Diario de un Verato
Diario de un Verato gay que espera realizar el sueño de encontrar al hombre de su vida.
Acerca de
Hace mucho, mucho tiempo que espero encontrar al hombre de mi vida, y como decía Luke Skywalker: "Si existe un auténtico centro del Universo, yo debo encontrarme en el planeta más alejado de él". Sé que mi hombre ideal está en algún lugar dentro de este planeta, sólo es cuestión de tiempo y espacio que nos encontremos.
Sindicación
 
OCHO AÑOS DE AMOR
El día de año nuevo nos despertamos juntos con una gran ilusión mi chico y yo, ya que ese debía ser el primer día del primer año que vivieramos completamente juntos y eso nos daba una gran alegría.

De vez en cuando nos visitaba nuestro rubio amigo casado, y montabamos una fiestecita los 3 en la cama, pero de nuevo, esto se fue haciendo cada vez más usual y llegó un momento en que mi novio y yo no hacíamos el amor si no estábamos los tres.

En mi trabajo, estaba verdaderamente quemado, tanto con los jefes como con los compañeros y decidí que debía cambiar de trabajo, para ello, gracias al ordenador y a la reciente conexión a internet que me habían instalado los de "Timofónica" en la casa de mi chico, comencé a estudiar y a prepararme por mi cuenta, tutoriales de diseño web.

Al principio todo me sonaba a chino, pero poco a poco le fuí "cojiendo el tranquillo" y al poco tiempo, ya hacía mis primeros pinitos como diseñador tanto de publicidad como de diseño web.

Mi chico, empezó a molestarse conmigo por sentarme al ordenador en vez de adorarle a él.

Después de 8 años de relación, le había acostumbrado mal.

Cuando yo llegaba a la casa después de 9 largas horas diarias de trabajo, me encontraba a mi chico en el sofá viendo la televisión, en ocasiones llevaba dormido unas dos horas, pero siempre me esperaba tirado en el sofá por las tardes, para hacer la compra diaria.

Ibamos a comprar a la tienda del barrio, lo que necesitabamos para hacer la cena, y preparar la comida del día siguiente. Y digo que mi chico me esparaba para hacer la compra, por que o bien lo pagaba yo, o bien, se lo apuntaban en el cuaderno de morosos si a mí no me llegaba la cantidad que llevaba encima.

Mi chico si tenía algo, se lo gastaba en los bares, en este año, comenzó a salir al bar a diario, después de cenar, mientras yo estaba en el ordenador, labrandome un futuro, él se volvía más y más alcohólico.

Cuando regresaba a casa, apestando a bodega, me despertaba y en ocasiones discutíamos sobre la mala vida que llevaba. Yo cada vez tenía menos ganas de salir, por que siempre era lo mismo, beber en los bares con los amigos hasta casi perder el conocimiento. Mientras mi chico, salía por él y por mí.

Vivíamos en la misma casa y compartíamos la misma cama, pero nos habíamos vuelto como hermanos, sólo nos deseábamos cuando venía de visita nuestro amigo y nos hacía sentir deseados.

Después de 8 años viviendo en el pueblo de al lado, un buen día mi madre junto a mi hermana, decidieron venir a visitar la casa donde vivía con mi novio. Después de unos 10 minutos, decidieron entre las dos que debía buscarme otro lugar donde vivir, algo más moderno, que tuviera menos humedades, calefacción, muebles, etc...

enfin, que me buscara una vivienda del siglo XXI, (la casa era de finales del XVIII).

Mi madre se encargó de buscar el apartamento ideal para mí.
En mi pueblo.
Me pidió que fuera a verlo, lo ví y quedé encantado, lo ví lleno de posibilidades, pensé que era lo que necesitábamos mi chico y yo para volver a reactivar nuestra vida en común.

Así pues, me lié la manta a la cabeza y me metí yo solito en una hipoteca a 20 años para comprar el apartamento.

Durante 15 días, me dediqué a limpiarlo, ya que estaba desastroso de los obreros, como lo ensucian todo. Nadie vino a ayudarme a limpiar.
Una vez limpio, lo único que lo llenaba era el eco, debía amueblarlo si quería usarlo.

Compré con mucho esfuerzo el canapé y el colchón y lo usábamos con mucho amor, mi chico y yo, pasábamos la noche en mi pueblo, y nos queríamos y después dormíamos en mi apartamento, ya que después de varios cubatas no nos apetecía a ninguno de los dos cojer el coche para volver a la casa de mi chico en su pueblo.

Mi hermano me regaló una mesa de plástico de las de jardín y en otro esfuerzo compré mi primer microondas, con lo que ya podíamos prepararnos los desayunos y alguna que otra comida.

Mis padres me regalaron el frigorífico, con lo que ya podía guardar algunos alimentos y por mi cumpleaños me regalaron la reja de la entrada al apartamento.

Le comenté irnos a vivir al apartamento a mi chico, el me dijo que estaría encantado si al menos tuviera cocina.

así que volví a apretarme el cinturón para meterme en amueblar la cocina. A todo esto tengo que decir, que mi chico pasaba por completo de meterse en cualquier gasto, claro está.

Y en esto llegaron las navidades, que volvimos a pasar cada uno con su familia, y en Nochevieja con la familia de mi chico.

Todos queremos ser felices y sólo se necesita un momento en el tiempo para ser feliz, plenamente felices, recordando estos momentos acabé este año esperando que el siguiente tuviera muchos buenos momentos.

Os dedico esta canción de Whitney Houston, "One moment in time", esta canción significó mucho para mí en aquellos momentos en los que debía recordar todo lo bueno para intentar tener momentos mejores en mi relación.



Muchos besos a todos.
 
Comentario:
He leído todo tu blog de una tirada. Me ha conmovido, divertido, me he convertido en un admirador tuyo, no dejes de escribir.
No