LA VERDAD DE MI ENAMORADO
Enero de 2005
Mi nuevo chico, me dió su número de teléfono fijo pues él quería que yo le llamara cuando le echara de menos. En varias ocasiones, cuando le llamaba a su casa, oía de fondo a un niño que venía hacia mi chico, gritando: ¡Papá, papá!. A los tres meses de encuentros esporádicos, en una de sus visitas, le dije que había llegado el momento de que me desvelara toda la verdad.
Me confesó, que estaba casado y que tenía un hijo.
Yo creí morirme, el hombre del que me había enamorado perdidamente y que me quitaba el sueño por que no estaba a mi lado, estaba casado y era padre de un niño.
Pensé que nunca volvería a dormir bien, pues nunca podriamos pasar la noche juntos, me pasaría las noches pensando que mi chico estaría durmiendo con su esposa.
Le pedí que se marchara, que dejara de manejar mis sentimientos y le dije que había destrozado mi confianza en él, no había sido sincero conmigo y eso me dolía. Me había engatusado para hacer que me enamorara de él y ahora me venía con la verdad, y la verdad era que mi vida ya era demasiado complicada para encima, estar compartiendo un hombre con su familia, así pues le pedí que terminaramos la historia en ese punto.
Estuve fatal durante un mes, esta desesperación desapareció cuando conocí a Manuel, (digo su nombre por si por un casual leyera esto).
Le conocí a través de gaydar.es, además de todas las cosas en común, vivíamos relativamente cerca, los dos en La Vera, le pedí que viniera a verme a mi pueblo, nos gustamos desde el primer momento, cenamos, charlamos y tomamos algo, saltaban chispas entre nosotros y me pidió que le llevara a mi casa.
Hicimos el amor como nunca lo había hecho antes, los dos versátiles, todo eran caricias y dulzuras, todo muy tierno, es un amor de hombre.
A la semana me pidió que fuera yo a su casa, lo hice, y nuestro idilio siguió haciendose fuerte. La semana siguiente volvió a tocar en mi casa y descubrí en Manuel lo que siempre había estado buscando,
era mi media naranja, por fin había encontrado alguien con quien estar feliz y cómodo.
El teléfono sonó en mi casa, era mi amigo el casado para decirme que estaba en mi pueblo y que venía a mi casa para hablar conmigo.
Me contó toda su vida: Resultó que él en su época de estudiante, alquiló una habitación en un piso compartido, la dueña del piso tenía su propia habitación, y había otras dos chicas que tenían las otras dos habitaciones del piso alquiladas. El caso es que esta mujer, se encariñó con mi chico y le acosó hasta conseguir llevárselo a la cama, él perdió la virginidad con esta mujer y ella se encargó de hechar a las chicas del piso. Le engatusó de tal manera, que él sólo veía por los ojos de ella, al poco tiempo le dijo que la había dejado embarazada y se encargó de publicarlo en su familia y en la familia de él, así que se vió obligado a casarse con ella. Él tenía 21 y ella 38 cuando se casaron. A los 5 meses de casarse, él se fué a Roma de viaje y ella "misteriosamente" perdió el bebé. Vendieron el piso y se compraron un chalet adosado en una zona adinerada de Madrid, él empezó a trabajar duro para no tener que estar mucho tiempo en casa, ya que ella había cambiado su caracter desde su "aborto", se había vuelto muy irascible y le hechaba en cara que no la dejara embarazada de nuevo, el caso es que ella no podía quedarse embarazada, pero eso lo supo después. Cuando ella tenía 54 años, después de muchos años de hacerle la vida imposible a mi chico, descubrieron que mediante una técnica "in vitro" y gracias a una donante de óvulos, mi chico podía fecundar un óvulo con su semen y que le fuera implantado a su esposa, pero dada su edad, tuvo que someterse a un duro tratamiento hormonal, una vez preparada, la implantaron el óvulo y unos meses después nació el hijo de mi chico, 17 años después de casarse. En el momento que yo le conocí, el niño tenía 5 años, él tenía 42 años y ella 59 y llevaban 22 años casados. En todo ese tiempo, ella estuvo torturándole psicológicamente por no dejarla embarazada. El día del parto, le comunicaron a él que ella era esteril, pero ya era tarde, tenía un hijo al que cuidar.
Cuando yo escuché todo esto, esta historia que me contó entre lágrimas, con un sofocón terrible, no puede por menos que intentar calmarlo, él había encontrado en mí una tabla de salvación, yo era la única persona que le había mostrado amor en toda su vida, resultó que había descubierto que era gay, pero nunca se le había pasado por la cabeza mantener una relación sentimental con otro hombre hasta conocerme a mí, yo le dí el cariño que nunca antes había encontrado y se había enamorado de mí y yo le había rechazado por ocultarme su condición de casado.
¿Qué podía hacer?.
Mi nuevo chico, me dió su número de teléfono fijo pues él quería que yo le llamara cuando le echara de menos. En varias ocasiones, cuando le llamaba a su casa, oía de fondo a un niño que venía hacia mi chico, gritando: ¡Papá, papá!. A los tres meses de encuentros esporádicos, en una de sus visitas, le dije que había llegado el momento de que me desvelara toda la verdad.
Me confesó, que estaba casado y que tenía un hijo.
Yo creí morirme, el hombre del que me había enamorado perdidamente y que me quitaba el sueño por que no estaba a mi lado, estaba casado y era padre de un niño.
Pensé que nunca volvería a dormir bien, pues nunca podriamos pasar la noche juntos, me pasaría las noches pensando que mi chico estaría durmiendo con su esposa.
Le pedí que se marchara, que dejara de manejar mis sentimientos y le dije que había destrozado mi confianza en él, no había sido sincero conmigo y eso me dolía. Me había engatusado para hacer que me enamorara de él y ahora me venía con la verdad, y la verdad era que mi vida ya era demasiado complicada para encima, estar compartiendo un hombre con su familia, así pues le pedí que terminaramos la historia en ese punto.
Estuve fatal durante un mes, esta desesperación desapareció cuando conocí a Manuel, (digo su nombre por si por un casual leyera esto).
Le conocí a través de gaydar.es, además de todas las cosas en común, vivíamos relativamente cerca, los dos en La Vera, le pedí que viniera a verme a mi pueblo, nos gustamos desde el primer momento, cenamos, charlamos y tomamos algo, saltaban chispas entre nosotros y me pidió que le llevara a mi casa.
Hicimos el amor como nunca lo había hecho antes, los dos versátiles, todo eran caricias y dulzuras, todo muy tierno, es un amor de hombre.
A la semana me pidió que fuera yo a su casa, lo hice, y nuestro idilio siguió haciendose fuerte. La semana siguiente volvió a tocar en mi casa y descubrí en Manuel lo que siempre había estado buscando,
era mi media naranja, por fin había encontrado alguien con quien estar feliz y cómodo.
El teléfono sonó en mi casa, era mi amigo el casado para decirme que estaba en mi pueblo y que venía a mi casa para hablar conmigo.
Me contó toda su vida: Resultó que él en su época de estudiante, alquiló una habitación en un piso compartido, la dueña del piso tenía su propia habitación, y había otras dos chicas que tenían las otras dos habitaciones del piso alquiladas. El caso es que esta mujer, se encariñó con mi chico y le acosó hasta conseguir llevárselo a la cama, él perdió la virginidad con esta mujer y ella se encargó de hechar a las chicas del piso. Le engatusó de tal manera, que él sólo veía por los ojos de ella, al poco tiempo le dijo que la había dejado embarazada y se encargó de publicarlo en su familia y en la familia de él, así que se vió obligado a casarse con ella. Él tenía 21 y ella 38 cuando se casaron. A los 5 meses de casarse, él se fué a Roma de viaje y ella "misteriosamente" perdió el bebé. Vendieron el piso y se compraron un chalet adosado en una zona adinerada de Madrid, él empezó a trabajar duro para no tener que estar mucho tiempo en casa, ya que ella había cambiado su caracter desde su "aborto", se había vuelto muy irascible y le hechaba en cara que no la dejara embarazada de nuevo, el caso es que ella no podía quedarse embarazada, pero eso lo supo después. Cuando ella tenía 54 años, después de muchos años de hacerle la vida imposible a mi chico, descubrieron que mediante una técnica "in vitro" y gracias a una donante de óvulos, mi chico podía fecundar un óvulo con su semen y que le fuera implantado a su esposa, pero dada su edad, tuvo que someterse a un duro tratamiento hormonal, una vez preparada, la implantaron el óvulo y unos meses después nació el hijo de mi chico, 17 años después de casarse. En el momento que yo le conocí, el niño tenía 5 años, él tenía 42 años y ella 59 y llevaban 22 años casados. En todo ese tiempo, ella estuvo torturándole psicológicamente por no dejarla embarazada. El día del parto, le comunicaron a él que ella era esteril, pero ya era tarde, tenía un hijo al que cuidar.
Cuando yo escuché todo esto, esta historia que me contó entre lágrimas, con un sofocón terrible, no puede por menos que intentar calmarlo, él había encontrado en mí una tabla de salvación, yo era la única persona que le había mostrado amor en toda su vida, resultó que había descubierto que era gay, pero nunca se le había pasado por la cabeza mantener una relación sentimental con otro hombre hasta conocerme a mí, yo le dí el cariño que nunca antes había encontrado y se había enamorado de mí y yo le había rechazado por ocultarme su condición de casado.
¿Qué podía hacer?.
MI PRIMER AÑO DE SOLEDAD
Comencé el año 2004 completamente solo, en mi casa.
Después de quince días, se me juntaron varias cosas a la vez, en el trabajo tuve una discusión bastante grande con la encargada, me llevaron al despacho del director y le dieron la razón a ella, fué como un primer aviso para mí, estaba claro que debía dejar ese empleo, no había posibilidad de promocionarme en la empresa, ya que la encargada me ponía zancadillas continuamente para dejarme en ridículo ante mis jefes, el trabajo era agotador, en jornadas de 9 horas diarias, los sábados trabajábamos media jornada pero no cobrábamos las horas extras.
A todo esto se añadió que me llegaron dos recibos de los seguros del coche y del prestamo hipotecario a la vez, más los gastos generales del mes y que salía de las Navidades más tristes de mi vida, encontrándome en mi casa, solo, sin nadie más, por primera vez en toda mi vida, esto hizo que me subiera la tensión arterial. Pensé sinceramente que las venas me reventaban, estuve 3 días fatal, me dijeron los médicos que debía abandonar el tabaco e intentar rehacer mi vida como soltero.
Toda la vida había vivido en convivencia, en casa de mis padres y con mis hermanos, después con mis padres, (mis hermanos se fueron de casa antes que yo, a pesar de ser el mayor de los tres hermanos), de casa de mis padres me fuí a casa de mi novio, por lo que estrenaba año nuevo y vida nueva como soltero.
Llegué no sé como a la Primavera, nada tenía interés para mí, sin embargo, nunca he perdido la esperanza de que mi vida cambie a mejor, eso es lo que me hace seguir.
Con la sangre alterada por la Primavera, conocí dos páginas de contactos en internet, y a través de ellas, fuí conociendo gente, pero con el paso del tiempo no ha quedado nadie en mi vida de aquella época, todos aquellos chicos, sólo buscaban pasar el rato, mientras que yo buscaba algo serio y estable.
A finales del verano un chico se interesó por mí a través de mi perfil en la página de contactos donde tenía colgados mis datos, al principio no le tomé demasiado en serio, pero poco a poco, nos fuimos conociendo, me sentía muy atraido por su inteligencia, de cara era normalito, a mediados de Septiembre, este chico tenía que dar unas conferencias en dos ciudades de Andalucía y debía quedarse dos días en cada ciudad y me preguntó que haría yo si me pidiese irme cuatro días con él, como acompañante suyo.
Yo me lo pensé, pues 3 de los 4 días coincidían con las fiestas de mi pueblo, debía sacrificar las fiestas por una escapadita romántica con alguien que sólo conocía por el chat.
Pero después de 3 meses chateando me daba cierta confianza y acepté la invitación, quedamos en Madrid en un centro comercial, decidimos que si había química le acompañaría los 4 días y si no, me volvería a las fiestas de mi pueblo.
Pero al verle, tan fibrado y musculado, acabó de gustarme, y perdí toda reticencia para no irme con él.
Siempre me he movido con mi 6º sentido (casi arácnido), al conocer a gente nueva. Durante los 3 meses que chatee con este chico había algo que no me acababa de convencer, pero al verle en persona, todas esas malas vibraciones se disiparon.
Desde Madrid, viajamos juntos a Sevilla, nos hospedamos en un hotel de 5 estrellas, nuestra primera noche fué de pasión total, como dos recien casados, todo funcionó espectacularmente y a las mil maravillas, el segundo día en Sevilla también fué estupendo, me trataba como siempre había soñado que debía tratarme mi enamorado, vivía en una nube de atenciones y cariño. Los dos días siguientes en Córdoba, fueron tremendamente románticos.
Se puede decir que me enamoré perdidamente de él en esos 4 días, hizo todo lo posible y lo imposible por lograrlo, y vaya si lo consiguió.
En el camino de vuelta a Madrid, me comentó que tenía un hermano en Alemania y una hermana en USA y que su madre pasaba temporadas largas de visita en casa de sus hijos y que ahora tle tocaba a él recibir en su casa la visita de su madre.
Así pues, me dejó en mi coche y se fué a su casa y yo regresé a mi pueblo.
Pasaron 3 semanas y no volví a saber de él, hasta que volvió a conectarse por internet, volvimos a chatear. Me dijo que había estaba muy ocupado con sus conferencias y no podía atender su messenger, pero que quería volver a verme.
Yo pensé que por alguna razón no le había gustado y que me había borrado de sus contactos, pero quería volver a verme.
Le dí mi dirección y le invité a mi casa, él vino por la mañana y a media tarde recibió una llamada de su madre, se había puesto enferma y tuvo que volver a Madrid.
Así pasaba el tiempo y venía a verme cada 15 días o así, pero nunca se quedaba a dormir, pues su madre resultó ser una persona muy posesiva y le molestaba que su hijo pasara la noche fuera de casa cuando no trabajaba.
Gracias a este romance, pasé unas Navidades algo menos tristes, pues sabía que tenía un romance con un hombre encantador.
Después de quince días, se me juntaron varias cosas a la vez, en el trabajo tuve una discusión bastante grande con la encargada, me llevaron al despacho del director y le dieron la razón a ella, fué como un primer aviso para mí, estaba claro que debía dejar ese empleo, no había posibilidad de promocionarme en la empresa, ya que la encargada me ponía zancadillas continuamente para dejarme en ridículo ante mis jefes, el trabajo era agotador, en jornadas de 9 horas diarias, los sábados trabajábamos media jornada pero no cobrábamos las horas extras.
A todo esto se añadió que me llegaron dos recibos de los seguros del coche y del prestamo hipotecario a la vez, más los gastos generales del mes y que salía de las Navidades más tristes de mi vida, encontrándome en mi casa, solo, sin nadie más, por primera vez en toda mi vida, esto hizo que me subiera la tensión arterial. Pensé sinceramente que las venas me reventaban, estuve 3 días fatal, me dijeron los médicos que debía abandonar el tabaco e intentar rehacer mi vida como soltero.
Toda la vida había vivido en convivencia, en casa de mis padres y con mis hermanos, después con mis padres, (mis hermanos se fueron de casa antes que yo, a pesar de ser el mayor de los tres hermanos), de casa de mis padres me fuí a casa de mi novio, por lo que estrenaba año nuevo y vida nueva como soltero.
Llegué no sé como a la Primavera, nada tenía interés para mí, sin embargo, nunca he perdido la esperanza de que mi vida cambie a mejor, eso es lo que me hace seguir.
Con la sangre alterada por la Primavera, conocí dos páginas de contactos en internet, y a través de ellas, fuí conociendo gente, pero con el paso del tiempo no ha quedado nadie en mi vida de aquella época, todos aquellos chicos, sólo buscaban pasar el rato, mientras que yo buscaba algo serio y estable.
A finales del verano un chico se interesó por mí a través de mi perfil en la página de contactos donde tenía colgados mis datos, al principio no le tomé demasiado en serio, pero poco a poco, nos fuimos conociendo, me sentía muy atraido por su inteligencia, de cara era normalito, a mediados de Septiembre, este chico tenía que dar unas conferencias en dos ciudades de Andalucía y debía quedarse dos días en cada ciudad y me preguntó que haría yo si me pidiese irme cuatro días con él, como acompañante suyo.
Yo me lo pensé, pues 3 de los 4 días coincidían con las fiestas de mi pueblo, debía sacrificar las fiestas por una escapadita romántica con alguien que sólo conocía por el chat.
Pero después de 3 meses chateando me daba cierta confianza y acepté la invitación, quedamos en Madrid en un centro comercial, decidimos que si había química le acompañaría los 4 días y si no, me volvería a las fiestas de mi pueblo.
Pero al verle, tan fibrado y musculado, acabó de gustarme, y perdí toda reticencia para no irme con él.
Siempre me he movido con mi 6º sentido (casi arácnido), al conocer a gente nueva. Durante los 3 meses que chatee con este chico había algo que no me acababa de convencer, pero al verle en persona, todas esas malas vibraciones se disiparon.
Desde Madrid, viajamos juntos a Sevilla, nos hospedamos en un hotel de 5 estrellas, nuestra primera noche fué de pasión total, como dos recien casados, todo funcionó espectacularmente y a las mil maravillas, el segundo día en Sevilla también fué estupendo, me trataba como siempre había soñado que debía tratarme mi enamorado, vivía en una nube de atenciones y cariño. Los dos días siguientes en Córdoba, fueron tremendamente románticos.
Se puede decir que me enamoré perdidamente de él en esos 4 días, hizo todo lo posible y lo imposible por lograrlo, y vaya si lo consiguió.
En el camino de vuelta a Madrid, me comentó que tenía un hermano en Alemania y una hermana en USA y que su madre pasaba temporadas largas de visita en casa de sus hijos y que ahora tle tocaba a él recibir en su casa la visita de su madre.
Así pues, me dejó en mi coche y se fué a su casa y yo regresé a mi pueblo.
Pasaron 3 semanas y no volví a saber de él, hasta que volvió a conectarse por internet, volvimos a chatear. Me dijo que había estaba muy ocupado con sus conferencias y no podía atender su messenger, pero que quería volver a verme.
Yo pensé que por alguna razón no le había gustado y que me había borrado de sus contactos, pero quería volver a verme.
Le dí mi dirección y le invité a mi casa, él vino por la mañana y a media tarde recibió una llamada de su madre, se había puesto enferma y tuvo que volver a Madrid.
Así pasaba el tiempo y venía a verme cada 15 días o así, pero nunca se quedaba a dormir, pues su madre resultó ser una persona muy posesiva y le molestaba que su hijo pasara la noche fuera de casa cuando no trabajaba.
Gracias a este romance, pasé unas Navidades algo menos tristes, pues sabía que tenía un romance con un hombre encantador.
NUEVE AÑOS DE AMOR
Recién estrenado el año 2003 y como regalo de reyes, nos visitó a mi novio y a mí, nuestro amigo el casado.
Por alguna razón, aquel día no me encontraba de humor, mientras que nuestro amigo traía unas ganas increibles de practicar sexo con nosotros dos, al ver que yo no participaba en sus juegos amorosos, pensó en dejarlo para otro momento y se marchó. Una vez solos, mi chico se enojó mucho conmigo, pues el quería sexo con el casado, yo le dije que no me importaba si se acostaba con él, aunque yo no participara.
Siempre había buscado su felicidad y últimamente no le veía feliz.
Los días laborables, yo llegaba muy cansado a casa y después me dedicaba una media de 3 a 4 horas en prepararme como diseñador web con el ordenador, con lo que mis jornadas laborales duraban entre 13 y 14 horas en total, ese tiempo que dedicaba al ordenador lo estaba restando a mi relación, sin embargo sabía, que mi relación no tenía demasiado futuro si seguiamos como hasta ahora, así que pensé en la manera de vitalizar mi pareja, volver a ser felices juntos.
Con la llegada de la Primavera, terminé de amueblar la habitación principal y el baño de mi apartamento, dejándolo listo para entrar a vivir, así pues, le dije a mi novio que por qué no nos ibamos una temporada a vivir a mi apartamento los días laborables, aunque los fines de semana volviéramos a su casa en su pueblo. la idea le pareció buena.
Yo pensé que al vivir en mi pueblo, él conocería a menos gente y no saldría a beber a diario a los bares.
Nos cambiamos al apartamento a primeros de Junio, yo salía de trabajar a eso de las 15:00 horas, y mi novio llegaba unos minutos después, comíamos juntos y después nos echábamos la siesta, aunque no todos los días dormiamos, claro está.
Por las tardes, yo estudiaba tutoriales sobre diseño web por nternet y él se iba a beber a los bares, eso no había cambiado. A eso de las 22:00 horas yo apagaba el ordenador y preparaba la cena, la mitad de las noches cenaba solo, pues mi chico no volvía hasta la madrugada, y eso que los dos entrábamos a trabajar muy temprano.
Alrededor de las 6:00 de la mañana nos levantábamos para ir a trabajar, aunque mi chico no tuviera cabeza, cuerpo ni estómago para hacerlo con la resaca, sin embargo iba a trabajar.
Cada día que pasaba notaba que le perdía más y más, volviamos a discutir cada dos por tres por su mala vida, mientras yo me preparaba un futuro mejor, él se destrozaba el suyo.
Esa fué una temporada bastante tormentosa, discutiamos a cada momento y a la hora de dormir, si coincidíamos más de 4 horas en la cama, cada uno dormía en uno de los bordes del colchón, para no tocarnos, vivíamos como dos hermanos que no se hablan y cuando lo haciamos era para darnos voces.
En los primeros días de Diciembre, la situación era insostenible así que una tarde, llegué de trabajar y le estuve esperando para hablar seriamente con él, le dije que debía tomar una decisión, que se la pensara mucho, pero que sólo él podía solventar la situación:
"Tienes dos opciones - le dije, o dejas de ir a los bares a emborracharte a diario, o te vas a tu casa, en tu pueblo, pero te vas solo". Él pensó que le bromeaba, pero le dije que sólo se lo preguntaría una vez y que esperaría su respuesta.
3 días después, me dijo que ya tenía una respuesta.
"Hemos sido felices - me contestó, pero lo que se acaba se acaba, y mi amor por tí se ha esfumado, no sé cómo ni por qué, pero no siento nada por tí, si estoy contigo es por que ya me he acostumbrado a tu compañía". Me dijo.
Eso no es suficiente para vivir en pareja y nosotros ya no lo somos, nos hemos convertido en dos amigos y no nos llevamos demasiado bien en ocasiones, así pues, te pido que cada uno rehaga su vida y que nos separemos.
Al estar las Navidades tan cerca, decidimos esperar a que pasaran "esas fechas tan señaladas" y no disgustar a nuestras familias.
Pasamos Nochebuena con mi familia y Nochevieja con su familia.
Algo en la cena de Nochevieja no me sentó bien, tal vez era que sabía que mi felicidad tenía las horas contadas y eso me provocó una mala digestión, así que a mitad de la noche del primer día de 2004, me fuí a dormir a casa de mi novio, por última vez, decidido a romper con él a la mañana siguiente de forma irremediable y definitiva.
Me desperté a las 10 de la mañana del día de Año Nuevo, pero mi chico aún no había llegado a casa. Me vestí, desayuné y me vine a mi apartamento.
Por la noche mi chico me llamó al móvil para saber donde estaba, yo estaba echo polvo en mi casa, había llorado todo el día y él sin embargo estaba borracho, había pasado el día celebrando el nuevo año.
Mi chico me dió muchos buenos momentos, pero también me los dió malos, y dándole la razón, "Cuando algo no te viene bien, lo mejor es dejarlo". (supongo que se refería al alcohol).
Para todos los que alguna vez amaron con toda el alma y decidieron poner termino a una relación fallida, les dedico esta canción, a mí me ayudó a pasar el mal trago y recomponer mi destrozado corazón.
Besos y abrazos para todos.
Por alguna razón, aquel día no me encontraba de humor, mientras que nuestro amigo traía unas ganas increibles de practicar sexo con nosotros dos, al ver que yo no participaba en sus juegos amorosos, pensó en dejarlo para otro momento y se marchó. Una vez solos, mi chico se enojó mucho conmigo, pues el quería sexo con el casado, yo le dije que no me importaba si se acostaba con él, aunque yo no participara.
Siempre había buscado su felicidad y últimamente no le veía feliz.
Los días laborables, yo llegaba muy cansado a casa y después me dedicaba una media de 3 a 4 horas en prepararme como diseñador web con el ordenador, con lo que mis jornadas laborales duraban entre 13 y 14 horas en total, ese tiempo que dedicaba al ordenador lo estaba restando a mi relación, sin embargo sabía, que mi relación no tenía demasiado futuro si seguiamos como hasta ahora, así que pensé en la manera de vitalizar mi pareja, volver a ser felices juntos.
Con la llegada de la Primavera, terminé de amueblar la habitación principal y el baño de mi apartamento, dejándolo listo para entrar a vivir, así pues, le dije a mi novio que por qué no nos ibamos una temporada a vivir a mi apartamento los días laborables, aunque los fines de semana volviéramos a su casa en su pueblo. la idea le pareció buena.
Yo pensé que al vivir en mi pueblo, él conocería a menos gente y no saldría a beber a diario a los bares.
Nos cambiamos al apartamento a primeros de Junio, yo salía de trabajar a eso de las 15:00 horas, y mi novio llegaba unos minutos después, comíamos juntos y después nos echábamos la siesta, aunque no todos los días dormiamos, claro está.
Por las tardes, yo estudiaba tutoriales sobre diseño web por nternet y él se iba a beber a los bares, eso no había cambiado. A eso de las 22:00 horas yo apagaba el ordenador y preparaba la cena, la mitad de las noches cenaba solo, pues mi chico no volvía hasta la madrugada, y eso que los dos entrábamos a trabajar muy temprano.
Alrededor de las 6:00 de la mañana nos levantábamos para ir a trabajar, aunque mi chico no tuviera cabeza, cuerpo ni estómago para hacerlo con la resaca, sin embargo iba a trabajar.
Cada día que pasaba notaba que le perdía más y más, volviamos a discutir cada dos por tres por su mala vida, mientras yo me preparaba un futuro mejor, él se destrozaba el suyo.
Esa fué una temporada bastante tormentosa, discutiamos a cada momento y a la hora de dormir, si coincidíamos más de 4 horas en la cama, cada uno dormía en uno de los bordes del colchón, para no tocarnos, vivíamos como dos hermanos que no se hablan y cuando lo haciamos era para darnos voces.
En los primeros días de Diciembre, la situación era insostenible así que una tarde, llegué de trabajar y le estuve esperando para hablar seriamente con él, le dije que debía tomar una decisión, que se la pensara mucho, pero que sólo él podía solventar la situación:
"Tienes dos opciones - le dije, o dejas de ir a los bares a emborracharte a diario, o te vas a tu casa, en tu pueblo, pero te vas solo". Él pensó que le bromeaba, pero le dije que sólo se lo preguntaría una vez y que esperaría su respuesta.
3 días después, me dijo que ya tenía una respuesta.
"Hemos sido felices - me contestó, pero lo que se acaba se acaba, y mi amor por tí se ha esfumado, no sé cómo ni por qué, pero no siento nada por tí, si estoy contigo es por que ya me he acostumbrado a tu compañía". Me dijo.
Eso no es suficiente para vivir en pareja y nosotros ya no lo somos, nos hemos convertido en dos amigos y no nos llevamos demasiado bien en ocasiones, así pues, te pido que cada uno rehaga su vida y que nos separemos.
Al estar las Navidades tan cerca, decidimos esperar a que pasaran "esas fechas tan señaladas" y no disgustar a nuestras familias.
Pasamos Nochebuena con mi familia y Nochevieja con su familia.
Algo en la cena de Nochevieja no me sentó bien, tal vez era que sabía que mi felicidad tenía las horas contadas y eso me provocó una mala digestión, así que a mitad de la noche del primer día de 2004, me fuí a dormir a casa de mi novio, por última vez, decidido a romper con él a la mañana siguiente de forma irremediable y definitiva.
Me desperté a las 10 de la mañana del día de Año Nuevo, pero mi chico aún no había llegado a casa. Me vestí, desayuné y me vine a mi apartamento.
Por la noche mi chico me llamó al móvil para saber donde estaba, yo estaba echo polvo en mi casa, había llorado todo el día y él sin embargo estaba borracho, había pasado el día celebrando el nuevo año.
Mi chico me dió muchos buenos momentos, pero también me los dió malos, y dándole la razón, "Cuando algo no te viene bien, lo mejor es dejarlo". (supongo que se refería al alcohol).
Para todos los que alguna vez amaron con toda el alma y decidieron poner termino a una relación fallida, les dedico esta canción, a mí me ayudó a pasar el mal trago y recomponer mi destrozado corazón.
Besos y abrazos para todos.
OCHO AÑOS DE AMOR
El día de año nuevo nos despertamos juntos con una gran ilusión mi chico y yo, ya que ese debía ser el primer día del primer año que vivieramos completamente juntos y eso nos daba una gran alegría.
De vez en cuando nos visitaba nuestro rubio amigo casado, y montabamos una fiestecita los 3 en la cama, pero de nuevo, esto se fue haciendo cada vez más usual y llegó un momento en que mi novio y yo no hacíamos el amor si no estábamos los tres.
En mi trabajo, estaba verdaderamente quemado, tanto con los jefes como con los compañeros y decidí que debía cambiar de trabajo, para ello, gracias al ordenador y a la reciente conexión a internet que me habían instalado los de "Timofónica" en la casa de mi chico, comencé a estudiar y a prepararme por mi cuenta, tutoriales de diseño web.
Al principio todo me sonaba a chino, pero poco a poco le fuí "cojiendo el tranquillo" y al poco tiempo, ya hacía mis primeros pinitos como diseñador tanto de publicidad como de diseño web.
Mi chico, empezó a molestarse conmigo por sentarme al ordenador en vez de adorarle a él.
Después de 8 años de relación, le había acostumbrado mal.
Cuando yo llegaba a la casa después de 9 largas horas diarias de trabajo, me encontraba a mi chico en el sofá viendo la televisión, en ocasiones llevaba dormido unas dos horas, pero siempre me esperaba tirado en el sofá por las tardes, para hacer la compra diaria.
Ibamos a comprar a la tienda del barrio, lo que necesitabamos para hacer la cena, y preparar la comida del día siguiente. Y digo que mi chico me esparaba para hacer la compra, por que o bien lo pagaba yo, o bien, se lo apuntaban en el cuaderno de morosos si a mí no me llegaba la cantidad que llevaba encima.
Mi chico si tenía algo, se lo gastaba en los bares, en este año, comenzó a salir al bar a diario, después de cenar, mientras yo estaba en el ordenador, labrandome un futuro, él se volvía más y más alcohólico.
Cuando regresaba a casa, apestando a bodega, me despertaba y en ocasiones discutíamos sobre la mala vida que llevaba. Yo cada vez tenía menos ganas de salir, por que siempre era lo mismo, beber en los bares con los amigos hasta casi perder el conocimiento. Mientras mi chico, salía por él y por mí.
Vivíamos en la misma casa y compartíamos la misma cama, pero nos habíamos vuelto como hermanos, sólo nos deseábamos cuando venía de visita nuestro amigo y nos hacía sentir deseados.
Después de 8 años viviendo en el pueblo de al lado, un buen día mi madre junto a mi hermana, decidieron venir a visitar la casa donde vivía con mi novio. Después de unos 10 minutos, decidieron entre las dos que debía buscarme otro lugar donde vivir, algo más moderno, que tuviera menos humedades, calefacción, muebles, etc...
enfin, que me buscara una vivienda del siglo XXI, (la casa era de finales del XVIII).
Mi madre se encargó de buscar el apartamento ideal para mí.
En mi pueblo.
Me pidió que fuera a verlo, lo ví y quedé encantado, lo ví lleno de posibilidades, pensé que era lo que necesitábamos mi chico y yo para volver a reactivar nuestra vida en común.
Así pues, me lié la manta a la cabeza y me metí yo solito en una hipoteca a 20 años para comprar el apartamento.
Durante 15 días, me dediqué a limpiarlo, ya que estaba desastroso de los obreros, como lo ensucian todo. Nadie vino a ayudarme a limpiar.
Una vez limpio, lo único que lo llenaba era el eco, debía amueblarlo si quería usarlo.
Compré con mucho esfuerzo el canapé y el colchón y lo usábamos con mucho amor, mi chico y yo, pasábamos la noche en mi pueblo, y nos queríamos y después dormíamos en mi apartamento, ya que después de varios cubatas no nos apetecía a ninguno de los dos cojer el coche para volver a la casa de mi chico en su pueblo.
Mi hermano me regaló una mesa de plástico de las de jardín y en otro esfuerzo compré mi primer microondas, con lo que ya podíamos prepararnos los desayunos y alguna que otra comida.
Mis padres me regalaron el frigorífico, con lo que ya podía guardar algunos alimentos y por mi cumpleaños me regalaron la reja de la entrada al apartamento.
Le comenté irnos a vivir al apartamento a mi chico, el me dijo que estaría encantado si al menos tuviera cocina.
así que volví a apretarme el cinturón para meterme en amueblar la cocina. A todo esto tengo que decir, que mi chico pasaba por completo de meterse en cualquier gasto, claro está.
Y en esto llegaron las navidades, que volvimos a pasar cada uno con su familia, y en Nochevieja con la familia de mi chico.
Todos queremos ser felices y sólo se necesita un momento en el tiempo para ser feliz, plenamente felices, recordando estos momentos acabé este año esperando que el siguiente tuviera muchos buenos momentos.
Os dedico esta canción de Whitney Houston, "One moment in time", esta canción significó mucho para mí en aquellos momentos en los que debía recordar todo lo bueno para intentar tener momentos mejores en mi relación.
Muchos besos a todos.
De vez en cuando nos visitaba nuestro rubio amigo casado, y montabamos una fiestecita los 3 en la cama, pero de nuevo, esto se fue haciendo cada vez más usual y llegó un momento en que mi novio y yo no hacíamos el amor si no estábamos los tres.
En mi trabajo, estaba verdaderamente quemado, tanto con los jefes como con los compañeros y decidí que debía cambiar de trabajo, para ello, gracias al ordenador y a la reciente conexión a internet que me habían instalado los de "Timofónica" en la casa de mi chico, comencé a estudiar y a prepararme por mi cuenta, tutoriales de diseño web.
Al principio todo me sonaba a chino, pero poco a poco le fuí "cojiendo el tranquillo" y al poco tiempo, ya hacía mis primeros pinitos como diseñador tanto de publicidad como de diseño web.
Mi chico, empezó a molestarse conmigo por sentarme al ordenador en vez de adorarle a él.
Después de 8 años de relación, le había acostumbrado mal.
Cuando yo llegaba a la casa después de 9 largas horas diarias de trabajo, me encontraba a mi chico en el sofá viendo la televisión, en ocasiones llevaba dormido unas dos horas, pero siempre me esperaba tirado en el sofá por las tardes, para hacer la compra diaria.
Ibamos a comprar a la tienda del barrio, lo que necesitabamos para hacer la cena, y preparar la comida del día siguiente. Y digo que mi chico me esparaba para hacer la compra, por que o bien lo pagaba yo, o bien, se lo apuntaban en el cuaderno de morosos si a mí no me llegaba la cantidad que llevaba encima.
Mi chico si tenía algo, se lo gastaba en los bares, en este año, comenzó a salir al bar a diario, después de cenar, mientras yo estaba en el ordenador, labrandome un futuro, él se volvía más y más alcohólico.
Cuando regresaba a casa, apestando a bodega, me despertaba y en ocasiones discutíamos sobre la mala vida que llevaba. Yo cada vez tenía menos ganas de salir, por que siempre era lo mismo, beber en los bares con los amigos hasta casi perder el conocimiento. Mientras mi chico, salía por él y por mí.
Vivíamos en la misma casa y compartíamos la misma cama, pero nos habíamos vuelto como hermanos, sólo nos deseábamos cuando venía de visita nuestro amigo y nos hacía sentir deseados.
Después de 8 años viviendo en el pueblo de al lado, un buen día mi madre junto a mi hermana, decidieron venir a visitar la casa donde vivía con mi novio. Después de unos 10 minutos, decidieron entre las dos que debía buscarme otro lugar donde vivir, algo más moderno, que tuviera menos humedades, calefacción, muebles, etc...
enfin, que me buscara una vivienda del siglo XXI, (la casa era de finales del XVIII).
Mi madre se encargó de buscar el apartamento ideal para mí.
En mi pueblo.
Me pidió que fuera a verlo, lo ví y quedé encantado, lo ví lleno de posibilidades, pensé que era lo que necesitábamos mi chico y yo para volver a reactivar nuestra vida en común.
Así pues, me lié la manta a la cabeza y me metí yo solito en una hipoteca a 20 años para comprar el apartamento.
Durante 15 días, me dediqué a limpiarlo, ya que estaba desastroso de los obreros, como lo ensucian todo. Nadie vino a ayudarme a limpiar.
Una vez limpio, lo único que lo llenaba era el eco, debía amueblarlo si quería usarlo.
Compré con mucho esfuerzo el canapé y el colchón y lo usábamos con mucho amor, mi chico y yo, pasábamos la noche en mi pueblo, y nos queríamos y después dormíamos en mi apartamento, ya que después de varios cubatas no nos apetecía a ninguno de los dos cojer el coche para volver a la casa de mi chico en su pueblo.
Mi hermano me regaló una mesa de plástico de las de jardín y en otro esfuerzo compré mi primer microondas, con lo que ya podíamos prepararnos los desayunos y alguna que otra comida.
Mis padres me regalaron el frigorífico, con lo que ya podía guardar algunos alimentos y por mi cumpleaños me regalaron la reja de la entrada al apartamento.
Le comenté irnos a vivir al apartamento a mi chico, el me dijo que estaría encantado si al menos tuviera cocina.
así que volví a apretarme el cinturón para meterme en amueblar la cocina. A todo esto tengo que decir, que mi chico pasaba por completo de meterse en cualquier gasto, claro está.
Y en esto llegaron las navidades, que volvimos a pasar cada uno con su familia, y en Nochevieja con la familia de mi chico.
Todos queremos ser felices y sólo se necesita un momento en el tiempo para ser feliz, plenamente felices, recordando estos momentos acabé este año esperando que el siguiente tuviera muchos buenos momentos.
Os dedico esta canción de Whitney Houston, "One moment in time", esta canción significó mucho para mí en aquellos momentos en los que debía recordar todo lo bueno para intentar tener momentos mejores en mi relación.
Muchos besos a todos.
SIETE AÑOS DE AMOR
Que no en el Tibet, jejejejejejeje.
Como regalo de reyes, mi cuñado y su novia nos hicieron un hermoso regalo, nos anunciaron su boda para el verano, por fin se casaba mi cuñado y dejaba libre a mi chico para hacer su vida.
A partir de ese momento, yo empecé a hacer planes con mi novio, de lo que podíamos hacer en la casa, muebles que debíamos cambiar, cosas que nos hacían falta, etc.
Mi chico, sin embargo no se encontraba tan ilusionado como yo, pero en fin, me dije a mí mismo que tenía el resto de la vida para hacerle cambiar de opinión.
En Primavera, comenzamos como locos a organizar todos los preparativos de la boda, queríamos que quedara una celebración estupenda a pesar de ser una boda civil en el ayuntamiento, pero el banquete de bodas era como todos los demás.
Por fin llegó el verano, y con él la boda, en medio de los discursos, la sobrina de más edad del novio, leyó un discurso que había escrito ella misma, era un homenaje a la madre del novio, que había muerto años atrás y que en ese día, en que se casaba el pequeñín de la casa se hubiera sentido tremendamente orgullosa. Con estas palabras, lloramos todos los presentes y para romper el mal rato de la añoranza de los ausentes en un momento de gran alegría como es una boda, el novio gritó: ¿Puedo besar a la novia?.
A lo que todos rompimos a reir, volviendo a la vida real y agrandeciéndole al novio su buen humor.
Después de la luna de miel, los novios vinieron a casa de mi chico para traernos unos obsequios de Jamaica, de la luna de miel.
Mi cuñado me preguntó que cuando me iría a vivir con mi novio, ahora que ya estaba soltero y libre de cargas, a lo que respondí que eso debía pedirmelo él.
Me tuvo intranquilo, pues no acababa de decidirse nunca, hasta que ya en Octubre, un domingo que estabamos de cañas en la plaza del pueblo, desde la calle me pidió que saliera del bar donde estábamos, me esperaba en la plaza, yo caminé hacia él y todos nuestros amigos, formaron un pasillo a mi alrededor que acababa en los brazos extendidos hacia mi de mi novio. A medida que me acercaba, me flojeaban las piernas, y me dí cuenta de que lo habían organizado entre todos, al llegar a mi chico, me cojió de una mano, y arrodillándose me pidió que me fuera a vivir con él.
¿Y el anillo?, pregunté. Eso es para heteros, respondió y me dió un regalo, lo abrí y era un móvil. Mi primer móvil.
Le besé apasionadamente y le dije, bueno, ya te regalaré otro móvil yo a tí. Y todos rieron con nosotros. Aquella noche lo celebramos por todo lo alto, ya que el Lunes era festivo y no trabajamos ninguno.
El Martes, cuando regrese del trabajo, les comuniqué a mis padres que ese fin de semana me marchaba de casa para irme a vivir con mi novio.
Mi madre se contuvo la risa y mi padre siguió viendo el futbol por televisión, yo el mayor de tres hermanos, era el último en abandonar el nido. Al llegar el sábado, me levanté temprano, pues tenía muchas cosas que recoger. Nadie me ayudo a hacerlo.
Hasta que mis padres no me vieron con 2 cajas enormes llenas hasta arriba con todas mis cosas no me tomaron en serio.
Abandonaba el nido, me iba a vivir con el hombre de mi vida.
Al llegar a mi nueva casa, que ya conocía por vivir en ella los últimos años los fines de semana, mi novio me recibió con los brazos abiertos, no me dejó descargar nada, y me llevó en brazos hasta la cama, donde hicimos el amor un par de veces, con un descansito para tomar algo y hechar un cigarrillo.
Eramos felices, los dos juntos.
Al llegar las navidades, en Nochebuenacada uno cenó con su familia y pasamos la noche cantando y bailando cada uno con los suyos y en Nochevieja me junté con él y su familia en su pueblo.
Les invitó a escuchar esta canción que escuché por primera vez gracias a mi chico, que me hizo bailarla cientos de veces, los dos juntos bien agarraditos, los dos solos en casa, en privado.
No hace falta - Cristian Castro.
Un abrazo para todos
Como regalo de reyes, mi cuñado y su novia nos hicieron un hermoso regalo, nos anunciaron su boda para el verano, por fin se casaba mi cuñado y dejaba libre a mi chico para hacer su vida.
A partir de ese momento, yo empecé a hacer planes con mi novio, de lo que podíamos hacer en la casa, muebles que debíamos cambiar, cosas que nos hacían falta, etc.
Mi chico, sin embargo no se encontraba tan ilusionado como yo, pero en fin, me dije a mí mismo que tenía el resto de la vida para hacerle cambiar de opinión.
En Primavera, comenzamos como locos a organizar todos los preparativos de la boda, queríamos que quedara una celebración estupenda a pesar de ser una boda civil en el ayuntamiento, pero el banquete de bodas era como todos los demás.
Por fin llegó el verano, y con él la boda, en medio de los discursos, la sobrina de más edad del novio, leyó un discurso que había escrito ella misma, era un homenaje a la madre del novio, que había muerto años atrás y que en ese día, en que se casaba el pequeñín de la casa se hubiera sentido tremendamente orgullosa. Con estas palabras, lloramos todos los presentes y para romper el mal rato de la añoranza de los ausentes en un momento de gran alegría como es una boda, el novio gritó: ¿Puedo besar a la novia?.
A lo que todos rompimos a reir, volviendo a la vida real y agrandeciéndole al novio su buen humor.
Después de la luna de miel, los novios vinieron a casa de mi chico para traernos unos obsequios de Jamaica, de la luna de miel.
Mi cuñado me preguntó que cuando me iría a vivir con mi novio, ahora que ya estaba soltero y libre de cargas, a lo que respondí que eso debía pedirmelo él.
Me tuvo intranquilo, pues no acababa de decidirse nunca, hasta que ya en Octubre, un domingo que estabamos de cañas en la plaza del pueblo, desde la calle me pidió que saliera del bar donde estábamos, me esperaba en la plaza, yo caminé hacia él y todos nuestros amigos, formaron un pasillo a mi alrededor que acababa en los brazos extendidos hacia mi de mi novio. A medida que me acercaba, me flojeaban las piernas, y me dí cuenta de que lo habían organizado entre todos, al llegar a mi chico, me cojió de una mano, y arrodillándose me pidió que me fuera a vivir con él.
¿Y el anillo?, pregunté. Eso es para heteros, respondió y me dió un regalo, lo abrí y era un móvil. Mi primer móvil.
Le besé apasionadamente y le dije, bueno, ya te regalaré otro móvil yo a tí. Y todos rieron con nosotros. Aquella noche lo celebramos por todo lo alto, ya que el Lunes era festivo y no trabajamos ninguno.
El Martes, cuando regrese del trabajo, les comuniqué a mis padres que ese fin de semana me marchaba de casa para irme a vivir con mi novio.
Mi madre se contuvo la risa y mi padre siguió viendo el futbol por televisión, yo el mayor de tres hermanos, era el último en abandonar el nido. Al llegar el sábado, me levanté temprano, pues tenía muchas cosas que recoger. Nadie me ayudo a hacerlo.
Hasta que mis padres no me vieron con 2 cajas enormes llenas hasta arriba con todas mis cosas no me tomaron en serio.
Abandonaba el nido, me iba a vivir con el hombre de mi vida.
Al llegar a mi nueva casa, que ya conocía por vivir en ella los últimos años los fines de semana, mi novio me recibió con los brazos abiertos, no me dejó descargar nada, y me llevó en brazos hasta la cama, donde hicimos el amor un par de veces, con un descansito para tomar algo y hechar un cigarrillo.
Eramos felices, los dos juntos.
Al llegar las navidades, en Nochebuenacada uno cenó con su familia y pasamos la noche cantando y bailando cada uno con los suyos y en Nochevieja me junté con él y su familia en su pueblo.
Les invitó a escuchar esta canción que escuché por primera vez gracias a mi chico, que me hizo bailarla cientos de veces, los dos juntos bien agarraditos, los dos solos en casa, en privado.
No hace falta - Cristian Castro.
Un abrazo para todos