6 AÑOS DE AMOR
Con la llegada del nuevo año, llegaron nuevas intenciones de recuperar el control de mi pareja y volver a ser dos, pues tres son multitud y no quería montar un escándalo de proporciones catastróficas.
La mujer del tercero en discordia es de mi pueblo y cada dos por tres me cruzaba con ella y tenía que poner cara de poker.
Pero el tema es que los casados vienen del brazo son sus problemas, esposa, hijos, familiares, etc...
Por tanto decidí que mi pareja debería elejirme a mí y olvidarse del casado. A ello me puse desde el comienzo del año, intenté por todos los medios agradar a mi chico, servirle y en ocasiones casi humillarme con tal de que se olvidará del otro.
Al llegar la festividad del día del padre, mi chico entro en una pequeña depresión que se complicaba al esnifar coca, yo con ese afán de agradarle, pensé que si esnifaba una rayita podría comprender mejor lo que pasaba por su cabeza y de esa manera agradarle mucho más, lo que se hace por amor.
El caso es que la dichosa rayita me hizo un efecto rarísimo, yo que jamás había probado droga alguna, para empezar le monté un pollo del 15 delante de todo el mundo que quedaba a la puerta del pub de donde ya nos habían hechado a las 6 de la mañana, me encontraba empírico como si me hubieran puesto baterías nucleares, pero además mi conciencia se volvió totalmente nítida y podía ver más allá de las palabras de la persona que me hablaba, estaba en una nube emocional psicodélica.
Mi chico me pidió que me fuera a casa y que intentará dormir, pero me molestaba incluso que me pusiera la mano encima, por alguna razón le guardaba rencor y todo eso que llevaba dentro afloró de golpe.
Me fuí a casa a eso de las 7 de la mañana, no podía dormir y me puse a cocinar y preparé comida para 6 días, cuando mi novio llegó a casa a eso de las 4 de la tarde, volvimos a discutir, le dije que no se portaba bien conmigo y que no quería seguir sufriendo abusos por su parte.
Cojí mi coche, me fuí a mi pueblo y en casa de mis padres no había nadie. Entonces una luz algo tenue por efecto de la droga se encendió en mi cabecita.
Busqué en el album familiar las fotos en las que yo aparecía, me apropié de una copia del libro de familia de mis padres, preparé un bolso con algo de mi ropa y saqué todo el dinero que tenía en mi cuenta por el cajero, cojí mi coche y me dirijí a Madrid, era domingo y la entrada a madrid estaba complicada, a la entrada a la provincia de Madrid ya había caravana y en uno de esos frenazos-avanza-frenazos, choqué ligeramente con el coche que tenía delante, tuve que parar en la cuneta ha hacer un parte de accidentes, después entrando en Madrid, llamé con el móvil al aeropuerto reservando un billete a U.S.A. había decidido que mi sitio no estaba aquí y que debía empezar de cero en otro país y con otra vida.
Realicé la reserva pero no había vuelos hasta el día siguiente y además, me faltaban 15.000 pesetas para pagar el billete, llegaría a U.S.A. con una mano delante y otra detrás, pero algo encontraría.
Decidí pedirle el dinero a un primo gay que vive en Madrid, al llamarle, le dije que tenía un problema y acepto quedar y vernos, cuando me vió, se alarmó bastante, enseguida vió que algo me sucedia emocionalmente y que no era yo el que hablaba, así que me dijo que me ayudaba y llamó por teléfono a alguien que resultó ser mi hermano, que vivía en Madrid en aquella época.
Mi hermano me llevó a su casa y mi primo vino detrás con mi coche, en casa de mi hermano, entre los dos trataron de calmarme y me hicieron tomar conciencia de mi situación. Estaba huyendo de un problema, pero fuera donde fuera el problema me seguiría, así que decidí hacer frente al problema y vivir en mi país, con los míos para apoyarme.
Si no fuera por mi hermano, supongo que hubiera muerto en alguna mala calle en EEUU. Le debo mucho, ha sido más que un hermano para mí, nadie ha llorado conmigo como él lo ha hecho, ha sufrido mis problemas y me ha ayudado a salir de ellos.
A las 6 de la mañana, mi hermano, me despertó, me llevó el desayuno a la cama de invitados y me dijo claramente: Ahora te duchas, te despejas, te cojes tu coche y te vas a La Vera, entras a trabajar y cuando salgas te vas a casa con tu novio, y aquí no ha pasado nada.
Y se fué a su cama a seguir durmiendo. Como hipnotizado por mi hermano, hice todo exactamente como él lo había planeado, con una salvedad, tuve que cancelar la reserva de avión al llegar al trabajo y después de llamar a mi hermano para confirmarle que había llegado bien. Por la noche cuando llegué a casa de mi novio, le encontré preocupado, pero no demasiado, pues ni siquiera me había llamado al móvil, cenamos y nos acostamos.
Él jamás llegó a saber por qué nunca volví a probar droga, y por qué me ponía tan enfermo el hecho de que él siguiera haciéndolo.
Tardé como 3 meses en volver a encontrarme estable mentalmente, era como si tuviera una nebulosa en mi cabeza continuamente.
Pero nadie llegó a enterarse de lo que sucedió aquel día y yo tampoco pude dar muchas explicaciones, por que sólo recuerdo capítulos aislados de aquel día.
A partir de entonces, no volví a ver a mi chico como un idolo de oro, si no como un ser mortal con sus defectos y virtudes.
El tercero en discordia venía de visita de vez en cuando, pero en ocasiones sólo de visita.
Para los que nunca han volado por nadie y para aquellos que lo harían, les dejo esta canción.
La mujer del tercero en discordia es de mi pueblo y cada dos por tres me cruzaba con ella y tenía que poner cara de poker.
Pero el tema es que los casados vienen del brazo son sus problemas, esposa, hijos, familiares, etc...
Por tanto decidí que mi pareja debería elejirme a mí y olvidarse del casado. A ello me puse desde el comienzo del año, intenté por todos los medios agradar a mi chico, servirle y en ocasiones casi humillarme con tal de que se olvidará del otro.
Al llegar la festividad del día del padre, mi chico entro en una pequeña depresión que se complicaba al esnifar coca, yo con ese afán de agradarle, pensé que si esnifaba una rayita podría comprender mejor lo que pasaba por su cabeza y de esa manera agradarle mucho más, lo que se hace por amor.
El caso es que la dichosa rayita me hizo un efecto rarísimo, yo que jamás había probado droga alguna, para empezar le monté un pollo del 15 delante de todo el mundo que quedaba a la puerta del pub de donde ya nos habían hechado a las 6 de la mañana, me encontraba empírico como si me hubieran puesto baterías nucleares, pero además mi conciencia se volvió totalmente nítida y podía ver más allá de las palabras de la persona que me hablaba, estaba en una nube emocional psicodélica.
Mi chico me pidió que me fuera a casa y que intentará dormir, pero me molestaba incluso que me pusiera la mano encima, por alguna razón le guardaba rencor y todo eso que llevaba dentro afloró de golpe.
Me fuí a casa a eso de las 7 de la mañana, no podía dormir y me puse a cocinar y preparé comida para 6 días, cuando mi novio llegó a casa a eso de las 4 de la tarde, volvimos a discutir, le dije que no se portaba bien conmigo y que no quería seguir sufriendo abusos por su parte.
Cojí mi coche, me fuí a mi pueblo y en casa de mis padres no había nadie. Entonces una luz algo tenue por efecto de la droga se encendió en mi cabecita.
Busqué en el album familiar las fotos en las que yo aparecía, me apropié de una copia del libro de familia de mis padres, preparé un bolso con algo de mi ropa y saqué todo el dinero que tenía en mi cuenta por el cajero, cojí mi coche y me dirijí a Madrid, era domingo y la entrada a madrid estaba complicada, a la entrada a la provincia de Madrid ya había caravana y en uno de esos frenazos-avanza-frenazos, choqué ligeramente con el coche que tenía delante, tuve que parar en la cuneta ha hacer un parte de accidentes, después entrando en Madrid, llamé con el móvil al aeropuerto reservando un billete a U.S.A. había decidido que mi sitio no estaba aquí y que debía empezar de cero en otro país y con otra vida.
Realicé la reserva pero no había vuelos hasta el día siguiente y además, me faltaban 15.000 pesetas para pagar el billete, llegaría a U.S.A. con una mano delante y otra detrás, pero algo encontraría.
Decidí pedirle el dinero a un primo gay que vive en Madrid, al llamarle, le dije que tenía un problema y acepto quedar y vernos, cuando me vió, se alarmó bastante, enseguida vió que algo me sucedia emocionalmente y que no era yo el que hablaba, así que me dijo que me ayudaba y llamó por teléfono a alguien que resultó ser mi hermano, que vivía en Madrid en aquella época.
Mi hermano me llevó a su casa y mi primo vino detrás con mi coche, en casa de mi hermano, entre los dos trataron de calmarme y me hicieron tomar conciencia de mi situación. Estaba huyendo de un problema, pero fuera donde fuera el problema me seguiría, así que decidí hacer frente al problema y vivir en mi país, con los míos para apoyarme.
Si no fuera por mi hermano, supongo que hubiera muerto en alguna mala calle en EEUU. Le debo mucho, ha sido más que un hermano para mí, nadie ha llorado conmigo como él lo ha hecho, ha sufrido mis problemas y me ha ayudado a salir de ellos.
A las 6 de la mañana, mi hermano, me despertó, me llevó el desayuno a la cama de invitados y me dijo claramente: Ahora te duchas, te despejas, te cojes tu coche y te vas a La Vera, entras a trabajar y cuando salgas te vas a casa con tu novio, y aquí no ha pasado nada.
Y se fué a su cama a seguir durmiendo. Como hipnotizado por mi hermano, hice todo exactamente como él lo había planeado, con una salvedad, tuve que cancelar la reserva de avión al llegar al trabajo y después de llamar a mi hermano para confirmarle que había llegado bien. Por la noche cuando llegué a casa de mi novio, le encontré preocupado, pero no demasiado, pues ni siquiera me había llamado al móvil, cenamos y nos acostamos.
Él jamás llegó a saber por qué nunca volví a probar droga, y por qué me ponía tan enfermo el hecho de que él siguiera haciéndolo.
Tardé como 3 meses en volver a encontrarme estable mentalmente, era como si tuviera una nebulosa en mi cabeza continuamente.
Pero nadie llegó a enterarse de lo que sucedió aquel día y yo tampoco pude dar muchas explicaciones, por que sólo recuerdo capítulos aislados de aquel día.
A partir de entonces, no volví a ver a mi chico como un idolo de oro, si no como un ser mortal con sus defectos y virtudes.
El tercero en discordia venía de visita de vez en cuando, pero en ocasiones sólo de visita.
Para los que nunca han volado por nadie y para aquellos que lo harían, les dejo esta canción.
CINCO AÑOS DE AMOR
A principios de Febrero hay un pueblo en la Vera que celebra sus fiestas de invierno y aalí nos fuimos de marcha mi chico y yo.
Resultó que a mitad de la noche, mi novio se encontró con un marroquí que trabajaba con él de compañeroy por alguna razón ya le había echado el ojo, aquella noche yo noté que mi chico andaba algo ausente y mi 6º sentido me dijo que mi dolor de cabeza se convertiría en dos astas.
Así pues, al cabo del rato de una charla interminable a la que asistía impenitente sobre el trabajo que desarrollaban ambos, el marroquí dice que va al baño y que vuelve enseguida, y mi chico 20 segundos después dice que va a pedir algo de beber y que le espere al bode de la pista del pub donde nos econtrábamos. Mi mirada no se apartó de su espalda en todo el trayecto desde la pista hasta la puerta del baño.
Esa noche había tema interracial, después de un rato, mi novio volvió con dos consumiciones y con cara de trabajar en IKEA (haciendose el sueco),
el marroquí venía acompañándolo, al terminar la consumición, me cuenta mi novio que el marroquí le ha invitado a una raya.
Yo alucinaba en colores, mi coche se encontraba a 32 Km de distancia y las llaves del mismo en casa de mi novio. Deduje que en el baño ya se habían puesto una y que mis astas eran ficticias.
Sin embargo, mi sentido arácnido me aviso de cierto peligro. ¿Por qué me dices que vas a hacerte una raya con el marroquí?, pregunté.
Es que vamos a cojer el coche y tardaremos un rato largo me dijo.
A lo que contesté, pues yo me voy con vosotros a mirar.
A mi novio se le transformó la cara.
El marroquí metió su coche en un camino rural bastante lejano de todo bullicio, debe ser por que no quería ser descubierto por sus semejantes.
El coche paro y el marroquí dijo: ya estamos aquí, no hay drogas, ni roc&roll, pero sí sexo, contestó mi novio.
A mí me dieron ganas de vomitar y salí del coche, me los estaba poniendo en mis narices!!!!.
Mi chico salió y me pidió que volviera a entrar por el frío que hacía en la calle y muy a mi pesar entré.
Al hacerlo, mi chico estaba haciéndole una felación al marroquí,
una vez que su minarete miró al cielo le dijo a mi novio que quería penetrarle, a mí me dió la risa, pues mi novio era activo y entonces girándose me dijo que me penetraría a mí. Aquello me pareció irreal, no comprendía que estaba pasando y por qué no me despertaba.
Al ver mi cara, mi novio pensó que era mejor volver al pueblo de la fiesta, cojer su coche y volver a casa. Por el camino, me puse hecho una furia, él intentó calmarme ya que conducía el coche y me explicó que únicamente quería ver que pasaba si me proponía un trío.
En ese momento, deje de echar pestes por la boca y callé para ver que era lo que tenía en mente. Me contó que había un chico casado, compañero suyo, que quería acostarse con nosotros dos, me dijo que si aquello funcionaba, podíamos tener tríos muy a menudo.
Acepté de mala gana a conocer al casado, pero cuando le ví, me gustó. Rubio, delgado y con ojos azules, al verle desnudo se me abrió la boca, pues su pene era bastante grande y ancho.
Montamos un trío y no fué mal del todo, es más, disfrutamos los tres, sin embargo el casado, a pesar de su tremendo pene, quería hacer de pasivo, con lo que entre mi novio y el casado estaba servido.
Pasaban los meses y nuestro visitante nos visitaba entre dos y tres veces por semana, yo le dije que por discreción viniera un poco menos, ya que era un hombre casado, le gustase o no.
Al final del año, mi chico y yo no practicabamos el sexo si no estaba el tercero.
Resultó que a mitad de la noche, mi novio se encontró con un marroquí que trabajaba con él de compañeroy por alguna razón ya le había echado el ojo, aquella noche yo noté que mi chico andaba algo ausente y mi 6º sentido me dijo que mi dolor de cabeza se convertiría en dos astas.
Así pues, al cabo del rato de una charla interminable a la que asistía impenitente sobre el trabajo que desarrollaban ambos, el marroquí dice que va al baño y que vuelve enseguida, y mi chico 20 segundos después dice que va a pedir algo de beber y que le espere al bode de la pista del pub donde nos econtrábamos. Mi mirada no se apartó de su espalda en todo el trayecto desde la pista hasta la puerta del baño.
Esa noche había tema interracial, después de un rato, mi novio volvió con dos consumiciones y con cara de trabajar en IKEA (haciendose el sueco),
el marroquí venía acompañándolo, al terminar la consumición, me cuenta mi novio que el marroquí le ha invitado a una raya.
Yo alucinaba en colores, mi coche se encontraba a 32 Km de distancia y las llaves del mismo en casa de mi novio. Deduje que en el baño ya se habían puesto una y que mis astas eran ficticias.
Sin embargo, mi sentido arácnido me aviso de cierto peligro. ¿Por qué me dices que vas a hacerte una raya con el marroquí?, pregunté.
Es que vamos a cojer el coche y tardaremos un rato largo me dijo.
A lo que contesté, pues yo me voy con vosotros a mirar.
A mi novio se le transformó la cara.
El marroquí metió su coche en un camino rural bastante lejano de todo bullicio, debe ser por que no quería ser descubierto por sus semejantes.
El coche paro y el marroquí dijo: ya estamos aquí, no hay drogas, ni roc&roll, pero sí sexo, contestó mi novio.
A mí me dieron ganas de vomitar y salí del coche, me los estaba poniendo en mis narices!!!!.
Mi chico salió y me pidió que volviera a entrar por el frío que hacía en la calle y muy a mi pesar entré.
Al hacerlo, mi chico estaba haciéndole una felación al marroquí,
una vez que su minarete miró al cielo le dijo a mi novio que quería penetrarle, a mí me dió la risa, pues mi novio era activo y entonces girándose me dijo que me penetraría a mí. Aquello me pareció irreal, no comprendía que estaba pasando y por qué no me despertaba.
Al ver mi cara, mi novio pensó que era mejor volver al pueblo de la fiesta, cojer su coche y volver a casa. Por el camino, me puse hecho una furia, él intentó calmarme ya que conducía el coche y me explicó que únicamente quería ver que pasaba si me proponía un trío.
En ese momento, deje de echar pestes por la boca y callé para ver que era lo que tenía en mente. Me contó que había un chico casado, compañero suyo, que quería acostarse con nosotros dos, me dijo que si aquello funcionaba, podíamos tener tríos muy a menudo.
Acepté de mala gana a conocer al casado, pero cuando le ví, me gustó. Rubio, delgado y con ojos azules, al verle desnudo se me abrió la boca, pues su pene era bastante grande y ancho.
Montamos un trío y no fué mal del todo, es más, disfrutamos los tres, sin embargo el casado, a pesar de su tremendo pene, quería hacer de pasivo, con lo que entre mi novio y el casado estaba servido.
Pasaban los meses y nuestro visitante nos visitaba entre dos y tres veces por semana, yo le dije que por discreción viniera un poco menos, ya que era un hombre casado, le gustase o no.
Al final del año, mi chico y yo no practicabamos el sexo si no estaba el tercero.
CUATRO AÑOS DE AMOR
A la semana de la cena de Reyes, me fuí con unas compañeras de trabajo al pueblo de al lado, ya que el nuestro en invierno se queda practicamente vacio para salir a tomar algo en fin de semana normal en pleno invierno, a no ser que haya alguna fiesta cerca.
Mi chico no vino, primero por que no le gustaba conducir, segundo por que no le gustaba salir de su pueblo, (que según los nativos es el centro del universo), y tercero por que su padre había empeorado.
El caso es que estabamos tomando algo tan estupendamente con chicos del pueblo de al lado y de repente me dió un mal rollito, inexplicable, mi sexto sentido arácnido, me decía que algo no iba bien.
Decidí irme a casa, serían como las 3 de la mañana o así, todas mis compañeras no comprendían por qué me iba y los chicos también parecieron molestarse con mi ausencia, pero algo me decía que debía volver a casa.
Regrese y todo estaba en calma, pero aquella noche no dormí en calma.
Por la mañana me despertó mi madre con la cara desencajada, llamaba mi chico y necesitaba hablar conmigo. Mi suegro había muerto.
Me duché, apenas desayuné y me vestí a la carrera, cojí el coche y salí zumbando al hospital a 45 Km, en los bajos del hospital se encontraban los familiares a la puerta del tanatorio.
Entre y nos abrazamos un rato largo, nadie dijo nada y al rato empecé a saludar a todo el que estaba allí y dar pésames a cuñados y cuñadas, al rato empezó a venir gente del pueblo de mi chico y oh, sorpresa, a mí también me daban el pésame, algo para lo que no estaba preparado, pero tuve que armarme de valor.
La familia de mi chico era muy querida en el pueblo, es lo que tiene La Vera, vivimos hermanados, pero si uno de nosotros es indiscreto, vuelan las noticias, como en el resto de los pueblos.
Después del entierro mis amigos me pidieron que dejara a mi chico con los suyos, con sus allegados, nadie me dió ocasión para preguntarle si quería que me quedara con él, así que accedí a irme con los amigos por no montar un número en la calle.
Los meses pasaron y a los ocho meses, volví a plantear el tema.
Le dije, tu padre ahora no está, ya no tienes que cuidarle, ¿cuando quieres que me mude a tu casa?, a lo que me contestó:
Mi padre me pidió antes de morir que casara al pequeño y que luego viviera mi vida.
Yo intenté poner cara de poker, pensaba que eso sólo ocurría en las películas.
Al menos mi cuñado ya tenía novia hacía 6 años, le pregunté a mi chico que cuando pensaban casarse y obtuve por respuesta que mi cuñado se estaba haciendo su casa y que no podrían casarse hasta que no pudieran vivir en ella, al menos otros 3 años, me dijo.
Aquella noche no pude dormir, dándole vueltas al asunto.
Yo vivía con mis padres de Lunes a Viernes, trabajaba en mi pueblo, y al llegar el Viernes por la tarde me iba a casa de mi novio hasta el lunes por la mañana que volvía a casa de mis padres, me cambiaba de ropa por otra más cómoda para trabajar y me iba al trabajo, así una semana y otra y otra.
Al llegar las navidades, la familia de mi chico se puso tremendamente triste, pues faltaba el padre de mi novio y faltaría todas las navidades a partir de entonces, optamos por cenar en Nochebuena cada uno en su casa, yo con mis padres, los 3 solitos y él con uno de sus hermanos, su cuñada y su sobrina, aquella noche ninguno de los dos salimos, no teníamos ánimos de celebraciones.
En Nochevieja, mi chico vino a cenar a casa de mis padres, por fin!.
Después de la cena, brindamos con champán y nos fuimos en mi coche a la carrera a comernos las uvas al pueblo de mi novio con su familia.
Mi chico no vino, primero por que no le gustaba conducir, segundo por que no le gustaba salir de su pueblo, (que según los nativos es el centro del universo), y tercero por que su padre había empeorado.
El caso es que estabamos tomando algo tan estupendamente con chicos del pueblo de al lado y de repente me dió un mal rollito, inexplicable, mi sexto sentido arácnido, me decía que algo no iba bien.
Decidí irme a casa, serían como las 3 de la mañana o así, todas mis compañeras no comprendían por qué me iba y los chicos también parecieron molestarse con mi ausencia, pero algo me decía que debía volver a casa.
Regrese y todo estaba en calma, pero aquella noche no dormí en calma.
Por la mañana me despertó mi madre con la cara desencajada, llamaba mi chico y necesitaba hablar conmigo. Mi suegro había muerto.
Me duché, apenas desayuné y me vestí a la carrera, cojí el coche y salí zumbando al hospital a 45 Km, en los bajos del hospital se encontraban los familiares a la puerta del tanatorio.
Entre y nos abrazamos un rato largo, nadie dijo nada y al rato empecé a saludar a todo el que estaba allí y dar pésames a cuñados y cuñadas, al rato empezó a venir gente del pueblo de mi chico y oh, sorpresa, a mí también me daban el pésame, algo para lo que no estaba preparado, pero tuve que armarme de valor.
La familia de mi chico era muy querida en el pueblo, es lo que tiene La Vera, vivimos hermanados, pero si uno de nosotros es indiscreto, vuelan las noticias, como en el resto de los pueblos.
Después del entierro mis amigos me pidieron que dejara a mi chico con los suyos, con sus allegados, nadie me dió ocasión para preguntarle si quería que me quedara con él, así que accedí a irme con los amigos por no montar un número en la calle.
Los meses pasaron y a los ocho meses, volví a plantear el tema.
Le dije, tu padre ahora no está, ya no tienes que cuidarle, ¿cuando quieres que me mude a tu casa?, a lo que me contestó:
Mi padre me pidió antes de morir que casara al pequeño y que luego viviera mi vida.
Yo intenté poner cara de poker, pensaba que eso sólo ocurría en las películas.
Al menos mi cuñado ya tenía novia hacía 6 años, le pregunté a mi chico que cuando pensaban casarse y obtuve por respuesta que mi cuñado se estaba haciendo su casa y que no podrían casarse hasta que no pudieran vivir en ella, al menos otros 3 años, me dijo.
Aquella noche no pude dormir, dándole vueltas al asunto.
Yo vivía con mis padres de Lunes a Viernes, trabajaba en mi pueblo, y al llegar el Viernes por la tarde me iba a casa de mi novio hasta el lunes por la mañana que volvía a casa de mis padres, me cambiaba de ropa por otra más cómoda para trabajar y me iba al trabajo, así una semana y otra y otra.
Al llegar las navidades, la familia de mi chico se puso tremendamente triste, pues faltaba el padre de mi novio y faltaría todas las navidades a partir de entonces, optamos por cenar en Nochebuena cada uno en su casa, yo con mis padres, los 3 solitos y él con uno de sus hermanos, su cuñada y su sobrina, aquella noche ninguno de los dos salimos, no teníamos ánimos de celebraciones.
En Nochevieja, mi chico vino a cenar a casa de mis padres, por fin!.
Después de la cena, brindamos con champán y nos fuimos en mi coche a la carrera a comernos las uvas al pueblo de mi novio con su familia.
TRES AÑOS DE AMOR
Recien estrenado el año 97, y antes de la festividad de Reyes, mi suegro empeoró y tuvieron que llevarle al hospital, pero como siempre, le ponían dos bolsas de sangre y lo revivian, volviendolo a mandar a casa.
Yo no veía el día en que mi chico fuera libre y poder vivir juntos como una pareja, al menos estabamos juntos los fines de semana, aunque tuvieramos que compartir casa con mi suegro y mi cuñado.
El tiempo pasaba muy despacio y en el grupo de amigos del pueblo de mi chico ya que había creado mi propio entorno.
Existian tres minigrupos principales que centraban su interés en sus temas de conversación:
- Transportes: Sólo se hablaba de coches, camiones, motos y restaurantes donde parar a comer cuando se hace una ruta, (tremendamente hetero como podeis comprobar).
- Cocina: Aquí existía un auténtico tráfico de recetas, alguien del minigrupo se hacía con una receta secreta familiar y la pasaba al resto del grupo, yo que soy un "cocinitas" aprendí mucho de este grupo, y me costó ser aceptado, pues era el único chico, pero al ser gay me aceptarón, después de mucho debate.
- Cultura y Ocio: Aquí yo estaba como pez en el agua, pues siempre estoy a la última de estrenos de cine, música actual y contábamos con directores de teatro y presentadores de tv en el grupo que me tenían informado.
Después de 3 años de relación con mi chico, había desarrollado una estupenda actitud de relaciones públicas con nuestros amigos, me estimaban a mí más que a él, a pesar de ser sus amigos, ellos siempre decían que yo me los había ganado como amigos por mi persona, no por ser novio de nadie.
El fin de semana, consistía en quedar en los bares de la plaza del pueblo y tomar rondas y rondas de cañas de cerveza. Menos mal que ponen tapas para comer con las cervezas, por que si no no aguantaríamos, por otro lado llega un momento en que se te quita el hambre y la mayoría de los días no comíamos en casa, nos alimentábamos de las tapas.
Esto puede resultar extraño para alguien que no conoce la cultura del "tapeo", pero es una filosofía de vida, te puede gustar más o menos, pero cuando se convierte en rutina te agobia un poco.
La gente del pueblo de mi chico viven obsesionados con que su pueblo es el centro del universo y que TODO gira en torno a él,
saben que existe vida en el exterior, pero como ellos dicen, todo lo interesante, pasa aquí.
Ya os imaginais lo frustrante que podía resultar para mí, intentar hacer vida de pareja y tener que compartirla con los amigos.
Viajar, explorar, descubrir cosas.... todo esto se convirtió en una utopía, pues mi chico era contrario a salir de su pueblo.
Tenía que esperar a que llegaran las fiestas para ver gente nueva y cambiar un poco la visión de las caras de la gente.
Al llegar el invierno, volvieron de nuevo las incómodas Navidades, esta vez me puse firme y les dije a mi padres que si no cenaba con mi chico al menos una noche, no cenaría con ellos.
Les propuse un pulso y lo perdieron, se negaron a aceptar a mi novio en su casa, así pues, cené en Nochebuena en casa del hermano mayor de mi novio, junto a su mujer y a su hija con quién me llevo estupendamente, mi chico y yo, los 5, lo pasamos estupendamente, y yo sin remordimientos, quería que mis padres pensaran en lo que estaban haciendo, no les metía a alguien a vivir en casa, sólo le invitaba a cenar una noche al año. Mis padres cenaron los dos solitos.
En Nochevieja mis padres me dijeron que nos esperaban a cenar, que hirían mi hermano y mi hermana con sus respectivos a lo que les contesté que ya habíamos quedado con la familia de mi chico al completo el año anterior.
Mi importó un pimiento lo que sintieran, quería que reflexionaran en su actitud. Me obligaron a llevar a mi chico a la cena de Reyes, pues mis padres querían juntarnos a las 3 parejas al menos una noche.
Yo no veía el día en que mi chico fuera libre y poder vivir juntos como una pareja, al menos estabamos juntos los fines de semana, aunque tuvieramos que compartir casa con mi suegro y mi cuñado.
El tiempo pasaba muy despacio y en el grupo de amigos del pueblo de mi chico ya que había creado mi propio entorno.
Existian tres minigrupos principales que centraban su interés en sus temas de conversación:
- Transportes: Sólo se hablaba de coches, camiones, motos y restaurantes donde parar a comer cuando se hace una ruta, (tremendamente hetero como podeis comprobar).
- Cocina: Aquí existía un auténtico tráfico de recetas, alguien del minigrupo se hacía con una receta secreta familiar y la pasaba al resto del grupo, yo que soy un "cocinitas" aprendí mucho de este grupo, y me costó ser aceptado, pues era el único chico, pero al ser gay me aceptarón, después de mucho debate.
- Cultura y Ocio: Aquí yo estaba como pez en el agua, pues siempre estoy a la última de estrenos de cine, música actual y contábamos con directores de teatro y presentadores de tv en el grupo que me tenían informado.
Después de 3 años de relación con mi chico, había desarrollado una estupenda actitud de relaciones públicas con nuestros amigos, me estimaban a mí más que a él, a pesar de ser sus amigos, ellos siempre decían que yo me los había ganado como amigos por mi persona, no por ser novio de nadie.
El fin de semana, consistía en quedar en los bares de la plaza del pueblo y tomar rondas y rondas de cañas de cerveza. Menos mal que ponen tapas para comer con las cervezas, por que si no no aguantaríamos, por otro lado llega un momento en que se te quita el hambre y la mayoría de los días no comíamos en casa, nos alimentábamos de las tapas.
Esto puede resultar extraño para alguien que no conoce la cultura del "tapeo", pero es una filosofía de vida, te puede gustar más o menos, pero cuando se convierte en rutina te agobia un poco.
La gente del pueblo de mi chico viven obsesionados con que su pueblo es el centro del universo y que TODO gira en torno a él,
saben que existe vida en el exterior, pero como ellos dicen, todo lo interesante, pasa aquí.
Ya os imaginais lo frustrante que podía resultar para mí, intentar hacer vida de pareja y tener que compartirla con los amigos.
Viajar, explorar, descubrir cosas.... todo esto se convirtió en una utopía, pues mi chico era contrario a salir de su pueblo.
Tenía que esperar a que llegaran las fiestas para ver gente nueva y cambiar un poco la visión de las caras de la gente.
Al llegar el invierno, volvieron de nuevo las incómodas Navidades, esta vez me puse firme y les dije a mi padres que si no cenaba con mi chico al menos una noche, no cenaría con ellos.
Les propuse un pulso y lo perdieron, se negaron a aceptar a mi novio en su casa, así pues, cené en Nochebuena en casa del hermano mayor de mi novio, junto a su mujer y a su hija con quién me llevo estupendamente, mi chico y yo, los 5, lo pasamos estupendamente, y yo sin remordimientos, quería que mis padres pensaran en lo que estaban haciendo, no les metía a alguien a vivir en casa, sólo le invitaba a cenar una noche al año. Mis padres cenaron los dos solitos.
En Nochevieja mis padres me dijeron que nos esperaban a cenar, que hirían mi hermano y mi hermana con sus respectivos a lo que les contesté que ya habíamos quedado con la familia de mi chico al completo el año anterior.
Mi importó un pimiento lo que sintieran, quería que reflexionaran en su actitud. Me obligaron a llevar a mi chico a la cena de Reyes, pues mis padres querían juntarnos a las 3 parejas al menos una noche.
DOS AÑOS DE AMOR
Con la llegada del nuevo año, le propuse a mi chico una vida nueva, juntos, a lo que me contestó:
Mi padre tiene problemas de hígado, le han dado 3 meses de vida, espera a que le enterremos y después, decidimos que hacemos.
Con la llegada del carnaval, celebramos nuestro primer aniversario, fuimos a cenar a un restaurante muy romántico y un poco caro, pero las celebraciones son una vez al año.
Pasaron 5 meses y mi suegro seguía vivo, cuando empeoraba le mandaban al hospital, le ponían sangre y revivía.
Así que me puse un poco pesadito y optamos por que me quedara a dormir la noche de los viernes en casa del padre de mi chico, su madre había muerto hacía unos años antes.
La primera noche que pasé en la casa, me presentarón su hermano, que era de mi misma edad y mi chico a su padre.
El hermano de mi chico es guapisimo, rubio, ojos azules, muy simpático y muy hetero.
Mi cuñado, estaba feliz por que su hermano había encontrado novio y yo estaba feliz por que todo funcionaba estupendamente.
Con la llegada de las navidades, surjió el eterno problema:
¿Con quién ceno en Nochebuena y con quién en Nochevieja?.
Mi padre se negaba en rotundo a que mi novio viniera a cenar cualquiera de las dos noches, tuve una discusión espantosa con él por este tema, mi madre medió entre los dos y yo tuve que morderme la lengua y aguantarme, ya que vivía en casa de mis padres y tenía que aceptar sus normas, así pues, en nochebuena cené con mis padres, los 3 solos y después de cenar me fuí a acostar de mala leche que me entró, ni decir tiene que no se habló en toda la cena, así que cantar menos todavía.
En Nochevieja, cenamos, nos comimos las uvas y desaparecí al pueblo de mi chico, donde me estaban esperando todos nuestros amigos.
Mi padre tiene problemas de hígado, le han dado 3 meses de vida, espera a que le enterremos y después, decidimos que hacemos.
Con la llegada del carnaval, celebramos nuestro primer aniversario, fuimos a cenar a un restaurante muy romántico y un poco caro, pero las celebraciones son una vez al año.
Pasaron 5 meses y mi suegro seguía vivo, cuando empeoraba le mandaban al hospital, le ponían sangre y revivía.
Así que me puse un poco pesadito y optamos por que me quedara a dormir la noche de los viernes en casa del padre de mi chico, su madre había muerto hacía unos años antes.
La primera noche que pasé en la casa, me presentarón su hermano, que era de mi misma edad y mi chico a su padre.
El hermano de mi chico es guapisimo, rubio, ojos azules, muy simpático y muy hetero.
Mi cuñado, estaba feliz por que su hermano había encontrado novio y yo estaba feliz por que todo funcionaba estupendamente.
Con la llegada de las navidades, surjió el eterno problema:
¿Con quién ceno en Nochebuena y con quién en Nochevieja?.
Mi padre se negaba en rotundo a que mi novio viniera a cenar cualquiera de las dos noches, tuve una discusión espantosa con él por este tema, mi madre medió entre los dos y yo tuve que morderme la lengua y aguantarme, ya que vivía en casa de mis padres y tenía que aceptar sus normas, así pues, en nochebuena cené con mis padres, los 3 solos y después de cenar me fuí a acostar de mala leche que me entró, ni decir tiene que no se habló en toda la cena, así que cantar menos todavía.
En Nochevieja, cenamos, nos comimos las uvas y desaparecí al pueblo de mi chico, donde me estaban esperando todos nuestros amigos.
UN AÑO DE AMOR
Al fin de semana siguiente me fuí con mi amigo el camarero al pueblo de al lado a las fiestas de carnaval, estuvimos buscando por los bares de la plaza a mi chico, hasta que dimos con él.
Cada vez que yo iba al baño, el venía detrás de mí, nos besábamos, nos metíamos mano y acabábamos haciendonos felaciones, mientras la gente esperaba fuera.
Había mucha química entre nosotros, mucha pasión desenfrenada, descubrí que practicar sexo en lugares públicos tiene su morbo.
Después de las fiestas quedábamos los Viernes por la noche, pues yo debía ir solo al pueblo de mi chico, sólo mi amigo el camarero sabía donde iba los Viernes por la noche, ni mi familia, ni mis amigos heteros en mi pueblo se imaginaban donde me metía.
Yo entonces tenía 26 años y mi chico 38 años, a pesar de su edad, su aspecto era estupendo aparentaba muchaisima menos edad, muy guapo, muy simpático y agradable y yo encantado de la vida.
A los pocos meses, tanto mis amigos como los suyos, empezaron a echarnos en falta todos los Viernes y decidimos entre los dos, que había llegado el momento de dar la cara y contarles a todos nuestros conocidos que eramos novios.
Así pues, en una reunión con los amigos de él, (se juntaban veinte parejas algunas con niños), esto fué por Semana Santa, no había mejor fecha para reunirlos a todos, y entramos juntos al edificio donde se celebraba la fiesta, todos se miraron cuando me vieron por primera vez y antes de que empezaran a hacer preguntas, mi chico me presentó como su novio, y fuí uno a uno dando besos a las chicas y apretón de manos a los chicos, mientras mi novio me indicaba el nombre de la persona que saludaba en ese momento.
Había cerca de sesenta personas, entre hombres, mujeres y niños, todos querían conocerme.
Así fué como surjió mi relación con los amigos de mi novio, poco a poco me fuí incorporando al grupo y se conviertieron en mi segunda familia.
A partir de aquí yo íba al pueblo de mi novio los Viernes por la noche, volvía a casa de mis padres y el Sábado regresaba al pueblo de mi chico a pasar el día y la noche, volviendo a casa de mis padres en la madrugada del Domingo.
Esto se fue repitiendo hasta la llegada del verano.
Con el verano, Mis padres empezaron a ponerse bastante raros conmigo. Pensaban que estaba metido en drogas, pues el Viernes me iba y nadie sabía donde iba, así como el sábado todo el día fuera.
Así que comencé a contarles a todos mis amigos heteros en mi pueblo que tenía novio en el pueblo de al lado, la actitud de todos fue muy buena, no perdí a ningún amigo por esta confesión y dí el siguiente paso, soltar la bomba en casa.
Primero se lo conté a mi hermano, los dos lloramos mucho, yo por la emoción contenida durante tantos años y él por acompañarme en la valentía de dar el paso, al día siguiente mi hermana fué la que me comentó que mis padres pensaban que era drogadicto, cuando pude controlar la risa que me entró, le conté la verdad.
El saber que tenía novio en el pueblo de al lado, la calmó y me dió todo su cariño y apoyo para contarselo a mis padres.
Así pues, me levanté un domingo y desayunando con mi madre delante y mi hermana, se lo fuí contando poco a poco, con pelos y señales a mi madre, al final de todo, ella me dijo que ya lo sabía, pero que quería que yo se lo confirmara personalmente, a una madre no se la engaña, ellas lo saben todo de tí.
Ella se encargó de contarselo a mi padre, 3 días después de saberlo mi madre, me dijo, tu padre ya lo sabe, yo no había notado nada especial en él, pero me dí cuenta de que no me hablaba, se tiró sin dirigirme la palabra 3 meses, cosa que agradecí, por que no quería que me montaran un número en casa de mis padres.
El hecho de que me vieran feliz y enamorado ayudó mucho a pasar el trago y poco a poco todo se fue colocando en su sitio.
Cuando yo iba al pueblo de mi novio, después de estar con sus amigos, nos ibamos en mi coche a algún sitio apartado de su pueblo y allí, haciamos el amor, en el coche.
En una ocasión, ya en Diciembre, la mañana era tan fría que se levantó una niebla super espesa que no dejaba ver nada, a eso se añadió el vaho provocado por nuestra pasión, al acabar nuestro encuentro, decidí acercar a mi chico a su casa, con tan mala suerte que en una curva del camino que llevábamos mi choche salió recto, cayendo por una cuneta y frenando de golpe con el único poste eléctrico de la zona hecho de hormigón.
Al poco del golpe, descubrí que el coche tenía todo el morro aplastado, y que mi chico estaba incosciente por un golpe en la cabeza provocado por una concha que llevaba en la bandeja trasera y que había aparecido en la guantera delantera después de golpear a mi novio en la cabeza, le desperté entre gritos de histerismo, todos los perros que había por allí comenzaron a ladrar, y entre la jauría y mis voces, empezó a llegar gente, entre todos sacamos el coche de la cuneta y mi novio despertó port fin.
Estuve más de 20 días sin coche, sin poder ir a ver a mi chico a su pueblo, hasta que por Reyes, me devolvierón mi coche arreglado por el taller mecánico.
Cada vez que yo iba al baño, el venía detrás de mí, nos besábamos, nos metíamos mano y acabábamos haciendonos felaciones, mientras la gente esperaba fuera.
Había mucha química entre nosotros, mucha pasión desenfrenada, descubrí que practicar sexo en lugares públicos tiene su morbo.
Después de las fiestas quedábamos los Viernes por la noche, pues yo debía ir solo al pueblo de mi chico, sólo mi amigo el camarero sabía donde iba los Viernes por la noche, ni mi familia, ni mis amigos heteros en mi pueblo se imaginaban donde me metía.
Yo entonces tenía 26 años y mi chico 38 años, a pesar de su edad, su aspecto era estupendo aparentaba muchaisima menos edad, muy guapo, muy simpático y agradable y yo encantado de la vida.
A los pocos meses, tanto mis amigos como los suyos, empezaron a echarnos en falta todos los Viernes y decidimos entre los dos, que había llegado el momento de dar la cara y contarles a todos nuestros conocidos que eramos novios.
Así pues, en una reunión con los amigos de él, (se juntaban veinte parejas algunas con niños), esto fué por Semana Santa, no había mejor fecha para reunirlos a todos, y entramos juntos al edificio donde se celebraba la fiesta, todos se miraron cuando me vieron por primera vez y antes de que empezaran a hacer preguntas, mi chico me presentó como su novio, y fuí uno a uno dando besos a las chicas y apretón de manos a los chicos, mientras mi novio me indicaba el nombre de la persona que saludaba en ese momento.
Había cerca de sesenta personas, entre hombres, mujeres y niños, todos querían conocerme.
Así fué como surjió mi relación con los amigos de mi novio, poco a poco me fuí incorporando al grupo y se conviertieron en mi segunda familia.
A partir de aquí yo íba al pueblo de mi novio los Viernes por la noche, volvía a casa de mis padres y el Sábado regresaba al pueblo de mi chico a pasar el día y la noche, volviendo a casa de mis padres en la madrugada del Domingo.
Esto se fue repitiendo hasta la llegada del verano.
Con el verano, Mis padres empezaron a ponerse bastante raros conmigo. Pensaban que estaba metido en drogas, pues el Viernes me iba y nadie sabía donde iba, así como el sábado todo el día fuera.
Así que comencé a contarles a todos mis amigos heteros en mi pueblo que tenía novio en el pueblo de al lado, la actitud de todos fue muy buena, no perdí a ningún amigo por esta confesión y dí el siguiente paso, soltar la bomba en casa.
Primero se lo conté a mi hermano, los dos lloramos mucho, yo por la emoción contenida durante tantos años y él por acompañarme en la valentía de dar el paso, al día siguiente mi hermana fué la que me comentó que mis padres pensaban que era drogadicto, cuando pude controlar la risa que me entró, le conté la verdad.
El saber que tenía novio en el pueblo de al lado, la calmó y me dió todo su cariño y apoyo para contarselo a mis padres.
Así pues, me levanté un domingo y desayunando con mi madre delante y mi hermana, se lo fuí contando poco a poco, con pelos y señales a mi madre, al final de todo, ella me dijo que ya lo sabía, pero que quería que yo se lo confirmara personalmente, a una madre no se la engaña, ellas lo saben todo de tí.
Ella se encargó de contarselo a mi padre, 3 días después de saberlo mi madre, me dijo, tu padre ya lo sabe, yo no había notado nada especial en él, pero me dí cuenta de que no me hablaba, se tiró sin dirigirme la palabra 3 meses, cosa que agradecí, por que no quería que me montaran un número en casa de mis padres.
El hecho de que me vieran feliz y enamorado ayudó mucho a pasar el trago y poco a poco todo se fue colocando en su sitio.
Cuando yo iba al pueblo de mi novio, después de estar con sus amigos, nos ibamos en mi coche a algún sitio apartado de su pueblo y allí, haciamos el amor, en el coche.
En una ocasión, ya en Diciembre, la mañana era tan fría que se levantó una niebla super espesa que no dejaba ver nada, a eso se añadió el vaho provocado por nuestra pasión, al acabar nuestro encuentro, decidí acercar a mi chico a su casa, con tan mala suerte que en una curva del camino que llevábamos mi choche salió recto, cayendo por una cuneta y frenando de golpe con el único poste eléctrico de la zona hecho de hormigón.
Al poco del golpe, descubrí que el coche tenía todo el morro aplastado, y que mi chico estaba incosciente por un golpe en la cabeza provocado por una concha que llevaba en la bandeja trasera y que había aparecido en la guantera delantera después de golpear a mi novio en la cabeza, le desperté entre gritos de histerismo, todos los perros que había por allí comenzaron a ladrar, y entre la jauría y mis voces, empezó a llegar gente, entre todos sacamos el coche de la cuneta y mi novio despertó port fin.
Estuve más de 20 días sin coche, sin poder ir a ver a mi chico a su pueblo, hasta que por Reyes, me devolvierón mi coche arreglado por el taller mecánico.
MI PRIMERA RELACIÓN ESTABLE
Desde el Otoño, yo le confesé a mi amigo el camarero gay que me sentía muy desdichado al no tener pareja y que no paraba de buscar al hombre ideal. Mi amigo me contestó algo que se me quedó grabado como a fuego y que siempre que le veo le recuerdo que llevaba mucha razón, él me dijo: "El Amor no se busca, por que huye de tí y cuando no lo busques, vendrá a visitarte".
Yo siempre le tomé por chiflado con ese dicho, pero en una ocasión, a finales del Invierno del 94, me dije, a lo mejor tiene razón.
Esa noche decidí salir a tomar algo con los amigos del grupo, pasarmelo bien, disfrutar de la noche, y volverme solo a casa, al fín y al cabo era lo que siempre hacía, pero no estaría vigilante, buscando amor, saldría a disfrutar de la noche simplemente.
Pues bien, esa noche llegó del pueblo de al lado un grupo de amigos, y todos los chicos de mi grupo conocían a los del grupo del pueblo de al lado, y había uno de ellos que se interesó por mí.
El caso es que no querían presentarnos por que les parecía imposible que no nos conociéramos, pero así era, no nos conocíamos, y al final decidieron presentarnos, yo que esa noche pasaba de conocer a nadie.
En fin, me convencieron para ir a la barra a conocer a alguien del pueblo de al lado, (yo estaba bailando en la pista). Nos presentaron, él me pareció muy guapo y yo le parecí muy simpático. Me invitó a beber algo y volví a bailar a la pista, de vez en cuando miraba hacia donde se encontraba él y le veía hablando con todos mis amigos, supuse que estaría pidiendo referencias sobre mí.
De repente, sonó una música lenta y mis ojos se encontraron con los suyos, dejé de oir, el tiempo se paró y la gente desapareció de mi vista, sólo existían esos increibles ojos verdes con su mirada clavados en mis ojos, una estupenda sonrisa afloró en sus labios y surjió en mí una necesidad de besarlos, de beber de esa boca sonriente y de verme reflejado en esos ojos verdes. La música volvió a mis oidos, mis sentidos volvieron a funcionar, y al volver a la vida, descubrí que toda la barra me estaba mirando, yo bailaba una lenta que se había acabado dos canciones antes, y sonaba la segunda canción de rock, después de la lenta, modifiqué como pude el ritmo sin conseguirlo y no tuve más remedio que volver a la barra.
Sentí curiosidad por aquél acontecimiento, todo se había parado a mi alrededor con sólo una mirada.
Estuvimos hablando bastante tiempo y los camareros del lugar insistian en que nos fuéramos, ya en la calle, hablamos con nuestro amigo común el camarero gay para ir a dormir a su casa, este nos dijo que sí, nos pidió media hora para recojer un poco todo y que nos esperaba en su casa.
Seguimos hablando en la puerta del pub, haciendo tiempo para ir a casa de nuestro amigo y fuimos caminando hacia allí poco a poco en el tiempo convenido, no sé cómo explicar lo que sucedió, pero mi vida cambió en cuanto ví que le gustaba, y él me encantaba a mí tambien.
Al llegar a casa de nuestro amigo, nos estaba esperando en el sofá del salón, le dijimos que queríamos acostarnos, pero no por estar cansados, ya me entendeis... La cara de nuestro amigo era un poema.
Ah, vosotros...., dos...., juntos.....?. Sí, claro, nosotros dos, le contestamos. Yo pensé que pensabais en un trío, nos dijo.
Pues darme otro ratito y os preparo la cama en la habitación de arriba.
Mientras él preparaba la primera cama que compartiríamos durante mucho tiempo, y ya a solas, dejamos un poco de lado la conversación para pasar a la acción.
Ya en la cama, descubrí que acostarse tarde con alguien bebido puede ser causa de gatillazo, sin embargo yo estaba eufórico y él lo aprovechó para hacerme felaciones larguísimas, estuvo con ello hasta que salió el sol, yo le pedí un descanso para ambos y el quería que me corriera, quería ver mi lefa, como él la llamaba, así que empezó a susccionar con mayor impetú para acabar cuanto antes y sin querer acabó de desprenderme lo que me quedaba de frenillo.
De repente noté que mi prepucio quedaba completamente al aire, hasta entonces me costaba un poco que bajara del todo, y de repente empezó a bajar sin problemas, cuando me miré para ver por qué razón bajaba tan bien, descubrí que estaba sangrando por el borde de la piel que recubre el glande y que mi chico, tenía sangre en la boca.
Le pedí que parara y bajé al baño a lavarme, me lavé y al salir desnudo del baño me encontre a mi amigo el camarero en su sofá llorando,
lloraba por que me veía feliz y eso le alegraba, había encontrado una felicidad que él no podía darme.
De nuevo en la cama, decidimos dormir un poco hasta despertarnos un rato antes de salir a "las cañas". A eso de las 11 de la mañana, volvimos a retozar un poco en la cama, esta vez si hubo penetración, él era muy activo y yo pasivo y una vez vestidos nos fuimos con nuestro amigo a tomar las cañitas del Domingo, después él se marchó a su pueblo y quedamos en vernos el fin de semana siguiente en las fiestas de su pueblo.
Yo siempre le tomé por chiflado con ese dicho, pero en una ocasión, a finales del Invierno del 94, me dije, a lo mejor tiene razón.
Esa noche decidí salir a tomar algo con los amigos del grupo, pasarmelo bien, disfrutar de la noche, y volverme solo a casa, al fín y al cabo era lo que siempre hacía, pero no estaría vigilante, buscando amor, saldría a disfrutar de la noche simplemente.
Pues bien, esa noche llegó del pueblo de al lado un grupo de amigos, y todos los chicos de mi grupo conocían a los del grupo del pueblo de al lado, y había uno de ellos que se interesó por mí.
El caso es que no querían presentarnos por que les parecía imposible que no nos conociéramos, pero así era, no nos conocíamos, y al final decidieron presentarnos, yo que esa noche pasaba de conocer a nadie.
En fin, me convencieron para ir a la barra a conocer a alguien del pueblo de al lado, (yo estaba bailando en la pista). Nos presentaron, él me pareció muy guapo y yo le parecí muy simpático. Me invitó a beber algo y volví a bailar a la pista, de vez en cuando miraba hacia donde se encontraba él y le veía hablando con todos mis amigos, supuse que estaría pidiendo referencias sobre mí.
De repente, sonó una música lenta y mis ojos se encontraron con los suyos, dejé de oir, el tiempo se paró y la gente desapareció de mi vista, sólo existían esos increibles ojos verdes con su mirada clavados en mis ojos, una estupenda sonrisa afloró en sus labios y surjió en mí una necesidad de besarlos, de beber de esa boca sonriente y de verme reflejado en esos ojos verdes. La música volvió a mis oidos, mis sentidos volvieron a funcionar, y al volver a la vida, descubrí que toda la barra me estaba mirando, yo bailaba una lenta que se había acabado dos canciones antes, y sonaba la segunda canción de rock, después de la lenta, modifiqué como pude el ritmo sin conseguirlo y no tuve más remedio que volver a la barra.
Sentí curiosidad por aquél acontecimiento, todo se había parado a mi alrededor con sólo una mirada.
Estuvimos hablando bastante tiempo y los camareros del lugar insistian en que nos fuéramos, ya en la calle, hablamos con nuestro amigo común el camarero gay para ir a dormir a su casa, este nos dijo que sí, nos pidió media hora para recojer un poco todo y que nos esperaba en su casa.
Seguimos hablando en la puerta del pub, haciendo tiempo para ir a casa de nuestro amigo y fuimos caminando hacia allí poco a poco en el tiempo convenido, no sé cómo explicar lo que sucedió, pero mi vida cambió en cuanto ví que le gustaba, y él me encantaba a mí tambien.
Al llegar a casa de nuestro amigo, nos estaba esperando en el sofá del salón, le dijimos que queríamos acostarnos, pero no por estar cansados, ya me entendeis... La cara de nuestro amigo era un poema.
Ah, vosotros...., dos...., juntos.....?. Sí, claro, nosotros dos, le contestamos. Yo pensé que pensabais en un trío, nos dijo.
Pues darme otro ratito y os preparo la cama en la habitación de arriba.
Mientras él preparaba la primera cama que compartiríamos durante mucho tiempo, y ya a solas, dejamos un poco de lado la conversación para pasar a la acción.
Ya en la cama, descubrí que acostarse tarde con alguien bebido puede ser causa de gatillazo, sin embargo yo estaba eufórico y él lo aprovechó para hacerme felaciones larguísimas, estuvo con ello hasta que salió el sol, yo le pedí un descanso para ambos y el quería que me corriera, quería ver mi lefa, como él la llamaba, así que empezó a susccionar con mayor impetú para acabar cuanto antes y sin querer acabó de desprenderme lo que me quedaba de frenillo.
De repente noté que mi prepucio quedaba completamente al aire, hasta entonces me costaba un poco que bajara del todo, y de repente empezó a bajar sin problemas, cuando me miré para ver por qué razón bajaba tan bien, descubrí que estaba sangrando por el borde de la piel que recubre el glande y que mi chico, tenía sangre en la boca.
Le pedí que parara y bajé al baño a lavarme, me lavé y al salir desnudo del baño me encontre a mi amigo el camarero en su sofá llorando,
lloraba por que me veía feliz y eso le alegraba, había encontrado una felicidad que él no podía darme.
De nuevo en la cama, decidimos dormir un poco hasta despertarnos un rato antes de salir a "las cañas". A eso de las 11 de la mañana, volvimos a retozar un poco en la cama, esta vez si hubo penetración, él era muy activo y yo pasivo y una vez vestidos nos fuimos con nuestro amigo a tomar las cañitas del Domingo, después él se marchó a su pueblo y quedamos en vernos el fin de semana siguiente en las fiestas de su pueblo.