Diario de un gay de pueblo
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Me estoy enamorando
En el artículo anterior hablé de Manu, de cómo la noche de la cena de Navidad se quedó a tomar una copa conmigo pero al final se acabó yendo antes porque había que trabajar al día siguiente,viernes.
El lunes cuando iba al trabajo deseaba no haber empezado a pensar que entre él y yo podía haber algo. Era miedo escénico.
De todas formas ese lunes había un poco más de confianza entre nosotros después de salir juntos.Pero fue un día más de trabajo.
El martes todos estuvimos hablando de nuestros planes para el fin de semana y la Navidad. Estuvimos hablando de qué haríamos el viernes por la tarde. Yo dije que ya me iría a casa de mi familia. Y de repente noté algo, fueron unos segundos. Juraría que Manu al oírme decir eso se decepcionó y de repente dijo, "quédate y salimos". Me pilló de sorpresa, no dije que sí ni que no. No sé, creo que interpreto las cosas como me gustaría que pasaran.
A partir de entonces Manu ha estado en el rabillo de mi ojo. He notado o me he imaginado una energía entre él y yo, una especie de tensión que sólo se podía resolver lanzándonos el uno a los brazos del otro, sobre todo el día que estaba yo en el ordenador y me puso la mano en el hombro.
Así pasaron los días, sin volver a hablar de la salida del viernes y en mí creciendo algo parecido a un enamoramiento. Me he pasado la semana eufórico, diciendo tonterías, un poco por la felicidad de que llegaban fiestas (¿síndrome pre-vacacional?)y por otro por lo que he estado sintiendo y porque él siempe estaba cerca.
El viernes se acercaba la hora de salir del trabajo, y lo de la salida de marcha sin resolver. Ese día saldríamos del trabajo antes. Tuve que ir antes a hacer unas compras. Fui a toda prisa, si no cuando volviera él ya no estaría. Si nos íbamos a la vez, uno de los dos preguntaría qué íbamos a hacer esa noche. Cuando volví al trabajo seguía allí. Era hora de irse, y de felicitaciones de las fiestas. Salimos a la calle los dos juntos. Ninguno de los dos se despedía del otro ni nos decíamos lo de Felices Fiestas, etc. Mi impresión era que ambos sabíamos que había algo pendiente.
Al final yo dije "bueno, pues si no nos vemos Feliz Navidad". Entonces me preguntó qué iba a hacer esa noche. Le dije que no sabía todavía. Él tampoco sabía muy bien. Quizá quedara con unos amigos y si me quedaba podía darle un toque o él a mí. Nos dimos los teléfonos. Yo ahí estuve completamente nervioso, diciendo "no sé, no sé, es que no sé que voy a hacer" Pues en eso quedamos. Nada claro.
Esa noche no me fui a casa de mi familia pero tampoco me atrevía a llamarlo. Por una parte él iba a salir con amigos a quien yo no conocía. Además me parecía una locura salir con él sólo por una película que probablemente me estaba inventando.
Cogía el móvil, lo volvía a soltar, volvía a cogerlo y buscar su número en la agenda, lo soltaba. Pero tenía que llamarlo. Me he cogido vacaciones hasta enero y no podía esperar tanto. Le dí a la tecla de llamada hacia las 10 y media de la noche. Después de varias llamadas saltó el contestador. Colgué, no lo volví a intentar una segunda vez. Él no me llamó, ni recibí ningún mensaje suyo.
Y eso es todo.
Ojalá no fuera tan reservado y si tiene novia hablara de ella. Pero entonces yo no podría soñar un poco, con lo bonito que es. Y durante una semana he soñado despierto mucho. Ahora ya toca poner los pies en la tierra.
Feliz Navidad a tod@s.

 
Comentario:
No tengas miedo a enamorarte, chico. Es lo más bonito del mundo. No todos somos iguales. Yo comparo a los chicos, igual que si comparara ciruelas: no porque una esté pocha, ha de contagiar a las demás... Pues eso.
Recuérdate esto siempre que estés depre. He encontrado tu blog por casualidad, mirando en el foro, y me ha gustado mazo cosas que has escrito.
Mucho ánimo, y mucha suerte, pequeño. Besotes..
No