoco.<br/>He vuelto pero no del todo. Sí del viaje, sí a Madrid / y a mi trabajo / y al calor que quería pero que hoy tengo y ya no quiero.<br/>Hablar de un viaje es como tratar de que otros vean por tus ojos; las palabras lo intentan, lo describen... hasta le ponen soniditos y gestos para que el paisaje invite a ser habitante de él.<br/>A mí me encantan las palabras, y los soniditos y los gestos que agilizan las pestañas. <br/>A mí me encantan muchas cosas. <br/>Copenhague por sus tardes de sol naranja y los mosquitos de verano; por la decepción de una sirena que me fascinó con su mirada, y las cervezas borrachas que pedían a gritos libertad para Kalambaka. Copenhague por las catacumbas del hostal y nuestros amigos, por los almuerzos robados a la custodia del desayuno. Por una taquilla desmontable y la foto sin brazos alzados. Por el habitáculo con el que compartíamos a Morfeo y las bicicletas con sistema de seguridad. Por Christiania y su bandera de huevos fritos.<br/>Munich por su fuente a ras de suelo, la de piedras y mínimas cascadas de agua, la que me preguntó ¿en qué piensan los niños cuando miran a una fuente?. Munich por su barracón de 8 euros en el suelo, por el hombre de la flauta que imaginado es un rico cansado de su dinero. Por el gordito que nos recogió la colada y el fresko que pícaramente servía el desayuno. <br/>Y me encanta Berna, por sus lluvias quisquillosas y sus casitas de chocolate, por sus osos, que como mis osos, cantan tralará.<br/>Por aquella cama en la que se podía retozar y la casa en la que románticos bailaban canciones de los 50 escondidos de la lluvia. Por su cuesta y el autobús que casi nos atropella.<br/>También las hamacas de Ginebra que quieres pero no debes robar, las que te cuentan cuentos en tardes de sol, y tú te duermes en uno y otro parque sonriendo a tu amiga porque hoy, lo es todo.<br/>Ginebra por su aeropuerto hospitalario y el gorro de <canto di mala vitta>, por las Mormonas y sus panfletos, por el reloj de flores y pétalos en el tiempo. <br/>Innsbruck por sus montañas, por sus sombreros de frío y la farola fotogénica. Por su techo dorado y su anillo con el holograma de una hormiga. También por la foto con las ardillas tabaquistas mientras que el despiste hablaba solo.<br/>Viena me gusta por todo; por su habla de balcones rojos, por nuestro pequeño amigo chinito sin nombre. Por la obra de Carmen que no vimos, por sus bohemios parques en los que nadie nos habla. Por el “Nasdrobia· que nos brindaron aquellos músicos polacos.<br/>Viena por sus banderas del orgullo en las orejas de los tranvías, y por su concurso de huertas a pie de monumento.<br/>Viena por aquella esquina en el cielo; por su barrio colorista dentro de un mapa arrugado.<br/>Thun por la orquesta en la calle a la que Vir aplaudía dormida. Por el cansancio y la lluvia, por la indignación frente a dos uniformes. <br/>Interlaken por su día gris y su fuente con peces, por las tres vascas y su inteligente modelo de mochila. Por la ciencia de no quererlo todo, y por la paciencia de resistirse a ello.<br/>Bregenz por la sonrisa de aquella señora y la calle en la que nos la cruzamos, por su esencia de medievo y robustos vikingos. Por el mar que no era mar, y las gaviotas que quería el subjetivo de mi foto. Por la lluvia y la señora que se desmayó a ras de mis chanclas, por el susto y la galleta que le dimos para que se sintiera mejor. Por la rebeldía ahorrándole monedas a los baños, por la estufa verde y las fachadas escritas.<br/>Colonia por los cánticos de aquellos hombres de pelo blanco, por sus cervezas y por las nuestras. Por la noche de polizones en un tren y el barrio que nos conquistó.<br/>Berlín por las paredes que ahora son esquinas, por los pies mojados queriendo dar saltos. <br/>Por una historia difícil de contar.<br/><br/>He vuelto pero sigo estando lejos. <br/>El aire se lleva las letras y yo no quiero correr. Ni decir que estoy más cerca.<br/>La voz se esfuma como el eructo de un globo, su cuerda abandona lentamente mis dedos. No hay sonido, apenas veo como la verdad huye para ser cierta.<br/>¿Y todo por qué?<br/>Porque se acabaron los rotuladores expertos en camuflar puntos finales.<br/><br/>El porro se vacía sobre el cenicero, el humo me da en la cara mientras miro la pantalla. Es inmune a lo que quiero decir, una perfecta desconocida a quien poder contarle que he tenido miedo. <br/>¿A qué? <br/>La pregunta no la hace la pantalla. La escribe mi duda.<br/>A todo y a nada. Le contesto. ¿Qué importa eso?<br/>Mucho dice mi ego.<br/>Nada insinúa mi corazón.<br/><br/>Tenía miedo de que mi mundo supiera que ella nunca más volvería a mi bañera. Miedo a tener valor. A ver que las decisiones confabulan un presente, a que el futuro se convierta en un buzón de sugerencias lleno de cartas sin fecha.<br/>Miedo a liquidar mi esperanza con un paredón de culpas.<br/><br/>Los datos sobran, y las impresiones se descifran cuando uno se olvida. Por eso no quiero relatar, ni decir que estoy probando a vivir de otra manera. No quiero explicar lo que explicado suena a crucigrama con manchas de café.<br/>Es cierto, nadie dijo que fuera fácil. Fui yo la que se lo creyó durante un tiempo, en el que ir de boca en boca era como subrayar un “no importa”. Pero me engañé, las cosas no dejan de importar aunque se las rehuya, tan sólo cambian cuando dejan de repetirse.<br/>Hace varias semanas que mi maleta es armario, y apenas horas que mis días recuperan el habla.<br/>No es tristeza, ni melancolía ni cualquier errata de la felicidad. Se parece a un otoño jugando con el verano, a una primavera haciendo las paces con el invierno.<br/><br/>La resaca necesita agua. Y el viento, ganas de volar.<br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[Veo veo...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_58.htm]]></link><description><![CDATA[Una flor escondida en la mitad de un verso, la tránsfuga lágrima de un arrepentimiento.<br/><br/>Una carta boca arriba sin partida que ganar; una excusa para llegar tarde al tiempo perdido.<br/><br/>Toc toc... ¿quién es?<br/>Una niña naranja con vocación de pincel, sirena en su bañera, hada de un montón de estrellas.<br/><br/>Toc toc... ¿quién es?<br/>Una “ele” sin diminutivo, una magdalena buscando desayuno, la voz de un blog de cuentos.<br/><br/>Toc toc... ¿quién es?<br/>Una sorpresa que son dos, dos que son una y uno.<br/>En femenino y singular; una T que es ella misma, de rostro dulce y voz que abraza cuando habla.<br/>En masculino y “plural”; el nocari que sabe decir sí cuando se trata de sonreír en una acera. Escritor de silencios y bailarín de imágenes.<br/><br/>Toc toc... ¿quién soy?<br/>Un lacasito buscando boca que lo derrita.<br/><br/>Veo mi suerte sin lupas de aumento / Llamo sin nudillos<br/><br/>Le cierro la puerta a la niña que se parecía al polluelo amigo de Snoopy; ella no sabe que los personajes que no convencen con sus diálogos interesan por sus hechos.<br/><br/>“Y soportar sólo lo soportable” / “De las lágrimas para llorar cuando valga la pena” / “Te quiero pero te llevaste abril y te rendiste en febrero” /  “Si pienso en ti siento que esta vida no es justa”<br/><br/>Son párrafos de canciones, personas, puertas y miradas.<br/>Que reinventan verbos / que sueñan con plurales / que son tan mundos como individuos<br/><br/>Echo de menos caras sin lavar llenas de besos, tripas en las que amanecer desnuda.<br/><br/>A mi punto le falta su i.<br/>Y a mí me sobran portazos.<br/><br/>Quiero un olor, <br/>un quizás sin pomo dubitativo.<br/><br/>Necesito,<br/>la locura del que apuesta con los bolsillos vacíos.<br/><br/>Busco,<br/>tu sombra al final de mis retinas.<br/><br/>Para llevarte a una fantasía de cristales que no esperan enfocar.<br/>Necesito tu necesidad tanto como la basura una papelera.<br/>Ansío tu ansia,<br/>tu media verdad y la ocasión para comprenderla.<br/><br/>Veo veo... <br/><br/>                ... una puerta abierta <br/><br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item><item><title><![CDATA[De tú a tú y sigo siendo yo (carta de Ame a Izti después de unos días extraños y pasar la noche juntas)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunlacasito/c_57.htm]]></link><description><![CDATA[Unas horas después de que nos despidiéramos esta mañana, he recibido un mensaje tuyo que me ha hecho pensar; pero más que por lo que has dicho, es por lo que has transmitido.<br/>Eres una tía legal, no hay nada que demuestre lo contrario, y sé que tienes tu vida; la que a veces te alegra y otras te enoja, la que te va mejor o peor, pero que a fin de cuentas te va. Y tus amigos, y tus risas, y tus porros después del trabajo, y sueño por las mañanas... y sé también que tienes tus circunstancias, y tus miedos, y tus historias pasadas.<br/>Lo sé, sé que haces todo lo posible para ser feliz.<br/>Como lo hacen Lidi y Amaya, como lo hace Marti, o Mey, o Guada... como lo hago yo, como lo hace todo el mundo.<br/>Y todos, absolutamente todos, somos tan víctimas como culpables de lo que sentimos. A veces podemos ser más cobardes, en ocasiones más sensatos. Pero no nos libramos de ser indecisos, caprichosos, sinceros, débiles, en general humanos. Unas veces más otras veces menos, debatimos con nuestras acciones aquello que nos enseñaron sobre el bien y el mal; descubrimos la conciencia y la excusa, el hecho y la trampa, la injusticia y la necesidad. Y a diario nos movemos entre todo ello, alcanzando a veces una ilusión que nos despega del suelo, convirtiéndose todo en algo más bonito. Y parece que cuando respiramos, una galería completa de colores se nos instala en aquello a lo que llamamos corazón para colorearlo de ternura y suerte, convenciéndonos de que la sonrisa de ese instante es mejor que ninguna. <br/>Sin embargo no todas las veces son así, y nos topamos con sensaciones contrarias, en las que sentimos que vivimos aplastados por el suelo,  y que las cosas de nuestra vida no son más que un montón de gotitas de lluvia pegadas en un cristal.<br/>Imagínate cuando entre nosotros nos cruzamos; cuando dejamos de ser anónimos para acabar siendo amigos, enemigos o amantes. <br/>Tenía razón aquél que dijo que cada persona es un mundo, ¿y qué sucede cuando dos mundos distintos se juntan? Pues lo mismo que en el mundo en el que vivimos; hay guerras, esperanza, codicia, prosperidad, intención, lugares maravillosos, personas inolvidables, y muertes de las que no se curan. La diferencia es que en nuestro mundo vivimos gracias a las emociones, y sobrevivimos por culpa de las razones.<br/>Cuando “una Izti” se cruza con “una Ame” en el momento más inesperado de una noche y la casualidad se antoja especial, cuando ambos mundos interactuan junto con sus percepciones, y se sienten bien, y se sonríen, y se agradan, y se besan... ambos mundos irradian una luz con la que se buscan sin decirse nada, exclamando atención por saber qué hay detrás de esos ojos. <br/>Ambos mundos dan lo mejor de sí, intercambian anécdotas, quedan en verse, dicen echarse de menos, se dan besos de buenas noches, y empiezan las mañanas con ganas de más.<br/>Los dos mundos son felices, y se olvidan de que dentro de su mundo hay un submundo; en el que hay cicatrices, victorias y derrotas, lecciones aprendidas y descosidos varios. Un submundo que a veces se mantiene estable, que controla sus exigencias, y hace que el mundo que convive con él de fuera, se sienta fuerte para dejar que un “intruso” lo visite, lo explore, pase una temporada en él, arriesgándose a que le contaminen y destrocen sus bellas vistas.<br/>No siempre ese submundo permite que se viva sin contar con él, haciendo que al mundo que llevamos dentro le falten ganas de descubrir y ser descubierto.<br/>Cuando “una Izti” y “una Ame” se cruzan en el momento más inesperado de una noche; pueden acabar sucediendo ambas cosas.<br/>Y ni Izti, ni Ame, ni tan si quiera sus mundos y submundos, pueden hacer que eso no suceda. Así como ni Izti, ni Ame, se tienen que sentir mal por no haber ganado algo que nunca ha sido tuyo, por no haber sentido algo que ni tan siquiera sabían si querían sentir. Ni la una ni la otra son culpables de ser ellas mismas, de vivir con sus necesidades, de buscar lo que no encuentran. No hay un después porque nunca ha habido un principio, porque ese principio dará los pasos que necesite si es que necesita andar. <br/>Objetivamente puede ser una razón para decirse tantos “no” como la boca aguante, para pedir explicaciones de un suceso natural que no tiene más ciencia que la vida, para exigir una recompuesta a un esfuerzo que ni tan siquiera tenía claro por qué luchaba.<br/>Hay que ser muy amigo de uno mismo para no traicionarse de esta manera, para no auto convencerse de que la culpa siempre la tuvo el otro, para no convertirse en una víctima de carne y hueso que busca la letra pequeña de una promesa. ¿Qué promesa? No hemos firmado ninguna, ni tan siquiera la sugerimos en un momento de efusividad. Nuestra única promesa fue la casualidad en el momento más inesperado de una noche, un intercambio de besos y una mañana durmiendo abrazadas. Un día después y la lluvia, el tráfico y la resaca, la invitación a una reunión de amigas, una cerveza en un bar, y en el bar el cajón de una mesa en el que la gente deja sus cuentos.<br/>Nuestra promesa fue la de dejarnos ver durante más días, la de permitirnos sensaciones en la piel, la de compartir un desayuno de labios después de que el despertador nos separase.<br/>Nuestra única promesa fue la de coincidir, y las coincidencias no siempre siguen coincidiendo.<br/>Es entonces cuando los dos mundos se dan cuenta de que juntos no son un mundo mejor, sino dos mundos buenos.<br/>Ninguno ha querido invadir al otro, ninguno necesita alargar su estancia.<br/>Ambos mundos tienen la obligación y el derecho de ser felices; intentarlo, es la recompensa que nunca encuentra derrota.<br/>Y no hacen falta despedidas, ni telones rojos para lágrimas azules; aquel momento inesperado de la noche, nos hizo coincidir para compartir unas sonrisas, y estoy convencida de que ya lo hemos hecho.<br/><br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[Flowita]]></author></item></channel></rss>
