Vacaciones
Mi amigo A., del que he hablado alguna vez, el que se tomó tan mal que le dijera que soy gay, me ha propuesto que nos vayamos algunos días a algún sitio.
La última vez que me fui con él fue justo el verano antes de decirle que soy gay. Después alguna vez lo ha propuesto, aunque desde entonces no hemos viajado juntos porque últimamente tenía novia, porque tenía la impresión de que me lo decía con la boca pequeña y por otros detalles que vi después de decírselo.
El detalle al que me refiero es que como conté, cuando le dije que era gay , el dormía en un sofá - cama en el salón de mi casa. Antes de saberlo se cambiaba sin ningún pudor cuando llegaba la hora de irse a dormir, de hecho yo lo entendía como si me dijera, "yo ya tengo sueño, quizá es hora de apagar la tele e irse a dormir". Pero a partir de entonces se iba al baño a cambiarse.
A mí la verdad es que atraerme no me atrae nada, además de que el que me atrajera un amigo de mucho tiempo me daría cierto "repelús". Pero si compartimos habitación igual se piensa que lo estoy mirando o cualquier cosa.
No sé, quizás es un poco infantil esta forma de pensar mía. Quizás
desde entonces él ya se ha hecho a la idea a pesar de su reacción al principio y de que, como él dijo, lo había pasado muy mal, y pensaba casi mejor que no se lo hubiera dicho.
Mi amigo es muy religioso, pero no creo que esto tenga nada que ver. Tengo otro amigo tan religioso como él (que no sabe o por lo menos yo no le he dicho directamente que soy gay), pero es mucho más abierto y no tiene nada que ver con él. Habla de parejas gays o de lesbianas como podría hablar de cualquier otra pareja. El único comentario que ha hecho, así en plan chiste, ha sido "son un poco incómodos cuando están esperando que entres a mear para ponerse a tu lado". Aunque a mí eso no me pasa, lo de ponerse alguien al lado mío quiero decir, de lo cual no sé si me alegro o no.

La última vez que me fui con él fue justo el verano antes de decirle que soy gay. Después alguna vez lo ha propuesto, aunque desde entonces no hemos viajado juntos porque últimamente tenía novia, porque tenía la impresión de que me lo decía con la boca pequeña y por otros detalles que vi después de decírselo.
El detalle al que me refiero es que como conté, cuando le dije que era gay , el dormía en un sofá - cama en el salón de mi casa. Antes de saberlo se cambiaba sin ningún pudor cuando llegaba la hora de irse a dormir, de hecho yo lo entendía como si me dijera, "yo ya tengo sueño, quizá es hora de apagar la tele e irse a dormir". Pero a partir de entonces se iba al baño a cambiarse.
A mí la verdad es que atraerme no me atrae nada, además de que el que me atrajera un amigo de mucho tiempo me daría cierto "repelús". Pero si compartimos habitación igual se piensa que lo estoy mirando o cualquier cosa.
No sé, quizás es un poco infantil esta forma de pensar mía. Quizás
desde entonces él ya se ha hecho a la idea a pesar de su reacción al principio y de que, como él dijo, lo había pasado muy mal, y pensaba casi mejor que no se lo hubiera dicho.
Mi amigo es muy religioso, pero no creo que esto tenga nada que ver. Tengo otro amigo tan religioso como él (que no sabe o por lo menos yo no le he dicho directamente que soy gay), pero es mucho más abierto y no tiene nada que ver con él. Habla de parejas gays o de lesbianas como podría hablar de cualquier otra pareja. El único comentario que ha hecho, así en plan chiste, ha sido "son un poco incómodos cuando están esperando que entres a mear para ponerse a tu lado". Aunque a mí eso no me pasa, lo de ponerse alguien al lado mío quiero decir, de lo cual no sé si me alegro o no.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Como Manu me ha inspirado muchos posts pensé que tendría que hacerle uno de despedida, que sería de "justicia poética".
Hace ya dos semanas que se fue, pero parece que hiciera un año. La despedida de él fue como la de otros compañeros, aunque, pensando en lo que pudo ser y no fue, casi me olvido de decir adiós a otros que no iba a ver durante un tiempo. Los ojos se me humedecieron un poco, no sé si por él, o porque decir hasta luego siempre se supone que es triste, aunque los demás no lo estuvieran. De todas formas cuando en estos casos los demás se ponen a decir "qué pena", a llorar, entonces a mí me cuesta más, me parece que es una tontería y hasta me siento mal por no sentirme así. Es como cuando te da la risa en un funeral. Un poco por llevar la contraria.
Después de ese día ha sido como si hubieran pasado años, casi casi como si no hubiera conocido a Manu. Excepto una noche que he soñado que me lo encontraba en un bar.
Y hablando de sueños, en este sitio donde los blogs a veces se revelan, anoche soñé con uno. Suelo leer este blog, en el que el bloguero describe sus encuentros sexuales con todo tipo de detalles, aunque lo que me gusta es su forma de contar las cosas y las historias que cuenta. Pues al final lo que parece que se queda en el inconsciente es la parte sexual porque anoche tuve un sueño erótico en el que participaba en una de esas "sesiones" de sexo. El sueño fue buenísimo, con unos miembros de cine (de cine porno claro).
Hace ya dos semanas que se fue, pero parece que hiciera un año. La despedida de él fue como la de otros compañeros, aunque, pensando en lo que pudo ser y no fue, casi me olvido de decir adiós a otros que no iba a ver durante un tiempo. Los ojos se me humedecieron un poco, no sé si por él, o porque decir hasta luego siempre se supone que es triste, aunque los demás no lo estuvieran. De todas formas cuando en estos casos los demás se ponen a decir "qué pena", a llorar, entonces a mí me cuesta más, me parece que es una tontería y hasta me siento mal por no sentirme así. Es como cuando te da la risa en un funeral. Un poco por llevar la contraria.
Después de ese día ha sido como si hubieran pasado años, casi casi como si no hubiera conocido a Manu. Excepto una noche que he soñado que me lo encontraba en un bar.
Y hablando de sueños, en este sitio donde los blogs a veces se revelan, anoche soñé con uno. Suelo leer este blog, en el que el bloguero describe sus encuentros sexuales con todo tipo de detalles, aunque lo que me gusta es su forma de contar las cosas y las historias que cuenta. Pues al final lo que parece que se queda en el inconsciente es la parte sexual porque anoche tuve un sueño erótico en el que participaba en una de esas "sesiones" de sexo. El sueño fue buenísimo, con unos miembros de cine (de cine porno claro).
El sexo es para el verano
Parece que en verano la oferta de buenorros se dispara, vayas donde vayas.
En la playa, en la piscina, se multiplican los macizos con paquetes imposibles y culos que rozan la perfección, y no porque sean de plástico, porque en cuando se mueven para darse la vuelta se mueven esos culos y paquetes como si fueran un flan diciendo , aquí estoy para ser comido. Por no hablar de las obras.
Y entonces me acuerdo de la debilidad especial que tengo por ese vello que crece entre el ombligo y el pubis, que en inglés se llama "happy trail" (yo lo traduciría como el camino hacia la felicidad) o "treasure trail" (el camino del tesoro). Sólo tienes que seguirlo, disfrutarlo en el trayecto para llegar al paraíso en la tierra.
Si no eres de playa y lo que te gusta es viajar a cualquier capital turística europea , te das cuenta que todos los guapos de todo el planeta están ahí. Y para poner un poco de orden entre tanto donde elegir decides que hay dos grupos de guapos, los de pelo y piel clara, que más o menos vendrían a coincidir con los del norte y los de piel y cabello oscuro o del sur (en general).
En el primer grupo estarían los rubiazos alemanes, los ingleses, rusos, polacos, americanos, y más, con esa belleza un tanto delicada que les dan sus ojos y sus pieles claritas pero deseables.
En el segundo grupo están los morenazos italianos, brasileños, españoles, africanos, japoneses, jordanos, y un largo etcétera.
Aunque a veces los genes se mezclan, y entonces los resultados son los mejores.
No es amor, aunque creas que te acabas perdidamente del buenorro que se ha sentado a tu lado en el metro. Porque al día siguiente lo darías todo por irte con el que acaba de pedirte que cojas su cámara digital y le hagas una foto con sus amigos, o el que está tumbado sin camiseta en cualquier parque.
El verano es tiempo de sexo, de cuerpos que salen de su letargo invernal. El invierno, el romanticismo de pasear una tarde de otoño en un parque donde caen las hojas de los árboles o la velada con el hombre de tu vida delante de una chimenea quedaron atrás hace meses. Ahora se impone el imperio de los sentidos.
IT'S RAINING (MEN)