Diario de un gay de pueblo
Ensayos y errores
Acerca de
Sindicación
 
Everybody cries, everybody hurts sometimes.
Decía en el post anterior que hace unos años, cinco, sufrí una depresión. O por lo menos el médico así lo pensó y me recetó antidepresivos, aunque no llegó a mandarme a ningún especialista.
Tener depresión, pienso yo, no es eso de estar triste, sentirse depre o escuchar baladas, aunque creo que sí es estar desanimado.

Cuando fui al médico llevaba unos meses no sintiéndome demasiado bien. No tenía hambre, sobre todo me resultaba difícil comer cosas sólidas. Tenían que ser cosas que me "entraran", que podía ser una sopa o un trozo de de pizza. Creo que adelgacé como seis o siete quilos.
Otra cosa que me pasaba es que siempre tenía la sensación de no haber dormido lo suficiente y pasaba bastantes horas en la cama.
Además nunca me apetecía hacer nada ni hablar mucho. Podía estar con gente pero callado pensando en mis cosas durante mucho rato.
Todo esto no pasó de repente sino que cada vez iba a más. Creo que fue en mayo o junio cuando me empecé a dar cuenta y a principios de septiembre cuando ya era tan evidente que decidí que no podía seguir así.

En mi caso creo que las causas pudieron ser las decepciones, dejémoslo así en general. En dos años me había llevado tres y supongo que la tercera ya fue demasiada decepción. Y luego está también eso que dice la canción de Abba de que todo va al ganador, el que pierde se queda como algo insignificante. No digo que la culpa sea de quien decepciona sino que es uno mismo quien se ilusiona demasiado sin deber y luego las cosas pasan como tienen que pasar y no como nos gustaría.

Lo curioso fue que dos o tres días después de empezar a tomar los antidepresivos alguien que tenía que ver con esa última decepción y a quien no dije nunca que los estaba tomando, me dijo, no sé si en plan paternalista o de cabreo conmigo, que por qué me "regodeaba" en la tristeza. Supongo que debería haberle dicho que porque lo que tenía era una enfermedad y no porque me apeteciese regodearme en nada voluntariamente. Pero no le dije nada. Y después de aquel día nunca más volvió a llamarme ni yo a él.

Por otro lado están los efectos de estas pastillas. A mí me parecen un mundo aparte. No te sientes muy muy muy feliz como yo había oído a algunas personas que las habían tomado. Sí es verdad que cualquier idea que tienes te parece que es genial, creo que aunque sea una tontería, y te ilusionas mucho con ella. Pero si te surge una dificultad te sientes impotente, o por lo menos a mí me pasaba así.

Después de pasado el tiempo pienso que cuando tomas ese tipo de pastillas no eres como siempre has sido, vives en una especie de mundo irreal y es después de dejarlas cuando vuelves a ser tú pero supongo que tienen su utilidad hasta que llega ese momento.
En mi caso lo que también me hizo volver a sentirme bien fue cambiar de sitio, irme a vivir a otra ciudad, cambiar totalmente de rutina, aunque esto fue un año después cuando ya no tomaba los antidepresivos. Y no porque donde fui fuera mejor, simplemente porque era diferente, no era lo que llevaba años viendo y haciendo.

A pesar del párrafo anterior creo que las personas que te pueden ayudar y con las que te sientes bien cuando tienes una depresión son tu familia y tus amigos de siempre, pocas cosas pueden compararse al calor que te dan. La gente a la que conoces poco, si ven que estás deprimido, piensan que eres raro y probablemente intentan apartarse un poco.

Todo esto es lo que yo he deducido de mi experiencia, imagino que cada persona es un mundo y que no todos lo vivirán de la misma manera.





REM Lyrics
Everybody Hurts Lyrics

 
Entre unas cosas y otras
Al final, después de meses, he salido con mi amiga Marisa. Pero tampoco hemos podido hablar mucho. Últimamente hablamos por teléfono o nos encontramos casualmente pero es difícil que podamos vernos si no quedamos para el fin de semana, o el jueves por la noche que es cuando nos viene mejor a los dos.
Lleva tiempo diciéndome que a ver si hablamos tranquilamente y me cuenta cómo le va, cosas que le han pasado. Así que decidimos quedar un jueves por la noche para tomar unas tapas. Le propuse quedar en un sitio que le pareció bien y me dijo que sabía que allí también había quedado gente de su trabajo, aunque como había insistido en que nos teníamos que ver por fin para hablar pensé que ellos estarían por un lado y nosotros por otro.
Cuando llegué me quedé un poco cortado porque me encontré con un grupo de unas 15 personas a las que no conocía de nada excepto a mi amiga y un chico con el que había hablado alguna vez.
Al final no estuvo mal pero con ella casi no pude hablar, sobre todo desde que uno que había por allí empezó a querer ligar con ella o ella con él. Así que como no acababa de estar muy integrado en el grupo aproveché cuando el chico al que conocía y que vive cerca de mí se fue para su casa para irme yo también.
Al día siguiente me econtré a Marisa que me pidió disculpas por haberme dejado "solo", aunque le dije que no tenía que preocuparse que no me había enfadado por eso, pasó así y ya está.
También porque sé que tiene depresión y que por la depresión o por las pastillas que se toman el comportamiento a veces puede parecer extraño.
Supongo que lo sé porque hace unos años yo tuve una depresión o por lo menos estuve tomando pastillas para ella. En el próximo post contaré por qué digo esto.