<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[diario de un renacimiento]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Encontrarme a mi mismo y conseguir tener vida, estima y personalidad propias]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.chueca.com]]></generator><item><title><![CDATA[¿Vivir o vegetar? Ésta es la cuestión...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[Mi vida sobretodo a partir de la adolescencia se volvió muerte en vida. Me refiero a que primero por gusto y después por no estar ansioso, me acostumbré a llevar una existencia completamente solitaria. Todo el día en casa viendo la tele, leyendo, estudiando, fantaseando, pensando, viviendo a través de los demás, de los personajes imaginarios de las historias pero sin actuar. Aprendí, supongo a encontrar placer en esta existencia meditativa, en soñar, fantasear en ser otro, en ser un fantasma que vivía a través de otros pero sin vida propia. <br/>Cuento eso, porque ayer mi amigo Júpiter me propuso de hacer una excursión un día o dos al Pirineo este fin de semana, y cuando Claudio llegué de Estados Unidos también dijimos de ir a algún sitio y también tengo que quedar un día con Micky, antes del ocho de Agosto en que marcha de vacaciones y he tomado conciencia que todos esos planes que los tenía ahí lejanos, como ilusiones, están ya al caer. Que son reales, que se concretan, que son inmediatos y me he asustado y he tenido el propósito de echarme atrás. Cuando empezó el verano me dije, este verano pienso vivirlo intensamente. Pero a la hora de la verdad he continuado encerrado en casa con mis ensoñaciones, mis meditaciones y mi rutina tan cómoda y tan triste. Tengo miedo a vivir, esa es la verdad. Supongo que al imaginar la vida con ojos de novela me la figuré tan dura y tan intensa que la temí, que temí no ser capaz de vivirla, yo que era tan poca cosa, un simple humano al fin y al cabo. Afortunadamente de esto ya me di cuenta, que la vida era algo mucho más cercano y más sencillo y cotidiano que lo que había soñado y que todos somos capaces de vivirla. Pero sigo temiendo, sé que no puedo estar muchas horas con una persona porque me empiezo a angustiar, sé que me cuesta comunicarme y que me bloqueo y que tengo miedo del silencio incómodo. Y todo son miedos, el miedo es mi peor enemigo y no hago nada por su culpa. Y no sé que he de hacer, si quedar con ellos más tiempo del que aguanto y exponerme a que mi malestar y bloqueo me exponga a perderlos, a pensar que no tenemos nada más que decirnos, o a continuar vegetando…<br/>]]></description><author><![CDATA[tantal1982]]></author></item><item><title><![CDATA[El sexto día]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[El pasado sábado a pesar de todo, fue un día especial. Tal como había decidido me fui a la playa nudista gay de mi pueblo en busca de experiencias que me permitieran aprender a disfrutar del buen sexo. Pero no hubo suerte. De las diferentes calas al final me puse a la más pequeña y con menos gente, donde casi todo eran parejas –sí reconozco que mi sentido de la estrategia es nulo sobretodo cuando me pongo nervioso pero a los demás sitios me sentía incómodo y al que fui tampoco dejé de sentírmelo-. En fin, las dos horas que estuve allí se fue el sol y volvió justo cuando me fui, el agua sucia, lleno de mosquitos y como me acabé yendo a la cala más lejana, tenia que trepar por unas rocas y dotado de mi gran habilidad escaladora me acabé despeñando y acabando al agua con alguna que otra herida. En fin, como para repetirlo mañana mismo. Acabé angustiado y haciendo tics –ésta es otra, que sufro ansiedad y hago tics que durante un tiempo eran tan vistosos que me avergonzaban mucho, y me hacían aumentar la angustia hasta tal punto que cuando a los 18 años me fui a Barcelona a estudiar psicología me limitaban tanto lo uno como lo otro, ( hacía pocos meses que había empezado a sufrir tales cosas ) que tuve que dejar la carrera, dejar Barcelona y encerrarme en mi cuarto y en mi habitación y me diagnosticaron ansiedad extrema. Más tarde con medicación muy fuerte, la que toman los esquizofrénicos para parar los brotes psicóticos, pues también me consiguieron controlar un poco todos los tics ruidosos aunque me pasaba el día atontado. Y de eso ya hace cinco años, ahora sigo tomando esta medicación aunque más reducida y los llevo más o menos bien porque hago menos, hasta que de vez en cuando de despendolan y aumentan y me vuelven a limitar. Mi psiquiatra me quiere sacar las pastillas, ya que dice que sólo eran una solución momentánea para que aprendiera a aceptarlos poco a poco, pero la verdad es que sigo sin aceptarlos-. Y pensé que a la noche pasaría al plan B, ir a la nueva arena que han abierto a mi pueblo, pero no me encontraba muy bien y lo acabé dejando para otro día. Me conecté al Messenger y me encontré con Micky, el chico que tres años antes me enamoró por su ternura y por ser encantador al chatear con él cuando me contestó un anuncio que puse en una página de contactos. Creo ya haber hablado de él, fue el único con quien todo parecía ir bien ( cibernéticamente hablando) hasta que cuando ya me había hecho ilusiones me dijo que tenía un novio filipino a quien no había visto nunca pero que se lo habían hecho por internet y que vendría a España a vivir con él. Nos vimos dos veces, que fueron muy bonitas y hicimos aquellas cosas que hacen dos personas cuando se gustan –y no me refiero a sexo porque no tuvimos a donde irlo a hacer, porque el cuarto oscuro de la disco donde nos besábamos era una proposición que no me convencía, sino a cogernos de la mano al cine o por la calle-. Pero cuando ya era más o menos eminente que el filipino venía a vivir aquí con él yo estaba tan celoso – sí, yo que siempre había creído en las relaciones abiertas en que por ser pareja no se tuviera que renunciar a pasarlo bien con otras personas, estaba celoso- celos que incrementaron por algún detalle de mal gusto que él me envió, que era una felicitación de Navidad con la foto de él y el filipino casándose, que preferí no saber más de él, ya que sólo sufriría. Pero hace unos meses un domingo de invierno después de chatear con el enésimo chico sin que hubiera ningún feeling como con todos los demás, oí sonar “Esa noche ví llover, ví gente correr y no estabas tu” y me puse a llorar y pensé que no volvería a encontrar a nadie como él. Y ya me había pasado por la cabeza en el último año escribirlo varias veces pidiéndole perdón por haber dejarlo de escribir hace tanto tiempo y darle una explicación, pero nunca me atrevía porque pensaba que me mandaría a la mierda. Pero ese domingo me dije que no tenía de tener miedo, que no tenía nada a perder, que sólo se vive una vez y que el temor no lleva a ninguna parte. Y lo escribí. Me contestó unos días después ilusionado de volver a saber de mí. Me contó por mail que había sido de su vida, que tenía novio, des de hace casi tres años pero que no era el filipino. Des de entonces nos escribimos tres o cuatro veces y al final viendo que él también quería, el sábado le agregué de nuevo al Messenger y volvimos a hablar. Continua tan tierno como entonces. Pero ahora ya es un hombre con la vida montada. Con negocio propio, con piso conyugal, con la vida amorosa resuelta, con intenciones futuras de adoptar algún niño. Ya no tenemos mucho en común, ya estamos en mundos distintos que no creo que se vuelvan a cruzar, porque yo dudo que nunca consiga la estabilidad y la vida que él ya tiene. Pero bueno, ya me conformo con ser su amigo y soñar que nunca está de más.<br/>Más tarde recibí sms y un mail de Claudio, un chico de mi edad que conocí hace más de un año a través del anuncio que puse en la página de contactos. Mantuvimos unos meses la correspondencia y hablamos alguna que otra vez por el Messenger, hasta que un día de repente él me envió mensajes muy dulces que dejaban ver que le gustaba, tipo “Buenas noches mi cielo”, yo que aun no lo había visto ni en foto al principio me lo tomé con cierta desconfianza pues ya me había encontrado suficientes chascos, pero al final enamorado de la idea de enamorarme le correspondí con la misma ilusión y de repente estuve días sin saber de él y después me dijo que por ahora no buscaba pareja con un tono mucho más frío que los anteriores mensajes. En fin, como que me los busco problemáticos, éste tenía TOC (trastorno obsesivo compulsivo) con lo cual yo fui tan solo una obsesión pasajera que en cuando me consiguió dejé de interesarle. Estuve dolido con él un tiempo y me distancié, pero hace unos meses se compró un móvil ( los sms que me mandaba los enviaba con el de su hermana) y hablamos por primera vez. Y pareció que por teléfono hubo comunicación. Y hace dos semanas quedamos y entré que era muy mono y que me podía comunicar medianamente bien con él, me volví  a ilusionar. Pero no sé si es amor, pues él me mandó un sms el viernes diciendo que estaba a una playa nudista a Toronto, y me alegré mucho por él que se hubiera atrevido a ir, pues le daba miedo y me hizo ilusionar a ir yo también el día siguiente para cuando volviéramos a encontrarnos compartir nuestras experiencias sexuales pero no por fardar sino para poder hablar y que haya complicidad entre nosotros. Y no siento celos, al contrario, quiero que disfrute, que conozca gente, que tenga rollos que después me pueda explicar. Y de paso me motiva a mí a probar de tener los míos ni que sea para compartirlo con él.<br/>También estuve pensando en Júpiter, un amigo que también conocí hace algo más de un año a través de la página de contactos y ha sido de los pocos que me ha durado y que ha aguantado el paso del tiempo- el paso del año concretamente- y con el que nos llamamos a menudo, una o dos veces por semana. Estuve pensando en una conversación que tuvimos el día anterior que me hizo abrir los ojos y ver que éramos muy diferentes, que teníamos concepciones diferentes al menos a lo que refiere al tema sexo. Yo le comuniqué mi idea de ir a la playa nudista, a pesar de que con él nunca hablamos de sexo, sino más bien de las ganas de enamorarnos. Y me salió con unas cosas que respeto pero que me hicieron ver que teníamos poco en común. Él me dijo que el sexo sin amor no le interesaba. Y tiene treinta años y aun no ha tenido ningún amor correspondido. Y ésta junto a otras ideas por el estilo, hizo cuestionarme si teníamos mucho a compartir. Pero después me dije que de la misma manera que me he de aceptar a mi, también he de aceptar a mis amigos tal como son; porque si cada vez que cambio de manera de ver las cosas –que son muchas ya que me estoy buscando y al no poder ser yo mismo me veo con los ojos los demás, a veces con los de unos a veces con los de otros- he de cambiar de amigos, nunca tendré amigos de verdad  ni yo seré un buen amigo y siempre seré infeliz. <br/>]]></description><author><![CDATA[tantal1982]]></author></item><item><title><![CDATA[Lo que necesitas es amooor]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[Como buen bovarista idealicé también  el amor. Vaya uno yo para no convertir con mi mente mágica todo lo que se menea en ideal! Y como no, el amor no iba a ser menos! Pero por suerte o por desgracia y debido a pasar más hambre y sed de amores que el auténtico Tàntal ( un día os contaré a los que no lo sepáis la procedencia de este personaje mitológico ) tal vez porque al ver que donde metía la ilusión engrandecedora metía el chasco, preferí quedarme con el elevado sueño que con la mediocre realidad. Mi primer amor, como digo, platónico, fue mi profesor de catalán. Era un ángel, para mis ojos, claro está. Pero lo veía tan dulce, tan tierno, tan bueno, tan misterioso, tan agradable y tan guapo que me lo habría comido allí mismo.<br/>A los diecisiete años me puse internet. Yo era un marginado que des de mi adolescencia no había compartido ninguna intimidad con nadie. Todo me lo tragaba, lo engrandecía, lo dramatizaba, vaya como los de la pasta, era Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Y para mi como para cualquiera fue una gran suerte poder conectar con otra gente, poder hablar con alguien que no me conociera, poder chatear con otros chicos homosexuales. Yo era un pobre inocentón que no sabía nada de la vida y necesitado de amor, el primer chico que me dijo cosas tiernas con cierta gracia me quedé coladito por él. Nunca lo  ví físicamente, ni tan solo en foto, pero me conformaba con escribirme con él. Hasta que supongo que se cansó de tanto mensajito y se busco alguien de su tierra de carne y huesos.<br/>Y bueno, yo en realidad siempre he tenido la autoestima por los suelos. Debido a que mi padre me rechazaba, y me inculcó que no valía, pues acabé creyendo que yo no podía soñar con enamorar a nadie, que yo no podía gustar a nadie, que me había de conformar en fantasear con la persona que me gustaba. Por eso a lo largo de los años cuando ha habido un chico en mi entorno que me ha gustado nunca he sufrido por amor porque en el fondo me decía que yo no podía gustarle, que nadie se podía enamorar de mí y como eso ya lo tenía interiorizado, pues tan tranquilo. La mar de feliz dejando rienda suelta a mi imaginación, y soñando. Supongo que en su momento sufrí por la renuncia a encontrar alguien real pero todo yo me tenía por una mierda, me tenía por feo, por una mala persona, por un monstruo sin ser ninguna de esas cosas. Hace poco que he dejado de verme como el coco y aun a veces me lo sigo viendo. Pero también soy realista y sé que hasta que no consiga tener mi propia personalidad y dejar de negarme y aceptarme de una vez como persona, no podré encontrar a nadie.<br/>Y bueno, el momento más parecido que he tenido al amor, fue con un chico que quedé dos veces, que hablamos por el msn y me enamoré de su ternura y todo pintaba bien hasta que me dijo que tenía un novio filipino a quien no había visto nunca pero que se  habían hecho pareja a través del chat. Pero con él la cosa no pasó de besitos y darnos la mano en el cine y por la calle la noche que quedamos. Y de eso ya hace tres años. Pero es difícil encontrar alguien con quien tengas feeling.<br/>Y bueno, como ya estoy harto de hacer vida de monje de clausura, mañana me voy a la playa nudista gay de mi pueblo, a ver si ligo con un guiri bien rubito y bien bonito y avanzo un poco en el lento paso de tortuga de mi sexualidad frustrante.  Ya os contaré. Me doy más miedo que un torbellino porque como que acostumbro a enrollarme con alguien un promedio de una vez al año, me paso todo el tiempo imaginándolo y engrandeciéndolo y acaba siendo tan poca cosa, tan rápida, tan incómoda y tan poco placentera que me dan ganas de hacerme hermafrodita. Al menos esto me paso la última vez, ya se verá que reacción tengo mañana. Somos impredecibles.<br/>]]></description><author><![CDATA[tantal1982]]></author></item><item><title><![CDATA[La familia Adams]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[En mi casa somos pocos y mal avenidos. Mi padre, mi madre y yo.<br/>Con mi madre he tenido durante tiempo mucha dependencia. Como a mi padre lo consideraba mi enemigo, y no tenía amigos, pues solamente tenía a mi madre. Por eso siempre he tenido mucha necesidad de estar cerca de ella, de poder abrazarla y mucho miedo a que envejeciera y muriera, pues tanto ella como mi padre son bastante mayores.<br/>El principal conflicto lo tengo con mi padre que somos como el día y la noche. Él des de mucho antes de que yo naciera deseaba tener un hijo y supongo que se fabricó un hijo ideal en su corazón que la realidad, o sea yo, lo contradijo. Pero él no lo aceptó, no me aceptó y me quiso convertir en su fantasía.  Cuando yo aun no había hecho los tres años, su madre, mi abuela enfermó y murió y antes de hacerlo le dijo refiriéndose a mi “Lo quieres tanto que lo acabarás destruyendo”. Constantemente me estaba encima, me hacía hacer cosas y cuando no las sabía hacer se enfurecía, me insultaba, me pegaba – no palizas pero sí una o dos hostias-. Constantemente me comparaba con mis primos o con mis amigos, lo ponía de ejemplo y venía a decir “ellos sí que valen, has de ser como ellos”. Tanto me lo inculcó con bofetadas, gritos y desprecios que acabé queriendo ser otro, buscándome en los demás y negándome a mi mismo. Pero evidentemente el temperamento no se puede cambiar y yo continuaba siendo pasivo, melancólico, flemático sólo que había acabado conmigo, que me negaba, que me castraba todos mis sentimientos y pensamientos cuando apenas nacían. Mi otra abuela que siempre había vivido con nosotros, cuando yo hice once años enloqueció. Un día cuando yo volví al mediodía de la escuela estaba hecha una furia, gritaba. La tuvimos tres años a casa. Yo temía porque había oído a mis padres de un caso de un anciano que por la noche cuando dormían mato a toda su familia. Pero bueno, precisamente el día antes de que enloqueciera, tal vez ya no estaba muy bien o tal vez en su último momento de lucidez, fue a buscar a mi padre, y le dijo que me dejará en paz, que era un hijo de puta, que me dejara vivir. Por aquel entonces, a la pubertad ya no sólo continué temiendo a mi padre –cuando se enfurecía yo empezaba a temblar y me cubría la cara- sino también odiándole. Yo me había anulado por él, y él ¿como me lo agradecía? Con violencia, menosprecio y continuándome exigiendo que cambiara. Llegué a querer que se muriera, llegué a pensar que algún día lo acabaría matando. Y eso me hacía sentir fatal, una mala persona, pero el odio me cegaba. A los trece años me quedé sin amigos. Y cuando él se dió cuenta de cómo yo había acabado, sólo, callado, marginado finalmente tuvo que aceptar que su hijo ideal jamás lo conseguiría y que me había convertido en todo lo contrario que él había deseado. Entró en una depresión mientras me seguía rogando ahora no con violencia sino con desesperación que me relacionara, que no estuviera sólo. Yo me sentía incapaz de hacerlo pero para satisfacerlo me inventé un amigo imaginario. Decía que en clase hablaba con él y los domingos también le hacía creer que estaba con él, cuando en realidad estaba esperando que pasaran las horas a un apartamento viejo que teníamos. Después de la depresión, él que es muy activo, vital, colérico, visceral, que se pasa el día yendo de un lado al otro se disgustaba y se enfadaba viéndome a mí tan pasivo, melancólico, flemático. Nos pasábamos el día discutiendo porque yo me puedo pasar horas reflexionando o pensando argumentos de mis novelas o leyendo o estando al ordenador sin moverme de un sitio. Finalmente hace dos años me fui a un piso de estudiantes a Girona y sólo voy a casa de mis padres el fin de semana. Pero cuando voy seguimos chocando. Antes de ayer volvimos a discutir. Yo le dije que si no nos entendíamos lo mejor era estar como más lejos mejor. Él me dijo que no soportaba ver que yo que estaba en mi juventud, me enterraba en vida, que la malgastaba. Y ayer lo pensaba, y me acordé cuando a los catorce o quince años ya me quería suicidar porque me daba cuenta que estaba perdiendo un momento muy bonito de mi vida, que los demás iban juntos a los sitios, que hacían locuras que ya no se pueden volver hacer más que en ese momento y que yo estaba allí sólo, consumiéndome. Y no sé, más tarde, me resigné y aprendí a vivir disfrutando de otros placeres como la lectura, la reflexión, pero que tal vez sí que malgasto mi vida encerrado. Y que mi padre se equivocó, pero que a partir de su depresión a su manera no muy adecuada, pero que sólo ha querido que abriera los ojos y que viviera la vida. Y que quizás, en vez de juzgarle más por el daño que me ha hecho, que ya le he hecho demasiados reproches y estaría bien que un día le dijera que gracias por quererme abrir los ojos, por ponérseme en mi contra y probar de intentar que no fuera un muerto en vida encerrado en su tumba.<br/>]]></description><author><![CDATA[tantal1982]]></author></item><item><title><![CDATA[Tàntal y el sexo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[Me he pasado años haciéndome la víctima con el sexo. Supongo que fruto de lo que he visto en mi casa, en mis padres – no tengo hermanos, y mis padres son mayores- tuve una concepción un tanto negativa del sexo. Y supongo que por eso busqué razones que no fueran carcas para justificar lo que era tan solo la percepción que había recibido de mi entorno – de mi único entorno, el familiar, ya que no poseía entorno de amistades ni relaciones con gente de mi edad-. Y en mi afán de teorizar llegué a la conclusión que vivimos en una sociedad de consumo en que sólo nos movemos por placeres materiales, y que éstos convierten al hombre – i a la mujer- en autómatas, nos reducen a la condición de maquinas que funcionamos con dosis de placer y –ya en el súmun del masoquismo o decadentismo- que el dolor nos hacía despertar de la anestesia, del automatismo y nos retornaba a nuestra condición humana, a ser capaces de pensar y sentir de verdad. Y contaba en mis novelas en tono afectado y dramático como si lo hubiera pasado tan mal y como si fuera algo espantoso que tenía sexo con hombres a quien no amaba, de quien no sabía el nombre, ni las facciones de su cara, en la oscuridad, que me doblaban la edad, que yo iba a los 17 años allí al bosque de noche en busca de alguien que me abrazara a quien sentir próximo, para sentir calor humano, para no estar tan sólo y que yo sólo quería amor y ellos sólo sexo como sí todo eso fuera algo tormentoso para mí. Caramba claro que no era mi ideal hacerlo con alguien que no sabes que cara tiene, que no vería más. Claro que me hubiera gustado que mi primera vez fuera con alguien con quien estuviera enamorado, quien no? Pero señores la vida es lo que es, y no un cuento de hadas y yo me lamentaba pero en realidad nadie me obligaba a ir allí – la primera vez tal vez la desesperación- iba porque quería, además a mi ya me gustaban mayores que yo. Pero para mí el sexo era algo sucio, sórdido, desagradable. Y a pesar de esto iba una y otra vez. ¡Malditos conflictos que crea la educación católica!<br/>Y más adelanté cuando deje de ir al bosque, con todas mis teorías y mi espiritualismo de poca monta en que desear a un chico porque estaba bueno era algo demasiado frívolo o mirar los cuerpos en los vestuarios algo superficial, me empecé a engañar y a volverme caricaturesco. Por un lado las teorías puritanas y por el otro el calentón y el desear todo tío bueno que veía por la calle. ¡Y el tiempo que me costo tomar consciencia de esa hipocresía!<br/>Finalmente cuando conseguí ver temporalmente el sexo como algo natural y el placer y el cuerpo como algo que formaba parte de la vida y que no se había de negar –eso es el verano pasado- después de fantasear por la calles de mi pueblo llenas de guiris lo bien que estaría el polvo que me iba a echar, lo idealicé y la cagué. Un día decidí ir a la playa nudista gay de mi pueblo y allí ligué con un belga. Rubito de ojos azules mis preferidos, aunque tenía los dientes un poco negros. Bueno en fin, que después de tanto fantasearlo, de tanto pensar que sería quien sabe qué, después de tanto tiempo de sequía, nos enrollamos al bosque y fue tan poca cosa, que al acabar, desengañado, me dije “tanto desear esos hombres, tanto excitarme y alegrarme la vista con su belleza y a la hora de la verdad si sólo es eso, no vale la pena”. A la hora de la verdad cuando tuve su aparato delante no supe como manejarle, ni que hacer con aquello tan grande. Estábamos de pie, incómodos y yo no conseguí ni correrme ni sentir placer físico. Supongo que en parte era por mi fobia social, que me hace estar especialmente tenso y ansioso cuando estoy con gente. Si hubiéramos estado a una cama, relajados y bien, supongo que habría sido otra cosa, pero aquel día me dije ¿y si me hago monje? Vida relajada, tiempo para mí, porque sinceramente si debido a no poder ser yo mismo, no puedo disfrutar ni de la amistad, ni del amor, ni tan siquiera del sexo pues pal convento! Afortunadamente tomé una medida no tan radical. No idealizarlo. Tomármelo como algo que da un placer determinado, nada fuera de serie, sino que de la misma manera que descansar o comer da cierto placer, pues valerme del placer del sexo, como uno más. Un día soñé que la vida era un enorme palacio rodeado de hermosos jardines y a resultado ser un piso de 30 metros cuadrados. Y des del verano pasado que no he vuelto a estar con ningún chico. Ya hace meses que me dije de probarlo otra vez, sin esperar nada en especial, pero encontrar un chico que te atraiga y que tú lo atraigas no es tan fácil, o al menos que uno de los dos dé el paso. Pero he decidido que de ésta semana no pasa. Iré a la disco, o buscaré a alguien por una página de contactos en la que estoy apuntado. Además ya va siendo hora que pruebe nuevas cosas. Sin ir más lejos nunca he practicado sexo con penetración. Sí, decidido ese sábado me voy a una disco y me ligo a un guiri, eso sí nada de cuartos oscuros ni cosas raras, que me llevé a su hotel, a su habitación, a su cama. Me temo que eso ya será más difícil…<br/>Y bueno, mis experiencias sexuales todas han sido bastante cómicas y/o patéticas. Pero eso ya lo contaré otro día. Por hoy hay más que suficiente.<br/>]]></description><author><![CDATA[tantal1982]]></author></item><item><title><![CDATA[La amistad]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[Cuando acabé bachillerato –en un colegio de monjas en el que fui des de pequeño- tenía ganas de largarme, de dejar mi pueblo y venir a estudiar a Barcelona. De olvidarme para siempre de mis compañeros tan burlones, tan murmuradores, tan ofensivos. Yo en mi mente pensaba que llegaría a la capital y encontraría gente muy diferente como los que yo soñaba. ¡Qué gran error! Hoy todos ellos siguen siendo amigos o teniendo relación, y yo en nombre de unos amigos ideales que no existían más allá que en mi mente me quedé sin unos ni sin otros. Los de mi clase tenían sus defectos sí, porque eran de carne y hueso, porque la amistad es algo imperfecto, como todas las cosas en el mundo. Pero bueno, de hecho nunca fueron del todo mis amigos tan sólo compañeros y yo el típico chaval marginado y solitario de quien hacían mofa. Yo me quedé sin amigos mucho antes. A los 13 o 14 años me aislé de ellos, de mis amigos de infancia, no me sentía bien con ellos. No sabía que decir. Ellos hablaban de chicas y a mi aparte de que no me gustaban las chicas, no podía hablar de temas personales ni aunque no hubiera sido gay. La relación con mis amigos durante mi infancia fue un tanto peculiar. Siempre vivimos en mundos de fantasía, haciendo payasadas, inventando historias y personajes. Yo siempre los arrastraba a esos juegos, pero en la pubertad cuando me di cuenta que ya nos habían pasado la edad de los juegos infantiles, les pude enredar un tiempo haciéndoles hacer películas de terror con cámaras caseras. Pero no los pude retener mucho tiempo con esos pasatiempos. Ellos tenían a la cabeza otras cosas. Hablar de chicas, de fiestas, de sentimientos y yo no podía hablar de eso. Y no podía porqué- eso apenas hace meses que lo sé- no podía ser yo mismo, sólo podía vivir a través de los demás, de los personajes, de las historias. Porque des del más profundo de mi inconsciente reprimía lo que sentía, lo que pensaba, porque un día de mi más primera infancia mi padre consiguió con su obsesión de que yo fuera como los demás, que me negará a mi mismo. Y eso hizo que no pudiera tener vida propia. Por tanto a partir de mi adolescencia tuve que sobrevivir sin amigos. Pero en parte fue un alivio ya que uno de mis dos mejores amigos tenía como afición principal putearme; joderme como más mejor, ya fuera burlándose, insultándome, pegándome y como yo era tontito y cobarde y me lo dejaba hacer todo estoicamente, pues con amigos así no hacen falta enemigos.<br/>Afortunadamente ahora tengo algunos a través de internet. Son amigos con quien nos vemos pocos, con quien hablamos por teléfono a menudo y que han pasado la prueba del primer encuentro. Que la mayoría no lo pasan. Porque por escrito me puedo explicar con fluidez pero cuando cambiamos el Messenger por la realidad sigo sin poder ser yo mismo, todo y que algo he mejorado. Pero me cuesta comunicarme, me obsesiono con que no sabré que decir y claro pues pasa. Y cuando se dan cuenta que detrás de la fachada sólo hay humo, que no hay una persona con carácter pues ya la hemos jodido. Cuantos me habrán dejado por el camino? Pero los que tengo ahora también tienen algún problemilla y al estar al mismo barco y ser más comprensivos pues ahí seguimos. La verdad es que como pareja no he tenido nunca y la amistad a causa de mi infancia ya la tenía por los suelos, los que se han convertido en amigos, a mi me ilusionaba más verlos como posibles novios. Pero como que al encontrarlos no te acaban de gustar físicamente pues pierdo un posible amante y gano un amigo. Éstos amigos también tienen sus defectos claro, pero la vida me dio una lección y no estoy dispuesto a perderlos. Eso es todo por hoy! <br/>]]></description><author><![CDATA[tantal1982]]></author></item><item><title><![CDATA[La lógica no es lo mío]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/diariodeunrenacer/c_1.htm]]></link><description><![CDATA[La gente normalmente cuando se busca a si misma lo hace buceando en su interior. Pero yo me he pasado media vida probando de encontrarme, con la particularidad que nunca se me ocurrió esa evidencia. Siempre me he buscado en los demás. Todo tiene una explicación, claro, y no es que fuera gilipollas aunque un poco quizás también, sino que yo me buscaba en los demás porque mi padre siempre había querido que yo fuera otro, que fuera como los demás, eso decía él aunque supongo que lo que quería es que fuera perfecto. Yo des de que nací fui su ideal, pero a medida que iban pasando los meses la realidad de cómo yo era, una persona de carne y huesos muy diferente de él, de lo que él deseaba, de su ideal que obstinado no estaba dispuesto a desengañarse y puesto que yo era un crío creía poderme modelar a su voluntad, con la furia y la agresividad de su carácter impetuoso. Al final hizo que yo renunciara a mi mismo, que me negara y que me buscara en los demás. Búsqueda absurda e imposible, que me ha llevado más confusión que otra cosa. Y en esto ha consistido toda mi vida, en buscarme en los demás, en fantasear con ser éste otro tan diferente de mi, en escribir novelas buscándome en los personajes, en ver series, películas y leer libros con la esperanza de encontrarme en los protagonistas. Recreándome en ser otro, que fuera contrario a mí, como yo no tengo pareja soñaba con tener pareja creyendo que sería la felicidad, fantaseaba que había triunfado en la literatura y que sí lo conseguía eso sería la plenitud, pero me he dado cuenta que lo único que busco es mi opuesto, y que lo que tengo de hacer es ser feliz con lo que tengo, no dejar de soñar claro, pero tampoco pensar que conseguir mis metas me harán una persona nueva. Sueño en lo que no tengo por negarme, por seguir aniquilándome a mi mismo en cada instante y no ser más que un fantasma, para no aceptarme y hasta que no me acepte no podré ser feliz. Hasta que deje de pensar que la felicidad está en lo que no tenga y aprenda a valorar las pequeñas cosas que poseo.]]></description><author><![CDATA[tantal1982]]></author></item></channel></rss>
